El envejecimiento es una etapa de la vida que, para muchas personas, trae consigo desafíos relacionados con la salud, la soledad y la desconexión social. Este panorama puede ser especialmente difícil para quienes residen en hogares de mayores, donde la falta de contacto con familiares o amigos cercanos puede incrementar el sentimiento de aislamiento. Aquí es donde el papel de las personas voluntarias se vuelve fundamental. Al dedicar tiempo a acompañar y a apoyar a los y las mayores, las personas voluntarias no solo contribuyen a su bienestar, sino que también ayudan a construir una sociedad más humana y solidaria.
El Impacto Profundo del Voluntariado en el Bienestar
Mejora de la Autoestima y el Estado Emocional
Inspirado por un video que tocó su corazón, Javier, un talentoso peluquero con una destacada trayectoria en cine, televisión y videoclips, decidió dedicar parte de su tiempo al voluntariado. Cada tres semanas, visita el Hogar El Buen Samaritano en Ñuñoa, donde transforma la apariencia de las personas mayores con cortes de cabello y un poco de maquillaje. “Cuando vi el video, pensé en mí cuando sea abuelito. Decidí escribir un correo y ofrecer mi granito de arena”, relató Javier.
El trabajo de Javier no solo mejora la apariencia de los residentes, sino que también impacta profundamente su autoestima y bienestar emocional. Los pequeños gestos como aplicar rubor o pintar los labios son momentos de cuidado personal que iluminan con una sonrisa instantánea los rostros de las personas mayores. “Es conmovedor ver cómo se iluminan sus rostros después de cada sesión”, afirma. El voluntariado en peluquería y maquillaje no solo mejora la calidad de vida de los residentes, sino que refuerza la idea de que la belleza y la autoestima son esenciales en todas las etapas de la vida.

Combatiendo la Soledad y el Aislamiento
Las personas mayores en residencias a menudo enfrentan sentimientos de soledad y abandono. La llegada de una persona voluntaria, con una sonrisa y disposición para escuchar, puede marcar una gran diferencia. El tiempo que las personas voluntarias comparten con las personas mayores no solo tiene un impacto emocional, sino que también fortalece aspectos sociales y cognitivos. Uno de los mayores retos en la tercera edad es precisamente el riesgo de soledad.
Beneficios para los Voluntarios: Un Propósito Compartido
En el fondo, con esta relación entre persona voluntaria y persona residente se consigue un beneficio mutuo. El voluntariado no solo beneficia a las personas mayores, sino también a las personas voluntarias. Estudios demuestran que ayudar a otras personas mejora la salud mental, reduce el estrés y brinda un sentido de propósito. Las personas mayores que se involucran en actividades voluntarias experimentan niveles más bajos de estrés, depresión y ansiedad.

La Preparación del Voluntario y la Humanización del Envejecimiento
Los recuerdos y las experiencias conllevan una constelación de afectos cuya pérdida puede, en la mayoría de los casos, provocar en los ancianos regresiones infantiles, mayor sensibilidad a temores y miedos. Unos sentimientos afectivos muy perniciosos que pueden llevar a frustraciones, pérdidas y fracaso. Son situaciones del proceso del devenir humano, que tenemos obligación de humanizar y aliviar de las cargas negativas o destructivas, en lo que esté a nuestro alcance. En este contexto, el voluntario no tiene por qué ser un especialista, pero su labor concreta sí exige una preparación adecuada. Los voluntarios son necesarios y útiles para optimizar el bienestar de los residentes.
El Envejecimiento Activo y la Participación Social a Través del Voluntariado
Contexto del Envejecimiento Poblacional
La población latinoamericana está envejeciendo. Según estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para el año 2025 más del 10% de la población latinoamericana tendrá más de 60 años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a partir de esa edad se considera que las personas son adultos mayores. El envejecimiento poblacional se está dando en los países en proceso de desarrollo en un tiempo muchísimo menor al que se dio en los países desarrollados.
La OMS señala que el envejecimiento activo es un proceso que permite mejorar las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida. En este caso, el término “activo” no hace solo referencia a la actividad física, sino que además incorpora conceptos como participación social, cultural, económica, cívica y espiritual. Es importante que, a medida que lleguen a la vejez, los ciudadanos gocen de los mismos derechos a participar en la sociedad y de influir en su desarrollo.

El Voluntariado como Herramienta de Empoderamiento
La participación social de los adultos mayores a través del voluntariado es una forma de envejecimiento activo (OMS, 2001). Su práctica contribuye a superar estereotipos sobre la vejez y el envejecimiento, permitiendo mostrarla como una etapa más de la vida, con posibilidades de realización personal y social. El objetivo es promover y reconocer el voluntariado como una manera de participación ciudadana y de aportar al desarrollo. El voluntariado no reemplaza ni debe reemplazar el trabajo remunerado, tampoco libera al Estado de su responsabilidad de promover el bienestar general de sus ciudadanos.
Los beneficios de la acción voluntaria pueden incluir a los mismos voluntarios, en lo que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce como el voluntariado de ayuda mutua o autoayuda. Ello ocurre cuando quienes comparten necesidades, problemas o intereses similares unen sus fuerzas para darles respuesta. Estas entidades voluntarias son, por ejemplo, organizaciones comunitarias de sobrevivencia, comedores populares, comités de vaso de leche, de seguridad, educación, medio ambiente, o uso del tiempo libre.
Ejemplos notables de adultos mayores activos y participativos incluyen:
- Félix Bravo, quien a sus 96 años publicó sus memorias, habiendo liderado a un grupo de excombatientes y participado en un maratón a los 84.
- Rosa Vallejos, una enfermera jubilada de 75 años y presidenta de la CEPRATEC, recibió un Premio Nacional por su trabajo en defensa de derechos de los adultos mayores.
- Eva Ponce, de 96 años, debutó como actriz y cantante a los 90 en un concurso internacional en París.
Campaña de sensibilización a la sociedad sobre las personas mayores. SerMayorEsLoMás
Beneficios Específicos del Voluntariado para los Adultos Mayores
Salud Mental y Emocional
En la tercera edad, muchas personas se enfrentan a la jubilación con una mezcla de emociones: alivio, nostalgia y, en ocasiones, una sensación de vacío. El voluntariado permite que los adultos mayores se mantengan integrados en su comunidad, evitando el aislamiento y la desconexión que muchas veces se asocian a la vejez. Estudios demuestran que las personas mayores que se involucran en actividades voluntarias experimentan niveles más bajos de estrés, depresión y ansiedad.
Salud Física y Cognitiva
Aunque no lo parezca a simple vista, el voluntariado también tiene un impacto directo en la salud física. Caminar, organizar materiales, ayudar en eventos o simplemente desplazarse a los lugares de voluntariado implica movimiento. Además, participar regularmente en actividades que implican comunicación, planificación, resolución de problemas o creatividad, ayuda a mantener el cerebro en forma.

Reconexión y Propósito
Tras la jubilación, muchas personas sienten que han perdido su rol o propósito. El voluntariado actúa como una herramienta de reconexión consigo mismo y con los demás, proporcionando un nuevo horizonte. En palabras del propio peluquero Javier: “Incorporar a las personas mayores es vital, porque todos vamos hacia esa etapa. No debemos dejarlos de lado; son parte de nosotros”.
Cómo y Dónde Participar en el Voluntariado
Uno de los aspectos más enriquecedores del voluntariado es su versatilidad. Hay tantas formas de participar como talentos o pasiones tenga cada persona. No hay una edad específica para ser voluntario. Lo importante es que la persona tenga ganas de participar, goce de autonomía suficiente y el tipo de voluntariado se adapte a sus capacidades. En la mayoría de los casos, no se necesita experiencia previa; lo esencial es la disposición, la empatía y el compromiso. Existen múltiples organizaciones locales, ONG y plataformas digitales especializadas en voluntariado.
Ejemplos y Compromiso Institucional con el Voluntariado
Envejecer no significa perder la capacidad de aportar. Muy por el contrario, es una etapa ideal para compartir experiencia, tiempo y valores con quienes más lo necesitan. Desde la Residencia Real de Seseña, se promueven este tipo de actividades como parte fundamental de un envejecimiento activo y saludable, recordando que todos, sin importar la edad, tenemos algo valioso que ofrecer.
La ONU ha recomendado a los estados miembros legislar sobre el voluntariado y establecer planes y políticas al respecto para promover el envejecimiento activo. A inicios de los años noventa, se inició un proceso educativo promocional desarrollado por la Asociación de Comunicación y Educación Comunitaria (ACECO) en diversos asentamientos humanos del Callao, Perú. A ello se sumaron posteriormente la Misión Urbana y Rural (MUR-Perú) y la Coalición Adulto Mayor. Este proceso promovió y fortaleció el empoderamiento de los adultos mayores, sobre todo en situación de pobreza. Ello se logró a través de la formación en valores, derechos humanos y ciudadanía. La experiencia destaca el alto valor que tiene la educación y consecuente participación ciudadana como medio para enfrentar la pobreza y la exclusión social. La educación acerca a la población, y en particular a sus líderes y lideresas, al conocimiento que les permite desarrollarse como personas y ciudadanos.
La reunión culminó con la Declaración de Lima, en la cual las personas mayores y sus organizaciones formularon propuestas de acción en el terreno económico, político, organizacional y sociocultural, así como de provisión de servicios básicos y desarrollo de una política integral a favor de las personas mayores de la región. Se exhortó a los gobiernos, no solamente a escuchar a las personas mayores y prestar atención a sus deseos y necesidades, sino también a cumplir con sus responsabilidades frente a un sector en aumento y crecientemente desposeído de sus poblaciones. Dichas responsabilidades se encuentran consagradas en la legislación nacional e internacional.
Dos años más tarde, en octubre de 2003, se celebró el Segundo Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Líderes de Organizaciones de Personas Mayores en Chía-Bogotá. En él se respaldó la constitución de la Red Latinoamericana y del Caribe de Líderes de Organizaciones de Adultos Mayores. También se suscribió la declaración de Chía-Bogotá, que busca profundizar las acciones de seguimiento y presión a fin de que los acuerdos de la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento sean cumplidos por los países de la región. Una década más tarde, en 2013, organizaciones de adultos mayores, ONG y el Estado participaron, junto con representantes de Help Age International, en una reunión Latinoamericana celebrada en la sede del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Lima.
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