Impacto de las Políticas Estatales en las Comunidades y la Niñez Mapuche

La relación entre el Estado chileno y el pueblo mapuche ha estado históricamente marcada por el conflicto y la vulneración de derechos, con profundas repercusiones en las comunidades y, de manera particular, en la niñez. La ineficacia de las políticas sociales y la persistencia de la violencia estatal han generado un daño inconmensurable que se perpetúa de generación en generación.

Contexto Socioeconómico y Conflicto Histórico

La Araucanía: Pobreza y Exclusión

La Araucanía se destaca como la región más pobre de Chile, presentando los salarios más bajos a nivel nacional, una deficiente tasa de escolaridad y un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita que apenas alcanza un tercio del promedio. No resulta casual que la región con mayor población indígena concentre los índices más altos de pobreza y exclusión, evidenciando una marginalidad y violencia sistémica.

La marginalidad y violencia a la que ha sido sometido el pueblo mapuche, que equivale al 23% de la población regional, cercana a las 870 mil personas, fue reconocida de manera inédita por la Presidenta Michelle Bachelet el 23 de junio pasado, al afirmar: “Hemos fallado como país, y por eso hoy estoy aquí”.

La Lucha por la Tierra y el Rol del Estado

Una de las puntas de lanza de las comunidades mapuche es la recuperación de sus tierras ancestrales, despojadas por la fuerza en medio de un agresivo proceso de colonización que emprendió el Estado. Desde el retorno a la democracia en 1990, las comunidades mapuches han intensificado sus demandas por la restitución de tierras que fueron despojadas durante la ocupación colonial, la creación del Estado de Chile y, más tarde, por la expansión de la agroindustria, la forestal y la minería.

Mapa de la región de La Araucanía con zonas de conflicto territorial y plantaciones forestales

Las plantaciones de pino y eucalipto han crecido de manera exponencial durante las últimas décadas, convirtiéndose en una de las principales áreas de la economía regional. Recorrer el territorio permite ver localidades rodeadas de empresas forestales. El avance de proyectos industriales y extractivos ha acentuado el conflicto. La instalación de proyectos hidroeléctricos, la minería y las plantaciones de monocultivos de pino y eucalipto han alterado los territorios ancestrales mapuches, afectando sus fuentes de agua, bosques y biodiversidad. Empresas forestales vinculadas al grupo Angelini, por ejemplo, han sido acusadas de destruir bosques nativos mediante la tala rasa y la quema con químicos tóxicos en la comuna de Lanco.

Violencia Estatal y Vulneración de Derechos de la Niñez Mapuche

Reconocimiento y Denuncias Internacionales

Los “errores y horrores” del Estado chileno hacia el pueblo mapuche han sido motivo de enérgicos llamados de atención por parte de diversas organizaciones internacionales. Entre ellas se encuentran UNICEF, Naciones Unidas, la Red Latinoamericana y Caribeña por la Defensa de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, Kinder Not Hilfe, Fundación ANIDE y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha jugado un rol protagónico a nivel local. Desde finales de 2011, observa los sucesos que se desarrollan en la región y en 2015 instalaron su sede.

Patrones de Violencia Policial

El talón de Aquiles de Chile en materia de derechos humanos lo representa su relación con los pueblos indígenas. Según Aguirre, esta situación de violencia se da “dentro de la incapacidad del Estado de resolver un conflicto político. La situación de violencia policial no es aislada ni desconectada de una situación de conflicto que se vive en los territorios de La Araucanía y aledaños, en que la respuesta del Estado se ha centrado en una vía de naturaleza punitiva”.

Desde el INDH reconocen un patrón de comportamiento y conducta lesivo en el accionar de Carabineros en la región, que se expresa en la ocurrencia de acciones violentas en cortos periodos de tiempo vinculados, fundamentalmente, a personas pertenecientes al pueblo mapuche. Federico Aguirre describe que en estos procedimientos se utilizan elementos disuasivos como escopetas antidisturbios, armas de fuego y granadas lacrimógenas, lo que ha generado situaciones de lesiones graves. “Cuando el Estado no quiere encarar problemas sociales y políticos, una forma política de responder es criminalizando o reforzando la respuesta punitiva”, añade.

Pese a los intentos de este reportaje de contactar a Carabineros de Chile en más de tres ocasiones a través de canales oficiales, la institución no quiso prestar declaraciones en voz de sus oficiales del Alto Mando.

Testimonios de Maltrato y Estigmatización

Algunos testimonios recopilados para esta investigación apuntan a un trato vejatorio hacia niños y niñas mapuche, expresado en la discriminación y estigmatización de su identidad. Durante los procedimientos policiales, son tratados de “mapuchones”, “indios”, “cochinos” y “flojos”.

Aguirre explica que “tenemos un conflicto que tiene un componente identitario, un componente económico de exclusión y uno político que no es resuelto ni encarado por el Estado. En ese contexto está la función policial”. Además, el experto apunta a las autoridades, afirmando que no le parece correcto ni justo responsabilizar a Carabineros, como institución, del deterioro de la convivencia en este territorio, sino que el deterioro es consecuencia de la acción y omisión del Estado, del Poder Legislativo, del Ejecutivo, de sus políticas y la sociedad.

Fotografía de un grupo de niños mapuches observando a la distancia

El Caso de Ismael y Brandon Hernández Huentecol

La historia de Ismael, de 13 años, ilustra la crudeza de esta realidad. El 18 de diciembre pasado, su hermano mayor, Brandon Hernández Huentecol, fue baleado con más de 140 perdigones en la espalda por un efectivo de Carabineros, lo que lo mantuvo en el hospital por 45 días, siendo sometido a diversas cirugías.

Al día siguiente de la agresión a su hermano, Ismael vio cómo una patrulla de Carabineros perseguía a dos peñis -forma cordial de tratar a un varón mapuche- en un operativo desplegado cerca de su casa en la comuna de Collipulli. Entre lágrimas, Ismael relata cómo un “paco” le increpó con insultos racistas y le apuntó con una escopeta. Posteriormente, dos policías lo siguieron hasta su casa y le aplicaron una llave de martillo, una técnica de inmovilización. “Me agarró el brazo el paco maldito y yo no pude sostenerme. Con la pata me pega para adelante y me caigo al piso”, recuerda Ismael. Tras ser liberado, corrió a resguardarse, pero tres carabineros lo siguieron hasta el interior de su hogar. “Yo quedé muerto de miedo, pensé que me iban a llevar a la cárcel. Les dije que mis papás estaban en la clínica por su culpa que le dispararon a mi hermano”, dice Ismael.

Agresiones Documentadas contra la Infancia Mapuche

La violencia contra la niñez mapuche se manifiesta de diversas formas y desde edades muy tempranas:

  • Una recién nacida llega al mundo con su madre engrillada.
  • Un niño de 5 años es separado por varias horas de sus padres e interrogado por la policía.
  • Un niño de 8 años es agredido verbalmente por sus profesores al hablar mapudungun, su lengua.
  • Un pequeño de 12 años recibe un disparo en la pierna izquierda.
  • Una adolescente de 15 años fue detenida mientras se encontraba desayunando en su internado.
  • Un adolescente de 17 años recibe un disparo por la espalda a menos de un metro de distancia.

Es la marca física y psicológica del monopolio de la fuerza estatal ejercida sobre la infancia mapuche, que se plasma en las denuncias y persiste en los recuerdos e informes médicos de los más vulnerables. A lo largo de las últimas décadas, las comunidades mapuches han sido objeto de represión por parte de las fuerzas policiales, especialmente los Carabineros de Chile, en el contexto de las protestas por la defensa de sus tierras y derechos.

Casos emblemáticos de violencia contra la niñez y juventud mapuche:
  • 13 de noviembre de 2001: Cerca de cien policías antimotines desalojan una ocupación pacífica del fundo El Rincón.
  • 05 y 29 de agosto de 2002: Una niña herida en 2001 es secuestrada en dos ocasiones por desconocidos de civil, amenazándola de muerte a ella y su familia.
  • 07 de noviembre de 2002: Alex Lemún, de 17 años (Comunidad Montutui Mapu), recibe un disparo en la frente, falleciendo el 12 de noviembre.
  • 02 de abril de 2006: J.H., de 16 años (Comunidad de Temucuicui), es subido a un bus policial, interrogado, golpeado y amenazado de muerte por carabineros.
  • 2006 y 2007: Denuncias revelan interrogatorios ilegales (sin orden judicial) a niños y niñas mapuche en colegios de Ercilla, donde se les preguntaba por armas y tomas de terreno.
  • 02 de febrero de 2008: V.C., de 15 años (Comunidad Ankapi Ñancuhew), es detenido, golpeado con armas de servicio y amenazado.
  • Junio de 2008: L.M., de 16 años (Comunidad José Guiñon), sufre fractura de mandíbula por un golpe con la culata de un arma de carabinero, siendo acusado de “daño a armamento fiscal”.
  • 24 de agosto de 2008: Una lactante de siete días resulta intoxicada en un allanamiento a la Comunidad de Temucuicui.
  • 04 de diciembre de 2008: P.Q., de 13 años (Comunidad de Temucuicui), es detenido por policías de investigaciones, apuntado con armas, encapuchado, golpeado, interrogado y abandonado a más de 15 kilómetros de su comunidad. En 2007, el mismo niño recibió impactos de balines, y en 2006 fue encontrado con hipotermia tras un allanamiento.
  • 16 de octubre de 2009: Carabineros dispara contra la escuela de Temucuicui durante un allanamiento, hiriendo a varios niños.
  • 01 de mayo de 2010: Una familia de la comunidad de Temucuicui, con tres niños (6, 10 y 17 años), es interceptada y agredida con golpes e insultos racistas mientras recolectaban leña.
  • 08 de julio de 2010: El Ministerio Público pide la nulidad del juicio que absolvió a V.Q., de 15 años (Comunidad de Temucuicui), imputada de romper ventanales tras una marcha por el joven Jaime Mendoza Collío, asesinado por carabineros.

Entre los casos de líderes mapuches asesinados en su lucha por la tierra y el medio ambiente, destacan Matías Catrileo (2008) y Camilo Catrillanca (2018), ambos asesinados por Carabineros en contextos de represión.

Trailer del documental “Jueces en la Araucanía - Relación con el Pueblo Mapuche”

Consecuencias Psicológicas y Sociales en la Infancia Mapuche

Estrés Traumático y Daño Profundo

Cuando niños y adolescentes han estado expuestos de forma directa a experiencias de represión y actos de violencia, estas situaciones sobrepasan los límites de la convivencia humana, convirtiéndose en hechos traumáticos que los afectan psicológicamente. Aparecen entonces manifestaciones de estrés que pueden intensificarse y agravarse con el paso del tiempo si no son debidamente tratadas. Los psicólogos consultados para esta investigación coinciden en este diagnóstico, señalando que el estrés para la niñez mapuche es sufrimiento emocional no solo por ellos y ellas, sino por sus familias, comunidades, animales y la naturaleza.

Dalla Porta afirma que las vivencias y experiencias traumáticas se caracterizan por un antes y un después de lo vivido, generando sufrimiento, angustia y profundos sentimientos de miedo e inseguridad. Es crucial estar atentos a que muchos niños y niñas expresan estas emociones y otras luego de pasado un tiempo de los hechos traumáticos. Casos documentados por el INDH registran agresiones sufridas por pequeños menores de tres años de edad.

Carla Hormazabal, psicóloga que trabaja en la Oficina de Protección de Derechos de la Infancia en Tirúa, describe un contexto similar: “Uno puede ver cómo influye el proceso histórico en relación al pueblo mapuche y cómo, por ejemplo, lo han despojado de su cultura. Ves síntomas muy distintos que responden a la etapa evolutiva y edad que tengan los niños, según eso van a ser distintas manifestaciones emocionales. Está la línea de estrés postraumático que es evidente, la alteración de sueño, pesadillas, sobre todo en los más pequeños. Se da esto del terror nocturno. Por ejemplo un niño de tres años decía a cada rato que iban a matar a su papá”. La especialista relata un daño profundo que afecta su autoestima y su personalidad. La pérdida de la lengua, de las prácticas culturales relacionadas a la espiritualidad y a la cosmovisión mapuche se manifiestan como síntomas ante el abuso y humillación al que han sido sometidos por décadas y generaciones.

El daño psicológico aparece en actividades cotidianas e incluso lúdicas. Cuando los niños dibujan y pintan, lo hacen retratando enfrentamientos entre su entorno y la policía. Hormazábal añade que “hay algunos niños que les da enuresis, que es que se hacen pipí. Eso en el fondo es un síntoma de que, al no poder expresar todas las ideas en esta etapa de configuración de su mundo, se hace corporal, un síntoma de temor a que vulneren su integridad”.

La Reproducción de la Violencia: "Jugar al paco y al mapuche"

En el fundo recuperado de la comunidad de Temucuicui, en un día frío y lluvioso de mayo, el diálogo se amplifica entre las paredes de un amplio galpón. Desde las casas aparece el humo de las cocinas a leña. Un par de niños juegan en el barro con perros mestizos y traviesos. Al acercarnos a la entrada de la gran construcción, aparecen dos pares de ojos asomados detrás de unos sacos de arena. “-¡Ahhhhh me dio! -¡Dispara!”, gritan mientras simulan un enfrentamiento. Son niños que juegan al paco y al mapuche. Son niños que hace apenas unos meses enfrentaron un allanamiento, uno más en la lista del constante acoso policial que se cuela en su infancia y que se traspasa como una herencia involuntaria de generación en generación.

Fallas Institucionales y la Urgencia de Enfoques Descolonizadores

La Crisis del SENAME y la Ley Antiterrorista

La situación de la niñez mapuche se enmarca en una crisis más amplia de las instituciones estatales de protección. Entre enero de 2005 y julio de 2016, se registraron 878 muertes de menores en la red Sename, de los cuales solo 347 fueron conocidos por la Fiscalía, y apenas 200 fueron investigados. Un informe de la Fundación para la Confianza reveló que entre 2006 y 2020 fallecieron 1.836 menores en programas del Sename. Más recientemente, entre 2018 y 2022, 114 menores bajo programas estatales murieron víctimas de homicidios, y en 2023, se registraron 66 homicidios de menores, la cifra más alta desde 2018.

Gráfico de barras mostrando el número de muertes de menores bajo custodia del SENAME por año

Un aspecto polémico de la persecución al pueblo mapuche post-1990 ha sido el uso de la Ley Antiterrorista (Ley N° 18.314), aplicada principalmente contra activistas mapuches. Desde los años 90, varios líderes mapuches han sido arrestados, procesados y encarcelados bajo acusación de terrorismo. En este contexto, tres jóvenes mapuche recluidos en el Centro de Rehabilitación (Cereco) del Servicio Nacional de Menores (Sename), L. M. C y J. Ñ., se convirtieron en los primeros menores en América Latina imputados bajo la ley antiterrorista por atentar contra los fundos Brasil y San Leandro.

En contraste con esta realidad, la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil establece como derechos de los infractores que, “siempre, y especialmente mientras esté privado de su libertad, el adolescente tiene derecho a ser tratado con dignidad”.

Hacia una Intervención Social con Pertinencia Cultural

Federico Aguirre califica las situaciones de violencia contra la infancia mapuche como impresentables: “El daño con la niñez es inconmensurable. Cómo los sacamos de ahí, cómo les explicamos que la relación con el Estado también puede y debe ser otra. Allí hay un germen de reproducción de la violencia eventualmente muy potente.” Urge establecer programas de reparación con pertinencia cultural, donde los estándares de derechos humanos son clave.

Dalla Porta señala las deficiencias en materia de protección: “En esta realidad encontramos el gran vacío y abuso de poder ejercido hacia el pueblo mapuche, hay que pensar que en Chile aún no existen leyes de protección integral hacia los NNA y por lo tanto tampoco hay garantías.” En la escuela y el jardín infantil de la escuela de Temucuicui, ya existen protocolos para los procedimientos policiales, lo que demuestra la necesidad de adaptaciones locales.

En relación a tratamientos específicos, Dalla Porta sugiere que estos debieran construirse de manera intercultural, donde la memoria oral, el construir historias alternativas para resignificar el dolor y sufrimiento psicológico, y el trabajar desde las potencialidades y recursos de las personas y comunidades, es fundamental para salir de la angustia, el miedo y de la estigmatización social paralizante.

El Imperialismo Profesional y el Epistemicidio

El pensamiento descolonial latinoamericano, surgido en la década de 1990, cuestiona la pertinencia de las teorías críticas europeas en el contexto de modernidad/colonialidad. La intervención social, formalizada a inicios del siglo XX, puede ser considerada una de las máximas expresiones de la dominación de la matriz colonial, al ejercer control por parte del Estado sobre los niños, mujeres, pobres, marginados y desviados. Esta intervención, encomendada y financiada por entidades como el Estado, jamás es neutra.

La intervención social, inspirada en el canon científico positivista, emergió en América Latina como una forma de control ejercida por el Estado sobre los marginados en los albores del siglo XX. Esta inspiración positivista fue nutrida por lo que Santos denomina el epistemicidio de los saberes originarios o “la destrucción de conocimientos propios de los pueblos causada por el colonialismo europeo a partir de las necesidades de dominación capitalista y colonial” (Santos, 2010: 8). De hecho, los modelos de intervención adoptados por el Estado chileno se basan en propuestas teóricas y experiencias europeas y angloamericanas, desatendiendo las epistemologías propias de los pueblos originarios y del pensamiento latinoamericano en general.

En el campo de la intervención social, el epistemicidio y el racismo epistémico están estrechamente relacionados con lo que Midgley (2010) denomina “imperialismo profesional”. La lógica positivizada, racional, (neo)liberal y tecnocrática ha sido transferida desde Europa y Angloamérica hacia los países del Sur Global, reforzando la matriz colonial que “ha permitido mantener la dominación económica, política, social y cultural y alentar los intereses del capital y del mercado” (Walsh, 2008: 134).

Infografía explicando el concepto de

La propuesta descolonizadora, según Maldonado-Torres (2008), consiste en la búsqueda de una transformación radical de las formas hegemónicas de poder, ser y conocer, un giro descolonial. Descolonizar el saber implica cambiar modelos y estructuras de pensamiento, hacer emerger epistemologías y racionalidades propias para avanzar en la construcción de un “conocimiento otro”. Para ello, es primordial reconocer el dominio cultural y aprender a desaprender la lógica eurocéntrica, promoviendo un intercambio simétrico entre culturas.

Se requiere mantener atención política y ética a las prácticas, impulsar intervenciones orientadas a la creación de conciencias críticas y metodologías descolonizadoras, y promover epistemologías que provengan de las voces de los excluidos y marginados.

Experiencias de Intervención Descolonizadora: La Fundación Tierra de Esperanza

La Fundación Tierra de Esperanza (FTDE), creada en 1997, implementa proyectos financiados mayoritariamente por el Estado de Chile, abordando problemas como la violencia intrafamiliar, el maltrato infantil y la infracción de la ley en jóvenes. Sus intervenciones son ejecutadas por más de quinientos profesionales en distintas regiones del país.

En la Región de La Araucanía, la FTDE atiende mayoritariamente a niños, niñas y jóvenes de origen mapuche. Ante esto, surgió una incomodidad y la pregunta: ¿por qué seguir implementando una metodología de intervención "occidental" (colonial)? Se formó un organismo de profesionales voluntarios que se propuso revertir el carácter homogeneizante de la política social nacional en los espacios locales.

Un hecho revelador para el equipo fue el caso de una niña mapuche que presentaba síntomas de malestar, creyendo que su abuela fallecida la venía a buscar. Mientras la psicóloga planteaba la necesidad de un psiquiatra, el equipo optó por validar la creencia cultural de la niña y su madre. Se decidió que la niña fuera a una Machi (sanadora mapuche), y “la niña inmediatamente dejó de presentar sintomatología, empezó a subir de peso, dejó de ver a la abuelita, la mamá atribuyó efectivamente que era esta necesidad, porque la niña no había alcanzado a despedirse de su abuela antes de morir”. Este hecho puntual reveló que la cultura de los niños y sus familias estaba siendo invisibilizada por los profesionales. Con este evento, algunos profesionales de la FTDE comenzaron a interesarse por la cultura mapuche, solicitaron asesoría a expertos mapuche y formaron oficialmente el Equipo de Intervención (EI) en 2009.

Esta experiencia demuestra que considerar la cultura y respetar la tradición es un imperativo ético frente al carácter homogeneizador de las políticas. No se trata solo de conocer la cultura, sino de reconocer al sujeto histórico del pueblo mapuche, lo que implica una comprensión profunda que va más allá de un mero conocimiento superficial.

La falta de formación en los equipos profesionales que ejecutan proyectos de intervención social con población mapuche a veces genera más vulneración, como obligarlos a cantar la canción nacional en mapudungun sin un verdadero diálogo sobre la relación del Estado con el pueblo mapuche. De lo contrario, esto se convierte en un “puro show, sin ningún sentido, que los vulnera más, los pasa a llevar como seres humanos”.

Este estudio tuvo como propósito examinar la experiencia del EI como iniciativa que desafía el carácter hegemónico de la política social chilena, buscando identificar cómo este trabajo contribuye a poner en práctica la idea de descolonización del saber. Los hallazgos permiten observar cómo las propuestas descoloniales pueden ser puestas en práctica, identificando la complejidad de una intervención social de esta naturaleza y extrayendo aprendizajes valiosos para el futuro.

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