El Cuento de la Princesa Kaguya: Una Leyenda Inmortal de Japón

El cuento de la Princesa Kaguya es una de esas historias que ha traspasado las fronteras niponas y ha acabado convirtiéndose en una de las narraciones más universales del País del Sol Naciente. Esta historia mítica del folclore japonés, conocida también como Kaguya-hime no Monogatari, nos enseña una forma de vida japonesa de hace alrededor de 1.000 años, permitiéndonos entender el pasado y presente de un país a través de una mágica y preciosa fábula.

Orígenes y Significado del Taketori Monogatari

El cuento del cortador de bambú (竹取物語, Taketori Monogatari) es un monogatari, un tipo de relato ficticio japonés, que data del siglo X. Su manuscrito está considerado el más antiguo de Japón y es la pieza de ficción japonesa más antigua que se conserva.

Para entender el origen de los monogatari, debemos remontarnos a la tradición oral japonesa más primitiva en la que existía la figura del kataribe. Las kataribe eran recitadoras de historias cuya principal finalidad era la conservación y transmisión de los mitos, leyendas y hechos más relevantes de la identidad japonesa. Generalmente, este oficio lo desempeñaban mujeres, y el trabajo que llevaban a cabo recibía el nombre de monogataru, que significaría “contar cosas”.

El relato expone grandes valores imperantes en el Japón de la época, y que a día de hoy son evidentes, como la familia, la tradición y el respeto.

El Hallazgo de la Princesa de la Luz Brillante

Había una vez, hace mucho tiempo, un anciano cortador de bambú sin hijos, llamado Taketori no Okina (lit. El anciano que cosecha bambú), que vivía con su esposa. Un buen día, cuando estaba en el bosque realizando su trabajo diario, notó que una de las plantas de bambú brillaba de una forma extraña, no como el fuego ni como una linterna, sino como si la luna la iluminara.

Al dar un paso adelante para observarla más de cerca, el anciano se preguntó por qué y sintió una gran curiosidad acerca de lo que habría dentro. Cuidadosamente cortó el bambú y quedó asombrado al encontrar una pequeña bebé del tamaño de su pulgar en el interior: una niña diminuta de apenas diez centímetros, cuyo resplandor emanaba de su interior.

Un anciano cortador de bambú encontrando a una niña diminuta dentro de un tallo de bambú brillante.

Decidió recogerla y llevarla a su hogar, donde consultó con su mujer qué hacer con el bebé. Llegaron a la conclusión de que era un regalo del Cielo. Su esposa, que llevaba años deseando abrazar a alguien pequeño, la recibió sin preguntas, le preparó una cobija suave y le calentó leche. Los ancianos estaban convencidos de que era un regalo de los dioses, así que la bautizaron como Kaguya (luz brillante) o Princesa Luz de Luna.

Ellos la criaron como si de su propia hija se tratase, pues no podían tener hijos y vivían muy felices con ella. Curiosamente, desde el mismo día en que había encontrado a la pequeña, las bendiciones del cortador de bambú se multiplicaron al encontrar repetidamente oro dentro de los tallos que iba cortando. Pronto se hizo inmensamente rico, y la familia terminó convirtiéndose en una de las más ricas del lugar. El anciano, convencido de que el destino de Kaguya era convertirse en princesa, decidió construir una enorme mansión con el oro que había ido recogiendo.

La niña creció milagrosamente hasta convertirse en una mujer adulta en tan solo tres meses, y llenó de luz y alegría el hogar de la pareja de ancianos. La princesa creció en muy poco tiempo sin ninguna necesidad y colmada de todo lo que sus padres podían ofrecerle. Pronto, comentarios sobre su belleza se extendieron por la tierra; todo el mundo la conocía porque era elegante y bella, y aristócratas y dignatarios soñaron con casarse con ella. Así, se convirtió en una hermosa joven cuya excepcional belleza atraería a multitud de pretendientes.

Las Pruebas Imposibles de Kaguya

Docenas de pretendientes se reunieron alrededor de su casa buscando de alguna manera hablar con la princesa y transmitirle su pasión, pero al carecer de la más mínima templanza, la mayoría finalmente se rindió. Solo cinco de los de mayor rango se mantuvieron tan decididos como al principio y continuaron con su cortejo.

Cuando Kaguya Hime creció, se convirtió en una mujer de gran belleza, que se hizo muy famosa en todo el mundo por su elegancia y hermosura, a pesar de que el anciano no permitía que su preciosa princesa saliera de casa. Kaguya no quería casarse, y a los pretendientes que pedían su mano en matrimonio les propuso varias tareas imposibles de llevar a cabo antes de conseguir casarse con ella. Ella les explicó: «No soy tan bella como para que un hombre me ame eterna e incondicionalmente; incluso el más fiel, después del matrimonio, puede dejar de serlo y, si yo me casara con alguien así, seguro que os arrepentiríais».

La Princesa Kaguya recibiendo a sus pretendientes en su mansión.

La Princesa Kaguya instó a cada uno de ellos para que le trajera un tesoro legendario diferente:

  • Al primer pretendiente, Kaguya le encargó traer el cáliz sagrado de Buda que se encontraba en la India. El primer hombre que regresó trajo una sucia y vieja taza de un templo de Kioto, en lugar del verdadero cáliz. La princesa Kaguya se dio cuenta de que era falsa porque el auténtico cáliz de Buda emitía un brillo sagrado.
  • Al segundo príncipe le encargó recuperar una legendaria rama hecha de plata y oro del Monte Penglai, un lejano pico de la isla de los inmortales. Este pretendiente, sin saber dónde encontrar la rama y sin querer hacer un largo viaje, encargó a unos joyeros que fabricaran una. Cuando se la ofreció a la princesa Kaguya, esta pensó que era real y se puso triste al verse obligada a contraer matrimonio. No obstante, los joyeros irrumpieron en la mansión de la princesa exigiéndole al noble que les pagara el dinero que les debía por la fabricación de la rama, así Kaguya descubrió que aquel tesoro también era falso.
  • El tercero tenía que intentar conseguir la legendaria túnica hecha con el pelo de la rata de fuego, que se dice que está en China. Él dio una gran cantidad de dinero a unos comerciantes que iban a China, quienes le trajeron una piel vistosa. La princesa, para asegurarse de que el tesoro era real, le pidió al noble que lanzara la túnica al fuego, ya que el pelo de la rata de fuego no arde. El tesoro era falso y quedó reducido a cenizas.
  • Al cuarto le pidió que le trajera una joya de colores que brillaba al cuello de un dragón. El cuarto pretendiente, muy valiente, intentó encontrar al dragón por sí mismo; navegó y vagó durante mucho tiempo, pero nadie supo dónde vivía el dragón. Durante una jornada, fue asediado por una tormenta en la que casi pierde la vida, lo que le impidió seguir buscando al dragón, así que regresó a casa. Debido a una grave enfermedad, no pudo volver ante la princesa Kaguya.
  • Al último le encargó una concha preciosa que las golondrinas guardaban como un tesoro. El quinto y último de los hombres buscó en todos los nidos, y en uno de ellos pensó que había encontrado lo que la princesa le había encargado. Pero al bajar tan aprisa por la escalera, se cayó, se lastimó y murió. Ni siquiera lo que tenía en su mano era la concha que la princesa había pedido, sino excrementos secos de golondrina.

De este modo, todos los pretendientes habían fallado y ninguno podría casarse con la princesa. Los ancianos observaban aquellas escenas con una mezcla de alivio y preocupación.

El Emperador y el Misterio de Kaguya

El hecho de que todos fallaran hizo que el nombre de la princesa Kaguya se hiciera todavía más conocido, llegando a oídos del propio Emperador. Él había oído hablar de una joven cuya belleza no cabía en las palabras de quienes la describían. Aunque al principio pensó que eran exageraciones, las historias insistían, y él se enamoró perdidamente de ella.

La existencia de la hermosa joven llegó a oídos del emperador, quien solicitó que esta se presentara en su corte. Cuando ella se negó a conocer a la dama de honor enviada por él, el emperador mandó llamar al anciano y le ofreció el título de noble si le ofrecía a Kaguya como sirvienta. Ella respondió: «Si me haces ir allí, me desvaneceré, moriré», y le dijo que era imposible, ya que ella no había nacido en el planeta y no podía ir con él.

Aun así, el emperador anhelaba al menos ver el rostro de la joven. Acordó con el anciano que acudiría a su casa mientras salía de palacio durante una cacería imperial. No llegó con trompetas ni desfile, sino con pocos acompañantes, un manto sencillo y una cortesía que sorprendió a los ancianos. Kaguya estaba en el jardín, junto a unas cañas de bambú jóvenes.

El Emperador contemplando a la Princesa Kaguya en el jardín.

Al contemplar a Kaguya por primera vez, quedó asombrado ante su esplendor; él le habló de los jardines imperiales, de los cerezos en primavera, de estanques donde nadaban carpas doradas. Kaguya lo miró con respeto; el emperador no estaba acostumbrado a que le hablaran así y, sin embargo, no se sintió ofendido. Él le insistió: «Debes venir conmigo», pidiendo que le trajesen su palanquín. En ese momento, sin embargo, ella se transformó en una sombra, y el emperador se dio cuenta de su extraordinaria naturaleza. Durante tres años, el emperador y Kaguya intercambiaron cartas, y él había perdido todo interés en otras mujeres.

El Inevitable Regreso a la Luna

Luego, en primavera, Kaguya empezó a mirar la luna cada noche y a plañir quedamente, llenándose sus ojos de lágrimas. Cada día que pasaba la joven estaba más triste y siempre que miraba la luna no podía dejar de llorar. Los meses iban pasando hasta que una noche radiante, estalló en un torrente de lágrimas y se volvió hacia sus padres. Los ancianos estaban muy preocupados, pero la princesa guardaba silencio.

La Princesa Kaguya mirando la luna con tristeza junto a sus padres adoptivos.

Un día antes de la luna llena de mediados de agosto, la princesa explicó por qué estaba tan triste. Ella dijo que no había nacido en el planeta, sino que procedía de la Luna, a dónde debía regresar en la próxima luna llena y que vendrían a buscarla. Kaguya añadió: «No nací aquí», con una voz tan suave que dolía; «Ojalá hubiera nacido una muchacha de este mundo».

El emperador se enteró, y cuando llegó el momento, envió dos mil hombres armados con arcos y flechas para defenderla. Los ancianos hicieron todo lo posible para que Kaguya no se marchara, incluso le pidieron ayuda al Emperador, quien mandó un enorme ejército para defender a la princesa. Pero Kaguya insistió en que no serviría de nada, diciendo: «Entonces nos esconderemos; cerraremos la casa, apagaremos las luces».

Su padre le respondió: «Eres mi hija, aunque vengas de la Luna, del mar o de donde sea».

En la noche de la luna llena de mediados de agosto, los guerreros rodearon la casa en su intento de proteger a la princesa, mientras esta se hallaba en el interior con sus padres esperando por la gente de la luna que vendrían por ella. Cuando la luna se puso llena, una inmensa luz fulgurante apareció de repente en mitad del cielo, cegándolos a todos. Unos hombres vestidos con impresionantes ropajes descendieron por las nubes; no eran sombras ni humanos, sino algo antiguo y luminoso, sereno como la nieve cuando cae de noche.

EL CUENTO DE LA PRINCESA KAGUYA - Clip #1 Español "Princesa" | HD

Como si estuvieran bajo el influjo de un hechizo, los soldados del emperador apenas pudieron resistirse, y las pocas flechas que dispararon hacia arriba rebotaron inofensivamente en estos seres sobrenaturales. La gente de la Luna aprovechó para bajar hasta Kaguya, y los soldados no pudieron combatir porque extrañamente habían perdido las ganas de luchar. Su líder, el rey de la luna, gritó: «¿Dónde está?» a lo que Kaguya respondió: «Estoy aquí», saliendo de la casa.

Un palanquín se posó a su lado, y el rey le hizo beber un elixir para que recuperara las fuerzas después de su estancia en la tierra. Cuando el rey iba a ponerle una túnica de plumas alrededor de sus hombros, Kaguya lo detuvo: «Déjame escribir una carta primero. Sé que esa túnica me transformará».

La princesa se despidió de sus padres, y les dijo que no deseaba irse, pero que tenía que hacerlo. Kaguya escribió un mensaje al emperador otorgándole el resto del elixir. Antes de irse, le dejó al emperador una carta de despedida y una botella con el Elixir de la Vida. Después de que el palanquín que transportaba a Kaguya se elevara al cielo y toda la gente de la luna desapareciera, uno de los soldados del emperador le llevó su última carta. La anciana no gritó, pero cuando recibió la carta de despedida de Kaguya y el frasco con el elixir de la inmortalidad, la sostuvo mucho tiempo entre las manos antes de abrirla y la leyó despacio.

El Origen del Monte Fuji

Ella le había explicado que su regalo era un elixir de la inmortalidad, pero el emperador no deseaba vivir para siempre sin su amada Kaguya. Así que, desolado, ordenó: «Suban a la montaña más alta. Lleven este frasco y esta carta».

El emperador envió un ejército entero de soldados a la montaña más alta de Japón, el gran Monte Fuji. La misión encargada era subir hasta la cima y quemar la carta que la princesa Kaguya había escrito y la botella que le había dejado, con la esperanza de que el humo llegara a la ahora distante princesa.

Ilustración del Monte Fuji con humo, simbolizando la quema del elixir y la carta.

Según la tradición, la palabra inmortalidad (不死, fushi) se convirtió en el nombre de la montaña, el Monte Fuji. Pero el autor del cuento afirma que su nombre 富士山 (Fuji-san) se deriva del ejército del emperador que ascendió las laderas de la montaña para llevar a cabo su misión. La historia del Taketori Monogatari nos cuenta también una versión donde el Monte Fuji pasó de ser una simple montaña a ser un volcán, debido a la quema del elixir o, en algunas interpretaciones, a la ira de la princesa Kaguya.

Legado y Adaptaciones Modernas

El cuento del cortador de bambú es uno de los que más ha influido en la actualidad, y ha sido adaptado de diversas formas, trascendiendo el tiempo y las fronteras.

  • Una de las adaptaciones más reconocidas es la película animada El cuento de la princesa Kaguya (2014) de Studio Ghibli, dirigida por Isao Takahata. Esta adaptación, que fue nominada a los Oscar, cambió el título de un protagonista masculino a femenino, y posee una animación muy peculiar, más parecida a dibujos realizados a mano con acuarelas japonesas, mostrando costumbres del antiguo Japón como rituales de belleza en las mujeres o la recolección de bambú.
  • En 1987, la historia fue adaptada al cine en un largometraje dirigido por Kon Ichikawa, protagonizado por Yasuko Sawaguchi, Toshiro Mifune, Megumi Odaka y Ayako Wakao. Esta versión cinematográfica, Taketori monogatari (La princesa de la luna, 1987), retrató el evento del regreso de Kaguya bajo el concepto OVNI, inspirada por Close Encounters of the Third Kind de Steven Spielberg.
  • La princesa Kaguya ha formado parte de varios animes, siendo mostrada de diferentes formas y con distintas intenciones. Aparece en Sailor Moon, InuYasha (cuya segunda película, InuYasha: El castillo de los sueños en el espejo, se basa en la historia), y hasta en Shin Chan.
  • En Naruto Shippuden y su manga homónimo, se le llama Kaguya Otsutsuki y es la madre del Sabio de los seis caminos, Hagoromo Otsutsuki.
  • El manga-anime de Kaguya-sama: Love is War (originalmente: Kaguya-sama wa Kokurasetai: Tensai-tachi no Ren'ai Zunōsen) de Aka Akasaka tiene sus personajes principales basados en los del cuento, con uno de los personajes centrales hablando de la legendaria princesa.
  • Otros ejemplos incluyen apariciones en el movimiento cultural Touhou Project (donde existe un personaje de nombre Kaguya Houraisen), el manga y anime Tonikaku Kawaii, GARO - Guren no Tsuki, y el capítulo 122 del anime Konjiki no Gash Bell!!.

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