El cerebro y el sistema nervioso son el control central del cuerpo. Controlan los movimientos, los sentidos, los pensamientos y los recuerdos, y también ayudan a controlar órganos vitales como el corazón y los intestinos. Los nervios actúan como caminos que llevan señales desde y hacia el cerebro y el resto del cuerpo, con la médula espinal siendo el haz de nervios que desciende por el centro de la espalda, desde donde los nervios se extienden a cada parte del cuerpo.
Aunque el envejecimiento cerebral es un proceso natural y universal, no todos los cerebros envejecen de la misma manera. La ciencia ha puesto de manifiesto que no existe un único patrón de envejecimiento cerebral, ya que cada persona sigue su propia trayectoria, moldeada por factores genéticos, experiencias vitales, nivel educativo, estilo de vida, salud emocional y contexto social.
Cambios naturales en el cerebro y el sistema nervioso con la edad
Cambios estructurales y celulares
A medida que una persona envejece, el cerebro y el sistema nervioso experimentan cambios naturales. El cerebro y la médula espinal pierden peso y neuronas, un proceso conocido como atrofia. Esta reducción en volumen se debe principalmente a la disminución del tamaño de las células y del tejido conectivo que rodea al cerebro y lo mantiene sano. La Dra. Carol A. Barnes demostró que lo que ocurre en el envejecimiento normal del cerebro no es la muerte masiva de neuronas, sino que las células cerebrales cambian su estructura, lo que contribuye al encogimiento cerebral.
- Reducción del volumen: El cerebro disminuye aproximadamente un 5% por década después de los 40 años, especialmente en la corteza prefrontal, el hipocampo y otras áreas asociadas a la memoria y la toma de decisiones.
- Materia gris y blanca: La materia gris (rica en cuerpos neuronales) y la materia blanca (fibras nerviosas mielinizadas) muestran un adelgazamiento con la edad. El deterioro de la vaina de mielina se observa después de los 40 años, incluso en el envejecimiento normal. Las regiones de mielinización tardía en los lóbulos frontales son las más afectadas.
- Cambios en el árbol dendrítico y sinapsis: Se describe una disminución del número de sinapsis y pérdida de plasticidad sináptica, aunque también hay cambios compensatorios funcionales. La Dra. Barnes también descubrió que, si bien muchas conexiones neuronales se fortalecen, otras disparan a destiempo (hit-or-miss), haciendo las comunicaciones menos estables.
- Acumulación de productos de desecho: Productos de desecho o químicos como el beta amiloide y un pigmento graso de color marrón (lipofuscina) pueden acumularse en el tejido cerebral a medida que las neuronas se descomponen, lo que puede causar la formación de placas y ovillos neurofibrilares.

Diferencias por sexo y regiones cerebrales
Los cambios no son iguales en todo el cerebro. La corteza prefrontal y el estriado muestran la mayor atrofia. El lóbulo temporal, cerebelo, hipocampo y la substancia blanca prefrontal también se reducen, mientras que la corteza occipital es la menos afectada. Se observan diferencias dependiendo del sexo: los lóbulos frontal y temporal son los más afectados en hombres, y el hipocampo y lóbulo parietal en mujeres.
Cambios en el sistema nervioso periférico y la médula espinal
La descomposición de los nervios periféricos puede afectar los sentidos, lo que podría llevar a una reducción o pérdida de reflejos y sensibilidad. Esto puede ocasionar problemas con el movimiento y la seguridad, aumentando la propensión a sufrir caídas. La conducción nerviosa puede enlentecerse debido a la degeneración de las vainas de mielina. La respuesta del sistema nervioso periférico a las lesiones también disminuye con la edad.
En la médula espinal, los discos entre las vértebras se vuelven duros y quebradizos, y algunas partes de las vértebras pueden crecer demasiado, ejerciendo presión sobre la médula espinal y las raíces nerviosas. Esto puede dañar las fibras nerviosas, resultando en una disminución de la sensibilidad y, a veces, de la fuerza y el equilibrio.
Cambios cognitivos y memoria en el envejecimiento normal
La reducción en el pensamiento, la memoria y la capacidad cognitiva es una parte normal del envejecimiento, pero estos cambios no son iguales en todas las personas. La creencia de que el cerebro está en su punto más álgido a los 20 años es un mito. Cuando se evalúa a la misma persona a lo largo de su vida, no se observa una gran pérdida en el desempeño de la memoria hasta que se alcanzan los 60 o 70 años.
Tipos de memoria afectados
- Memoria a corto plazo y aprendizaje: La capacidad de aprender cosas nuevas y la memoria a corto plazo suelen verse afectadas de manera relativamente precoz. Lleva más tiempo adquirir nueva información, como si el proceso se volviera un tanto ineficiente.
- Memoria episódica: La información se almacena con etiquetas sobre dónde, cuándo y cómo se obtuvo. El rendimiento de la memoria episódica parece disminuir a partir de la mediana edad y es la pérdida de memoria que predomina en la enfermedad de Alzheimer.
- Memoria semántica: Aumenta gradualmente desde el adulto hasta el anciano joven, pero disminuye en los muy viejos.
Manifestaciones comunes del envejecimiento cognitivo
- Distracción: Es normal distraerse más y desviarse de tema con facilidad al envejecer.
- Olvidos cotidianos: Se hace difícil recordar dónde se dejaron las llaves o dónde se estacionó el auto. Olvidar el nombre de alguien conocido es común y completamente normal. Estas "lagunas momentáneas" ocurren con más frecuencia a medida que envejecemos, aunque no impactan gravemente las actividades diarias.
- Dificultad para recobrar información: La información está en el cerebro, pero es posible que no se pueda acceder a ella en un momento dado. A diferencia del Alzheimer, donde el conocimiento se pierde, en el envejecimiento normal, la información no se ha olvidado, solo es difícil de recuperar temporalmente.
Otros aspectos cognitivos
- Habilidades verbales: Incluyendo el vocabulario y el uso de las palabras, suelen empezar a declinar más adelante.
- Rendimiento intelectual: La capacidad de procesar información se mantiene, por lo general, siempre que no haya trastornos neurológicos o vasculares subyacentes.
- Tiempo de reacción: El tiempo de reacción y el desempeño de tareas se hacen más lentos debido a que el cerebro procesa los impulsos nerviosos con mayor lentitud.
Problemas en el sistema nervioso en personas mayores: Más allá del envejecimiento normal
La demencia y la pérdida importante de la memoria no son una parte normal del envejecimiento. Pueden ser causadas por enfermedades cerebrales, como la enfermedad de Alzheimer, que se asocia con placas y ovillos neurofibrilares en el cerebro.
- Delirio: Es una confusión repentina que conlleva cambios en el comportamiento y el pensamiento, a menudo debido a enfermedades no relacionadas con el cerebro (como infecciones) o ciertos medicamentos.
- Diabetes mal controlada: La elevación y disminución de los niveles de azúcar en la sangre puede interferir con el pensamiento.
Es crucial hablar con un proveedor de atención médica sobre cualquier cambio en la memoria, el pensamiento o la capacidad para realizar tareas. Se debe buscar ayuda médica de inmediato si estos síntomas ocurren de manera súbita o junto con otros síntomas, especialmente si difieren de los patrones normales o afectan el estilo de vida.
Factores que influyen en el envejecimiento cerebral
Neurotransmisores y cambios metabólicos
La dopamina y la serotonina son los neurotransmisores que más cambian con el envejecimiento. Los niveles de dopamina disminuyen en un 10% por década desde la edad adulta temprana, lo que se asocia con la disminución del rendimiento motor y cognitivo. La serotonina y el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) también disminuyen con la edad y parecen estar implicados en la plasticidad sináptica y la neurogénesis. Otros cambios incluyen la desregulación del calcio, la disfunción mitocondrial y la producción de especies reactivas de oxígeno.
Factores vasculares
La relación entre la vasculatura cerebral y la función cognitiva es esperable, ya que la respuesta de la microvasculatura a la demanda metabólica disminuye al envejecer. Las alteraciones en la sustancia blanca (LSB), la isquemia y la demencia aumentan con la edad. Las LSB son comunes en ancianos y se asocian a un mayor riesgo cardiovascular, reducción del flujo sanguíneo cerebral y reactividad cerebral, predominando en las regiones frontales del cerebro y relacionándose con el deterioro cognitivo. Los daños asociados al envejecimiento incluyen los accidentes cerebrovasculares y la enfermedad de pequeños vasos.
Influencias hormonales y genéticas
Las hormonas influyen en el envejecimiento del cerebro y en su rendimiento cognitivo. La genética también tiene un papel nuclear en el envejecimiento cerebral, determinando en gran medida la trayectoria individual. Por ejemplo, la variante APOE4 del gen APOE aumenta el riesgo de Alzheimer, mientras que la APOE2 ofrece protección.
Mecanismos de compensación y resiliencia cerebral
A pesar de las pérdidas asociadas al envejecimiento, el cerebro posee características que ayudan a compensar estos cambios:
- Redundancia neuronal: El cerebro tiene más neuronas de las que necesita para funcionar con normalidad, lo que permite compensar la pérdida de neuronas.
- Formación de nuevas conexiones: El cerebro crea activamente nuevas conexiones entre las neuronas restantes para compensar la disminución neuronal.
- Neurogénesis: Algunas zonas del cerebro, como el hipocampo y los ganglios basales, producen nuevas neuronas hasta el final de la vida, incluso después de una lesión cerebral o un accidente cerebrovascular.
- Activación cerebral bilateral: Los cerebros más viejos muestran una activación más simétrica, especialmente para la percepción visual y en las tareas de memoria, reclutando redes neuronales adicionales.
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Promoción de un envejecimiento cerebral saludable
Promover un envejecimiento exitoso requiere tener un entorno y oportunidades que permitan a la persona ser y hacer lo que valora a lo largo de su vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento saludable como “el desarrollo y mantención de una capacidad funcional que permita el bienestar en la edad avanzada”.
Factores protectores y estrategias
La capacidad intrínseca del cerebro de adaptarse a nuevas situaciones, reorganizar sus conexiones y compensar posibles pérdidas funcionales, conocida como neuroplasticidad, es clave. Numerosos estudios han demostrado que aspectos como la educación, la actividad física regular, la estimulación cognitiva, el contacto social y el bienestar emocional tienen un papel modulador sobre los efectos del envejecimiento cerebral.
- Alimentación saludable: Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul y aceite de oliva virgen extra, aporta nutrientes esenciales para el funcionamiento neuronal. La restricción energética puede prolongar la vida y proteger contra el deterioro cognitivo.
- Actividad física regular: Favorece la circulación al cerebro, estimula la neurogénesis, reduce la pérdida de neuronas y mejora el estado de ánimo.
- Estimulación cognitiva y educación formal: Mantenerse como un "estudiante de por vida", aprendiendo cosas nuevas, leyendo, resolviendo problemas, manteniendo conversaciones estimulantes y desarrollando actividades creativas, ejercita el cerebro.
- Calidad del sueño: Dormir entre siete y nueve horas diarias es fundamental para la consolidación de la memoria y la eliminación de residuos metabólicos.
- Cuidado de la salud cardiovascular y metabólica: Controlar la tensión arterial, el colesterol y la glucosa en sangre reduce el riesgo de microinfartos, lesiones en la materia blanca y atrofia cerebral.
- Bienestar emocional y socialización: Mantenerse socialmente activo, en grupos sociales o realizando actividades placenteras con amigos, disminuye el estrés. La depresión, el estrés crónico y el aislamiento social pueden afectar negativamente al cerebro.
- Evitar tóxicos: El consumo de 2 o más bebidas alcohólicas al día acelera el deterioro de la funcionalidad cerebral.
- Entorno y medio ambiente: Un entorno que favorezca la salud y las oportunidades, y una menor exposición a contaminantes ambientales, influyen positivamente.

El fenómeno de los Superancianos
El término "superanciano" (SuperAger) fue acuñado en la Universidad de Northwestern para describir a personas de 80 años o mayores que consiguen puntajes en pruebas de memoria similares a los de individuos 30 o 20 años más jóvenes. Estos individuos desafían la idea de que el deterioro cognitivo es inevitable al envejecer.
Características de los cerebros de los Superancianos
- Menor encogimiento cerebral: Sus cerebros se parecen más a los de personas de 50 o 60 años, y el encogimiento es menos pronunciado.
- Mayor volumen cortical: Presentan volúmenes corticales que no difieren de los de adultos neurotípicos entre 20 y 30 años más jóvenes, especialmente en el giro cingulado anterior, una región clave para la motivación, la toma de decisiones, las emociones y la sociabilidad.
- Neuronas Von Economo y entorrinales: Tienen muchas más neuronas Von Economo (en huso), asociadas a interacciones sociales complejas, y neuronas entorrinales más grandes y sanas, cruciales para la memoria.
- Menos cambios patológicos: Reflejan menos cambios relacionados con la enfermedad de Alzheimer, como menos ovillos neurofibrilares. Algunos superancianos que sí presentan ovillos demuestran una notable resiliencia celular.
- Menor actividad inflamatoria de la microglía: Su "equipo de limpieza" cerebral (microglía) parece funcionar de manera más efectiva, con menor actividad inflamatoria.
- Mejor inervación colinérgica: Presentan una inervación colinérgica mejor conservada, importante para procesos cognitivos y de memoria.
- Neurogénesis activa: Sus cerebros no solo continúan generando neuronas, sino que producen más que los de otros de su edad y casi el doble que los de adultos mucho más jóvenes, con un hipocampo más grande y una red de conexiones más amplia y eficiente.
Estilo de vida de los Superancianos
Aunque no existe un "superanciano típico" y sus estilos de vida son muy distintos, se ha observado que son personas enérgicas, con una mente curiosa que disfruta de los retos, un propósito de vida definido, y mantienen relaciones sociales sólidas. La longevidad y la salud cerebral superior en estos individuos son el resultado de una compleja combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida.
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