Planes de Acción para Familias Vulnerables: Estrategias de Apoyo Integral

Contexto de la Vulnerabilidad Familiar y la Urgencia de Intervención

La pandemia nos demostró que la vida de millones de personas no es nada fácil, en especial la de aquellas familias en situación de vulnerabilidad. En tiempos difíciles, como lo son las pandemias, crisis económicas o catástrofes naturales, muchos son los afectados. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se espera que como consecuencia de la pandemia de COVID-19, cerca de 45 millones de personas pasarán de la clase media a la pobreza en Latinoamérica. Sin embargo, la buena noticia es que existen diferentes formas de ayudar a estas familias. Ayudar a las personas en situación de vulnerabilidad es algo que todas y todos podemos hacer; solo dependerá del tiempo y recursos que se puedan contribuir.

Foto temática: Familia de bajos recursos en situación de vulnerabilidad, reflejando dificultades pero también esperanza

Programas de Apoyo Integral: El Caso de Chile

Para abordar la vulnerabilidad de manera estructurada, existen sistemas de protección social. En Chile, por ejemplo, Chile Seguridades y Oportunidades, que junto a Chile Crece Contigo y Chile Cuida, forman parte del Sistema Intersectorial de Protección Social. Este sistema brinda atención a personas y familias en condición de pobreza y vulnerabilidad socioeconómica, a fin de apoyarlos a superar su condición.

El primer componente de este Subsistema son los programas de acompañamiento, en los que profesionales especializados llevan a cabo una metodología de intervención diseñada en función de las características específicas de la población que atienden.

Programa Familias

El programa Familias busca contribuir a que las personas y familias superen su situación de pobreza extrema de manera sostenible, mejorando su nivel de bienestar y calidad de vida. Esto se logra a través del desarrollo de capacidades, sus potencialidades y recursos disponibles, tanto personales como de sus comunidades. El programa consiste en brindar acompañamiento integral a las familias en condición de pobreza extrema y vulnerabilidad con el objetivo de que puedan mejorar sus condiciones de vida y bienestar.

Como todos los programas de Chile Seguridades y Oportunidades, Familias no es un programa al que se postule, sino al que se invita a participar. Para este efecto, un/a profesional Gestor Familiar del Fondo Solidario de Inversión Social o un Apoyo Familiar de su Municipalidad, concurrirá al domicilio de la familia a objeto de contactarla e invitarla a participar del programa.

Etapas del Acompañamiento del Programa Familias

  1. Diagnóstico: Se identifican a los integrantes de la familia, características habitacionales, de educación y otras variables sociales, junto a las capacidades, recursos y necesidades que disponen.
  2. Acompañamiento Psicosocial y Sociolaboral: Se extiende por 24 meses. El objetivo es acompañar a la familia, entregar información y orientaciones específicas sobre servicios y prestaciones, contención emocional y educación. El programa tiene una duración total de hasta 28 meses.
  3. Cierre y Continuidad: Luego de la evaluación, finaliza la participación de las familias y pasan a ser, durante un año, usuarias del sistema Chile Seguridades y Oportunidades, período en el que se consideran, si cumplen con los requisitos, posibles receptoras de los beneficios del Estado.

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Programa Vínculos

El programa Vínculos está reservado para personas mayores de 65 años de edad, que vivan solas o con una persona y que estén en situación de pobreza. Este programa forma parte de las políticas públicas orientadas a las personas adultas mayores del país, promoviendo el ejercicio de sus derechos y su participación activa en redes, reforzando la valorización de esta etapa de su vida.

Acciones Comunitarias y Solidaridad para Familias Vulnerables

Más allá de los programas estatales, la solidaridad comunitaria juega un papel fundamental. Una gran opción para ayudar a las familias en situación de vulnerabilidad es realizar una despensa comunitaria. Este beneficio pretende combatir la escasez de alimentos y productos higiénicos necesarios.

Para establecer una despensa comunitaria, se puede poner en la puerta de una casa o en cualquier otro lugar que sea de acceso público. La idea es que sea accesible tanto para aquellos que buscan donar como para los que necesiten retirar. En primer lugar, se deben definir qué alimentos son indispensables para una familia en un periodo determinado, ya sea unas semanas o un mes. Es muy importante considerar la situación habitacional de las familias: ¿tienen acceso a gas? ¿electricidad?

Asimismo, contactar a organizaciones vecinales, municipios, juntas de vecinos y/o iglesias es de gran ayuda, ya que estas instituciones pueden orientar hacia familias que necesiten ayuda e incluso si tienen necesidades especiales.

Infografía: Ideas prácticas para organizar una despensa comunitaria

La Familia como Eje del Desarrollo Humano y la Intervención

El ámbito familiar ha sido ampliamente reconocido como uno de los factores más relevantes para el desarrollo humano en todas sus etapas. Aunque los niños reciben influencias desde diversos ámbitos (e.g., escuela, grupo de pares), el entorno familiar es fundamental para el crecimiento sano debido a que es el primero, el más persistente e intenso a nivel afectivo y en el cual se desarrollan los vínculos iniciales y necesarios para la supervivencia.

Existe amplia evidencia sobre los efectos que tiene el contexto familiar en el desarrollo afectivo, social y cognitivo de los hijos, en especial en las primeras etapas del desarrollo humano (infancia y niñez) y su repercusión en fases posteriores. La mayoría de los estudios concuerda en que una de las funciones más importantes de la familia es la adecuada satisfacción de las necesidades socioafectivas y cognitivas de los hijos.

Si bien los agentes socializadores y los ámbitos de socialización pueden ser diversos (e.g., escuela, barrio), el énfasis de la bibliografía ha sido puesto en el ambiente familiar, y especialmente en el rol de los padres. En este sentido, la función de crianza o la parentalidad social ha sido definida como las competencias, los conocimientos, las creencias, las pautas y las actitudes que los padres y madres asumen en relación a la socialización de sus hijos.

Vulnerabilidad Social y Riesgos Psicosociales en la Parentalidad

La función de crianza se lleva a cabo desde diferentes escenarios socioculturales que influyen en su desarrollo. El potencial del desarrollo psicosocial humano y familiar se encuentra estructuralmente limitado por las características socioambientales y económicas del entorno de vida cotidiano. Investigaciones, como las de Barudy y Dantagnan, muestran el papel crítico de un ambiente social adverso para la salud y el desarrollo humano en general, y el de la parentalidad, en particular, enfatizando el papel nocivo que pueden tener algunos entornos sociales.

Organismos internacionales han definido la vulnerabilidad social como una combinación de eventos, procesos o rasgos que constituyen adversidades potenciales para el ejercicio de los distintos tipos de derechos ciudadanos o el logro de los proyectos de las comunidades, los hogares y las personas.

Estudios postulan que el despliegue de competencias parentales estaría íntimamente ligado al medio social donde los procesos parentales se desarrollan, siendo sensibles al riesgo psicosocial (e.g., extrema pobreza, consumo excesivo de alcohol y drogas, ambientes delictuales, dinámicas de violencia intrafamiliar y maltrato), a las consideraciones culturales de lo que significa ser 'buenos padres' y a las propias experiencias de apego, temperamento y factores resilientes de los progenitores o cuidadores. En la crianza de los hijos, las funciones parentales más importantes (afectiva, socializadora y educativa) se encuentran debilitadas o disminuidas en la mayoría de los padres o cuidadores que viven en contextos de riesgo psicosocial. Las investigaciones indican que los padres de contextos socialmente vulnerables tienden a experimentar altos niveles de estrés con respecto a su rol de crianza, siendo muchas veces incapaces de responder satisfactoriamente las necesidades de sus hijos.

Modelos de Intervención Familiar y Parental

Aunque la intervención con grupos sociales vulnerables no es reciente, solo a partir de la década de los años 80 se empieza a comprender que las familias en vulnerabilidad social necesitan modelos de intervención centrados en el fortalecimiento de sus recursos y en la preservación familiar, desde una perspectiva más preventiva y positiva. En este sentido, es destacable el rol que adquirió el enfoque del apoyo social en la intervención con familias y padres de contextos socialmente vulnerables, especialmente en tópicos como las redes formales de apoyo social o los sistemas de apoyo comunitario. Estos programas de fortalecimiento parental han sido considerados fuentes de apoyo social externo y, al mismo tiempo, fortalecedores de redes informales y recursos parentales e intrafamiliares, proporcionando el soporte que fortalece los recursos psicosociales de los adultos en su rol de padres o cuidadores.

En lo que se refiere a la intervención psicológica, existen diversos modelos y enfoques de abordaje familiar. Para Máiquez Chaves y Capote Cabrera, los principales modelos en intervención familiar son:

  • El modelo clínico, donde las intervenciones terapéuticas y/o educativas pueden ser individuales o con el grupo familiar.
  • El modelo educativo, que se focaliza en la enseñanza de comportamientos y habilidades parentales, con propósitos asistenciales y/o preventivos.
  • El modelo comunitario, un tipo de abordaje que puede contribuir a la producción de cambios en las actitudes y comportamientos individuales o en la calidad de las relaciones interpersonales, así como en el entorno social comunitario de los beneficiarios. Muchas de las intervenciones familiares comunitarias se basan en el enfoque teórico ecológico de Bronfenbrenner, que postula que la relación del sistema familiar y su entorno es mutua y permanente.

En España y en algunos países latinoamericanos se realizaron revisiones teóricas y evaluaciones sobre los efectos de los programas de intervención familiar y parental en sus diversas modalidades con buenos resultados. Un buen número de dichos estudios teóricos y empíricos sobre el abordaje con familias en contextos de vulnerabilidad social ha sugerido como más efectivo el modelo social comunitario desde el enfoque teórico ecológico. Asimismo, el modelo educativo ha sido muy aplicado en programas de entrenamiento para padres o "escuela para padres".

Si bien se recomienda comenzar con la intervención en las primeras etapas del desarrollo (i.e., primera infancia), realizar el abordaje al interior de los hogares podría resultar invasivo y contraproducente. Por lo tanto, se considera más natural y apropiado el ámbito escolar. La intención de integrar la intervención con los niños al currículum y a la vida escolar en general, era que el fortalecimiento de recursos psicológicos no se interrumpiera cuando los niños regresaban a sus casas, sino que, por el contrario, continuara a través del fortalecimiento cotidiano por parte de sus padres.

Esquema de los tres modelos de intervención familiar: clínico, educativo y comunitario, con sus características clave

Propuesta de Intervención para Fortalecer Competencias Parentales en Argentina

En Argentina, dado el escaso desarrollo de programas de apoyo a las familias socialmente vulnerables, se presentó una propuesta de intervención aplicable en el ámbito escolar y dirigida a fortalecer las competencias parentales. El programa propuesto, basado en el enfoque de la parentalidad positiva, integra elementos de los modelos de intervención educativo y comunitario. Se implementa en forma grupal, mediante encuentros expositivo-participativos y en coordinación con la escuela a la que asisten los hijos de los beneficiarios.

La intervención propuesta se basó en dos áreas fundamentales:

  • Intervención directa para padres: La promoción de habilidades parentales, como el apego, la empatía parental, el estilo parental, la comunicación positiva y las redes de apoyo.
  • Intervención indirecta para hijos: La capacitación de padres en estrategias para promover el desarrollo de recursos socioemocionales de los niños (e.g., emociones positivas, comportamiento prosocial).

La intervención se realizó en una escuela de contexto socialmente vulnerable de la provincia de Entre Ríos (Argentina). La organización de los encuentros estuvo a cargo de un equipo interdisciplinario (psicólogos y psicopedagogos). Los temas abordados fueron acordados con los participantes según sus intereses y necesidades, realizando un total de 30 encuentros de 60 a 90 minutos cada uno. Los temas incluyeron autoestima parental e infantil, expresión apropiada del afecto, comunicación positiva y resolución de conflictos, emociones positivas, el fortalecimiento de recursos cognitivos, comportamiento prosocial, habilidades sociales, resiliencia familiar, parental e infantil, redes de apoyo social para familias y relaciones familia-escuela.

Las principales técnicas de abordaje utilizadas fueron la exposición de información, la retroalimentación y co-reflexión entre pares, el modelado de actitudes y comportamientos alternativos, la asignación de tareas y propuestas de acción, y las entrevistas posteriores a los talleres. Los hallazgos de la investigación están relacionados con los encontrados por otros programas de intervención con padres y cuidadores en otros países. Estos resultados preliminares muestran que las competencias parentales, el tipo de relación e incluso el apego con los hijos podrían modificarse a través de la implementación de programas de fortalecimiento parental. Además, los resultados mostraron que el programa también podría ayudar a mejorar las relaciones familia-escuela. En algunos casos, la intervención implementada despertó el interés de los participantes en la situación escolar de sus hijos, y al mismo tiempo mejoró la comunicación entre padres, maestros y las personas a cargo de la escuela. Los resultados exploratorios de esta propuesta de intervención muestran claramente la necesidad de apoyar e implementar este tipo específico de programas, que tienen como objetivo fortalecer los recursos de las competencias parentales y fomentar un desarrollo saludable de los niños.

Para quienes buscan profundizar, existen una amplia biblioteca y cursos de formación orientados a la educación de la familia y el fortalecimiento de sus recursos.

Ejemplo de Plan de Acción Focalizado: Reducción del Consumo de Drogas (2024-2030)

Un ejemplo de plan de acción específico para abordar una de las vulnerabilidades que afectan a las familias es el Plan de Acción 2024-2030, enfocado en el consumo de drogas. Gracias a que se ha trabajado sistemáticamente como país y se tienen políticas de largo plazo, los consumos de la mayoría de las drogas no están aumentando en Chile. Sin embargo, el negocio en torno a ellas es tremendo y causa un daño enorme a la sociedad porque trae violencia, armas y delitos.

Según la ministra Tohá, hay muchas tareas envueltas en este plan, "pero la más importante es el foco, la prevención y el acompañamiento de las personas que tienen problemas de drogas, mirando especialmente a los niños, las niñas y los adolescentes". El Plan de Acción 2024-2030 cubre aspectos como el fortalecimiento de las acciones de prevención a nivel escolar y barrial, consolidar la red de tratamiento y dar sostenibilidad a los procesos de recuperación.

La directora del SENDA, Natalia Riffo, sostuvo que "la construcción del plan se fundamenta en la convicción de que el uso de sustancias psicoactivas afecta de manera desigual a las personas y comunidades". El Plan de Acción 2024-2030 se desarrolló mediante un proceso altamente participativo y se centra en reducir la prevalencia del consumo de drogas y abordar sus causas y consecuencias sociales y sanitarias.

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