La localidad de Reumén, en la comuna de Paillaco, región de Los Ríos, fue escenario de una devastadora tragedia que enlutó a Chile. Un incendio en un hogar de ancianos cobró la vida de diez personas, exponiendo las precarias condiciones de algunos centros de cuidado para adultos mayores.
Un Siniestro Devastador en la Región de Los Ríos
Diez personas murieron en el incendio de un hogar de ancianos en la región de Los Ríos. En detalle, fueron nueve adultos mayores y la mujer encargada del recinto, identificada como Elvecia Cossio Navarro, quienes fallecieron en el siniestro. Los adultos mayores habrían estado con llave en sus habitaciones, un detalle que subraya la vulnerabilidad de los residentes. La causa del siniestro se atribuyó al recalentamiento del tubo de una estufa a leña. El inmueble, de dos pisos, era de madera y funcionaba como casa de acogida para adultos mayores con problemas de movilidad o psiquiátricos en Reumén, comuna de Paillaco.
El Contexto de Reumén y el Hogar Magaly Zapata
Todos sabían que la tranquilidad del pueblo, desde hacía un par de décadas, propiciaba un particular negocio: las casas de reposo para ancianos y enfermos psiquiátricos. Uno de ellos, situado en la intersección de las calles Galvarino con 12 de octubre, se llamaba Hogar Magaly Zapata. Era atendido por María Cossio, quien en el momento de la tragedia tenía 45 años y había trabajado allí en dos períodos. El último, desde 2013, cuando fue llamada para un reemplazo y terminó quedándose.
A María le gustaba su trabajo, aunque le resultaba agotador: el turno, de veinticuatro horas, parecía no tener final; el desafío de bañar a los residentes cuando muchos se resistían. Ella también observaba el abandono que padecía la mayoría de los ancianos, aunque muchos ni siquiera lo llegaran a notar. Para ella, era especial el caso de Abraham Julian, su favorito, un descendiente de árabes que llevaba dos décadas exactas allí y al que le habían diagnosticado esquizofrenia. Era el más tranquilo, también el más culto, pero su familia casi no lo iba a ver. María entendía que el abandono y el destrato operaban casi como una suerte de sinónimos de esas residencias.

La Noche Fatal: Sucesos del 5 y 6 de abril de 2014
El sábado 5 de abril de 2014 fue el último día que el Hogar Magaly Zapata funcionó. Rosa Jaramillo, otra de las cuidadoras, entregó el turno a María. Ese día, hasta el lugar llegó Arnoldo Cárdenas, por entonces el amante de María. Estuvieron juntos, felices, por un par de horas, mientras los residentes descansaban en sus piezas. Según consignó un reportaje de Revista Sábado, en su posterior declaración a la policía, Cárdenas relató:
"Estaban todos en sus piezas, bajo llave. Del casi año que fui a visitarla, ella siempre tenía a los pacientes bajo llave, no viendo nunca un paciente después de eso. Solo los sentíamos en las piezas. Tenían chatas para hacer sus necesidades."
Desarrollo del Incendio
Arnoldo reconstruyó su jornada: "Pasada la medianoche, me fui a mi casa con mi mamá. El domingo me levanté a las 6:30, trabajé un rato en mis muebles y a las 7:40 fui donde la Mari". El domingo a las ocho de la mañana, la Central de Bomberos recibió la alerta por un incendio estructural en la localidad de Reumén. Era una casa de dos pisos donde vivían 12 personas, nueve mujeres y tres hombres, algunos de ellos con discapacidad mental. Procedían de Osorno, Valdivia y San José. También había una cuidadora. Era el Hogar Magaly Zapata.

A las 8:30, cuando llegaron, la patrulla de Bomberos se percató de que no había más grifos ni agua disponible para combatir el incendio. Tenían autonomía de agua para dar batalla, a lo sumo, cuatro minutos. A esa hora, Arnoldo venía de vuelta, sollozando. Había logrado ingresar al lugar para sacar del peligro a su amada, pero María no quería marcharse sin rescatar a su interno favorito. "Yo traté de agarrarla", explicó en su declaración, "pero ella subió igual no más". Agregó: "Traté de subir también, pero las llamas estaban encima en la escalera, quemándome la cara y la mano izquierda. Ahí, como no podía subir, salí para el patio y salté para la calle".
Consecuencias y Balance de la Tragedia
De a poco, los bomberos fueron confirmando el peor panorama. Que entraran los voluntarios era arriesgar más vidas. Recién al mediodía pudieron controlar el fuego. La casa reventó. Los cuerpos fueron juntados como pudieron, y la identificación se extendió por varios días. Hubo diez fallecidos en total: nueve pacientes y María Cossio, la cuidadora. Solo se salvaron Amanda Martínez (30 años), Roberto Lancapichún (46 años) y María Toro (62 años).
Precauciones Mejoradas de Barrera en Residencias de Ancianos
Investigación, Reacciones y Responsabilidades
"Estamos conmovidos con esta tragedia", dijo entonces la alcaldesa Ramona Reyes, que además puntualizó que el hogar tenía deficiencias y que los organismos fiscalizadores no actuaron como correspondía. El concejal Carlos Rolack, en cambio, responsabilizó a Obras Hidráulicas por no fiscalizar las obras de agua potable de Reumén.
Fue la tónica: durante los días siguientes, todos se tiraron la pelota, de uno a otro. La Municipalidad de Paillaco, por ejemplo, explicó que no correspondía fiscalizar, porque la casa tenía permiso solo como "servicios sociales con alojamiento". El Servicio de Salud de Valdivia también descartó su responsabilidad. Una exfuncionaria de Seremi dijo haber evaluado el hogar entre 2005 y 2006, notificando su mala infraestructura y otras deficiencias. La dueña del hogar de reposo, Silvia Zapata, se defendió, asegurando a El Diario Austral de Valdivia que el recinto llevaba 27 años funcionando y que los residentes estaban bien cuidados, limpios y bien alimentados.
Sobre el siniestro, primero se esbozó como posible causa el recalentamiento de un cañón. Después, la fiscalía estableció que se trató de una combustión lenta del primer piso.
Las Secuelas de la Tragedia
No pasó mucho más. Tras el horror, la familia dueña del hogar decidió no reconstruir. Arnoldo Cárdenas no pudo con la pena, ni con la culpa. El 22 de octubre de 2014, en Santiago, donde intentó reconstruir su vida, se ahorcó. Roberto Lancapichún, uno de los sobrevivientes, le dijo a Rodrigo Fluxá en el reportaje de Sábado: "Fue mejor, una suerte para ellos.", refiriéndose a los fallecidos en el trágico incendio.