El Rol de la Mujer en el Cuidado: Estadísticas y Desafíos

El trabajo de cuidado, esencial para la sociedad, recae predominantemente en las mujeres, enfrentándose a múltiples desafíos y consecuencias, tanto positivas como negativas. Este artículo analiza diversas estadísticas y hallazgos de investigaciones sobre el perfil de las personas cuidadoras, la carga asociada a su labor, su satisfacción y el impacto de género en el ámbito del cuidado, con un enfoque particular en la situación en Chile y España.

Perfil General de las Personas Cuidadoras

Según el primer estudio a nivel nacional sobre personas cuidadoras formales e informales (familiares, amigos, vecinos) realizado por el Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE), las personas cuidadoras son, en su mayoría, mujeres de mediana edad, entre 40 y 59 años. Sin embargo, existe una presencia significativa de personas mayores cuidando a otra persona mayor (PM), alcanzando un 37% de este grupo. Las personas cuidadoras informales de este grupo etario dedican 16,8 horas diarias en promedio al cuidado, tiempo que se incrementa a mayor severidad de la dependencia.

Gráfico de distribución por edad y género de cuidadores

Prevalencia de Mujeres Cuidadoras

  • En Chile, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, a través de la Subsecretaría de Servicios Sociales, destaca que el 86% de las personas cuidadoras son mujeres.
  • Tres de cada cuatro mujeres cuidadoras en Chile viven en hogares del 40% más vulnerable.
  • De quienes destinan 8 o más horas diarias al trabajo de cuidados no remunerado en Chile, el 85% son mujeres.
  • Según datos del Registro Social de Hogares chileno, el 86% de las personas identificadas como cuidadoras son mujeres, mientras que solo el 14% son hombres.

En cuanto a su edad en Chile, la mayor proporción (46%) tiene entre 40 y 59 años, seguidas por aquellas entre 60 y 79 años (29%).

La Sobrecarga y sus Consecuencias en la Salud

El cuidado y acompañamiento que estas personas realizan es intensivo, con entre 17 y 18 horas diarias. Esta dedicación tiene un costo significativo en la salud de las personas cuidadoras. Un porcentaje considerable de ellas reporta haber sufrido problemas de salud física y/o psicológica como producto de su labor:

  • 44% de las personas cuidadoras de instituciones que atienden a personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (DID).
  • 34% de las personas cuidadoras de Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM).
  • 23% de las personas cuidadoras de personas mayores en situación de dependencia (PMD).
  • 17% de las personas cuidadoras de personas con DID.

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Burnout en Cuidadoras

El burnout, o síndrome de desgaste profesional, es una preocupación importante. El burnout relacionado con el trabajo con residentes es el de mayor prevalencia en sus niveles moderado, alto o severo (46%). Le sigue el burnout personal (31%) y el relacionado con el trabajo en general (26%). Es relevante señalar que el burnout relacionado con la atención a residentes tiende a aumentar conforme incrementa la trayectoria laboral de las personas cuidadoras, llegando a un 54% entre quienes cuidan hace más de 5 años.

Sobrecarga en Cuidadoras Informales

Respecto a la sobrecarga de las personas cuidadoras informales, 2 de cada 5 personas que cuidan a una PMD reportan niveles de sobrecarga intensa. Para quienes cuidan o acompañan a una persona con DID, esta cifra también es de 2 de cada 5.

La Paradoja de la Satisfacción en el Cuidado

A pesar de los datos que declaran una población altamente desgastada física y mentalmente, un porcentaje importante de las personas que cuidan se declaran satisfechas con sus vidas y con su trabajo. Las personas dedicadas al cuidado de personas mayores y de personas en situación de discapacidad mantienen un nivel de satisfacción alto con respecto a su trabajo, lo que muestra la dualidad entre la intensa carga del empleo y la satisfacción que este pueda generar.

Satisfacción en Cuidadores Formales e Informales

  • El Estudio MICARE detalla que el 87% de las personas cuidadoras formales en contextos institucionales (ELEAM o DID) se sienten satisfechas o totalmente satisfechas con su trabajo actual. Solo un 6% reporta sentirse insatisfecho/a o muy insatisfecho/a.
  • Además, un 83% de las personas cuidadoras formales reportan sentirse satisfecho/a o muy satisfecho/a con su vida, y solo un 17% declara sentirse poco satisfecho/a o insatisfecho/a.

Para el caso de las personas cuidadoras informales:

  • El 68% de las personas cuidadoras de PMD declaran sentirse muy o satisfechas con su vida, y solo 10% declara sentirse insatisfecho/a.
  • Para quienes cuidan a una persona con DID, el 73% declara sentirse muy o satisfechos/as con su vida y un 5% declara sentirse insatisfecho/a.

Jornada Laboral versus Dedicación al Cuidado

Las personas cuidadoras institucionales declaran la jornada completa como el tipo de jornada más reportada. Para el caso de ELEAM, el 18% reporta mantener una jornada prolongada en la institución, declarando turnos de 24 horas con dos días libres posteriores.

  • El 74% de las personas cuidadoras de ELEAM reportan ser un trabajador dependiente con contrato, a diferencia del 86% de las personas cuidadoras de instituciones DID.
  • Cerca de 1 de cada 10 personas cuidadoras reportan ser trabajadores independientes.

Por su parte, las personas cuidadoras informales de personas mayores reportan dedicar 16,8 horas diarias en promedio al cuidado, las que se incrementan a mayor severidad de la dependencia. Por ejemplo, quienes cuidan a una persona mayor no dependiente reportan cuidar por 9,9 horas diarias, mientras que quienes cuidan a una persona mayor con dependencia severa reportan utilizar 18,7 horas diarias para las labores de cuidado. Para el caso de personas cuidadoras de una persona con DID, el promedio diario reportado es de 18,3 horas.

El Perfil del Cuidador Informal: Un Análisis Detallado en España

Los pacientes con enfermedades crónicas, especialmente con enfermedad de Alzheimer u otras demencias, son a menudo personas dependientes que precisan de un cuidador para atender sus necesidades. En España, la familia es aún el mayor soporte para la atención a estas personas.

Estudio en un Centro de Atención Primaria de Terrassa (2013-2015)

Un estudio descriptivo transversal en un Centro de Atención Primaria de Terrassa analizó el perfil de 121 cuidadores de pacientes con demencia. Los resultados validan la bibliografía revisada y confirman que el perfil del cuidador informal sigue siendo predominantemente femenino, a pesar de la incorporación de las mujeres al mercado laboral.

  • El 80,9% (98) eran mujeres, con una media de edad de 62,9 años (el 80% entre 50 y 80 años).
  • El 69,4% estaban casados/as; el 41,1% estaban jubilados/as, el 15,6% estaban en situación activa, y el 15,6% estaban parados. El 18,2% de las mujeres eran amas de casa.
  • El 85,1% eran familiares directos de la persona enferma (el 51,2% hijo o hija y el 33,9% cónyuge) y solo el 9% eran cuidadores externos.
  • Convivían con el enfermo algo más del 60% de los cuidadores.
  • Respecto al nivel educativo, el 63,6% tenían estudios primarios y solo el 10% estudios superiores.
  • El 75% dedicaba más de 12 horas al cuidado, y el mismo porcentaje aseguraba que disponía de recursos suficientes.
  • Un 20,6% de cuidadores tomaban un fármaco antidepresivo, el 20,6% un fármaco ansiolítico y el 34,7% tomaban algún antiinflamatorio.

En cuanto a los pacientes, el 61,4% eran mujeres, y casi el 60% tenían entre 70 y 90 años. La mayoría presentaba grados de dependencia leve (45,9%) o moderada (32,1%) y deterioro cognitivo moderado (33,9%) o moderado-grave/grave (43%).

Sobrecarga Subjetiva

El test de Zarit aplicado a los cuidadores de Terrassa mostró una mayor sobrecarga subjetiva después de 3-6 meses de la formación, lo que podría reflejar una mayor conciencia de los cuidadores sobre la situación que sufren tras recibir capacitación.

Políticas Públicas y Reconocimiento del Cuidado en Chile

En Chile, se está discutiendo y trabajando en los lineamientos de lo que será el Sistema Integral de Cuidados. La investigadora principal del Estudio MICARE, María Beatriz Fernández, enfatiza la importancia de contar con evidencia para caracterizar adecuadamente a las personas cuidadoras y al trabajo de cuidado, con miras a elaborar políticas públicas idóneas. "El cuidado es un trabajo complejo, que involucra a muchos actores, y que tiene importantes consecuencias en quienes lo ejercen, así como quienes son receptores de estos apoyos", afirma.

Mapa de la red de apoyos y cuidados en Chile

Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida)

El Ministerio de Desarrollo Social y Familia ha identificado oficialmente a 216.036 personas cuidadoras en el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, Chile Cuida, lo que representa un crecimiento de cerca del 15% de la base respecto a la medición pasada. Este registro, lanzado en noviembre de 2022, busca visibilizar y caracterizar a quienes ejercen labores de cuidado no remunerado en el país.

La "Credencial de Persona Cuidadora" es la puerta de entrada a la red de servicios de Chile Cuida. Es un reconocimiento a una labor invisible que históricamente ha estado sobre los hombros de las mujeres. Gracias a ella, las personas cuidadoras pueden acceder a beneficios y programas, así como a atención preferente en servicios públicos como Registro Civil, Fonasa, ChileAtiende, BancoEstado, Correos de Chile, Sernac y Junaeb.

El Cuidado como Pilar Económico

El ministro de Hacienda, Nicolás Grau, subrayó que el trabajo de cuidados, además de ser un aporte invisible pero esencial, constituye una condición habilitante para la economía. Reconocer, medir y valorar el trabajo de cuidado no es solo una cuestión de equidad, sino también una decisión económica inteligente.

María Olivia Recart, presidenta del directorio de ComunidadMujer, destacó que el informe establece que más de dos tercios del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado lo realizan mujeres, dedicando en promedio más de cinco horas diarias a estas tareas. Este estudio visibiliza esa "economía subterránea", invisible en las cuentas nacionales pero esencial para que todo lo demás funcione. La Prorrectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, presentó resultados que indican que el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado equivale al 19,2% del PIB Ampliado de Chile (2023), convirtiéndose en el mayor sector económico del país.

En promedio, las mujeres chilenas destinan 5 horas y 3 minutos diarios a trabajos domésticos y de cuidado. El Gobierno del Presidente Boric propuso un aumento del 37% en el Presupuesto 2025 dedicado a cuidados, con el objetivo de ampliar la presencia de la Red Local de Apoyos y Cuidados de 140 a 214 comunas y avanzar para atender a 75 mil personas con dependencia severa y a sus cuidadores y cuidadoras.

Desigualdades de Género en el Mercado Laboral y el Cuidado

El impacto sobre la participación en el mercado de trabajo, cuando existen hijos o adultos que requieren cuidados, es muy diferente en hombres y mujeres. Esto es reflejo no solo de un desigual reparto de responsabilidades familiares, sino también de la falta de servicios o servicios muy caros para el cuidado de niños y adultos, y la falta de oportunidades para conciliar trabajo y familia.

Estadísticas de Empleo a Tiempo Parcial (España)

En España, en 2023, un 22,3% de mujeres (de 25 a 54 años) empleadas con 1 hijo trabaja a tiempo parcial frente al 4,1% de hombres. En 2024, el motivo principal para trabajar a tiempo parcial como consecuencia del cuidado de personas dependientes es querer cuidar personalmente de hijos u otros familiares, representando un 59,2% de mujeres y un 57,5% de hombres.

Brechas de Género en Salud y Sobrecarga

Investigaciones reportan que las mujeres presentan casi dos veces más sobrecarga que los hombres: existe un 66,8 por ciento de cuidadoras versus 33,2 por ciento de cuidadores. Además, en las chilenas la carga de enfermedad es mayor que en el caso de ellos. La incidencia de trastornos depresivos es mayor en mujeres, presentando dos veces más riesgo de depresión mayor.

Daniela Paredes, investigadora, explica que las brechas existentes son variadas, dependiendo del problema de salud, las barreras pueden ser biológicas, sociales o culturales, y estas permean el ámbito de cuidados. En la dimensión de mujeres usuarias del sistema de salud, hay evidencia que indica menor acceso de la mujer a atenciones y peores experiencias de salud-enfermedad.

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Desafíos para la Reforma de Salud

Para la profesora María Begoña Carroza de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, el principal desafío a corto plazo es lograr el cambio de modelo del sistema de salud, donde se reconozca la labor del cuidado como un derecho, un trabajo valorizado, formal y remunerado, que considere políticas integradoras con perspectiva de género. Es fundamental visibilizar el problema y hacer un llamado a la acción.

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