El Programa de Atención Domiciliaria (SAD): Servicios y Beneficios

Bajo la denominación de Servicios de Ayuda a Domicilio (SAD) se agrupan una serie de recursos destinados a ofrecer apoyo y cuidados en el hogar a personas que, por diversas circunstancias, han perdido su autonomía para realizar las actividades básicas de la vida diaria. El Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) o ayuda a domicilio es una prestación contemplada dentro de la Ley de Dependencia, destinada a aquellos usuarios que presentan una pérdida de autonomía que les impide realizar las tareas cotidianas de su día a día.

Proporcionar asistencia en el hogar permite a las personas mantenerse en su entorno familiar el mayor tiempo posible, lo que muchos consideran fundamental para la calidad de vida. Se estima que alrededor del 95% de las personas mayores pueden ser atendidas en sus hogares si reciben la ayuda domiciliaria adecuada, complementada cuando sea posible con teleasistencia y centros de día.

Esquema de los beneficios del programa de atención domiciliaria

¿A quién se dirige el SAD?

Aunque principalmente se dirige a personas mayores, el SAD también se presta a personas con discapacidades de diferentes edades. El envejecimiento progresivo de la población española y la importancia demográfica de las personas mayores se concreta en que 17 de cada 100 españoles tiene 65 años o más. El descenso de la tasa de mortalidad y el aumento de la esperanza de vida hacen que exista un crecimiento considerable de la dependencia, fragilidad y necesidad de cuidados de larga duración en este grupo de población.

La familia es el principal proveedor de cuidados en un 80% de los casos, pudiéndose considerar como un elemento socio-sanitario de primer orden por su faceta de proveedores de atención y cuidados. La literatura revisada destaca la importancia de la complementariedad en la distribución de prestación de cuidados y asistencia entre las redes informales y formales.

Objetivos y Funciones del Servicio de Atención Domiciliaria

La asistencia domiciliaria tiene por objetivo principal conseguir que las personas dependientes logren alcanzar un determinado grado de autonomía en su rutina diaria, aunque también pretende ofrecer compañía y apoyo psicosocial a aquellos que lo necesiten. Los objetivos de este servicio son preventivos, educativos y asistenciales, planteados para evitar el internamiento y mejorar la calidad de vida del usuario.

El SAD constituye un conjunto organizado y coordinado de acciones que se realizan en el hogar del usuario/a y/o en su entorno, dirigidas a proporcionar atenciones personales, ayuda en el hogar y soporte social a aquellas personas mayores que por situación de falta de autonomía personal, o por problemática familiar especial, les impide realizar tareas habituales de la vida cotidiana. Entre sus funciones principales se incluyen:

  • Función rehabilitadora: Apoyar en la recuperación y mantenimiento de capacidades.
  • Función asistencial: Prestar atención al usuario en sus actividades cotidianas, incluyendo labores básicas como el aseo, la movilidad o la alimentación.
  • Función educativa: Orientar a los usuarios y sus cuidadores en el manejo de la dependencia y el fomento de la autonomía.
  • Función socializadora: Favorecer la relación del paciente con su entorno y prevenir el aislamiento.

Prestaciones y Servicios Ofrecidos

El Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) cubre una amplia gama de servicios esenciales. Los servicios que comprende el SAD son: ayuda a domicilio, módulos de higiene y lavandería, servicio de comedor y comida a domicilio, servicios de telealarma y teleasistencia, compra y gestión de aspectos administrativos, entre otros.

El Técnico en Atención a Personas en Situación de Dependencia (TAPSD) será el encargado de ofrecer este tipo de servicios, que engloban desde tareas de acompañamiento en sus actividades diarias hasta asistenciales. El auxiliar de ayuda a domicilio es el encargado de labores instrumentales que incluyen la preparación de comidas o el mantenimiento del hogar. Las actividades más solicitadas por los usuarios incluyen la higiene personal (28%), la limpieza del hogar y la compra (16,9%), mientras que otros 18 servicios valorados tienen una utilización por debajo del 10%.

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Equipo Multidisciplinario del Programa

El Programa cuenta con un equipo multidisciplinario que brinda atenciones a domicilio. Este equipo es crucial para abordar las diversas necesidades de los usuarios de manera integral.

Acceso y Elegibilidad al Programa SAD

Según queda establecido en la Ley de Dependencia, el servicio de ayuda a domicilio se puede solicitar por aquellas personas que tengan reconocida la situación de dependencia estable en alguno de los grados que contempla esta normativa. La petición del reconocimiento de la situación de dependencia la puede hacer el usuario, un familiar o un trabajador social. Los ayuntamientos y organismos vinculados a las Administraciones locales son responsables de la asignación, prestación y evaluación de los recursos domiciliarios.

El proceso para acceder a los servicios del SAD requiere que los usuarios estén inscritos en el Hospital Comunitario y den aviso a algún profesional de la salud. Este profesional les derivará con el enfermero del Programa, quien, en conjunto con el usuario, agendará una visita domiciliaria. Durante esta visita, se aplicará la escala de Barthel para evaluar el grado de dependencia.

Es importante destacar que los menores de seis años y las personas con diagnóstico de origen psiquiátrico e intelectual, que por las características de su ciclo vital y/o curso de la enfermedad, no reflejan la necesidad de apoyo en el instrumento de Barthel, tendrán que solicitar al médico/a del establecimiento el certificado que acredite la dependencia y la necesidad de un cuidador o una cuidadora.

Perfil de los Usuarios del SAD

Estudios realizados sobre los usuarios del SAD han revelado un perfil demográfico y de dependencia específico. La media de edad de los usuarios analizados es de 82 años y en su mayoría son mujeres (77,3%). En cuanto al estado civil, más de la mitad de la población son viudos/as (58,6%), casados 24,9% y solteros el 10,7%, mientras que separados o divorciados representan el 5,9%.

La distribución del nivel de autonomía de los usuarios del SAD analizados, según el Índice de Barthel, muestra dependencia moderada (50,1%), dependencia severa (24%), dependencia total (12,5%), autonomía (7,6%) y dependencia ligera (5,9%). Respecto a la capacidad para realizar actividades instrumentales según el cuestionario de Lawton y Brody, un 51,6% necesitaba de cierta ayuda, un 46,6% requiere mucha ayuda y sólo un 1,8% de los usuarios es independiente.

El perfil de los usuarios del SAD son mujeres, con sobreenvejecimiento, alto nivel de dependencia, que presentan pluripatología, soledad y escasez de recursos económicos. Entre algunas de las situaciones detectadas destaca la soledad, tristeza, pobreza y un posible cansancio del rol de cuidador, lo que subraya la importancia del apoyo integral que ofrece el SAD.

Gráfico de distribución de los grados de dependencia según el Índice de Barthel

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