Tragedia en el Hogar Santa Marta: Diez ancianas fallecidas en un incendio en Chiguayante

La madrugada de un martes trágico, diez ancianas perdieron la vida en un voraz incendio que consumió casi por completo un hogar de reposo en Chiguayante, ubicado 520 kilómetros al sur de Santiago de Chile. El siniestro, que destruyó el dormitorio donde descansaban las mujeres, conmocionó a la comunidad y puso en relieve la vulnerabilidad de los adultos mayores en estas instituciones.

Fotografía aérea del hogar de ancianos incendiado en Chiguayante

El Incendio y las Primeras Horas

El incendio se registró en el pabellón de mujeres postradas del Hogar Santa Marta, una edificación construida con material sólido y madera. Las autoridades informaron que 13 mujeres con movilidad muy limitada dormían en la habitación afectada. Sólo tres ancianas pudieron ser rescatadas con vida. Inicialmente, el gobernador del Bío Bío, Jorge Ulloa, habló de personas desaparecidas, pero lamentablemente, en el proceso de remoción de escombros, se confirmó el hallazgo de las diez víctimas fatales.

Un joven, que se identificó como nieto de una de las fallecidas, sugirió la posibilidad de que el incendio se originara en la madrugada debido a una falla eléctrica, una hipótesis que posteriormente fue respaldada por las investigaciones.

Las Víctimas: Historias de Vida Marcadas por la Tragedia

Detrás de cada número hay una historia de vida, y el incendio del Hogar Santa Marta se llevó a diez mujeres que dejaron un vacío inmenso en sus familias.

Juanita Arriagada: Una vida de fortaleza y un final inesperado

Juanita Arriagada, quien vivió la mayor parte de su vida en Cabrero, dedicó su existencia a la crianza de sus siete hijos y a atender a su esposo. Tras un accidente vehicular en 2000 que cobró la vida de su marido, Juanita comenzó a decaer. Su hija Nelly Balboa relata que, con el tiempo, Juanita empezó a olvidar cosas y su Alzheimer empeoró, generando un desgaste emocional en sus cuidadores. La decisión de trasladarla a un hogar fue difícil, y su hija se arrepintió profundamente. Quince meses antes de la tragedia, Juanita llegó al Hogar Santa Marta, donde, a pesar de su enfermedad, expresó una eufórica frase a quien la recibió: "¡Mira dónde nos vinimos a encontrar!".

Deyanira Venegas: El arte y la vida ligada a la independencia

Deyanira Venegas, con una voz privilegiada, fue miembro del coro sinfónico y del grupo de ballet de la Universidad de Concepción. Profesora de profesión, dedicó gran parte de su vida a la crianza de sus hijos y al arte. Fue una mujer independiente y activa hasta sus casi 85 años. Sin embargo, un diagnóstico irreversible de Alzheimer la obligó a trasladarse al Hogar Santa Marta en 2016, dos años antes del incendio. Tenía 97 años al momento de la tragedia.

Elsa Hidalgo: La protectora que terminó necesitando protección

Elsa Hidalgo, profesora y trabajadora de la Cruz Roja, dedicó su vida a cuidar a los adultos mayores, organizando viajes y consiguiendo financiamiento. Vivía sola en Melipilla y no tuvo hijos. Un día, llamó a sus "sobrinos" en Concepción pidiéndoles que la fueran a buscar, llegando con moretones y casi sin poder hablar, sospechando un asalto. Este trauma alteró su vida, y por primera vez, necesitó ser cuidada. Llegó al hogar con 87 años, diez meses antes del incendio. Con el tiempo, mejoró y se volvió protectora con las otras residentes, nunca acostándose si no estaban todas en sus camas.

Laurentina Espinoza: La viajera que encontró su hogar en Chiguayante

Laurentina Espinoza, minadora en Huachipato hasta los 60 años, dedicó su jubilación a viajar por Chile y llegó incluso a Tacna, Perú. Siempre recordaba la Laguna San Rafael. Su anhelo era conocer la tumba de Carlos Gardel en Argentina, un viaje que nunca pudo concretar. Al sentirse sola en Chiguayante, ella misma pidió ir al Hogar Santa Marta, donde llegó a los 91 años, siete meses antes del incendio. Se enamoró del lugar, disfrutando de la chimenea, las conversaciones y la comida. Sus hijas Ana y Ximena Sáez, junto a su yerno Gregorio Cuevas, recuerdan que la familia se "enamoró" del hogar, visitándola a diario y participando en actividades. A pesar de esto, admiten que fueron "ignorantes" al no fijarse en las deficiencias del lugar, como la falta de extintores y los pasillos estrechos.

Amanda Riquelme: La coqueta que buscaba la paz

Amanda Riquelme, una de las residentes más jóvenes, padecía glaucoma y una depresión con trastorno de personalidad. Su hija mayor, Isabel Marín, revela que Amanda expresaba constantemente su deseo de morir y había intentado suicidarse varias veces. Era una mujer coqueta, que disfrutaba de estar "arregladita" y buscaba ser la más bonita. Se enamoró del kinesiólogo del hogar y no quería depender de nadie. Alcanzó a estar solo dos meses antes del incendio, y a pesar de su deseo de morir, lloraba para que la llevaran a la casa de reposo y se iba cantando en el auto.

Fotografía de un memorial a las víctimas del incendio

Las Causas del Siniestro y la Investigación

Horas antes del incendio, la dueña del hogar, Marta López, se quedó hasta las 23:00 horas esperando al personal. Ordenó que cargaran la estufa con poca leña y que la dejaran apagarse, ya que todos estaban durmiendo. La mayoría de las residentes usaban frazadas térmicas o guateros. Las cuidadoras se encontraban en el salón del comedor, desde donde tenían vista a todo el pasillo y la estufa.

Casi cuatro horas más tarde, la misma estufa que debía estar apagada, comenzó a recalentarse y provocó un incendio desproporcionado en el pabellón 2. El informe de Labocar de Carabineros concluyó que la causa basal fue el recalentamiento del cañón de la estufa, específicamente en la zona de unión con el entretecho, que requería una aislación especial.

Contrario a la creencia inicial de que las diez ancianas murieron calcinadas, el informe de Labocar, junto al del Servicio Médico Legal, demostró que la causa de muerte fue por asfixia. Algunas de ellas fueron encontradas fuera de sus camas, posiblemente en un intento desesperado de escapar o ayudar.

Formalizarán a dueña de hogar de ancianos que se incendió y causó la muerte de diez personas

Deficiencias y Negligencia

La investigación reveló graves deficiencias en el Hogar Santa Marta. Estaba construido de madera, el ancho de las puertas era más angosto que las camas de las abuelitas, y no contaba con alarmas de incendio. Además, se investiga si las funcionarias tenían la capacitación adecuada para usar extintores y actuar ante una emergencia.

El abogado querellante Enrique Hernández, quien representa a siete familias, sostiene que existe negligencia y busca establecer responsabilidades individuales. La fiscalía solicitó una nueva pericia para precisar científicamente lo sucedido y descartar cualquier factor externo, esperando resultados en las próximas semanas. Por ahora, se habla de un cuasidelito de homicidio, pero no es posible imputar a nadie de manera individual hasta que el informe final esté listo.

La Versión de la Dueña del Hogar

Marta López, dueña del Hogar Santa Marta desde 2010, declaró a BioBioChile que el incendio fue un accidente insospechado y que jamás pudo preverse. Afirmó que la chimenea del comedor grande había sido cambiada por una estufa nueva Amesti. Sin embargo, se descubrió que el origen del incendio fue en otra estufa, sin marca, con soldaduras rotas y un cañón proveniente de una caldera.

Para Marta López, el cierre del hogar meses después del incendio es una herida abierta. Relata que dejó de ser feliz y vive un calvario diario, despertando cada noche con las imágenes del incendio y las sirenas de los bomberos.

Los Héroes de la Noche Trágica

La madrugada del 14 de agosto de 2018, el cabo primero José Romero y su colega fueron los primeros en llegar al lugar del incendio. En cuestión de minutos, el pabellón 2 ya estaba completamente afectado. A pesar de la gravedad de la situación, los carabineros actuaron por "instinto natural" para salvar vidas. Lograron rescatar a 15 adultos mayores, tomándolos en brazos y sacándolos del hogar mientras algunos gritaban y se mostraban desorientados.

Del pabellón 2, donde dormían las diez víctimas, solo sobrevivió una abuelita, quien logró escapar por la ventana con quemaduras, sin ayuda de nadie. Romero, aunque no se considera un héroe, recuerda el miedo que sintió cuando la adrenalina bajó, pensando en su familia y sus hijos.

Memoria y Deuda Pendiente

La Municipalidad de Chiguayante ha intentado honrar la memoria de las abuelitas y fortalecer su oficina del adulto mayor. A futuro, buscan forjar una alianza con la Corporación de Ayuda Diez Abuelitas para el Adulto Mayor, creada por los familiares de las víctimas. Gonzalo Díaz, alcalde subrogante de Chiguayante, expresó que la sociedad y el Estado tienen una deuda pendiente con los adultos mayores y que es necesario honrar la memoria de las abuelitas.

Marta Provoste, una de las sobrevivientes que dormía en otro pabellón, no recuerda el día del incendio debido a su demencia senil. Su yerno, Mario Castillo, enfatiza que su traslado a la casa de reposo fue por preocupación y no por abandono, y nunca dejaron de visitarla. Cuestiona la verdadera preocupación del país por el envejecimiento de la población.

Cada 14 de agosto, las familias de las víctimas se reúnen afuera del Hogar Santa Marta para una ceremonia, rezar y compartir anécdotas de las abuelitas, recordando con risas y lágrimas una herida que siempre estará presente.

El Cierre Definitivo del Hogar Santa Marta

A menos de un mes del incendio, la vocera de la Casa de Reposo Santa Marta, Rocío López, confirmó su cierre. "El incendio y la tragedia posterior ha causado a nuestra Casa de Reposo un golpe difícil de superar. Hemos reflexionado en familia y con nuestros más antiguos colaboradores. No es viable continuar y Santa Marta debe cerrar", señaló López. La decisión fue irreversible, y se inició un doloroso proceso de desvinculación de los trabajadores, a quienes se les pagó íntegramente lo que les correspondía.

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