Un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha revelado una preocupante práctica dentro del Servicio Nacional de Menores (Sename) de Chile: jóvenes que no presentan patologías mentales son internados en unidades psiquiátricas con el objetivo de controlar problemas de disciplina. Testimonios recogidos para esta investigación confirman que funcionarios de la institución utilizan esta vía cuando enfrentan conflictos de “difícil manejo”, vulnerando gravemente los derechos de los adolescentes.
La Revelación de una Práctica Controversial
El caso de dos adolescentes en Iquique sirve como un ejemplo contundente de esta problemática. Las jóvenes habían sido internadas en la Unidad de Atención Psiquiátrica (UHCIP) del centro donde residen menores privados de libertad en la ciudad. Desesperadas, sus gritos de «¡Nosotras no tenemos na’ que hacer aquí!» se escuchaban desde lejos. Un terapeuta ocupacional de turno esa noche, que oía todo desde el piso de arriba, recordó este episodio. En su testimonio, el profesional, quien pidió la reserva de su identidad, señaló que las chicas no sufrían problemas de salud mental.

Este incidente no es un hecho aislado. Un informe del INDH, publicado en diciembre de 2018, ya había advertido que jóvenes privados de libertad en centros del Sename son ingresados a unidades psiquiátricas para controlar la disciplina. El documento detalla explícitamente que “hay adolescentes que son hospitalizados por presiones de funcionarios, como medida de castigo o como estrategia de resolución de un conflicto”.
Para esta investigación se entrevistó a funcionarios de las cinco Unidades de Atención Psiquiátrica (UHCIP) existentes en el país, ubicadas en los Centros de Internación Provisoria (CIP) y Centros de Régimen Cerrado (CRC) de Iquique, Limache, Til Til, Coronel y Valdivia. Las fuentes afirman que funcionarios del Sename no cumplen con los criterios para cursar una hospitalización, derivando a las unidades de internación psiquiátrica a jóvenes que solo presentan mala conducta.
Una de las profesionales que reconoció esta grave vulneración de derechos fue la ex jefa de la Unidad de Atención Psiquiátrica del centro del Sename en Limache, Sofía Sepúlveda. Ella explicó: “Cuando los chicos se ponen violentos y no regulan el nivel de agresividad, Sename los toma y los deriva a estas unidades de hospitalización psiquiátrica”. Así, por ejemplo, ocurrió con las adolescentes de Iquique, quienes tuvieron que ser egresadas dos días después por no presentar un trastorno de salud mental.
La Perspectiva del Sename y la Demora en las Acciones
Las respuestas del Sename para este reportaje fueron proporcionadas por Benjamín Ulloa, jefe (s) del Departamento de Justicia Juvenil, quien solo aceptó un cuestionario escrito. Ulloa informó que, salvo por el informe del INDH, el Sename no ha recibido denuncias sobre internaciones psiquiátricas no justificadas. Además, deslindó responsabilidades, indicando que “Las UHCIP dependen del Ministerio de Salud y quien evalúa el ingreso de un joven a estas unidades es un médico psiquiatra, ya que, como cualquier ‘acto médico’, es una decisión sanitaria que obedece a criterios clínicos, de acuerdo con la Ley 20.584 de deberes y derechos del paciente”.
Sin embargo, la respuesta de Ulloa no considera que existen casos, como lo constató esta investigación periodística, en que funcionarios del Sename presionan al personal de las UHCIP para que internen a jóvenes que solo presentan problemas graves de conducta. Respecto a la denuncia del INDH, Benjamín Ulloa señaló que recibieron el documento a fines de marzo pasado y que recién en julio, casi tres meses después, se puso en marcha la única acción concreta frente a esta grave vulneración de derechos.
“Conocimos el informe del INDH el 26 de marzo de este año y coordinamos una reunión con el Ministerio de Salud, instancia de la cual dependen las UHCIP, para que el INDH expusiera el informe, la cual se efectuó en abril, con profesionales del instituto, de Senda (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol) y de Sename”, explicó Ulloa. Esta respuesta evidencia la lentitud institucional frente a una problemática de derechos humanos.
Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes
Presiones y Métodos de Ingreso Irregulares
La ex jefa de la UHCIP de Limache, Sofía Sepúlveda, ya a fines de 2018 estaba cansada de la situación. Cuenta que llevaba casi dos años advirtiendo al Servicio de Salud Viña del Mar-Quillota, entidad encargada del funcionamiento de esa unidad, que el Sename la estaba presionando para ingresar a adolescentes al módulo hospitalario. La denuncia de Sepúlveda sobre requerimientos de ingreso sin justificación no solo se basaba en su experiencia de más de 10 años como psicóloga, sino también en el propio programa de funcionamiento del recinto de salud mental de Limache.
Aunque la denuncia de Sofía Sepúlveda fue realizada en 2018, un año después la situación no había cambiado mucho. Un actual funcionario del mismo centro de Limache, con trato directo con los jóvenes y que pidió la reserva de su identidad, aseguró que hasta el cierre de esta investigación (julio de 2019) se seguía internando a jóvenes que no tenían patologías psiquiátricas.
Existen al menos dos vías para ingresar a las unidades de psiquiatría: la programada, donde el psiquiatra del módulo evalúa el caso y determina la internación; y la hospitalaria, donde el adolescente es trasladado a un servicio de urgencias para ser ingresado por orden del médico de turno. Es esta última vía la que es utilizada por funcionarios del Sename para realizar los ingresos que no cumplen con el perfil establecido por el Ministerio de Salud. En estos casos, la UHCIP está obligada a recibir a quien es derivado y no hay forma de negar su internación. Así ingresaron las dos adolescentes del recinto de Iquique, a quienes, según se indica, “les mintieron” al derivarlas.
Johnson Parra, director de la Asociación de Funcionarios de la Salud del Hospital Base de Valdivia y representante de los trabajadores de la UHCIP de dicha comuna, confirma esta práctica: “Se les dice que los van a trasladar allá (a la unidad psiquiátrica) si se portan mal”.
Contexto de Violencia en los Centros del Sename
El psicólogo y ex funcionario del Sename, Álvaro Ayala, explica que en las “casas” (los centros residenciales del Sename) es frecuente el trato violento entre los jóvenes, donde “pasan un montón de cosas complejas adentro: violaciones, intentos de suicidio, robo y tráfico”. A diferencia de este ambiente, las unidades psiquiátricas cuentan con un entorno terapéutico más personalizado y protegido. Ayala señala que “en las ‘casas’, a muchos adolescentes los tratan como perros, les orinan la ropa y llegan así a las UHCIP”.

Según José Miguel Leiva, educador de trato directo del centro de Limache, en este ambiente de violencia “no es novedad” que los jóvenes presenten lo que se denomina “desajustes conductuales”, es decir, episodios de violencia inmanejables para los funcionarios del Sename. Estos episodios “son del tipo ‘agarro un fierro y te trato de partir la cabeza en tres partes’, ‘te quiero apuñalar treinta veces’. Son terribles”.
La pregunta surge: ¿En ese contexto de alta agresividad se manda a los adolescentes a las unidades psiquiátricas para descomprimir las ‘casas’? ¿Para que, al sacar al más conflictivo, se tranquilice el ambiente? La respuesta es que “puede ser”. Si un joven está todo el día “dando jugo”, rompiendo todo, pegándole a todos y no han logrado compensarlo, es lógico que para los funcionarios sea un respiro que se lo lleven unos días a la unidad de corta estadía (que atiende problemas de salud mental).
Insuficiencias en Capacitación y Protocolos
Quienes se encargan de dar la primera alerta al asistente social y al psicólogo sobre las posibles descompensaciones de salud mental son los educadores de trato directo, funcionarios del Sename que tienen una relación cercana y diaria con los menores. Las bases de postulación para el cargo de educador indican que los aspirantes deben tener la capacidad de desarrollar estrategias de contención para adolescentes. Sin embargo, para cumplir estos objetivos, según la dirigenta de la Afuse, Alicia del Basto, los educadores deberían tener una capacitación en salud mental, porque “cuando un chico está descompensado es capaz de cualquier cosa”.
Si bien el Sename entrega capacitaciones en salud mental a sus funcionarios, no cuenta con un plan nacional de formación en el área. Los datos de la cuenta pública de Sename 2017, los más actualizados en la web, señalan que de los 51 cursos técnicos realizados por la institución, 25 fueron dirigidos a la detección de conductas de riesgo en salud mental y al manejo de conflictos críticos. No obstante, el educador de trato directo del CIP-CRC de Coronel, Alejandro Saavedra, asegura que estas capacitaciones son insuficientes: “Cuando postulamos, no se nos plantea que vamos a trabajar con niños con problemas de salud mental. Si bien el Sename ha tratado en algunas ocasiones de dar algunas capacitaciones, no son suficientes”.
Además, el Sename tampoco cuenta con protocolos ante una crisis o desestabilización de un cuadro psiquiátrico. El director de la Asociación de Funcionarios del Sename de Valdivia, Patricio Araya, explica que desde el Servicio de Salud tampoco les han enviado las directrices a seguir en caso de enfrentarse a una descompensación. “Pedimos internamente que nos entreguen un protocolo de intervención en crisis, (que nos diga) qué es lo que hay que hacer con los chiquillos cuando se descompensan”, comenta Araya.
Así, la falta de capacitación de los educadores es uno de los factores que incide en las internaciones injustificadas. “Los educadores de trato directo tienen muy baja preparación, porque en el Sename trabaja el que se atreve, no el más capacitado”, señala un entrevistado. Sin embargo, el problema va más allá de los educadores: todas las fuentes entrevistadas aseguran que la salud mental aún es un tema que el sistema de justicia juvenil no ha logrado abordar de manera exitosa. En ese sentido, para el psicólogo del CIP-CRC de Coronel, Flavio Benavente, los problemas de los ingresos son producto de una falla institucional: “Falta formación, pero no solamente de los funcionarios, sino también del Sename. La institución todavía está en pañales en temas de salud mental y en otras temáticas”.
Esta investigación periodística fue realizada por Trinidad Rojas y Monserrat Vitar, estudiantes de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica.
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