Alain Resnais: La Ficción de la Memoria en "Providence" y el Testimonio de los Campos de Exterminio

Alain Resnais, reconocido como uno de los grandes artífices del pensamiento en imágenes y un cineasta de la memoria, a decir de Gilles Deleuze, exploró la complejidad de este concepto a lo largo de su carrera. Su obra se distingue de la evocación lineal del mero recuerdo, que separa lo actual de lo virtual, buscando una integración, una coalescencia de tiempos y capas de memoria. Para Resnais, la memoria se piensa en su condición de multiplicidad e infinito, consolidando un todo abierto que constituye la estructura de sus películas. En su cine, se abre una zona de indiscernibilidad donde, más que correspondencias, se hallan resonancias mediante la integración de falsos espacios y personajes que transgreden su propia entidad de forma inesperada, inherente a la organización del mundo que el director plantea.

Retrato del director Alain Resnais

"Providence" (1977): Un Laberinto de Ficción y Realidad

Planteamiento Narrativo y Temático

La película "Providence" de Alain Resnais presenta un planteamiento fílmico que exige al público renunciar a cualquier intento de comprensión basado en la narrativa clásica. Tras una sucesión de planos aparentemente inconexos, la película arranca con la mano de un hombre anciano que trata de coger una copa, se le cae al suelo haciéndose añicos y pronuncia las tres primeras palabras del film: “mierda, mierda, mierda”. A continuación, una aparente secuencia de guerrilla tiene lugar en el seno de un bosque, en el cual un hombre, también anciano, con aspecto de ermitaño, se oculta junto a un árbol. Apenas han transcurrido cinco minutos de película y el espectador debe encajar las diferentes piezas visuales y sonoras que Resnais y su guionista David Mercer ponen en la pantalla.

Una voz en off parece decidir lo que a cada personaje le ocurre en cada momento, introduce nuevos personajes a conveniencia e incluso rectifica alguna acción o palabra si considera que no conviene al avance de su ¿ficción? Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría en "El año pasado en Marienbad", Resnais no lleva tan lejos la radicalidad de su propuesta. De la mano de su guionista, va ofreciendo algunos apoyos que permiten al espectador agarrarse a algo asimilable a un relato y no tenga que conformarse con apreciar texturas, crípticos mensajes o hallazgos visuales.

Hacia el minuto veinte, Resnais hace más accesible su película al hacer visible al narrador, el dueño de la voz en off que, en realidad, hace las veces de demiurgo, disponiendo a su voluntad lo que los demás personajes viven, dicen y sienten. Este narrador es un escritor de setenta y ocho años, enfermo, que en una noche de insomnio entreverado con pesadillas alcoholizadas utiliza a sus personajes a su antojo en una suerte de ajuste de cuentas con el pasado y una cínica expiación de culpas y pecados. Sus personajes son su hijo Claud (Dirk Bogarde), su nuera Sonia (Ellen Burstyn), su hijo bastardo Kevin Woodford (David Warner) y su esposa Molly (Elaine Stritch), a la que en la ficción, para complicarlo aún más, llama Helen Wiener.

"Providence" propone un continuo flirteo entre el paso del tiempo y sus efectos sobre la memoria (acaso la principal preocupación temática de Resnais en toda su carrera) con la siempre espinosa relación entre ficción y realidad. Los elementos clave de esta narrativa incluyen: un escritor de setenta y ocho años, enfermo; su familia como construcción mental; una enorme mansión que se resquebraja, como su mundo; la política y lo político; lo privado que expresa lo público; la creación artística; la memoria; el advenimiento de la muerte; la vida como estado de pregunta; la búsqueda de un código moral; y la soledad absoluta. La estructura dramática de un guion dividido en tres actos (relativamente) clásicos, dispone un tercer acto pegado a la realidad, parcialmente aclaratorio de todo lo planteado en los dos anteriores.

Fotograma de la película Providence, con el escritor Clive Langham

Personajes y Actuaciones

Todo el quinteto protagonista realiza un trabajo interpretativo admirable a pesar de lo intrincado de unos personajes en el limbo de la realidad y la ficción. John Gielgud, que recibió el premio al mejor actor del año por el Círculo de Críticos de Nueva York, pone en juego toda su apostura teatral y, sin abusar de la gestualidad ni caer en el histrionismo, recrea un personaje tan difícil de querer como de odiar, inspirado en el escritor norteamericano H.P. Lovecraft.

Recepción y Legado

"Providence" fue el primer film de Resnais hablado en inglés, aunque se realizó una versión doblada al francés en la que François Périer dobló a Bogarde, Nelly Borgeaud a Burstyn, Claude Dauphin a Gielgud y un joven Gérard Depardieu a Warner. La película fue un auténtico éxito en Francia y se coronó como la gran triunfadora de unos incipientes Premios César (en su tercera edición), donde obtuvo siete galardones incluyendo el de mejor película, mejor dirección, mejor guion, mejor montaje y mejor banda sonora original para un Miklós Rózsa que por aquel entonces ya había ganado tres Óscars, incluyendo el de la inolvidable partitura de "Ben-Hur" (William Wilyer, 1959).

Actualmente, no es fácil ver "Providence" en muchos países, ya que no está disponible en la mayoría de las plataformas de streaming y las ediciones en DVD conocidas, como una de Manga Films, a menudo han sido criticadas por omitir la versión original en inglés.

La Historia del Horror: Campos de Concentración y Exterminio Nazistas

El Holocausto y su Documentación

El Holocausto, orquestado por el nazismo contra el pueblo judío, fue uno de los hechos históricos más terribles del siglo XX y uno de los más documentados. Especialmente en los últimos momentos de la guerra, cuando se produjo la liberación de los campos, los aliados, atónitos ante lo que observaban, intentaron registrar el horror a través de documentales y fotografías. Esto tenía una doble finalidad: por un lado, acumular imágenes susceptibles de ser utilizadas en los juicios contra la cúpula nazi y, por el otro, mostrar al pueblo alemán una realidad aparentemente desconocida.

Archivos fotográficos de la liberación de campos de concentración nazis

"Noche y Niebla" (1955): Una Reflexión Pionera

Diez años después de la contienda, en unas circunstancias políticas muy diferentes, Alain Resnais dirigió el documental "Noche y Niebla" (Nuit et Brouillard). Este mediometraje es una de las primeras reflexiones profundas sobre la existencia y las implicaciones morales de los campos de concentración y exterminio. Su investigación tiene como objetivo analizar el uso dado a las imágenes existentes sobre estos campos, contribuyendo a la comprensión de la historia a través del cine.

Noche y niebla - Tráiler

Tipología de Campos Nazistas

En la Alemania nazi (1933-1945), se encarceló a personas a gran escala en una enorme red de campos y otros centros de detención. Había decenas de miles de campos nazis que pertenecían a diferentes sistemas y eran operados por diversas autoridades administrativas alemanas. Los nazis establecieron campos casi desde el momento en que llegaron al poder en 1933, pero durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el alcance y la escala de los campos adquirieron proporciones nuevas y extraordinarias. Estos campos siguieron siendo centros de tortura, sufrimiento, privaciones y asesinatos masivos hasta el final de la guerra.

Desde 1945, algunos campos nazis se han convertido en lugares conmemorativos, museos o archivos, donde la gente puede conocer los horrores y a las personas que fueron encarceladas y asesinadas en ellos. Además de los campos, existían otros tipos de centros de detención nazis, incluidos los guetos, las prisiones de la Gestapo, los campos de detención de jóvenes, las cárceles, las penitenciarías y las instalaciones de germanización. También había lugares de exterminio que no funcionaban como campos, y los aliados y colaboradores de la Alemania nazi administraban sus propios centros de detención.

Los Primeros Campos de Detención

Los campos de detención de la Alemania nazi se crearon poco después del nombramiento de Adolf Hitler como canciller en enero de 1933, de forma ad hoc e improvisada como parte de la oleada de terror del régimen nazi contra los opositores políticos del Partido Nazi. En 1933, decenas de miles de prisioneros, en su mayoría hombres jóvenes miembros del Partido Comunista Alemán o sus afiliados, fueron recluidos en estos primeros campos improvisados. Existían al menos 100 campos de este tipo, diferenciados por su ubicación, administración y propósito. Muchos estaban dirigidos por paramilitares nazis y la mayoría solo existieron durante un breve periodo. A medida que el régimen se estabilizaba, estos emplazamientos se cerraban, consolidaban o normalizaban como campos de concentración oficiales de las SS.

Campos de Concentración (Konzentrationslager)

Los campos de concentración nazis (Konzentrationslager) eran un tipo específico de campo administrado por las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección). Inicialmente, se utilizaban para aterrorizar y encarcelar a opositores políticos, pero con el tiempo, otros grupos fueron también encarcelados. A partir de 1934, la Inspección de Campos de Concentración de las SS (Inspektion der Konzentrationslager, IKL) y posteriormente la Oficina Principal de Administración Económica de las SS (SS-Wirtschafts-Verwaltungshauptamt, SS-WVHA) se hicieron cargo de la administración, transformando gradualmente el sistema.

Estos campos eran lugares de detención extralegal, independientes de cualquier revisión judicial, donde los nazis encarcelaban a personas sin acusarlas de ningún delito, reteniéndolas indefinidamente y sin recursos legales. El sistema estaba estandarizado: campos rodeados de cercas de alambre y torres de vigilancia. Las SS deshumanizaban a los prisioneros rapándolos al llegar, obligándolos a vestir uniformes de prisión y asignándoles números en lugar de nombres. A partir de 1937 y 1938, se creó un sistema de marcas con distintivos de diferentes colores cosidos en los uniformes para identificar la razón del encarcelamiento, con variaciones entre campos. Se les alimentaba con una dieta de hambre y se les proporcionaba ropa y atención médica inadecuadas. El primer campo de concentración oficial de las SS, Dachau, se creó en marzo de 1933. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis ampliaron este sistema, creando tres grandes campos de concentración en la Polonia ocupada por los alemanes. En total, más de dos millones de personas fueron encarceladas en campos de concentración nazis.

Tabla con las insignias de colores usadas para clasificar prisioneros en campos de concentración

Zigeunerlager (Campos para Gitanos)

A partir de 1935, las autoridades alemanas establecieron Zigeunerlager (literalmente, “campos para gitanos”) donde internaron a romaníes y a sintis en Alemania y territorios anexionados. Estas iniciativas locales, gestionadas por fuerzas policiales, gobiernos o ayuntamientos, se ubicaban en las afueras de pueblos y ciudades. En estos campos, los romaníes estaban sujetos a toques de queda, vigilancia y malas condiciones. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos fueron deportados a la Europa oriental ocupada por los alemanes, donde muchos fueron asesinados, o al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en una subsección denominada "Zigeunerlager" (Sección BIIe).

Mujeres y niños judíos deportados en fila para la selección en Auschwitz-Birkenau

Campos de Trabajos Forzados

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis sometieron a millones de personas a trabajos forzados bajo condiciones brutales en muchos tipos diferentes de campos. Los campos de concentración y los campos de trabajos forzados compartían similitudes al ser lugares donde el régimen nazi y las empresas privadas explotaban a los prisioneros. Sin embargo, había diferencias importantes: los campos de concentración estaban estandarizados y administrados por la IKL y la WVHA, mientras que los campos de trabajos forzados dependían de diversas autoridades administrativas y no estaban estandarizados. Generalmente, los prisioneros de estos últimos no usaban uniformes ni tenían un número. La distinción entre estos tipos de campos se fue perdiendo hacia el final de la guerra, ya que algunos campos de trabajos forzados se convirtieron en subcampos de campos de concentración.

Campos de Prisioneros de Guerra (Stalag)

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán (la Wehrmacht) creó cientos de campos de prisioneros de guerra para alojar a los soldados enemigos capturados. La organización y la administración de estos campos era compleja y variaba según la rama de servicio, con personal de la Wehrmacht. Algunos se situaban dentro de Alemania, otros en áreas ocupadas. En algunos casos, Alemania trataba a los prisioneros de guerra capturados de conformidad con el derecho internacional, como los de Europa occidental, Gran Bretaña y Estados Unidos. El tipo más grande e importante se denominaba Stalag (Stammlager), albergando a decenas de miles de soldados. También había otros tipos de campos en este sistema, y el ejército alemán administraba campos de internamiento para civiles de países enemigos. Los campos de prisioneros de guerra se trasladaban a menudo, por lo que se les asignaba un número en lugar de denominarse por su ubicación.

Columna de prisioneros de guerra soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial

Campos de Tránsito y Recolección

Estos campos desempeñaron un papel importante en la "solución final al problema judío", el plan nazi para asesinar sistemáticamente a los judíos de Europa. Los nazis obligaban a los judíos a abandonar sus hogares y los transportaban a guetos, lugares de asesinato y centros de exterminio. Para los judíos de Europa occidental y central, estos campos cumplían una función intermedia: eran lugares donde se encarcelaba a los judíos después de obligarlos a abandonar sus hogares, pero antes de deportarlos. A menudo eran el último lugar de detención de los judíos en sus ciudades o países de origen, y normalmente los encarcelaban durante varios días.

Centros de Exterminio

Como parte de la "solución final", el régimen alemán nazi creó cinco centros de exterminio, específicamente para asesinar a judíos, a veces conocidos como "campos de exterminio" o "campos de la muerte". El principal medio de asesinato era el gas venenoso liberado en cámaras de gas selladas. Aproximadamente 2.7 millones de judíos fueron asesinados en estos cinco centros, lo que representa casi la mitad de todos los judíos asesinados en el Holocausto. Los campos de exterminio eran centros diseñados para llevar a cabo un genocidio.

Entre 1941 y 1945, los nazis crearon seis campos de exterminio en territorio anteriormente polaco: Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka, Auschwitz-Birkenau (parte del complejo de Auschwitz) y Majdanek. Chelmno y Auschwitz se establecieron en áreas anexadas a Alemania en 1939. Los demás campos (Belzec, Sobibor, Treblinka y Majdanek) se establecieron en el Generalgouvernement (Gobierno General) de Polonia. Tanto Auschwitz como Majdanek, además de ser centros de exterminio, funcionaban como campos de concentración y trabajos forzados. Se calcula que 3,5 millones de judíos fueron asesinados en estos seis campos de exterminio como parte de la "Solución Final".

Mapa conceptual de los principales campos de exterminio y concentración nazis en Europa

Ravensbrück: Un Campo Poco Conocido Dedicado a Mujeres

Establecimiento y Víctimas

Auschwitz-Birkenau, Treblinka, Dachau... son nombres familiares que retumban por haber sido campos de trabajo, concentración o exterminio del Tercer Reich alemán, que quedaron fijos en la conciencia humana por las atrocidades cometidas. Sin embargo, hay uno en particular que es casi desconocido: Ravensbrück. A pesar de que fue uno de los primeros en instalarse -en 1939, poco antes de que empezara la guerra, a 80 kilómetros de Berlín, en un escenario idílico en la costa báltica- y el último en ser liberado -en 1945-, este campo de trabajo y, al final, de exterminio ha permanecido en los márgenes de la historia.

Ravensbrück era específicamente para mujeres. A finales de la Segunda Guerra Mundial, 130.000 habían pasado por sus puertas. Entre 30.000 y 50.000 murieron de hambre, agotamiento, frío, o por las balas o el gas administrados por las guardias nazis. Aunque algunas de las internas eran judías, la mayoría no lo eran. Había prisioneras políticas, gitanas, enfermas mentales o "asociales", es decir, prostitutas o cualquier mujer considerada "inútil" por los nazis.

Entrada del campo de concentración de Ravensbrück

Crímenes Específicos de Género y Experimentos

Sarah Helm, autora de un libro sobre Ravensbrück titulado "Si esto es una mujer" (haciendo eco a la obra de Primo Levi), declara: "Así como Auschwitz fue la capital del crimen contra los judíos, Ravensbrück fue la capital del crimen contra las mujeres". Se refiere a crímenes específicos de género, como abortos forzados, esterilización y prostitución forzada. En la fase final del campo, mucho después de que se hubiera suspendido el uso de cámaras de gas en el este, se construyó una en Ravensbrück. Incluso trajeron partes de las cámaras desmanteladas de Auschwitz, así como algunos de los exterminadores de allá. Hasta esa exterminación -en la que murieron 6.000 mujeres y fue la última exterminación masiva de la historia nazi- ha sido en gran medida pasada por alto.

Desde 1942, algunas prisioneras fueron usadas como conejillos de indias en "operaciones especiales", donde les cortaban los músculos de la piel y les insertaban vidrio, madera y tierra en las heridas. Algunas no recibían tratamiento y otras sí, con distintos tipos de drogas, y también se inyectaban gérmenes de sífilis en la médula espinal. Estos experimentos, aunque no probaron nada para la ciencia, sí lo hicieron para la Humanidad. Cuando llegó el momento de remover la evidencia y matar a las "conejas", todo el campo conspiró para esconderlas, mostrando actos de valentía y solidaridad en medio de la desesperación.

Las Condiciones de Vida y Trabajo

Selma van der Perre, una de las internas, recordó cómo eran los días en Ravensbrück: "Nos levantaban a gritos a las cuatro de la mañana, luego teníamos que responder al llamado de lista y paso seguido nos daban café. Nos dejaban ir al baño y a eso de las 05:30 teníamos que ir a trabajar a la fábrica de Siemens, donde pagaban por las prisioneras: no lo recibíamos nosotras, se lo daban a las SS". Trabajaban 12 horas y después volvían al campo, y a eso de las ocho de la noche les daban un plato de sopa y se dormían. Esto estaba salpicado de casos de crueldad de los cuales se ha hablado poco, como la descripción de una francesa sobre cómo dejaban a los bebés morir de hambre deliberadamente, o testimonios de que "hacían que las mujeres se pararan casi desnudas en la nieve hasta que morían".

Ceremonia en memoria de las víctimas de Ravensbrück

El Olvido de Ravensbrück

Una de las razones principales por las que se sabe tan poco sobre este campo de mujeres es que, después de los juicios por crímenes de guerra, que vinieron inmediatamente después del fin de la II Guerra Mundial, empezó la Guerra Fría. La Cortina de Hierro cayó y Ravensbrück quedó al otro lado, en el oriental, de manera que en gran parte quedó escondido de Occidente, inaccesible. Aunque en el este no olvidaron Ravensbrück, lo presentaron como un centro de resistencia comunista, de manera que el recuerdo de las mujeres occidentales y las judías desapareció por completo de la historia.

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