Principales Causas de Incapacidad en Zonas Rurales

La incapacidad funcional en poblaciones ancianas de zonas rurales es un fenómeno complejo influenciado por múltiples factores, principalmente la prevalencia de patologías crónicas y las particularidades del entorno. El progresivo envejecimiento de las poblaciones, un fenómeno sin precedentes en la historia de la humanidad, plantea considerables problemas sociales, políticos y económicos en los países desarrollados, pues no solo ha aumentado el porcentaje de personas mayores, sino también la expectativa de vida, con el incremento subsiguiente de los individuos muy viejos y de los incapacitados. En la actualidad, cerca del 85% de los mayores de 65 años tienen una o más enfermedades crónicas, a las que se atribuye el 75-80% de todas las muertes e incluso, una mayor proporción de los casos de incapacidad.

Gráfico de distribución por edades de la población mundial

El Contexto de la Discapacidad en Zonas Rurales de América Latina

En América Latina y el Caribe, cerca del 12% de la población vive con alguna discapacidad, lo que equivale a aproximadamente 66 millones de personas. Esta cifra alcanza el 23,9% en países como Brasil y el 5,1% en México, según datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). Por su parte, el Banco Mundial reporta que el 14,7% de la población regional (unas 85 millones de personas) tiene alguna discapacidad, con una prevalencia aún mayor en áreas rurales y entre hogares en situación de pobreza extrema.

Las zonas rurales de América se caracterizan por baja densidad de población, infraestructuras limitadas y dispersión geográfica. En este escenario, el acceso a servicios básicos -como salud, educación y transporte- es más complejo que en las ciudades. Además, el 80% de las personas con discapacidad reside en países en desarrollo; muchas de ellas viven en entornos rurales donde la pobreza, la falta de conectividad y la ausencia de políticas inclusivas agravan su situación.

Desafíos Interrelacionados

Los desafíos que enfrentan las personas con discapacidad en zonas rurales de América son complejos y están interrelacionados: limitaciones en salud, transporte, educación, empleo, infraestructura y conectividad digital profundizan las desigualdades. El acceso a servicios de salud en zonas rurales representa un desafío significativo para las personas con discapacidad, debido a la escasez de centros accesibles y su ubicación distante, lo que las obliga a recorrer largas distancias, muchas veces sin transporte adaptado ni acompañamiento.

¿Cómo se apoya a las personas discapacitadas en zonas rurales?

Estudios de Prevalencia de Incapacidad Crónica

Un estudio realizado en una población anciana del medio rural de la provincia de Guadalajara, España, tuvo como objetivo conocer la prevalencia de la patología crónica incapacitante y de dependencia funcional, y analizar la asociación entre dicha patología y la incapacidad. Se llevó a cabo un estudio transversal mediante encuesta dirigida a una muestra de mayores de 65 años, seleccionados por muestreo aleatorio polietápico.

La muestra estudiada incluyó 387 individuos, de los cuales el 51,7% eran mujeres. Los resultados revelaron que el 43,9% eran dependientes en actividades básicas de la vida diaria (ABVD) y el 37,5% en actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD). La edad media de la población encuestada fue de 75,6 ± 7 años. El porcentaje de individuos dependientes aumenta con la edad tanto para las actividades básicas como para las instrumentales.

Patologías Crónicas Más Prevalentes

La patología crónica incapacitante que mostró una mayor prevalencia fue la osteomuscular, afectando a un 84,5% de la población estudiada. Solo un 5,4% de la población está libre de alguna patología crónica, y la mayor parte de los encuestados tienen entre una y tres patologías simultáneamente. La patología crónica más prevalente fue la osteomuscular, seguida de:

  • Hipoacusia (30%)
  • EPOC (25%)
  • Depresión (17,8%)
  • Caídas (16%)
  • Diabetes (10,6%)
  • Defecto visual (10,1%)
  • Demencia (9,6%)
  • Obesidad (9,3%)
  • Accidente Cerebrovascular (ACV) (6,5%)
  • Parkinsonismo (3,6%)
  • Patología cardíaca (2,3%)

La edad es un factor independiente asociado a la incapacidad, así como la demencia, la depresión, el ACV, las caídas, la EPOC, el parkinsonismo, la enfermedad terminal y el defecto visual. Los ancianos del medio rural con estas condiciones son subsidiarios de un seguimiento cercano sociosanitario para cubrir las necesidades de cuidados que puedan plantear.

En cuanto a las asociaciones entre la dependencia funcional en ABVD y el número de patologías simultáneas, se observa que el 57,4% de los ancianos que tienen tres de estas patologías simultáneamente son dependientes en alguna de las ABVD (p=0,004), mientras que el porcentaje de dependientes cuando tienen más de tres patologías es del 82% (p=0,0001).

Infografía: Prevalencia de patologías incapacitantes en adultos mayores rurales

Condiciones de Vida y Salud en Zonas Rurales de Chile

Una investigación cualitativa en el sur de Chile (Forrahue, Pucatrihue y Neltume) analizó las condiciones de vida de personas mayores de 60 años y su efecto en la salud y funcionalidad. Se entrevistaron 22 personas entre 60 y 80 años. Los resultados permitieron discutir sobre las condiciones de salud general, el efecto positivo de la actividad física y la alimentación, y los efectos del dolor crónico y la asociatividad para el bienestar ante condiciones de vida adversas y aisladas de los recursos urbanos.

Hallazgos Relevantes del Estudio en Chile

Los problemas de salud más comentados por los participantes fueron el déficit de visión y audición, con un impacto negativo en la participación social y la vida independiente. A pesar de que la totalidad de los entrevistados manifestó dolor articular o muscular, que aumenta con la actividad física, la funcionalidad y habilidades motoras gruesas se encontraban conservadas. Ni las limitaciones sensoriales ni las musculoesqueléticas fueron referidas como enfermedad, sino más bien como una condición de cansancio que cede con el descanso.

Las personas entrevistadas coincidieron en que la atención de salud es insuficiente en número y calidad. La consulta en dispositivos de Atención Primaria en Salud parece ser rutinaria, no siempre usada para atender problemas puntuales de salud-enfermedad, sino más bien como un reporte de condición. Se constata un arraigo a las fórmulas de bienestar que incluyen el consumo de hierbas medicinales, el autocuidado y el descanso ante factores estresantes.

La caminata y las características de la alimentación fueron las dos explicaciones angulares de la situación de salud y funcionalidad de las personas mayores en los territorios estudiados, atribuyéndoles un valor positivo a la vida en ruralidad. Las rutinas diarias incluyen caminar largas distancias, lo que parece contrarrestar otros indicadores de riesgo de salud que no coinciden con una dieta alta en grasas, carbohidratos y carnes.

Las personas entrevistadas conviven con el dolor crónico, integrándolo a las condiciones cotidianas sin que altere sus actividades de la vida diaria, y describen estrategias para amortiguarlo, vivir con él, acostumbrarse y resignarse. La necesidad de autonomía para las condiciones de vida propias del aislamiento hace que sus actividades de mantención del hogar no dependan de terceros.

Las tradiciones familiares y sociales se mantienen, con un estilo de vida simple que incluye pequeña cantidad de animales, huerta doméstica y vida social con vecinos cercanos. La participación en organizaciones de la sociedad civil constituye una oportunidad de unión, cohesión, contención y apoyo mutuo, lo que refuerza la idea del impacto positivo de la participación social sobre el bienestar psicológico.

Foto: Adultos mayores rurales participando en actividades comunitarias

Causas de Morbilidad y Mortalidad en Adultos Mayores en América Latina

Chile, junto a Costa Rica y Cuba, se encuentran entre los países donde la transición demográfica es más avanzada en la región latinoamericana, planteando múltiples demandas al afrontar el envejecimiento de la población. Según datos del Global Burden Disease, la principal causa de morbilidad y mortalidad son las enfermedades cardiovasculares, que representan el 25% de la carga de enfermedad y cuya prevalencia aumenta con la edad. Le sigue la diabetes (7% de la carga total de enfermedades).

Las enfermedades musculoesqueléticas afectan entre el 33% y el 40% en mayores de 80 años, causando un impacto negativo en la calidad de vida por dolor crónico y alteraciones en la movilidad y motricidad. Complementan este perfil la enfermedad renal crónica (20%) y el Alzheimer y otras demencias (5%, aumentando a 17,5% en mayores de 80 años).

Otro elemento que transversaliza la condición de las personas mayores en la región es la pobreza y la seguridad económica. Las prácticas sanitarias hegemónicas tienden a obviar la caracterización de los territorios e invisibilizan formas naturales de cuidado y de saber sobre el propio cuerpo.

Prevalencia de Condiciones Crónicas y Discapacidad en Chile

Las condiciones de salud crónicas presentan prevalencias más altas en los mayores de 60 años, y también aumenta la prevalencia de discapacidad. En Chile, la disminución de la agudeza auditiva afecta al 66,6% de los hombres y al 49,2% de las mujeres de 60 o más años (33% requiere audífono). La disminución de la agudeza visual lejana (con corrección) es del 34,5% para hombres y del 44,2% para mujeres de 60 o más años, respectivamente.

El desdentamiento de algún maxilar es del 41,8% en los hombres de este grupo y del 61,8% en las mujeres. El deterioro cognitivo confirmado (MMSE y Pfeiffer alterados) alcanza un 8,5% en la población general de 60 o más años. Tanto la disminución de agudeza visual como el desdentamiento y el deterioro cognitivo son mayores en las mujeres y especialmente en las zonas rurales. Un 7,8% de los adultos mayores presenta importante dificultad para caminar en terreno plano.

Gráfico comparativo de prevalencia de discapacidad por edad y sexo

Impacto de la Discapacidad a Nivel Global

El 15% de la población mundial, es decir, mil millones de personas, sufren algún tipo de discapacidad, y la prevalencia de la discapacidad es mayor en los países en desarrollo. Las personas con discapacidad tienen más probabilidades de experimentar resultados socioeconómicos adversos, como menos educación, resultados de salud más deficientes, menores niveles de empleo y mayores tasas de pobreza.

La pobreza puede aumentar el riesgo de sufrir una discapacidad a través de la malnutrición, el acceso inadecuado a educación y atención de salud, condiciones laborales inseguras, un ambiente contaminado y la falta de acceso a agua potable y saneamiento. La discapacidad también puede aumentar el riesgo de pobreza por la falta de oportunidades de empleo y educación, los salarios más bajos y el mayor costo de vida que supone vivir con una discapacidad.

Obstáculos a la Inclusión Social y Económica

Entre los obstáculos a la plena inclusión social y económica de las personas con discapacidad se encuentran:

  • Entornos físicos y transporte inaccesibles.
  • Falta de disponibilidad de dispositivos y tecnologías de apoyo.
  • Medios de comunicación no adaptados.
  • Deficiencias en la prestación de servicios.
  • Prejuicios y estigmas discriminatorios en la sociedad.

¿Cómo se apoya a las personas discapacitadas en zonas rurales?

Marcos de Desarrollo Inclusivo

Existe una creciente conciencia mundial sobre el desarrollo inclusivo de personas con discapacidad. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CPRD), ratificada por 185 países, promueve la plena integración de este grupo en la sociedad. Este documento se refiere específicamente a la importancia del desarrollo internacional en la protección de los derechos de las personas con discapacidad.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establece claramente que la discapacidad no puede ser un motivo ni criterio para privar a las personas del acceso a programas de desarrollo y el ejercicio de los derechos humanos. El marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contiene siete metas referidas explícitamente a las personas con discapacidad y otras seis que se focalizan en las personas en situaciones vulnerables.

Impacto de la COVID-19 en Personas con Discapacidad

Los impactos considerables de la COVID-19 siguen afectando a las personas con discapacidad, incluso a nivel de consideraciones relacionadas con los sectores de la salud, la educación y el transporte. Muchas personas con discapacidad tienen necesidades sanitarias subyacentes adicionales que las hacen especialmente vulnerables a los síntomas graves de la COVID-19. También corrieron un mayor riesgo de contraer el virus porque la información sobre la enfermedad, incluidos los síntomas y las formas de prevención, no se proporcionó normalmente en formatos accesibles como materiales impresos en braille, interpretación de lenguaje de señas, subtítulos, contenidos audibles y materiales gráficos.

Debido al cierre generalizado de las escuelas, los niños con discapacidad no tuvieron acceso a servicios básicos, como programas de alimentación, tecnologías de asistencia, personal de apoyo, programas de recreación, actividades extracurriculares y programas de agua, saneamiento e higiene.

Discapacidad y Demografía Rural-Urbana

La proporción entre mujeres y hombres indígenas presenta diferencias entre las distintas etnias, con un índice de masculinidad promedio de 101,6. Entre los menores de 19 años, la discapacidad mental es la que aparece con mayor frecuencia (49,6%), seguida de lisiado/parálisis (23,2%). En cambio, en los grupos de edades más avanzadas (65 y más años), destacan aquellas más asociadas a la edad como la sordera y la ceguera, las que en conjunto suman 55,3%.

Es importante destacar que en todos los grupos de edad hay mayor número de hombres que de mujeres con alguna discapacidad. La información por zona urbano-rural no evidencia diferencias importantes (50,3% y 49,7%, respectivamente), pero en el ámbito rural, cuanto más se incrementa la edad, mayor es la proporción de discapacitados, mientras que en las zonas urbanas esta distribución se muestra más homogénea.

El 12,2% de las personas de los hogares del decil de menores ingresos presenta alguna discapacidad, mientras que en el decil de mayor ingreso, solo es el 4,5%. Del total de discapacitados, el 66,9% son autovalentes, el 19,0% tiene una dependencia leve y el 4,8% presenta una dependencia grave o está postrada.

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