El maltrato hacia las personas mayores, un fenómeno de creciente preocupación global, abarca una compleja red de actos y omisiones que causan daño o sufrimiento. Este problema, lejos de ser marginal, ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un desafío de salud pública desde el año 2002, instando a su abordaje mediante políticas públicas.
Existen diversas interpretaciones sobre el maltrato a las personas mayores, muchas de ellas impulsadas por organizaciones e iniciativas en defensa de este colectivo. Todas estas definiciones hacen referencia al maltrato como actos de acción u omisión, activos o pasivos, únicos o reiterados, intencionados o no (aunque no accidentales), y a sus graves consecuencias. La violencia hacia las personas mayores y con discapacidad es una realidad que no responde a un único perfil, ya que estas situaciones pueden afectar a toda la sociedad en su conjunto y darse independientemente del nivel formativo o el nivel económico.
La Magnitud del Problema: Datos y Proyecciones
Como todas las fuentes estadísticas apuntan, la proyección de envejecimiento poblacional se incrementará de forma progresiva. El Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2014 señalaba que el porcentaje de población mayor de 65 años, que en ese año se situaba en el 18,2%, pasaría a ser del 24,9% en 2029 y del 38,7% en 2064. De estos datos se desprende que la población mayor y sus características deben ser planificadas y abordadas desde el presente.
Según una revisión de 52 estudios realizados en 28 países en 2017, una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo de edad) sufrió alguna forma de maltrato. Aunque hay pocos datos rigurosos al respecto, esta revisión permite estimar la prevalencia de los distintos tipos de maltrato en entornos comunitarios.
| Tipo de Maltrato | Notificado por personas de edad | Notificado por personas de edad y sus representantes |
|---|---|---|
| Maltrato psicológico | 11,6% | 33,4% |
| Maltrato físico | 2,6% | 14,1% |
| Maltrato económico | 6,8% | 13,8% |
| Desatención | 4,2% | 11,6% |
| Abusos sexuales | 0,9% | 1,9% |
Se dispone de pocos datos sobre el alcance del problema en instituciones como hospitales o residencias de ancianos. Sin embargo, en una revisión de estudios recientes sobre este tipo de maltrato en las instituciones, el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año del examen. Además, cada vez son más los datos que indican que la prevalencia del maltrato a las personas de edad, tanto en la comunidad como en las instituciones, ha aumentado durante la pandemia de COVID-19, llegando en algunos estudios estadounidenses a un incremento del 84%.
En conjunto, se prevé que el maltrato a las personas de edad aumente, ya que la población está envejeciendo rápidamente en muchos países. Para 2050, la cifra de víctimas podría alcanzar los 320 millones, ya que el número de personas de 60 años y más habrá crecido hasta los 2000 millones.

Tipologías y Consecuencias del Maltrato
El maltrato puede manifestarse de múltiples formas, por lo que establecer un perfil único de víctima es difícil y contraproducente. Se considera importante que el maltrato sea tipificado y catalogado siguiendo las tipologías establecidas por diversos autores, incluyendo:
- Maltrato psicológico o emocional
- Negligencia o desatención
- Abuso económico-financiero o material
- Maltrato físico
- Abuso sexual
El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales, tales como lesiones corporales, defunción prematura, depresión, deterioro cognitivo, ruina económica y la necesidad de ingreso en una residencia. Para las personas mayores, las consecuencias pueden ser especialmente severas y la recuperación más prolongada que para otros grupos de edad.
Factores de Riesgo y Contexto del Maltrato
Hay factores individuales que aumentan el riesgo de sufrir maltrato, como la dependencia funcional o la discapacidad, la mala salud física o mental, el deterioro cognitivo y la escasez de ingresos. Adicionalmente, hay factores propios de la persona que maltrata, como enfermedades mentales, abuso de sustancias y dependencia, a menudo económica, con la víctima.
La Declaración de Toronto para la Prevención Global del Maltrato de las Personas Mayores alertó de que en el contexto familiar y/o en la unidad de cuidados es donde se recogen la mayoría de los casos de maltrato. La sobrecarga de las personas cuidadoras es una variable importante sobre la que también debemos reflexionar.
El género, por su parte, es una variable de importancia, ya que los estudios que comparan los perfiles de mujeres maltratadas en función de la edad muestran que, a mayor edad, existe una mayor dependencia hacia el agresor a nivel económico, físico y emocional. En el ámbito de las relaciones, su tipo (matrimonial, de pareja o entre padres e hijos) y el estado civil pueden aumentar el riesgo, aunque estos factores varían según el país y la región. En cuanto a los factores comunitarios y sociales, cabe citar el edadismo contra las personas mayores y ciertas normas culturales que normalizan la violencia. Las personas de edad que reciben apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidad de ser maltratadas.

Ausencia de Medidas y Conocimiento Profesional: Un Reto en España
El objetivo de varias investigaciones, como la realizada en Galicia con profesionales y protocolos, ha sido describir la realidad actual del fenómeno del maltrato hacia las personas mayores desde la perspectiva profesional y de las guías de las distintas Comunidades Autónomas (CC. AA.). Se llevó a cabo un estudio cualitativo de revisión de documentos administrativos y protocolos de cada comunidad autónoma, así como entrevistas a 12 profesionales que trabajan directamente con personas mayores o con discapacidad.
Los resultados de estos estudios reflejan la ausencia de medidas y conocimiento profesional sobre cómo intervenir ante situaciones de maltrato hacia personas mayores. A pesar de que la facultad para desarrollar protocolos en esta materia es de cada C. A. (reflejado en la Constitución Española de 1978, artículo 148.20 sobre asistencia social), un estudio pormenorizado reveló que el 52,94% de las CC. AA. no disponen de documentos de actuación específicos en la materia.
Perspectiva de los Profesionales
Los profesionales entrevistados en estudios cualitativos destacan la insuficiencia de recursos y la falta de publicidad sobre los mismos. Expresan que los recursos existentes son escasos para una población tan vulnerable, y que hay un desconocimiento general de los disponibles por falta de formación específica sobre el tema. Además, solo el 8,34% de los profesionales encuestados refería conocer instrumentos de detección ante sospecha de malos tratos, y únicamente el 25% conocía las formas de comunicación en horario no administrativo.
Esta situación se ve agravada por la constatación de que, aunque legislativamente el maltrato está penado o sancionado, las normativas a nivel civil y penal no son suficientes para detectar e intervenir eficazmente en la práctica. Los profesionales del ámbito social y sanitario, por su contacto directo y proximidad, tienen la oportunidad de identificar tempranamente e informar del maltrato, pero esta tarea se dificulta sin instrumentos adecuados y formación específica.
Desafíos Éticos en la Intervención
A menudo, en situaciones de maltrato, se presenta un conflicto entre el principio de autonomía del paciente y el principio de beneficencia. La persona mayor, por afecto-dependencia emocional hacia el agresor o por otros motivos, puede expresar su voluntad de no modificar la situación, lo que complica la intervención.
De abstenerse a tomar medidas, se estaría incumpliendo el principio de beneficencia, al presenciar un deterioro de la salud por ausencia de cuidados. Sin embargo, intervenir contra la voluntad de la víctima transgrede su autonomía, la cual a menudo está disminuida por baja autoestima o problemas de salud mental. La denuncia, si no se acompaña de alejamiento físico del maltratador, puede incluso incrementar los comportamientos de violencia. Por tanto, es crucial buscar un equilibrio, intentando negociaciones con pactos concretos de mejora de cuidados y seguimiento, y derivando a servicios sociales en caso de no cumplimiento.
Manual para la detección y el tratamiento de situaciones de maltrato en personas mayores.
Líneas de Prevención e Intervención
Existe una amplia argumentación para defender la implantación de protocolos o guías de maltrato, siendo una de las más relevantes la capacidad de detectar la situación para poder intervenir y prevenir casos futuros. Si se dispone de material técnico y conocimiento, los equipos interdisciplinares estarán mejor capacitados. Se ha constatado la necesidad de establecer líneas de prevención y diagnóstico para intervenir de forma eficaz, actuando sobre la desinformación y fomentando el uso de recursos y herramientas de detección de maltrato hacia personas mayores.
Las estrategias más prometedoras para prevenir y combatir el maltrato son:
- Intervenciones que realizan los cuidadores, para aliviar su carga.
- Programas de administración del dinero para personas mayores con riesgo de explotación económica.
- Líneas telefónicas de ayuda y centros de acogida de emergencia.
- Implicación de equipos multidisciplinarios (justicia penal, atención médica, salud mental, servicios de protección de adultos y atención prolongada).
Las administraciones públicas deben asumir y atender los planes de actuación y directrices internacionales sin demora, aportando un abordaje integral de este fenómeno. La falta de datos confiables sobre el maltrato a personas mayores puede argumentar el escaso interés, prioridad y relevancia que se le otorga a este fenómeno. Por ello, los datos a recoger en esta materia deberían comprender la sospecha de maltrato, ya que ante circunstancias tan serias, no es necesario tener la certeza para intervenir.
La Respuesta de la OMS y Prioridades Globales
A nivel mundial, se sabe muy poco sobre el maltrato a las personas de edad y sobre el modo de prevenirlo, especialmente en los países en desarrollo. Con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez (15 de junio de 2022), la OMS y sus asociados publicaron el documento "Tackling abuse of older people: five priorities for the UN Decade of Healthy Ageing (2021-2030)". Estas prioridades son:
- Combatir el edadismo, al ser una de las principales razones por las que el maltrato a las personas mayores recibe tan poca atención.
- Generar más y mejores datos para concienciar sobre este problema.
- Concebir soluciones rentables para poner fin a este tipo de maltrato y ampliar su uso.
- Elaborar un argumentario a favor de la inversión en este tema.
- Recaudar fondos, ya que se necesitan más recursos para abordar este problema.