Los problemas de equilibrio son una de las condiciones más comunes en la etapa de envejecimiento, especialmente en personas mayores de 65 años. Estas alteraciones pueden abarcar un enorme abanico de procesos, desde situaciones prácticamente inocuas hasta enfermedades graves, de ahí que su estudio deba ser exhaustivo. La pérdida de equilibrio te hace sentir mareado, inestable o aturdido, y puedes tener la sensación de que la habitación está girando o de que te vas a caer.
La dificultad para describir los síntomas es un problema semántico, ya que los términos usados para describirlos pueden ser vagos y, a veces, el paciente y el médico no entienden lo mismo al usar una palabra. Es fundamental consultar a un médico si tienes problemas de equilibrio, ya que pueden ser señales de otros problemas de salud, como una infección de oído o un derrame cerebral.
La Importancia del Equilibrio en la Tercera Edad
El impacto de los trastornos del equilibrio en la calidad de vida de las personas mayores puede ser muy importante, sobre todo si se prolonga en el tiempo. De hecho, la causa más frecuente de muerte en personas mayores sanas son las complicaciones derivadas de las lesiones producidas al caerse.
Los trastornos del equilibrio en personas mayores se miden por el riesgo de caída que producen, ya que son pacientes con huesos más frágiles, con mayor riesgo de fracturas y que tolerarán mucho peor la inmovilidad necesaria para la recuperación de esas lesiones.

El Complejo Proceso del Equilibrio
Para entender mejor este problema, es crucial repasar el proceso del equilibrio, que se puede resumir en tres pasos:
- Obtención de información del entorno
- Integración-proceso de esa información
- Respuesta motora adaptativa
El cuerpo dispone de tres fuentes de información sobre su posición en el espacio:
- El laberinto, situado en el oído interno, que proporciona información sobre la postura de la cabeza, aceleraciones y movimientos.
- La vista, la segunda fuente de información, que permite apreciar los elementos que nos rodean y obtener datos sobre nuestra ubicación.
- La sensibilidad propioceptiva profunda, que proviene de unos sensores situados en articulaciones, tendones y músculos.
Para mantener correctamente el equilibrio es necesario que al menos dos de estos tres sensores funcionen adecuadamente. Estas tres señales envían información de manera simultánea hacia el sistema nervioso central, específicamente al cerebelo, donde se analizan e integran. Si la información que envían estos tres sensores no es coherente, pueden aparecer síntomas como el mareo o la inestabilidad. Muchos sistemas del cuerpo -incluidos los músculos, los huesos, las articulaciones, los ojos, el órgano del equilibrio en el oído interno, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos- deben funcionar normalmente para que tengas un equilibrio adecuado.

Terminología Clave: Diferenciando los Síntomas
Los síntomas que se producen son variados y pueden confundirse entre sí. Es importante diferenciar:
¿Qué es el Vértigo?
Se trata de una alteración que hace referencia a una “alucinación del movimiento”. Esto significa que el paciente tiene sensación de movimiento propio o del entorno cuando en realidad no ocurre.
¿Qué es el Mareo?
Es un síntoma que hace referencia al malestar general; trae consigo palidez, cambio del ritmo cardíaco, sensación de náuseas y sudoración fría (conocido como cortejo vegetativo), pero sin sensación de movimiento propio o del entorno.
¿Qué es la Inestabilidad?
Se refiere a una inseguridad en la marcha o al estar de pie, una sensación de desequilibrio. En las personas mayores, puede presentarse como una inseguridad al caminar, lo cual puede tener un gran impacto en su calidad de vida.
Causas de los Trastornos del Equilibrio en Personas Mayores
Con el transcurso de los años, las fuentes implicadas en mantener el equilibrio van perdiendo su capacidad para obtener y procesar la información sobre nuestra ubicación y para generar respuestas motoras adaptativas. Los trastornos del equilibrio se deben al envejecimiento del ser humano, pero también pueden ser provocados por una serie de afecciones médicas.
Afecciones del Oído Interno y Sistema Vestibular
- Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB): Ocurre cuando los cristales de calcio (otolitos) en el oído interno se desplazan de su posición normal a otra parte del oído. Es la causa más común de vértigo y causa episodios muy breves e intensos, que duran de cinco a treinta segundos, desencadenados por movimientos específicos de la cabeza como rodar en la cama o mirar hacia arriba.
- Presbivértigo: Es la alteración del equilibrio relacionada con la propia edad.
- Neuritis Vestibular: Trastorno inflamatorio, probablemente causado por un virus, que afecta los nervios de la parte del oído interno encargada del equilibrio. Los síntomas suelen ser graves, persistentes, e incluyen náuseas y dificultad para caminar.
- Enfermedad de Ménière: Además de episodios repentinos y graves de vértigo, puede ocasionar pérdida auditiva fluctuante, zumbido (tinnitus) o sensación de tener el oído tapado. La causa no se conoce por completo. El vértigo asociado puede durar desde 20 minutos hasta muchas horas.
- Neuroma Acústico: Un tumor no canceroso (benigno) de crecimiento lento que crece en un nervio que afecta la audición y el equilibrio.
- Síndrome de Ramsay Hunt: También conocido como "herpes zóster ótico", esta afección se presenta cuando una infección por herpes zóster afecta los nervios faciales, auditivos y vestibulares cerca de una de las orejas.
- Disfunción Vestibular Bilateral: La función vestibular puede verse afectada en ambos oídos por medicamentos que causan daño al oído interno, infecciones virales o enfermedades autoinmunes. Cuando esto sucede, los problemas de equilibrio pueden empeorar con el movimiento de la cabeza y cuando la iluminación es baja o tenue.

Problemas Neurológicos y Vasculares
- Enfermedades Vasculares: Afecciones que afectan al sistema nervioso central, como las isquemias (interrupción del flujo sanguíneo) y las hemorragias (sangrado). Son menos frecuentes en jóvenes, pero deben tenerse muy en cuenta en personas mayores.
- Accidentes Isquémicos Transitorios (AIT) o "Miniderrames Cerebrales": Ocasionan una interrupción temporal del flujo sanguíneo al cerebro y síntomas de corta duración.
- Derrames Cerebrales Silenciosos: Pueden causar daño cerebral sin síntomas evidentes, aunque pueden afectar sutilmente el equilibrio. Los factores de riesgo son los mismos que para cualquier otro tipo de derrame cerebral: presión arterial alta, colesterol elevado, falta de ejercicio, sueño deficiente, dieta inadecuada y tabaquismo.
- Migraña Vestibular: Los mareos y la sensibilidad al movimiento pueden ocurrir debido a la migraña.
- Lesión en la Cabeza: Puede generar problemas de equilibrio.
- Neuropatía Periférica: Daño en los nervios de las piernas, que puede causar pérdida sensorial, dificultad para determinar la ubicación de los pies o articulaciones en el espacio, o debilidad muscular. El riesgo de caídas empeora en condiciones de poca luz o al cargar objetos.
- Algunas Afecciones Neurológicas: Diversas enfermedades del sistema nervioso pueden impactar el equilibrio.
Otras Causas Médicas y Factores Contribuyentes
- Hipotensión Ortostática Hemodinámica (Hipotensión Postural): Caída de la presión arterial al cambiar de posición, especialmente al ponerse de pie.
- Enfermedad Cardiovascular: Problemas relacionados con el corazón y los vasos sanguíneos.
- Problemas Articulares, Musculares o Visuales: La debilidad muscular y las articulaciones inestables pueden contribuir a la pérdida del equilibrio, así como los desequilibrios en los músculos del ojo o la artritis.
- Medicamentos: Los efectos secundarios de ciertas medicaciones recetadas pueden causar o agravar los problemas de equilibrio.
- Trastornos Psiquiátricos: Algunas condiciones de salud mental.
- Respiración Rápida Anormal (Hiperventilación).
- Mareo por Movimiento: Sensación de mareo en botes, automóviles, aviones o atracciones de parques de diversiones.
Diagnóstico de los Problemas de Equilibrio
Ante la presencia de uno o varios síntomas de los comentados, es necesario descartar que se deban a una pérdida del equilibrio. Su médico puede referirlo a un especialista para el diagnóstico, y es posible que necesite una prueba de audición, análisis de sangre o estudios de imagen de la cabeza y el cerebro. Entre las pruebas que se pueden realizar se encuentran:
- Pruebas de audición
- Prueba de posturografía
- Electronistagmografía y videonistagmografía
- Maniobra de Dix-Hallpike
- Pruebas por imágenes (de cabeza y cerebro)
- Pruebas de la presión arterial y la frecuencia cardíaca
- Análisis de sangre
Tratamiento y Medidas Preventivas
Enfoques Terapéuticos
En muchos casos, el tratamiento de la enfermedad que está causando el desorden ayudará con el problema de equilibrio. En este tipo de pacientes, el tratamiento farmacológico no suele ser tan necesario, y el pilar fundamental se basa en la rehabilitación vestibular.
La rehabilitación vestibular puede incluir:
- Ejercicios específicos
- Posturografía dinámica
- Realidad virtual
Con ello se consigue no solo rehabilitar la función vestibular, sino que también se mejora la respuesta motora del paciente, se aumenta su fuerza, se refuerza su confianza y con ello mejora su desempeño independiente en la vida normal.
Ejercicios de rehabilitación vestibular
Estrategias de Prevención y Manejo en el Día a Día
La pérdida del equilibrio en personas mayores, aunque a menudo es una consecuencia natural del envejecimiento, puede ralentizarse o mejorarse con ciertas acciones. Es recomendable tomar medidas como:
- Caminar despacio y con atención.
- Realizar ejercicios para mejorar la postura y la fuerza.
- Practicar el caminar en línea recta, hacia adelante y hacia atrás.
- Levantarse de una forma lenta para prevenir mareos por hipotensión ortostática.
- Realizarse chequeos y pruebas rutinarias para descartar cualquier padecimiento.
- Manejar los factores de riesgo de derrames cerebrales (presión arterial alta, colesterol elevado, inactividad, sueño deficiente, dieta y tabaquismo).
Es fundamental que las personas mayores de 50 años inicien la conversación con su médico sobre estos problemas.
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