La Sexualidad en Adultos Mayores: Desafiando Mitos y Fomentando el Bienestar

La sexualidad es un pilar fundamental de la vida humana, sin importar la edad. Sin embargo, la desinformación y los mitos afloran cuando se aborda este tema en los adultos mayores, quienes son frecuentemente estereotipados como un segmento de la población que "no tiene sexo". Este prejuicio se convierte en una de las principales limitantes que encuentran hombres y mujeres sobre los 60 años al momento de decidir mantener una vida sexualmente activa.

Tanto la población chilena como la del mundo en vías de desarrollo, en general, está envejeciendo. En Chile, hay 3.449.362 personas mayores (60 años y más), lo que representa un 18% de la población. De acuerdo con proyecciones de la CEPAL, se espera que para el año 2050 esta cifra represente un 32% del total, es decir, más de 6 millones de habitantes. Este cambio demográfico subraya la necesidad de un cambio cultural anticipado.

Derribando Mitos y Rompiendo Estereotipos

"Culturalmente existe la creencia de que la persona mayor es un ser asexuado, lo que no tiene ningún fundamento biológico", detalló la Dra. Erica Astorga, médico jefe de la Unidad de Geriatría del Hospital Puerto Montt. Ella enfatiza que la edad avanzada es solo una etapa más del ciclo vital, y las personas mayores pueden naturalmente tener una sexualidad, a través de muchas formas. Estos estereotipos perpetúan el concepto de que una persona mayor no puede tener vida sexual, lo que es totalmente discriminatorio y edadista, un concepto que atribuye características negativas al envejecimiento y profundiza una discriminación explícita e implícita.

Persona mayor sonriendo, con un aura de vitalidad y bienestar.

A pesar de que las ocasiones en que sus pacientes le consultan sobre su vida sexual son "pocas o muy raras", la Dra. Astorga es enfática en señalar que creer que los adultos mayores tienen desinterés en su vida afectiva "es sumamente dañino". Muchas personas, sobre todo mujeres, piensan que no tienen el derecho de rehacer una vida amorosa después de la viudez, por diferentes motivos, como los celos de los hijos, el juicio de los demás, o experiencias desagradables anteriores. No obstante, en cuanto a sexualidad, en general, no consultan en su especialidad.

La falacia común en torno a que los adultos mayores son físicamente incapaces de mantener relaciones sexuales se puede derribar aceptando que "la sexualidad va mucho más allá que el acto del coito y penetración". Implica una relación afectiva, sensaciones de placer, y es muy deseable que las personas puedan conocer su propio cuerpo, ya que muchas ni siquiera saben cómo se llaman las distintas partes, sobre todo el área genital.

Cambios Fisiológicos y su Manejo

Se debe reconocer que a nivel fisiológico existen cambios hormonales, corporales y mentales que son naturales en las personas mayores. Sin embargo, con la adecuada guía y acompañamiento médico, estos no deberían ser impedimento para que hombres y mujeres sobre los 60 años disfruten de una vida sexoafectiva sana y acorde a sus propias expectativas, intereses y necesidades.

Cambios en Mujeres

  • En la vejez se presenta sequedad vaginal, debido a la caída de la producción de estrógeno con la llegada de la menopausia. Esto produce dolor e incomodidad al momento de la penetración.
  • Existen soluciones como la terapia de reemplazo hormonal (TRH) y el uso de lubricantes.
  • La actividad sexual no implica solamente el sexo vaginal; existen otras prácticas que se pueden seguir disfrutando, como el amor, el contacto, la ternura y la intimidad.

Cambios en Hombres

  • El cambio normal es que puede haber menos turgencia en el pene y dificultades para mantener la erección.

Cambios Comunes a Ambos Sexos

  • El deseo sexual es menos intenso que en la juventud, disminuyendo gradualmente con los años.
  • Llegar al orgasmo puede costar un poco más.
  • La recuperación o la latencia entre un orgasmo y otro es más larga, por lo tanto, el sexo es más lento y pausado.
Infografía: Cambios fisiológicos en hombres y mujeres mayores durante el envejecimiento.

Patologías Crónicas y Medicamentos

Patologías crónicas también pueden afectar el desempeño sexual durante la vejez. Ejemplos incluyen la diabetes, enfermedades neurológicas en general, y el uso de medicamentos por enfermedades mentales. La buena noticia es que existen tratamientos para muchas de estas condiciones, accesibles por derivación desde la atención primaria de salud.

El deseo sexual puede verse afectado por diversos factores, como enfermedades crónicas que impactan la calidad de vida, problemas de pareja, enfermedades que alteran mecanismos biológicos (tiroides, hipoestrogenismo, testosterona) y algunas fármacos o enfermedades mentales (estrés, ansiedad, depresión).

  • Fármacos que afectan el deseo: Algunos antidepresivos (principalmente inhibidores de la recaptación de serotonina), ciertos medicamentos para la hipertensión arterial, antipsicóticos, ansiolíticos y algunas medicinas utilizadas para problemas prostáticos.
  • Efectos adicionales: Estos medicamentos pueden retrasar la respuesta orgásmica y la eyaculación.

Es fundamental no suspender la medicación sin supervisión médica y comentar cualquier efecto secundario para buscar alternativas. Es importante saber que no todas las personas experimentan estos efectos secundarios.

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La Diabetes y el Deseo Sexual Masculino

La diabetes no baja directamente el deseo sexual, pero puede hacerlo de manera indirecta debido a sus efectos en la salud general y genital. El diagnóstico puede afectar el ánimo, y la asociación con obesidad en hombres puede reducir la testosterona, disminuyendo el deseo.

Con los años, la diabetes daña el sistema nervioso periférico y puede afectar las arterias que irrigan los genitales, dificultando la erección y la lubricación, lo que a su vez puede disminuir el deseo sexual al anticipar una respuesta sexual insatisfactoria. La prevención es clave, siguiendo indicaciones de estilo de vida, medicación y controles médicos.

Sexualidad Masculina vs. Femenina en la Vejez

Aunque la sexualidad es importante en todas las etapas sin distinción de sexo, la realidad social y cultural crea diferencias. La sexualidad en el adulto mayor es condicionada por prejuicios, falta de conocimiento y escasa comprensión de los cambios propios de esta etapa. La sexualidad de las mujeres a menudo tiene mayor repercusión en términos de estigmatización.

La capacidad de sentir placer, deseo y satisfacción sexual se mantiene durante toda la vida, no solo asociada a la capacidad biológica. El componente psicosocial juega un papel preponderante para enfrentar los cambios del envejecimiento de forma saludable.

  • En hombres: Pueden presentarse diferencias en el tiempo, capacidad y calidad de la erección, así como la cantidad y capacidad de los espermatozoides. También experimentan un período refractario más prolongado, elementos culturalmente vitales para la expresión de la masculinidad.
  • En mujeres: Las situaciones más comunes son una posible disminución del deseo sexual, escasez de lubricación vaginal, cambios en la elasticidad de la vagina, disminución de las sensaciones orgásmicas y la percepción de que el cuerpo de una adulta no representa erotismo ni sensualidad.

Factores que Influyen en la Experiencia Sexual

Influencias del Pasado y Contexto Social

Existen una serie de factores que influyen en las formas de expresión sexual de los adultos mayores, desde la crianza, las experiencias sexuales tempranas, la ausencia de conocimiento, la opinión social sobre el tema y las experiencias negativas, hasta las consecuencias del proceso de envejecimiento.

Las influencias tempranas marcan el proceder del ser. Relatos sobre un seno familiar donde los temas sexuales eran reprimidos e incluso castigados, llevaron a muchos adultos mayores a aprender y descubrir su sexualidad por cuenta propia o a través de parejas más experimentadas. Estos hechos han generado recuerdos desagradables que influyen en el significado que hoy le otorgan a su sexualidad. La moral familiar actual y pasada, y las opiniones de los miembros de la familia cercana, también influyen en el significado que el adulto mayor asigna a su sexualidad.

Muchos pensamientos de represión sexual se ven respaldados por las opiniones sociales respecto a la sexualidad de las personas mayores. Estos prejuicios y estereotipos sociales y familiares, junto al "edadismo", son una dificultad que impide la expresión sexual libre y plena.

Imagen de una pareja de adultos mayores conversando o abrazándose, denotando intimidad y afecto.

Percepción del Cuerpo y Limitaciones Físicas

Los adultos mayores perciben su cuerpo con posibilidades físicas disminuidas, argumentando la presencia de enfermedades, limitaciones físicas y consumo permanente de medicamentos. Estos sucesos han modificado significativamente las expresiones sexuales, que han debido ajustarse a las nuevas posibilidades físicas, ya sea por dificultad o imposibilidad para mantener relaciones sexuales coitales.

En este sentido, las expresiones sexuales sutiles se ven afectadas en menor medida por las cuestiones físicas. Los adultos mayores siguen encontrando satisfacción sexual en expresiones sutiles como besos, caricias, abrazos y palabras, situando al amor como un elemento central y relegando la penetración como un elemento prescindible. El impacto psicológico del deterioro físico, sin embargo, puede modificar el comportamiento cotidiano y llegar a ocasionar distanciamiento con la pareja.

La sociedad actual concibe la vejez como una etapa de vida donde el cuerpo se encuentra disminuido en todas sus capacidades corporales, atribuyendo constantemente estereotipos de incapacidad y enfermedad a la población de personas mayores, asumiendo con ello la imposibilidad de la vivencia de la sexualidad. La sexualidad es, sin embargo, percibida por los adultos mayores como una necesidad fisiológica importante que se sigue viviendo y cuya satisfacción es buscada y valorada, tanto por hombres como por mujeres, quienes manifiestan que esta satisfacción resulta agradable, placentera y relajante.

La Importancia de la Comunicación y la Educación Sexual

Recomendaciones Clave

Para la Dra. Astorga, la clave es la comunicación, es decir, que los adultos mayores puedan tener la confianza y la seguridad al momento de expresar sus deseos. Es fundamental "perderle el miedo, entender que la sexualidad va mucho más allá del acto sexual clásico, ya que la relación afectiva, las caricias, la intimidad, también son parte de ella". Lo principal es consultar si ven algún problema en su sexualidad, porque muchos de estos problemas tienen solución. El Hospital Puerto Montt, por ejemplo, cuenta con un equipo de médicos geriatras dispuestos a ayudar.

El sexo en esta etapa de la vida tiene beneficios a nivel mental, ya que las personas con una vida sexual sana suelen ser más felices. La sexualidad en la vejez se concibe como la energía que conduce a las personas a buscar amor, contacto, ternura e intimidad, y se expresa a través de sentimientos, movimientos y sensaciones táctiles.

Déficit de Conocimiento y Acceso a Información

Existe evidencia respecto al déficit de conocimiento sobre temas sexuales entre las personas de 60 años y más, situación que pone en riesgo la salud y violenta los derechos de estos individuos. En su afán por educarse, los adultos mayores hacen uso de los medios de comunicación e internet. Sin embargo, pese a la utilidad de la información digital, se corre el riesgo de caer en sitios donde la información es tendenciosa, incorrecta y poco apegada a las recomendaciones precisas para este grupo de edad. Por ello, los adultos mayores manifiestan que prefieren recibir orientación sobre el tema de profesionales de la salud como médicos y enfermeros.

Esta falta de educación sexual es aún más visible en discursos que refieren la necesidad urgente de recibir orientación sobre la sexualidad, evidenciando situaciones que requieren de un profesional de la salud experto en el tema, sobre todo en necesidades relacionadas con la edad que son difíciles de atender por falta de conocimiento.

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El Rol de los Profesionales de la Salud

Hay consenso en diferentes investigaciones respecto a la falta de preparación y de entrega de contenidos educativos por parte del personal sanitario. El bajo nivel de educación en sexualidad, placer, salud y seguridad sexual durante el envejecimiento es un problema. La falta de educación, la incomodidad de solicitar atenciones de salud y las creencias erróneas de los profesionales de salud, aumentan la probabilidad de conductas sexuales de riesgo. Es crucial capacitar al personal médico y de enfermería en habilidades comunicacionales para responder a estas inquietudes en la atención primaria de salud.

Un ejemplo de esfuerzo en esta dirección es el libro "Sexualidad en el Adulto Mayor" editado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, que responde 42 preguntas relacionadas con esta dimensión de la vida de las personas mayores. Este trabajo, fruto de un equipo de profesionales (matrones, psicólogos, sexólogos, enfermeros, doctores y trabajadores sociales), busca "apoyar el rol de los profesionales de la salud en sus actividades cotidianas con personas mayores" y visibilizar una temática "invisibilizada desde la política pública y las atenciones en salud".

Actualmente, existe una mayor apertura de las personas al conocimiento de estos temas, y son los propios hijos y nietos de los adultos mayores quienes están gatillando conversaciones que antes eran tabú en la familia. El acceso a las tecnologías de la información y comunicaciones (TICs) ha mostrado un aumento cercano al 40% en personas mayores en Chile entre 2013 y 2022, siendo el 50% de los usuarios personas entre 60 y 69 años con educación media y universitaria. Esto resalta un vacío investigativo en la entrega de contenidos formativos e informativos sobre sexualidad a través de medios digitales por parte de los trabajadores de la salud.

Hacia una Política Pública Integral de Salud Sexual en la Vejez

Es clara la necesidad de conciencia frente a las necesidades de salud sexual en las personas mayores. Esta debería iniciar con la educación sobre el tema a fin de promover la apertura para su abordaje. La educación no solo debe estar enfocada a las personas con 60 años y más, sino que debe iniciarse desde los abordajes con la familia y con la sociedad en general. Solo así se podrá combatir los prejuicios y estereotipos sobre la sexualidad derivados de la edad.

La sexualidad es un aspecto que acompaña a las personas desde el nacimiento hasta los últimos días de vida, un concepto que no debe ser dejado de lado o visto de forma distinta por el paso de los años. Para un abordaje íntegro, se mencionan tres componentes básicos: el biológico, el psicológico y el social.

El significado de la sexualidad, desde la influencia del cuerpo y el mundo del adulto mayor, se construye a partir del mundo vivido en razón de las experiencias durante otras etapas de la vida, así como de las posibilidades corporales actuales, las cuales condicionan la percepción y expresión de la sexualidad. La sexualidad en la adultez mayor es un tema emergente a nivel mundial que debe ser parte de políticas públicas en salud, ya que se relaciona con el bienestar y la calidad de vida sexual de las personas mayores.

Los desafíos del Siglo XXI relacionados con las personas mayores cobran fuerza en medio de una complejidad social que aumenta. En este contexto, las universidades y los sistemas sanitarios de los países tienen el desafío de generar políticas públicas acordes al aumento de las expectativas de vida de las personas mayores, para mejorar la calidad de vida y el bienestar biopsicosocial, donde la salud sexual debe ser tomada en cuenta como un derecho humano. Es necesario poner en la agenda social el tema de la sexualidad de las personas mayores como parte de las políticas de envejecimiento activo y saludable.

Ilustración de una política pública o plan de salud inclusivo para la tercera edad, con enfoque en bienestar y derechos.

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