Tragedias por Incendios que Afectan a Adultos Mayores en Chile

Los incendios en viviendas y centros de reposo representan una amenaza devastadora, especialmente para los adultos mayores, quienes a menudo enfrentan mayores dificultades para evacuar o responder a emergencias. A continuación, se detallan dos trágicos eventos ocurridos en Chile que ponen de manifiesto la vulnerabilidad de este grupo etario ante siniestros.

Incendio Fatal en Conchalí: Dos Adultos Mayores Fallecidos

Durante la mañana de un jueves, un incendio afectó una vivienda en la comuna de Conchalí, región Metropolitana, dejando dos fallecidos. Según información preliminar, el siniestro se originó alrededor de las 11:00 horas en un domicilio ubicado entre las calles Toltén con Huafo. En la residencia vivían al menos cuatro personas.

Hasta el lugar llegaron Bomberos y equipos de emergencia. Mientras realizaban labores de extinción, se percataron de la presencia de dos adultos mayores sin vida. El capitán de Carabineros, Héctor Casanova, informó que las víctimas, de 80 y 67 años, “se encontraban en su dormitorio” al momento de la emergencia.

Equipo de bomberos y ambulancias en una escena de incendio urbano en Conchalí, Chile

Vecinos reportaron haber escuchado una explosión previa al inicio del fuego. Ante ello, el uniformado señaló que “puede haber sido un problema de un balón de gas, lo que está en materia de investigación”. Un residente del sector relató a Radio ADN que el adulto mayor de 80 años vivía postrado en cama, lo que dificultó su escape. “Me parece que no pudo levantarse ni nada”, comentó el vecino, subrayando la vulnerabilidad de las víctimas.

Catástrofe en el Hogar Magaly Zapata: Diez Muertes en Reumén

La localidad de Reumén, comuna de Paillaco, región de Los Ríos, era conocida por su tranquilidad, lo que durante un par de décadas propició un particular negocio: las casas de reposo para ancianos y enfermos psiquiátricos. Uno de estos centros, situado en la intersección de las calles Galvarino con 12 de octubre, se llamaba hogar Magaly Zapata.

El Hogar Magaly Zapata: Contexto y Operación

El hogar Magaly Zapata era atendido por María Cossio, de 45 años, quien trabajó allí en dos períodos. El último fue en 2013, cuando la llamaron para hacer un reemplazo y terminó quedándose. A María le gustaba su trabajo, aunque le resultaba agotador: el turno de veinticuatro horas que parecía no tener final, el desafío de bañar a los residentes cuando muchos se resistían, y el abandono que padecía la mayoría de los ancianos, aunque muchos ni siquiera lo llegaran a notar.

Para ella, era especial el caso de Abraham Julian, su favorito, un descendiente de árabes que llevaba dos décadas exactas en el hogar y al que le habían diagnosticado esquizofrenia. Era el más tranquilo, también el más culto, pero su familia casi no lo visitaba. María entendía que el abandono y el maltrato operaban casi como una suerte de sinónimos de esas residencias. Según consignó un reportaje de Revista Sábado, en su posterior declaración a la policía, Cárdenas relató: "Estaban todos en sus piezas, bajo llave. Del casi año que fui a visitarla, ella siempre tenía a los pacientes bajo llave, no viendo nunca un paciente después de eso. Solo los sentíamos en las piezas. Tenían chatas para hacer sus necesidades".

Ilustración de un hogar de ancianos rural en Chile con un ambiente de tranquilidad

La Noche Fatal en Reumén

El sábado 5 de abril de 2014, el último día que el hogar Magaly Zapata funcionó, Rosa Jaramillo, otra de las cuidadoras, entregó el turno a María. Ese día, hasta el lugar llegó Arnoldo Cárdenas, por entonces el amante de ella. Estuvieron juntos por un par de horas, mientras los residentes descansaban en sus piezas. Pasada la medianoche, Arnoldo se fue a su casa.

El domingo a las ocho de la mañana, la Central de Bomberos recibió la alerta por un incendio estructural en la localidad de Reumén. Era una casa de dos pisos donde vivían 12 personas: nueve mujeres y tres hombres, algunos de ellos con discapacidad mental. Los residentes procedían de Osorno, Valdivia y San José. También se encontraba la cuidadora, María Cossio.

Fatal incendio en hogar de ancianos | Buenos días a todos

Labores de Rescate y el Peor Escenario

A las 8:30, cuando llegaron, la patrulla de Bomberos cayó en cuenta de que no había más grifos ni agua disponible para combatir el incendio, teniendo autonomía de agua para dar batalla, a lo sumo, cuatro minutos. A esa hora, Arnoldo venía de vuelta, sollozando, pues había logrado ingresar al lugar para sacar del peligro a su amada, pero María no quería marcharse sin rescatar a su interno favorito, Abraham Julián.

"Yo traté de agarrarla", explicó Cárdenas en su declaración, "pero ella subió igual nomás. Traté de subir también, pero las llamas estaban encima en la escalera, quemándome la cara y la mano izquierda. Ahí, como no podía subir, salí para el patio y salté para la calle", agregó. Poco a poco, los bomberos fueron confirmando el peor panorama. Que entraran los voluntarios era arriesgar más vidas.

Recién al mediodía pudieron controlar el fuego. La casa reventó. Juntaron los cuerpos como pudieron: la identificación se extendió por varios días. Hubo diez fallecidos en total: nueve pacientes y María Cossio, la cuidadora. Solo se salvaron Amanda Martínez (30 años), Roberto Lancapichún (46 años) y María Toro (62 años).

Mapa de Reumén con indicación de la ubicación del hogar Magaly Zapata y la estación de bomberos

Repercusiones y Búsqueda de Responsables

“Estamos conmovidos con esta tragedia”, dijo entonces la alcaldesa Ramona Reyes, quien además puntualizó que el hogar tenía deficiencias y que los organismos fiscalizadores no actuaron como correspondía. El concejal Carlos Rolack, en cambio, responsabilizó a Obras Hidráulicas por no fiscalizar las obras de agua potable de Reumén. Fue la tónica: durante los días siguientes, todos se tiraron la pelota, de uno a otro. La Municipalidad de Paillaco, por ejemplo, explicó que no correspondía fiscalizar, porque la casa tenía permiso solo como “servicios sociales con alojamiento”. El Servicio de Salud de Valdivia también descartó su responsabilidad. Una exfuncionaria de Seremi dijo haber evaluado el hogar entre 2005 y 2006, notificando su mala infraestructura y otras deficiencias.

La dueña del hogar de reposo, Silvia Zapata, se defendió. Le dijo a El Diario Austral de Valdivia que el recinto llevaba 27 años funcionando y que los residentes estaban bien cuidados, limpios y bien alimentados. Sobre el siniestro, primero se esbozó como posible causa el recalentamiento de un cañón. Después, la fiscalía estableció que se trató de una combustión lenta del primer piso.

Infografía: cadena de responsabilidades y fallas de fiscalización en hogares de ancianos

Consecuencias y Reflexiones

Tras el horror, la familia dueña del hogar decidió no reconstruir. Arnoldo Cárdenas no pudo con la pena ni con la culpa. El 22 de octubre de 2014, en Santiago, donde intentó reconstruir su vida, se ahorcó. Roberto Lancapichún, uno de los sobrevivientes, le dijo a Rodrigo Fluxá en el reportaje de Sábado: "Fue mejor, una suerte para ellos". Esta desgarradora afirmación pone de manifiesto el abandono y la precaria calidad de vida que a veces enfrentan los ancianos en estas residencias.

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