La parálisis en perros es la pérdida de capacidad para mover una o más partes del cuerpo, un síntoma que surge cuando el cerebro, la médula espinal, los nervios o los músculos no logran comunicarse eficazmente. Esta afección puede resultar en la pérdida de fuerza o control en las patas o en otras áreas del cuerpo. Dependiendo de la causa y la parte afectada, la parálisis puede ser total o parcial, pudiendo afectar una sola pata, dos patas (frecuentemente las traseras) o las cuatro extremidades.
Entendiendo el Sistema Nervioso Canino y la Parálisis
Para comprender el origen de la parálisis, es fundamental conocer el funcionamiento del sistema nervioso del perro. Este sistema opera como una "red de mensajes" que se extiende desde el cerebro a todo el cuerpo. Las señales viajan a través de la médula espinal y culminan en los nervios que controlan los músculos. Si esta comunicación se interrumpe, el perro no podrá mover la parte afectada.
Tipos de Parálisis y Localización de la Lesión
La parálisis de una pata a menudo es el resultado de una lesión en los nervios espinales periféricos. La parálisis de una pata delantera se suele asociar con la lesión de las raíces nerviosas del cuello o del hombro, la lesión de la red de nervios profundos en la axila (plexo braquial) o la lesión del nervio radial, mediano, musculocutáneo o cubital en la pata. La parálisis de una pata trasera se suele asociar con la lesión de las raíces nerviosas en la parte inferior del dorso o coxis, la red de nervios localizada entre la médula espinal y la pata trasera (plexo lumbosacro), o el nervio femoral, ciático, peroneo o tibial en la pata.
Causas Principales de la Parálisis en Perros
La parálisis no es una enfermedad única, sino un síntoma con múltiples orígenes, que van desde traumatismos hasta enfermedades degenerativas o infecciosas. Algunas de las causas más comunes incluyen:
1. Traumatismos y Lesiones
- Golpes fuertes, accidentes de auto o caídas: pueden dañar la columna vertebral o los nervios, interrumpiendo la comunicación entre el cerebro y las patas, y produciendo parálisis súbita. El traumatismo es la causa más común de parálisis súbita de una extremidad.
- Lesiones medulares agudas o sobreagudas: pueden ocasionar parálisis repentina que impida al animal caminar. El número de extremidades afectadas dependerá del segmento medular dañado (cervical, cervicotorácico, toracolumbar o lumbosacro).
- Fracturas óseas: una fractura articular o completa en alguna extremidad puede provocar dolor intenso y cojera, llevando a la inmovilidad.
- Rotura de ligamentos: la rotura del ligamento cruzado anterior, frecuente en perros, ocasiona un dolor muy intenso que impide al animal caminar.
2. Enfermedad del Disco Intervertebral (IVDD) y Compresión Medular
La enfermedad del disco intervertebral (IVDD) es una de las afecciones más comunes en neurología veterinaria. Ocurre cuando los discos entre las vértebras se desgastan o se hernian, ejerciendo presión sobre la médula espinal. Esto puede causar dolor, debilidad y parálisis. La IVDD se trata médica o quirúrgicamente según su gravedad, y los perros pueden recuperarse totalmente. En muchos pacientes con enfermedad discal los mejores resultados se obtienen con tratamiento quirúrgico.
3. Parálisis por Garrapatas y Toxinas
Algunas garrapatas pueden liberar neurotoxinas que afectan los nervios y causan parálisis. Al retirar la garrapata a tiempo, el perro puede mejorar, ya que la enfermedad suele desaparecer al eliminar la garrapata infectante.
4. Enfermedades Neurológicas y Congénitas
- Enfermedades que afectan el sistema nervioso: pueden ser desde el nacimiento (congénitas) o desarrollarse con el tiempo (genéticas o degenerativas).
- Mielopatía degenerativa: una enfermedad que afecta la médula espinal y puede causar pérdida de movilidad en las patas traseras, especialmente en perros de edad avanzada. No existe un tratamiento específico ni curativo, aunque la fisioterapia alarga la esperanza de vida.
- Hidrocefalia: afección en la que el cerebro acumula líquido, causando presión excesiva y afectando las funciones neurológicas, más frecuente en razas pequeñas.
- Embolismo fibrocartilaginoso: ocurre cuando los vasos sanguíneos que irrigan la médula espinal se obstruyen, provocando necrosis aguda. Afecta a animales adultos, con síntomas que aparecen en menos de seis horas.
- Discoespondilitis: infección de vértebras y discos intervertebrales, con sintomatología similar a las hernias de disco pero más crónica y progresiva. Requiere terapia antibiótica, reposo y analgesia.
Enfermedades Neurologicas en Perros Mayores- TvAgro por Juan Gonzalo Angel Restrepo
5. Tumores
Los tumores que afectan a los nervios pueden causar una cojera crónica, a menudo dolorosa, o debilidad de una pata delantera o trasera que empeora con el tiempo. Los tumores de la vaina nerviosa son frecuentes en los perros y a menudo afectan a múltiples nervios. Estos tumores son difíciles de extirpar por completo, incluso con la amputación de la extremidad. La extirpación quirúrgica o la biopsia del tumor es necesaria para determinar el diagnóstico y la posibilidad de recuperación.
6. Inflamaciones Articulares
Las inflamaciones articulares son una causa muy común de que los perros rehúsen moverse. Son dolencias degenerativas que consisten en una inflamación articular, causada por un deterioro progresivo de los cartílagos que forman parte de las articulaciones. Es una dolencia muy común en perros de avanzada edad y en perros con sobrepeso.
- Osteoartritis o artrosis: proceso degenerativo en el que el cartílago articular se desgasta, dejando expuesto el hueso subyacente, lo que produce dolor intenso, cojera y rigidez.
- Displasia de cadera: desarrollo anormal de la articulación de la cadera, común en perros grandes y ancianos, que provoca luxación o subluxación y dolor progresivo.
- Necrosis avascular de la cabeza del fémur (Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes): afecta a perros jóvenes de razas pequeñas, interrumpiendo el aporte sanguíneo al fémur y causando necrosis ósea.
7. Otros Trastornos Sistémicos
- Intoxicaciones: ciertas sustancias tóxicas (insecticidas, rodenticidas, plantas venenosas) pueden causar parálisis.
- Enfermedades infecciosas: microorganismos como Clostridium botulinum (botulismo), Clostridium tetani (tétanos) o el Lyssavirus RAV-1 (rabia) pueden producir parálisis.
- Procesos muy dolorosos: patologías como obstrucciones intestinales, pancreatitis, piometras o cistitis pueden ocasionar dolor abdominal agudo que impide el movimiento.
- Parálisis psicológica: como producto de un shock, puede ser temporal y no implica lesiones medulares.
Síntomas Comunes de Problemas Neurológicos en Perros
Los signos de problemas neurológicos pueden variar según la zona afectada del sistema nervioso. Reconocerlos a tiempo es crucial:
- Dificultad para caminar o mover patas: incapacidad de mover una o más patas, caídas o incapacidad para apoyar el peso.
- Arrastrar patas, debilidad, pérdida de equilibrio: las patas se arrastran, el perro pierde equilibrio o parece torpe al caminar.
- Cambios en postura, dolor o respuesta sensorial: presencia de dolor, falta de respuesta al tacto o posturas inusuales.
- Inclinación de la cabeza y movimientos oculares anormales: especialmente en casos de síndrome vestibular.
- Convulsiones: señal clara de problemas cerebrales, causadas por epilepsia, tumores o infecciones.
- Incontinencia: dificultad para controlar la orina o las heces, que puede gotear constantemente.
Si un perro muestra síntomas como debilidad en las patas traseras y temblores, o si pierde el equilibrio de forma repentina, es fundamental acudir al veterinario lo antes posible para evitar un deterioro mayor.

Diagnóstico de la Parálisis en Perros Mayores
Un diagnóstico preciso es clave para determinar el tratamiento adecuado. La evaluación diagnóstica incluye:
1. Examen Físico y Evaluación Neurológica
El veterinario examinará la postura y la marcha del animal, los reflejos espinales, la sensación de dolor y el estado de los músculos de la extremidad afectada para identificar la localización de la lesión. La capacidad o incapacidad del animal para flexionar la articulación y soportar peso sobre la pata, y la presencia o ausencia de sensación de dolor y reflejos en varios lugares de la pata, dependen del lugar de la lesión nerviosa. Cuanto más cerca esté una lesión nerviosa del músculo, mejor será el pronóstico de recuperación.
2. Pruebas de Imagen
Las técnicas de diagnóstico por imagen son imprescindibles para un diagnóstico preciso. Aunque la radiografía simple puede ayudar, es necesario recurrir a otras técnicas:
- Mielografía
- Tomografía Computarizada (TC)
- Mielo-TC
- Resonancia Magnética (RM): siendo las dos últimas las más utilizadas actualmente para visualizar heridas internas o problemas en la columna.
3. Análisis de Sangre y Otros Tests Complementarios
Los análisis pueden descartar infecciones, toxicidades (como la causada por Clostridium botulinum) u otras causas internas. La estimulación eléctrica del nervio puede utilizarse para determinar la localización de la lesión y si el nervio está parcialmente intacto.
Pronóstico de Recuperación
El pronóstico de recuperación depende de varios factores:
- Localización y severidad de la lesión: Cuanto más cerca esté una lesión nerviosa del músculo, mejor será el pronóstico. La ausencia de nocicepción (percepción del dolor) implica lesión severa de la médula y pronóstico reservado/malo, especialmente en presencia de signos de neurona motora inferior, o si han transcurrido muchos días desde la lesión.
- Regeneración nerviosa: Los nervios se regeneran lentamente (aproximadamente 2,5 cm al mes), y la recuperación funcional completa depende del estado de la vaina del nervio y de la distancia entre la lesión y el músculo. Algunas lesiones nerviosas pueden resolverse al cabo de varias semanas o meses.
- Síndrome de Horner: Si este síndrome (pupilas pequeñas, párpado parcialmente cerrado y tercer párpado elevado) está presente en el mismo lado del cuerpo que una pata delantera paralizada, es probable que las raíces nerviosas se hayan desgarrado y las posibilidades de recuperación son mínimas. Si no está presente, el pronóstico puede ser mejor.
- Tiempo de tratamiento: Si el movimiento voluntario, la sensación de dolor y los reflejos espinales mejoran en 1 a 2 meses, el pronóstico de recuperación es bueno.
Tratamientos y Soluciones para Problemas Neurológicos en Perros
El tratamiento varía según la causa y la gravedad de la afección. En perros mayores, los daños neurológicos suelen requerir atención continua. Aunque no todos los casos tienen cura, existen opciones para mejorar el bienestar del perro.
1. Tratamiento de Urgencia Veterinaria
Si la parálisis es súbita o severa, es crucial llevar al perro al veterinario lo antes posible para una evaluación neurológica completa.
2. Medicación y Control del Dolor
- Antiinflamatorios: pueden ayudar si hay hinchazón.
- Analgésicos: para aliviar el dolor intenso.
- Antibióticos: en caso de infecciones.
- Anticonvulsivos: para controlar convulsiones en casos de epilepsia.
3. Cirugía
En casos de hernia discal, lesiones severas de la médula espinal o tumores, la cirugía puede ser necesaria. Cuando se produce una rotura total del nervio, es necesario realizar una reimplantación quirúrgica para su regeneración. Si se sospecha que la lesión nerviosa es permanente y el animal se está mordiendo la pata, la amputación puede ser una opción, aunque es mejor esperar 3-6 meses para evaluar la posible regeneración. Los perros con tres patas suelen tener una buena calidad de vida.
4. Rehabilitación y Fisioterapia
La fisioterapia y rehabilitación son fundamentales para la recuperación. Incluyen:
- Aplicación de calor, masajes y estiramientos de los tendones: para mantener los músculos, tendones y articulaciones de la pata paralizada sanos mientras el nervio se regenera.
- Ejercicios de fuerza, equilibrio y coordinación: caminar en superficies inestables o realizar movimientos controlados con las patas.
- Hidroterapia: la natación es muy beneficiosa para mantener la masa muscular y el tono, aliviando el peso sobre las articulaciones.
- Soportes y arneses: para facilitar la movilidad y evitar que la pata se arrastre. Un vendaje ligero, pero no apretado, puede evitar que se arrastre el pie. Si la extremidad se arrastra por el suelo, se puede sostener mediante un cabestrillo en el cuello, o amputarse para evitar daños en la garra.
5. Terapias Complementarias
- Terapia con láser y acupuntura: pueden ayudar a la recuperación, aunque no hay un tratamiento específico disponible para ayudar a la regeneración del nervio.
6. Cuidados en Casa para Perros con Parálisis o Movilidad Reducida
Los dueños deben trabajar en estrecha colaboración con su veterinario para desarrollar un plan de tratamiento adecuado. En casa, se pueden implementar las siguientes medidas:
- Mantener un peso saludable: el sobrepeso y la obesidad contribuyen al dolor articular y a los problemas de movilidad.
- Crear una rutina de ejercicio regular y moderada: evitar el ejercicio extenuante y priorizar actividades como la natación.
- Ser cuidadoso con los suelos: colocar tapetes o alfombras en superficies resbaladizas para reducir el riesgo de caídas.
- Buena higiene: mantener las uñas cortas y el pelo entre las almohadillas recortado para evitar resbalones.
- Camas ortopédicas: para procurar que descanse de la manera más cómoda posible.
- Mantener la limpieza: si sufre incontinencia, mantenerlo lo más limpio posible para evitar infecciones y olores.
- Collar isabelino: puede ser necesario para evitar que el perro se muerda la pata si se sospecha que la lesión nerviosa es permanente.
Es importante recordar que estas son medidas de apoyo y nunca deben sustituir la consulta y el seguimiento veterinario profesional.