Problemas en los Hogares de Ancianos: Causas y Desafíos en el Cuidado del Adulto Mayor

En las últimas décadas, los países de América Latina y el Caribe han experimentado profundos cambios demográficos, destacando la reducción de la fecundidad y la mortalidad, así como el aumento de la esperanza de vida. Como resultado de estas transformaciones, la estructura poblacional se ha modificado radicalmente, duplicándose la cantidad de personas mayores en menos de 20 años. Este envejecimiento demográfico trae consigo una serie de desafíos, entre ellos, la creciente demanda de cuidados especializados y la visibilización de problemáticas latentes en los Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores (ELEAM), tradicionalmente conocidos como “hogares de ancianos”.

Gráfico de crecimiento de la población de adultos mayores en América Latina y el Caribe

El Maltrato y Abandono en la Vejez: Un Fenómeno Multicausal

Una de las problemáticas que surge junto al envejecimiento de la población es el maltrato en este grupo etario, un fenómeno reconocido solo recientemente por organismos internacionales como la Red Internacional de Prevención del Abuso y Maltrato en la Vejez (INPEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Una de las primeras definiciones de maltrato a personas mayores fue desarrollada en 1993 por la Action on Elder Abuse, que lo plantea como "un acto único o repetido o la falta de acción apropiada que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza, que causa daño o angustia a una persona mayor".

Formas y Niveles del Maltrato

El maltrato provoca graves consecuencias en la salud y el bienestar de las personas mayores y puede ser de varios tipos:

  • Físico: Incluye lesiones inexplicables y recurrentes.
  • Verbal/Psicológico/Emocional: Amenazas, intimidación, agresiones verbales, desprecio de la intimidad, negación de participación en decisiones.
  • Sexual: Cualquier acto sexual no consentido.
  • Financiero: Abuso de confianza en cuestiones económicas, robos, chantajes.
  • Negligencia: La falta de acción apropiada para atender las necesidades del adulto mayor.

Estos tipos de maltrato pueden darse a cualquier nivel, entre los cuales se encuentra el nivel institucional. El maltrato institucional se refiere a cualquier forma de abuso que ocurre en los servicios dirigidos a los ancianos, como residencias de larga estadía, oficinas públicas, municipios, establecimientos de atención primaria de salud y hospitales.

Ilustración de diferentes tipos de maltrato al adulto mayor

Prevalencia y Factores Asociados al Maltrato Institucional

Una revisión bibliográfica muestra que el maltrato se presenta con mayor frecuencia en residencias de larga estadía, siendo la negligencia el tipo más frecuente. Un estudio que evaluó la prevalencia en servicios domiciliarios de enfermería, servicios de asistencia continua en el hogar y residencias de larga estadía encontró un 29% de maltrato, con la mayor proporción en las residencias de larga estadía. Otros estudios han revelado que hasta un 47% de estas áreas registraba uno o más eventos de maltrato.

Los factores asociados al maltrato tienen relación con el residente y con el ambiente. La falta de experiencia y escasa formación en el pregrado de los profesionales de salud en relación a este tema, así como la limitada disponibilidad de protocolos para la valoración del maltrato, son barreras significativas para su detección y manejo.

Desafíos Institucionales y de Gestión en Residencias de Larga Estadía (ELEAM)

La operación de los ELEAM enfrenta múltiples desafíos que contribuyen a la aparición de problemas, afectando directamente a miles de personas mayores.

Marcos Regulatorios Obsoletos y Poco Realistas

En muchos lugares, las regulaciones que rigen los ELEAM son desfasadas y poco realistas. Por ejemplo, en Chile, el Decreto 14, tras catorce años de aplicación, demostró una obsolescencia que contradecía otras normativas vigentes, creando un círculo de ineficacia y sanciones difíciles de cumplir. Un intento de actualización, el Decreto 20, promulgado en medio de enormes críticas, incluía exigencias como la inversión en ascensores para residencias rurales con pocos residentes o la reducción de cupos para cumplir nuevas ratios de habitabilidad. Estas exigencias impactan negativamente a los pequeños operadores, exacerbando la vulnerabilidad de residentes y cuidadoras, y han provocado el cierre de numerosos establecimientos.

La fiscalización actual se concentra en los ELEAM formalizados, mientras que muchos adultos mayores viven en establecimientos sin supervisión estatal alguna. Además, en los decretos se suele hablar de infraestructura y aspectos de funcionamiento, pero no se menciona ni existe fiscalización en cuanto al trato que reciben los residentes. Esto lleva a situaciones donde las residencias se preparan ante la llegada de la autoridad, escondiendo los problemas.

Esquema comparativo entre regulaciones obsoletas y la realidad de los ELEAM

Escasez de Recursos y Personal Inadecuado

La falta de cupos en los ELEAM es un problema generalizado. En Chile, por ejemplo, solo hay 24.178 plazas disponibles para atender a un total de 288.346 personas mayores que sufren de dependencia severa. A esto se suma que la oferta pública es muy baja y las residencias están a tope de cupos, lo que se traduce en largas listas de espera y una demanda insatisfecha. Los ingresos recibidos por residente no cubren los costos reales de atención, lo que genera problemas financieros para muchos operadores, incluyendo instituciones de beneficencia.

Uno de los problemas más críticos es la escasez de personal o trabajadores no cualificados, así como la poca experiencia y escasa formación de los profesionales de salud en relación con el maltrato al adulto mayor. La falta de capacitación y supervisión adecuada lleva a que directores de ELEAM mantengan a cuidadores que, aun sabiendo que maltratan, "no les fallan en el turno". La enfermería, en particular, tiene un papel crucial, y un cambio de paradigma en su formación es necesario, dado que son quienes suelen manejar estas residencias.

Además, es un tema complejo que no recibe la importancia ni la voluntad política que requiere. Existe un déficit de programas para una vejez saludable y de calidad, y la inversión estatal es insuficiente, especialmente para la clase media, que queda desprotegida ante los altos costos de los servicios privados.

Maltrato y Vulneración de Derechos: Manifestaciones Específicas

Las Sujeciones Físicas y Químicas

Las sujeciones físicas son cualquier dispositivo o material que evita o intenta evitar la libertad de movimiento de una persona. Las sujeciones químicas implican el uso de fármacos (psicotrópicos o no) para reducir la movilidad o controlar una conducta sin base en un desorden psiquiátrico diagnosticado, a menudo sin que exista un tratamiento mejor. Su uso está muy extendido en hospitales y centros residenciales, aunque su prevalencia actual es difícil de determinar por la falta de estudios y consenso.

Generalmente, las sujeciones se aplican a personas mayores con demencia o deterioro cognitivo, déficits sensoriales, incontinencia e historial de caídas previas. No hay evidencia científica que avale su uso, y sin embargo, se utilizan. Esto plantea conflictos éticos profundos, violando el derecho a la autodeterminación individual y el respeto a la autonomía del paciente. El modelo de atención centrado en la persona (ACP) busca una "tolerancia cero" a las sujeciones, promoviendo alternativas menos restrictivas y garantizando la dignidad de los cuidados.

Infografía sobre sujeciones físicas y químicas en el cuidado de adultos mayores

Abandono y Exclusión Social

El abandono es una realidad que afecta a muchos adultos mayores. Se define como la falta de acción para atender sus necesidades, ya sea por parte de los familiares o de la persona a cargo de su custodia. Las vivencias originarias de descuido familiar pueden reactualizarse en el abandono de instituciones que no logran retenerlos, y finalmente, en el abandono social, llevando a muchos a la indigencia.

Factores como la violencia, el maltrato, el abuso sexual, la pobreza y la insuficiencia de recursos materiales, el aburrimiento y la sobrecarga de tareas en el hogar contribuyen al rompimiento con el entorno familiar. La estigmatización social, que califica a las personas en indigencia como "peligrosas" o "improductivas", se suma al desarraigo y la pérdida de vínculos sociales. Los estudios han demostrado que la gran mayoría de los adultos mayores no conocen sus derechos, lo que propicia actos de discriminación, abandono y maltrato.

Esta situación es una manifestación del déficit en el funcionamiento de las instancias sociales y familiares, y la exclusión tiene múltiples facetas: económica (debilidad económica, margen de la transformación tecnológica), sociopolítica (falta de protección social, acceso a vivienda digna, trabajo estable) y afectiva.

Ingreso No Voluntario e Infantilización

El internamiento no voluntario es un proceso legal que permite la admisión de una persona con trastorno psíquico en un centro sin su consentimiento. Sin embargo, cuando el objetivo es proporcionar cuidados, el principio de autonomía concede a las personas el derecho a decidir si quieren o no ser institucionalizadas. Para el ingreso en una residencia, su consentimiento es imprescindible, y si han perdido su capacidad cognitiva, se exige autorización judicial como garantía de respeto a los derechos fundamentales.

Frecuentemente, profesionales y familiares toman decisiones de institucionalización sin consultar a la persona implicada, limitando su capacidad para decidir dónde vivir o el nivel de cuidados. Esto se relaciona con el edadismo, los estereotipos y prejuicios relacionados con la edad, que conducen a la infantilización (asumir una posición de poder en las interacciones) y la deshumanización (perder la empatía, descuidar la independencia, despreciar la intimidad) de las personas mayores. El edadismo se asocia a una disminución de la esperanza de vida, peor salud física y mental, y mayor riesgo de violencia y abusos.

Alimentación, Hidratación y Nutrición

La alimentación, hidratación y nutrición en las personas mayores es crucial para mantener un estado de salud adecuado y evitar complicaciones. Sin embargo, pacientes con demencia avanzada suelen sufrir desnutrición debido a una ingesta inadecuada. La evidencia científica actual no demuestra que la nutrición artificial mejore significativamente el estado nutricional o prevenga consecuencias como las Lesiones Por Presión (LPP), y en algunos casos, puede aumentar riesgos. Es fundamental respetar los deseos de la persona en cuanto a su alimentación, si estos han sido expresados previamente.

El Rol de la Familia en el Cuidado de Adultos Mayores

Cuando las personas mayores requieren asistencia, se genera un nuevo escenario familiar con nuevas rutinas y responsabilidades. Armonizar estos aspectos no siempre es sencillo, y pueden surgir conflictos familiares por diversas razones.

  • Exceso de celo o falta de tiempo: Un familiar puede creer que nadie más cuidará adecuadamente a su ser querido, o no tener el tiempo material para dedicarle por exigencias laborales.
  • Desinterés y oposición: Un hijo puede desentenderse del cuidado de sus padres, o una pareja oponerse a que el adulto mayor resida en el domicilio.
  • Demencia o negación: Los conflictos son más comunes cuando la persona mayor presenta demencia o no acepta que necesita ser cuidada. Ignorar sus requerimientos o quejas es un error, ya que pueden ser manifestaciones de malestar físico o emocional.
  • Sentimiento de carga: Un anciano puede sentirse una carga y desear la muerte, lo que puede ser un signo de depresión en la tercera edad.

Estas situaciones pueden generar riñas, estrés y distanciamiento entre los miembros de la familia. El diálogo y el consenso son la base para resolver estos conflictos. Cuando las condiciones para un diálogo abierto no se dan o el adulto mayor no está satisfecho con la llegada de un cuidador, la intervención de un mediador externo puede ser indispensable para abordar la situación desde una nueva perspectiva.

El cuidado de una persona mayor es un proceso adaptativo para todos los involucrados. Es fundamental que todos dispongan de las herramientas y la información necesarias para afrontar este cambio sin que suponga un trauma para ninguna de las partes. Los cuidadores, a menudo familiares, también pueden resentir su salud física o mental, siendo una situación injusta que requiere apoyo.

QUÉ ES LA MEDIACIÓN FAMILIAR por Beatriz Saguar, experta en Mediación Familiar

Hacia Soluciones Integrales y un Envejecimiento Digno

Para abordar las problemáticas en los hogares de ancianos y garantizar un envejecimiento digno, es necesario un enfoque multisectorial. Las estrategias principales incluyen:

  • Invertir recursos sociosanitarios: Aumentar la inversión permitirá prevenir e intervenir eficazmente en el maltrato y garantizar una atención adecuada.
  • Sensibilizar a la población: Combatir el edadismo y concienciar sobre el maltrato de los ancianos es fundamental para generar un cambio cultural.
  • Fortalecer la formación profesional: Mejorar la formación de pregrado de los profesionales de salud en el ámbito geriatría y gerontología, y ofrecer educación continua en el manejo del maltrato y la atención centrada en la persona.
  • Desarrollar políticas y leyes protectoras: Es vital que existan marcos legales robustos que hagan referencia al maltrato y abandono en este grupo etario, permitiendo entregar directrices claras de protección y exigir el cumplimiento de derechos.
  • Promover modelos de cuidado centrados en la persona: Cambiar el paradigma de los cuidados hacia un enfoque que priorice la dignidad, el empoderamiento, la autonomía y los derechos de las personas mayores, como el Programa Desatar para una "tolerancia cero" a las sujeciones.
  • Revisar y actualizar normativas: Derogar regulaciones obsoletas y sustituirlas por criterios fiscalizadores más acordes con la realidad actual, incluyendo aspectos relacionados con el trato y la calidad de vida de los residentes, no solo la infraestructura.
  • Fomentar la colaboración: Es crucial que la autoridad converse con los operadores, escuchándolos y reuniéndolos con representantes de los ministerios reguladores para desarrollar soluciones conjuntas que aborden las necesidades fundamentales del sector.

Es un tema complejo que, a pesar del crecimiento de la población adulta mayor y las precarias condiciones de vida que muchos enfrentan, aún no se aborda con la urgencia que requiere. La dignidad de los ancianos no puede ser un asunto secundario ni "no vende mucho en la televisión".

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