Análisis del sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas en Chile

Introducción al debate sobre las pensiones militares

El sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas y de Orden en Chile ha sido objeto de extensos análisis y debates debido a las marcadas diferencias que presenta en comparación con el régimen de capitalización individual administrado por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) para los trabajadores civiles. Un estudio reciente de la Fundación Sol, titulado "Pensiones por la fuerza: Resultados del sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas y de Orden", examinó en profundidad este sistema, abarcando las cuatro ramas del Ejército, Carabineros de Chile, Gendarmería y la Policía de Investigaciones (PDI).

Disparidad en las pensiones: Fuerzas Armadas vs. Civiles

Las conclusiones del informe de la Fundación Sol revelan una brecha significativa en los montos de las pensiones. La pensión de antigüedad promedio de la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA) es casi 4,8 veces mayor que la pensión de vejez promedio pagada por las AFP y las Compañías de Seguro. Esta disparidad se acentúa aún más: llega a 5,9 veces si se compara con Gendarmería y hasta 6,6 veces con Investigaciones. En el caso de la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (CAPREDENA), la diferencia alcanza 4,3 veces a nivel general y casi 9 veces si se compara con la pensión promedio que reciben los Oficiales.

Infografía comparativa de pensiones militares y civiles en Chile

Datos específicos de pensiones en 2018

Marco Kremerman, investigador de Fundación SOL y coautor del estudio, señaló que "A diciembre de 2018, CAPREDENA pagó 70.649 pensiones de retiro (modalidad análoga a las pensiones de vejez, por edad o anticipadas, pagadas por las AFP y Compañías de Seguro), y el monto promedio pagado fue de $972.354, registrándose diferencias bastante grandes entre estamentos".

Por su parte, Recaredo Gálvez, también investigador de Fundación SOL y coautor, añadió que "En el caso de DIPRECA, a diciembre de 2018 se registran 37.403 pensiones pagadas de antigüedad y el 75,5% se concentra en Carabineros, 11,8% en Investigaciones y 11,4% en Gendarmería. El monto promedio pagado fue de $1.085.708, observándose un valor mínimo en la institución de Carabineros con $982 mil y un máximo de $1.511.857 en Investigaciones. Para el caso de las mujeres, éstas registran una pensión promedio de antigüedad levemente mayor a la de los hombres".

Actualización de datos y promedios por jerarquía (2023)

Un informe más reciente de la Fundación Sol establece que, al comparar las pensiones recibidas por jubilados de las Fuerzas Armadas y de Orden con civiles que han cotizado en el sistema de AFP (entre 25 y 30 años, incluyendo el subsidio estatal de la Pensión Garantizada Universal o el Aporte Previsional Solidario), la pensión de antigüedad promedio de DIPRECA es 3,3 veces mayor.

Respecto a CAPREDENA, la categoría de Suboficial concentra el mayor número de pensiones con un monto promedio de $1.358.764. En el caso de los Oficiales, la categoría de Coronel es la de mayor número de pensiones (1.689), con un promedio de $3.512.391.

Las pensiones promedio de retiro pagadas por CAPREDENA aumentaron un 36,4% en términos reales entre 2005 y 2023, pasando de $1.014.381 a $1.383.969.

Los datos de 2023 también muestran que, dentro de CAPREDENA, hay diferencias significativas entre la alta y baja jerarquía: el promedio de pensión para oficiales (desde Alférez hasta General) alcanza los $2.478.635, mientras que para suboficiales es de $1.041.558. Además, se observa un sesgo de género, con mujeres recibiendo un promedio de $785.585 frente a los $1.264.682 de los hombres, una diferencia del 49%.

En el caso de Carabineros, el promedio de pensiones alcanza los $1.066.632, para Gendarmería es de $1.478.245, y para la PDI de $1.704.691.

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Origen histórico de los privilegios: La dictadura militar

El 1 de mayo de 1981, durante la dictadura militar chilena, se impuso un sistema de cuentas individuales forzoso que obligaba a los trabajadores a ahorrar el 10% de su remuneración imponible en las AFP. Paradójicamente, esta medida solo fue aplicable a los trabajadores civiles, ya que las Fuerzas Armadas optaron por no asumir los riesgos que un sistema de cuentas individuales podría implicar para sus miembros. Esto les permitió mantener un sistema de seguridad social privilegiado.

Este trato discriminatorio fue presentado de manera engañosa a la población, incluso asegurando que los militares se jubilarían con el mismo monto de sus últimas remuneraciones. El estudio de Fundación SOL revela párrafos de las Actas secretas de la Junta Militar, que muestran las discusiones internas previas a la decisión. En palabras del propio dictador Pinochet: "Esto puede ser una crítica incisa para nosotros (que las FFAA mantuvieran el sistema de seguridad social), así que hay que buscar otra fórmula que podrían redactar los señores abogados, porque de lo contrario esta ley traería repudio total".

Un reportaje de The Clinic del 22 de noviembre de 2018 cita al Comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez, quien en una alocución a 900 oficiales expresó: "Uno tiene que ser estratega. El bien a cautelar son las pensiones. Las pensiones es algo que hay que cuidar con dientes y muelas, si es necesario alargar la carrera militar, para que prevalezca la esencia de las pensiones nuestras, hay que hacerlo".

Financiamiento y costos para el Estado

Las pensiones de las Fuerzas Armadas y de Orden en Chile son financiadas casi en su totalidad por fondos del erario nacional. El presupuesto ejecutado en 2023, según la Dirección de Presupuesto (DIPRES), destinó 2.814 millones de dólares para pagar jubilaciones, pensiones y montepíos en CAPREDENA y DIPRECA, cubriendo a 176.372 pensionados. Esta cifra es significativa, especialmente si se compara con los 6.902 millones de dólares destinados a financiar a 2,43 millones de personas beneficiadas con la PGU y el Pilar Solidario. Esto permite dimensionar la magnitud de los recursos gastados en las Fuerzas Armadas y de Orden.

Entre 2005 y 2018, las pensiones de retiro pagadas por CAPREDENA aumentaron un 27,6% en términos reales, pasando de $762.118 a $972.354. La brecha entre las pensiones recibidas por el Cuadro Permanente y los Oficiales aumentó en casi $300 mil. Para DIPRECA, entre 2006 y 2018, las pensiones de antigüedad aumentaron un 32,9% en términos reales, pasando de $816.898 a $1.085.708. Mientras en Carabineros e Investigaciones se registraron aumentos reales de 27,2% y 27,6% respectivamente, en Gendarmería el alza fue del 75,9%.

A pesar de que las Fuerzas Armadas pueden optar a una pensión completa con 30 años de servicio y un mínimo de 20 años de servicio, al comparar con pensionados por vejez que cotizaron entre 25 y 30 años en AFP, la brecha sigue siendo muy grande. Los pensionados por antigüedad de DIPRECA reciben una jubilación 3,5 veces mayor, y los pensionados por retiro de CAPREDENA, 3,1 veces mayor.

El presupuesto vigente a junio de 2019 para financiar pensiones de CAPREDENA y DIPRECA aumentó un 4,7%, mientras que los recursos destinados al Pilar Solidario registraron un alza de solo 1,9%. Gálvez concluyó que "Si consideramos que para financiar a 1,5 millones de personas beneficiadas con el Pilar Solidario (a través de la Pensión Básica Solidaria y el Aporte Previsional Solidario) se destinaron casi 2 mil millones de dólares, se puede dimensionar la magnitud de los recursos gastados en las Fuerzas Armadas y de Orden".

Argumentos en defensa del sistema de pensiones militar

Frente a la crítica de "pensiones privilegiadas", se ha planteado que el sistema de reparto de las Fuerzas Armadas es diferente del sistema de capitalización individual de las AFP. Algunos argumentos esgrimen que el estudio de la Fundación Sol "es arbitrario y no muestra con claridad las razones para estas diferencias, que finalmente no son tales para el gasto público y tampoco se hace cargo de cómo estas se gestan, ni toma en consideración los sueldos que tiene un integrante de las FF.AA.".

Características de la carrera militar

La profesión militar se caracteriza por su alto costo de formación y especificidad de funciones, poco asimilables a aquellas disponibles en el mundo civil. Adicionalmente, la carrera militar tiene particularidades que la hacen distinta:

  • El juramento de rendir la vida por la Patria, que se ha mantenido incólume por más de dos siglos.
  • La disponibilidad 24/7, sin pago de horas extra ni negociaciones colectivas.
  • La exclusividad de servicio, sin posibilidad de tener trabajos complementarios.
  • Las destinaciones a distintas ciudades durante la vida activa, que afectan la continuidad laboral del cónyuge, ya que un funcionario de las FF.AA. se ha cambiado casi 7 veces de ciudad a lo largo de su vida laboral.
Las FF.AA. son organizaciones jerarquizadas y disciplinadas, ser parte de ellas es una forma de vida que requiere de un gran compromiso.

Años de cotización y remuneraciones

El personal de las FF.AA. ingresa al servicio con una edad promedio de 23 años, se mantiene en funciones hasta aproximadamente los 55 años, y cotiza para sus pensiones hasta los 65 años. Esto significa que los militares cotizan, a lo menos, 40 años, sin lagunas, para sus pensiones. Por lo tanto, se argumenta que sus pensiones deberían ser comparadas con aquellos civiles que cotizan por más de 40 años en las AFP.

Respecto a las remuneraciones, al revisar las de las FF.AA. y la Administración Pública a través de Transparencia Activa, se concluye que existe una enorme brecha en contra de las FF.AA.

Conclusión sobre las pensiones militares

Se concluye que las FF.AA. no tienen pensiones de privilegio en el sentido peyorativo. Sí tienen una carrera diferente, con una escala menor de remuneraciones corrientes, y pensiones con una tasa de reemplazo del orden del 70%, que compensan los menores sueldos recibidos durante la vida activa de su personal. Es efectivo que las pensiones de las FF.AA. superan, en promedio, a la de la mayoría de los chilenos jubilados por las AFP, pero se insiste en que las AFP no han tenido un problema de rentabilidad, que ha sido alta.

El desafío de la desigualdad y la necesidad de reforma

La lucha por acabar con la desigualdad en materia de pensiones es un tema central. Ninguna reforma posterior a la transición pactada en los años 90 ha alterado el modelo de pensiones impuesto durante la dictadura. Al contrario, tanto la Concertación en su momento como Chile Vamos y Nueva Mayoría en los últimos años han profundizado la abismante diferencia entre las pensiones militares y las de los trabajadores civiles.

Urge avanzar hacia un nuevo sistema de seguridad social que termine con el negocio de las AFP y los privilegios de las fuerzas represivas del Estado, transitando hacia un sistema público y solidario con financiamiento tripartito, bajo el control de los propios trabajadores y usuarios. Mientras millones de trabajadores fueron obligados a afiliarse a las AFP, los militares, conscientes de que este modelo no beneficiaba a las personas sino que inyectaba millones de pesos al sistema bancario y a los mercados de capitales, se mantuvieron al margen de este nuevo sistema.

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