La interrupción de la relación paterna es confusa e inquietante para los niños, y su primera pregunta frecuentemente es: "¿Por qué?". Si esta pregunta se deja sin contestar, puede generar mucha preocupación y ansiedad. Es crucial que los padres expliquen las razones de la separación o el divorcio, siempre asegurándose de que los hijos entiendan que ellos no tienen la culpa de la situación.
Los problemas de la relación son cuestiones de adultos. Aunque no siempre sea fácil, comunicar esta realidad de manera adecuada es fundamental para el bienestar emocional de los hijos. Se recomienda a los padres y adolescentes consultar guías específicas que abordan estas situaciones, ya que pueden ofrecer perspectivas valiosas sobre por qué las parejas deciden separarse.

Causas de la Separación Familiar
Intervención Gubernamental por Seguridad Infantil
El debate sobre la seguridad de los niños ha resultado en programas del gobierno que remueven a los menores de situaciones determinadas como abusivas o peligrosas. Sociedades más pequeñas, como el hogar/comunidad, y más grandes, como la nacional e internacional, tienen la obligación legal y moral de cuidar a los niños de forma responsable. Esto debe hacerse mediante leyes, políticas e infraestructuras, que deben ser creadas y aplicadas por líderes que se adhieran a los principios humanos de santidad, derechos y dignidad.
Razones del Divorcio o Separación de Pareja
En el contexto de las relaciones de pareja, existen diversas razones por las cuales una unión puede llegar a su fin. Aunque el proceso legal de divorcio puede parecer sencillo, la decisión de terminar una relación es compleja y a menudo dolorosa.
- Abuso Físico: Es la principal razón para una separación inmediata. El abuso físico constituye una amenaza abierta a la seguridad, la salud y, potencialmente, la vida de la pareja, renunciando a cualquier derecho moral a la santidad del matrimonio.
- Abuso Emocional: Incluye insultos, humillaciones, chantaje emocional y "tratamiento silencioso". Este tipo de abuso es lo opuesto a una asociación saludable y, aunque las parejas que lo toleran pueden soportar sus matrimonios, no prosperan.
- Abuso de Sustancias: Si una pareja se evade regularmente con sustancias, la esencia de la sociedad se pierde, dejando a la otra persona sola en los desafíos de la vida.
- Incapacidad de Amar: Algunas personas pueden ser incapaces de amar, o al menos, de amar a su pareja. El Dr. Greg Lester, Ph.D., estima que un 17 por ciento de la población general tiene un trastorno de la personalidad, lo que puede dificultarles la capacidad de amar.
- Pasividad Patológica: Niveles patológicos de pasividad en la solución de los problemas de la vida, donde una persona no puede participar de manera útil en conversaciones para resolver conflictos, incluso si es agradable y puede amar un poco.
Otras razones comunes para la separación de parejas incluyen la infidelidad, incompatibilidad, celos y desconfianza, desamor, falta de intimidad, mala convivencia y peleas frecuentes, así como problemas de comunicación y violencia.
Otras Causas Históricas y Contextuales
A lo largo de la historia, las separaciones familiares han ocurrido por motivos diversos. En el pasado, los padres se marchaban para encontrar trabajo o luchar en la guerra. Hijos adultos se fueron para encontrar nuevas vidas y experiencias. Padres y/o hijos se morían debido a enfermedades o condiciones de la vida. Asimismo, la migración transnacional y el despliegue militar son mecanismos de proceso familiar que influyen en la adaptación de los jóvenes a la ausencia temporal de los padres.
Divorcio con hijos: cómo proteger a los niños en una separación.
El Impacto Emocional de la Separación en los Hijos
El divorcio y la separación son procesos muy dolorosos para los cónyuges, y cada miembro de la familia lo asume de la mejor forma posible, a partir de sus herramientas psicológicas, emocionales o sociales. Sin embargo, los hijos suelen ser las grandes víctimas de la separación de sus padres, ya que para ellos suele ser un hecho más o menos inesperado que rompe la estabilidad a la que estaban acostumbrados.
Efectos en el Desarrollo Evolutivo por Edad
Infantes hasta dos años
Los bebés no entenderán el divorcio, pero percibirán los cambios en el ambiente y sentirán la ausencia de sus progenitores como un abandono.
De 2 a 3 años
Es probable que el niño desarrolle problemas psicomotores, falta de control de esfínteres, alteraciones del sueño o retraso en el habla. Serán conscientes de emociones como ira, tristeza o rabia, pero no sabrán cómo enfrentarlas. También fantasearán con la reunificación de sus padres.
Niños de 3 a 5 años
En esta etapa crucial, los infantes desarrollan su imaginación y tienden a asociar los acontecimientos con su propio actuar. Desarrollan miedos a quedarse solos o a que sus padres dejen de amarles. También puede acentuarse el "Complejo de Edipo", donde los niños rivalizan con su papá.
Niños de 6 a 12 años
A esta edad, los niños comienzan a comprender el divorcio, aunque a menudo no lo expresan para no preocupar a sus padres. Pueden sufrir miedo al rechazo, sentimientos de culpabilidad, pesadillas, regresiones o sentimientos de abandono. Mantienen la esperanza de ver a los cónyuges unidos, experimentando rabia, tristeza o desilusión si esto no ocurre.
Adolescentes
La separación puede dificultar la construcción de la identidad, debido a la necesidad de seguridad y confianza de sus progenitores. En ambientes inseguros, pueden buscar esa seguridad en grupos de iguales, manifestando hostilidad o ira, lo que podría llevar a trastornos alimentarios, consumo de alcohol o drogas, o conductas sexuales de riesgo.

El Proceso de Duelo Familiar
Según Serrano (2006), "como consecuencia de la fragmentación familiar, tanto los padres como los hijos, inician un proceso de «duelo», mediante el cual se supera la situación inicial de estrés, se acepta e integra la realidad de la separación, y se asumen nuevas actitudes y conductas". Sin embargo, los modos de vivenciar una situación estresante no son idénticos entre los individuos; cada duelo es único, las necesidades de los niños son diferentes y las vivencias de los padres no son idénticas.
Síndromes y Consecuencias Negativas
Tras el divorcio, pueden surgir efectos negativos o elevada conflictividad parental o conyugal, además de una alta carga emocional en la que los niños se ven inmersos. Esto puede manifestarse como el intento de dañar al otro progenitor negándole el ejercicio efectivo de su paternidad/maternidad, o manipulando al infante para perjudicar al otro padre.
Pueden aparecer los siguientes síndromes:
- Síndrome de Alienación Parental: Un progenitor trata de poner al hijo en contra del otro padre sin causa justificada, dañando completamente la relación padre-hijos.
- Síndrome del Progenitor Malicioso: Un progenitor incita al hijo contra el otro, pero es el hijo quien asume la misión de "castigar".
- Síndrome de Interferencia Severa: Es una agravante del síndrome del Progenitor Malicioso, donde el hijo puede llegar a la violencia física, secuestro o incluso la muerte del progenitor.
- Síndrome de la Falsa Memoria: Caracterizado por la creencia persistente de las hijas, debido a la manipulación de sus padres, de que el otro progenitor abusó de ella en la infancia, lo cual no sucedió realmente.
Los niños en estas situaciones traumáticas sufrirán consecuencias mentales, físicas, emocionales y psicológicas a largo plazo que pueden provocar daños cerebrales, inestabilidad mental, problemas de salud física y elecciones de comportamiento destructivas para ellos mismos y para los demás. Todos los niños lamentan las pérdidas experimentadas a través del trauma, y no hay una causa definida ni un periodo de tiempo definido para la separación.
Estrategias de Afrontamiento y Reconstrucción
Comprender las etapas emocionales y aprender estrategias de afrontamiento ayuda a transitar la separación de manera más saludable y a reconstruir la vida personal y familiar. Aunque la mayoría de las separaciones terminan en divorcio, algunas no lo hacen, y pueden proporcionar el descanso necesario para reiniciar la relación.
El Papel de los Padres
Los padres deben ponerse de acuerdo sobre los detalles de los cambios en la vida de los niños, como las visitas de fin de semana o los horarios de recogida. Es crucial ser honesto con los hijos y responder a sus preguntas de forma adecuada, evitando discusiones sobre la relación adulta. Hablar de expectativas claras es fundamental, por ejemplo, sobre cenas familiares o frecuencia de comunicación.
Mediación Profesional
Gómez Sánchez et al. (2020) proponen la mediación de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales, psicopedagogos, abogados o profesionales de la salud mental) como un objetivo para enseñar a las parejas a mantener un trabajo colaborativo, facilitar la responsabilidad parental y la relación padre-hijos. Durante la conciliación, se busca que las parejas aprendan a llevar el proceso de separación de la manera más sana posible, sin evadir responsabilidades y evitando posibles alineaciones.
Recuperación y Crecimiento Personal
Un estudio pionero tuvo como objetivo identificar los factores asociados a una mejor adaptación después de una separación y cómo las personas vivieron ese proceso. De hecho, el 55.4% de las personas encuestadas reportó haber experimentado cambios positivos importantes debido a la separación, lo que sugiere que una gran mayoría se recupera. Lo más difícil para las personas es cortar el vínculo afectivo que existe, debido al apego. La investigación trabajó con variables como la forma de vincularse, las habilidades para regular las emociones y el perdón a sí mismo y a la expareja.
Existen diferencias de género durante los procesos de separación: las mujeres permanecen con más sentimientos de rabia y atribuyen con más frecuencia la responsabilidad de la ruptura a los hombres. Al consultar a las personas sobre los cambios positivos tras la separación, señalaron que la ruptura había representado una experiencia de aprendizaje y mejoras en la autoestima. Los niveles de crecimiento personal se ven afectados por el tiempo transcurrido desde la separación, percibiendo cambios moderados a partir de los dos años de ocurrida la ruptura.
Referencias
- Barea, S., Ben-Yahia, Y, Luque, C. & Fernández-Molina, M. (2015). “Experiencias sobre separación y divorcio en tres aulas de Educación Infantil. Una propuesta de intervención”. ENSAYOS, Revista de la Facultad de Educación de Albacete, 30(2).
- Gómez Sánchez, C., Lopera Vanegas, E., & Rodríguez Bustamante, A. (2020). “Separación conyugal, efectos en la salud mental de los hijos”. Poiésis, 0(38).
- Serrano, J. A. (2006). “Impacto psicológico del divorcio sobre los niños” [en línea]. Revista de Psicología, 2(3).
- Vallejo Orellana, Reyes, Sánchez-Barranco Vallejo, Fernando, & Sánchez-Barranco Vallejo, Pablo. (2004). “Separación o divorcio: Trastornos psicológicos en los padres y los hijos”. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, (92), 91-110.