La Vulnerabilidad y Resistencia de la Lengua Quechua en Perú

El idioma quechua o runa simi, que significa "la lengua del hombre o de la gente", es considerado, desde épocas precoloniales, uno de los idiomas principales del Perú. Sin embargo, se ha abierto un debate entre especialistas en lingüística y etnología acerca del devenir de esta lengua, reflejando su compleja situación actual de vulnerabilidad y, a la vez, de notable resistencia.

Mapa de Sudamérica con las regiones donde se habla quechua

Un Idioma Ancestral frente a la Vulnerabilidad

Contexto Histórico y Geográfico

El quechua es una lengua ancestral en la zona de los Andes y se extendió por todo el Imperio del Tahuantinsuyo. Actualmente, se habla en siete países de Sudamérica: Ecuador, Bolivia, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Perú. Es la lengua originaria más hablada de Perú, seguida por el aimara. El idioma cambia por la forma de vocalizar, de acuerdo con cada dialecto regional.

El Estigma Social y la Migración Lingüística

Desafortunadamente, el quechua es una lengua en declive y en las últimas décadas su uso se ha reducido dramáticamente. En países como Perú, ha estado infravalorado y ha sufrido un importante estigma social que viene de generaciones atrás, que consideran que quienes hablan quechua son de una clase social inferior. El quechua y otras lenguas originarias fueron tradicionalmente asociadas a los indígenas y campesinos, sectores más desfavorecidos de la población, mientras que el español era visto como la lengua de los blancos, mestizos y los círculos más acomodados de Lima y de la costa.

Esta percepción ha llevado a consecuencias dolorosas. Alejandro Yauris, un hombre de 73 años, recuerda con orgullo hablar quechua, pero también una agresión en su niñez: “Cuando era chiquito, una profesora, de nombre Flora, me escuchó hablando quechua y me lo torció [un dedo]”. No es un caso extraño en Perú, donde por siglos y hasta hoy, hablar esta lengua puede significar quedarse en los márgenes de la sociedad, ser maltratado e incluso, en tiempos muy violentos, ser torturado. En palabras de Alejandro, hablar quechua “era el pasaporte para que, en el futuro, tu vida fuera desgraciada”. Por ello, muchos profesores, e incluso algunos padres, evitaban enseñarlo para que sus hijos no fueran objeto de la mofa social, cuando no de tragedias peores. Lo más dramático es que, en muchos casos, los propios represores también hablaban la lengua.

La ambición de las familias quechuahablantes de “permitir que sus hijos puedan vivir en un mundo más amplio” ha obligado, de esta manera, a migrar de la lengua originaria hacia el idioma castellano. La historiadora advierte que migrar al castellano “no implica necesariamente la integración de las personas en la sociedad” y menos aún explica la desaparición de lenguas. No obstante, se produjo un descenso sostenido del número de quechuahablantes, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando hubo una emigración masiva desde el campo a las grandes ciudades. Julia Félix Rosales, de 48 años, viajó 522 kilómetros desde Apurímac a Arequipa y, al hablar quechua, se siente ignorada o no comprendida.

Si bien el Estado peruano fomenta la inclusión del quechua y existen diversos programas, persiste la vergüenza lingüística y las familias continúan migrando idiomáticamente. La crueldad de los conflictos también ha dejado una profunda huella; en la lucha entre el Estado y el grupo terrorista Sendero Luminoso (1980-2000), la Comisión de la Verdad y la Reconciliación estimó cerca de 70.000 muertos, de los cuales el 75% hablaba una lengua indígena, mayoritariamente quechua.

Políticas y Realidad Institucional

Reconocimiento Oficial y Marco Legal

A nivel político, los intentos por salvaguardar este idioma han sido varios y con distintos resultados. Así, durante el Gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado, el 27 de mayo de 1968, se reconoció al quechua como Idioma Oficial del Perú, junto al español. La Constitución peruana de 1993 afirma que el quechua, el aimara y "las demás lenguas aborígenes" son oficiales "allí donde predominen". En 2011, se promulgó una ley específica para la preservación y el desarrollo de las lenguas originarias, que garantiza sobre el papel el derecho de sus hablantes a comunicarse con el Estado en su lengua materna. Esto implica que las entidades públicas deberían tener intérpretes para atender a esta población.

Desafíos en la Implementación y Ausencia Estatal

A pesar del marco legal, Gustavo Zambrano, ex director general de Derechos de los Pueblos Indígenas de Perú, afirma que la implementación "plantea fuertes dificultades técnicas y operativas en todo el país". Por ello, el Ministerio de Cultura impulsa un registro de traductores e intérpretes. Sin embargo, todavía son mayoría las instancias públicas que solo usan el español, como quedó claro en el Congreso. El escritor y periodista Santiago Roncagliolo señala que “la realidad es que la economía, la política, la justicia... todo funciona en español. Si uno quiere que le escuche el Estado tiene que hablar español”.

La estudiosa Virginia Zavala sostiene que el Estado “sigue anclado en políticas compensatorias y remediales con relación al quechua”. Las políticas públicas contribuyen a formar intérpretes y traductores, y a estimular a profesores bilingües, pero casi no existe una institución estatal donde se enseñe quechua de manera sostenida, salvo en la Escuela Nacional de Folclore o en la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Luis Páucar, impulsor de la iniciativa "Quechua para Todos", cree que la barrera lingüística persiste y que “no hay un lugar en Perú donde puedas estudiar para ser profesor de quechua, como sí ocurre con el inglés”.

El Quechua en Cifras y su Pervasividad Cultural

Tendencias Demográficas

En el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1940, los resultados indicaron que dos de cada tres peruanos hacían uso de la lengua quechua. Sin embargo, esta proporción disminuyó drásticamente. El último censo nacional de Perú ha arrojado algunas cifras alentadoras. Ante la pregunta "¿Cuál es el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez?", el 13,6% de la población (equivalente a 3.799.780 personas) respondió que el quechua. En el censo anterior, realizado en 2007, el porcentaje era de 13,02% (3.360.331 personas). Este ligero aumento, si bien no parece mucho, "derrumba los augurios sobre su presunta desaparición".

Gráfico comparativo de quechuahablantes en censos de Perú

El lingüista Luis Andrade ha examinado estos resultados y encontró que cuando se preguntó a los censados cuál era su “autoidentificación étnica”, el 22,32% respondió que se sentía “quechua” (5.176.809 personas). Esta brecha entre la lengua en que se criaron y cómo se sienten podría explicarse porque “muchas veces las políticas estatales sobredimensionan el factor lingüístico para determinar la autoidentificación”. Además, el bilingüismo pudo quedar invisibilizado, ya que no se preguntó si, aparte de hablar castellano, también hablaban quechua. Hugo Coya, expresidente del Instituto de Radio y Televisión del Perú, sugiere que las cifras de quechuahablantes podrían ser mayores debido a "un problema de racismo y de clasismo", donde la lengua ha sido identificada con "gente con una menor cultura o analfabeta", lo que lleva a muchos a no reconocerla. A pesar de esto, Carlos Molina Vital, lingüista, afirma que "todavía hay parte de la población que solo usa el quechua y no se maneja con comodidad con el castellano".

Huellas del Quechua en la Vida Cotidiana

No se necesita haber nacido en los Andes para sentir el quechua, ya que su influencia permea el castellano peruano. Cuando uno va al mercado y pide una yapa, está diciendo ayuda en quechua. Cuando se refiere a alguien sin ropa dice calato. Cuando le sobró algo dice tengo un puchito y está usando, sin saberlo, la palabra puchu, o sea sobra en quechua. A los campos de fútbol se les dice cancha que viene de kancha (recinto). A los gatos se les suele decir michi, que viene de la palabra mishi.

Incluso el propio nombre de la capital peruana, Lima, proviene del nombre del río que pasa cerca, llamado Rímac (el que habla, en quechua), que precisamente hace mucha bulla cuando se carga. La ciudad de Pucallpa, ubicada en la Amazonía, se llama así por los vocablos puka (rojo) y allpa (tierra roja), debido a que en los alrededores hay arcilla. Un programa del gobierno, para alimentar a niños pobres, se llama Qali Warma (niño vigoroso). Y el nombre del nevado más alto del Perú, el Huascarán (6.768 metros), viene de las palabras huasca (soga) y kuray (algo que se cae), aludiendo a los aluviones que este ha provocado.

Fotografía de un mercado andino donde se aprecian productos y personas quechuahablantes

La Reivindicación y el Resurgimiento del Quechua

Activismo y Nuevas Oportunidades

En los últimos años, se ha recuperado el interés por el quechua, muchas veces por parte de jóvenes que lo estudian para conocer la lengua de sus padres y abuelos, y reafirmar sus raíces. Existe un intenso movimiento de activistas que están desestabilizando la ideología que establecía que el quechua solo era para contextos rurales y tradicionales. En algunas instituciones privadas, como la Pontificia Universidad Católica del Perú o la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, se enseña el idioma.

Luis Páucar, con su iniciativa "Quechua para Todos", ofrece clases gratuitas en diversos lugares de Lima, municipios, locales comunales y colegios, utilizando sus propios materiales accesibles. Alejandro Yauris, el hombre que sufrió la agresión de su profesora, es uno de quienes acuden a estas clases en la Gran Biblioteca Pública de Lima. Al terminar un curso, hay un "espacio de sanación" donde los alumnos cuentan su vínculo con el quechua.

Quechua en la Academia y los Medios

En octubre del año pasado, Roxana Quispe Collantes, estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, sustentó su tesis de doctorado en Literatura completamente en quechua. Antes de presentarla, hizo una ofrenda a la tierra (pachamama), una costumbre muy enraizada en la cultura andina. La Ley Universitaria (30220), en su artículo 45, es explícita al mencionar que todo profesional debe saber de preferencia su lengua nativa o inglés. Lorenzo Colque, por ejemplo, señala que las mineras prefieren a la persona que habla quechua debido a que hay una mejor comunicación con la población del sector.

Clodomiro Landeo e Iris Cárdenas conducen el noticiario "Ñoqanchilk" (nosotros) en quechua, que se transmite por Canal 7, el canal del Estado Peruano. Clodomiro es un entusiasta de la difusión del quechua y cree que el Estado respalda esta lengua nativa, apuntando a la "preservación, producción, educación intercultural bilingüe". Señala que, en Apurímac, hay más niños que hablan esta lengua que hace tres años. Iris Cárdenas, quien enseña el idioma en una universidad, afirma que "mi corazón florece cuando impulso el quechua", recordando cómo su madre se lo enseñó a pesar de las advertencias familiares por el sufrimiento que le podría acarrear.

La Dra. Gabina Funegra, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, ha realizado su tesis doctoral sobre la rehabilitación de la lengua y ha producido dos documentales sobre el quechua, uno de los cuales ganó un premio en el Festival de Cine Latinoamericano de Sídney. Su documental "Mother Tongue" (Lengua madre), que se ha proyectado incluso en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, busca estimular a los peruanos a enorgullecerse de su idioma. Funegra descubrió comunidades de hablantes de quechua en lugares como Nueva York y París, y el quechua se enseña en 14 universidades en los Estados Unidos. Espera que la popularidad del idioma fuera de América Latina “permita a los peruanos tanto hispanohablantes como quechuas, ver en la pantalla grande cuánto aprecian y promueven las comunidades de las principales ciudades del mundo el idioma y la cultura quechua”.

El Quechua como Expresión Artística y Resistencia

De las entrañas del quechua han emergido en los últimos años varios artistas que lo cantan, lo reivindican y lo hacen parte de su repertorio, con la audacia de recitarlo musicalmente en rock, rap y diversos ritmos fusión. Todo esto para que el país y el mundo se enteren de que esta hermosa lengua existe, resiste, vive y se moderniza. Uno de ellos, el rapero Liberato Kani (kani en quechua significa soy, aludiendo a "soy libre"), cuenta que en uno de sus conciertos gritó “¡El quechua es resistencia!” y la gente respondió “¡Sí!”, a lo que él replicó: “¡En quechua se dice ‘arí’!”, y la multitud clamó: “¡Arí, arí, arí!”.

Liberato Kani es, de alguna manera, heredero de Freddy Ortiz, un expolicía que formó el grupo de rock en quechua denominado Uchpa (Ceniza), que marcó a más de una generación musical. Ortiz estuvo en las zonas convulsionadas por la lucha entre Sendero Luminoso y el Estado peruano, un tiempo durísimo en el que "el quechua también fue víctima del bárbaro enfrentamiento".

El Quechua como Baza Política

El quechua ha cobrado un protagonismo inesperado desde que Pedro Castillo llegó a la presidencia, asumiendo el cargo el 28 de julio. Una de sus principales promesas fue la de atender al Perú rural frente a lo que considera marginación histórica en beneficio de las ciudades, y la principal lengua originaria se ha convertido en una de sus banderas. Un ejemplo claro de este nuevo protagonismo ocurrió cuando el primer ministro Guido Bellido se dirigió en las lenguas quechua y aimara a los congresistas en la sesión del 26 de agosto en que les pedía la confianza para su nuevo gobierno. Esto provocó gritos de protesta y reproches desde la bancada opositora.

La presidenta de la Cámara, María del Carmen Alva, le pidió que redujera su intervención en las lenguas originarias y usara el español, argumentando que "los demás no le entendemos". Bellido, finalmente, completó su mensaje en español, no sin antes recordar que la Constitución peruana reconoce la oficialidad de las lenguas originarias del país y que muchos peruanos no entienden ni hablan el español. “Cuando nosotros no hablamos el quechua, y nuestros hermanos no hablan castellano y solo hablan quechua, estamos prácticamente dejándolos de lado”.

Este episodio provocó una gran polémica en los medios peruanos y en las redes sociales. Hugo Coya cree que "el gobierno está utilizando el quechua como instrumento político", pues "el primer ministro Bellido sabe perfectamente que al expresarse en quechua está lanzando a los marginados y los desplazados el mensaje de que quienes siempre tuvieron el poder ya no lo tienen”. Según analistas, la reivindicación de las lenguas precolombinas y otros símbolos del acerbo indígena peruano se perfilan como una baza política propicia para el presidente. El escritor Roncagliolo vaticina que en los próximos tiempos “las guerras simbólicas y culturales van a ocupar más atención”, porque “el gobierno de Castillo sabe que esto es importante para sus votantes y no va a dejar de plantearlo”.

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