Factores Clave para Elegir una Residencia para Personas Mayores

La decisión de elegir una residencia para personas mayores es una de las más importantes y complejas que enfrentan las familias. No solo influye en el bienestar físico de la persona mayor, sino también en su estado emocional y social, afectando en gran medida su calidad de vida. Esta elección requiere un elevado nivel de compromiso, tiempo, información y un enfoque centrado en las necesidades del adulto mayor para asegurar su salud y seguridad en todo momento.

Foto de una familia conversando con un adulto mayor en un entorno residencial

¿Por qué considerar una residencia para personas mayores?

A medida que envejecemos, nuestras necesidades de atención pueden cambiar, y en ocasiones, la atención necesaria no es posible en el hogar actual de la persona mayor. Las residencias para personas mayores ofrecen un entorno seguro, cómodo y adaptado a las necesidades físicas, emocionales y sociales, buscando promover la autonomía, el bienestar y la calidad de vida de sus residentes. En este tipo de centros, hay personal y proveedores de atención médica calificados que brindan atención las 24 horas, dependiendo de las necesidades del residente.

Aclaración de la terminología

Es importante destacar que conceptos como "Hogar de Ancianos" o "Casa de Reposo" están en desuso. Estos términos hacen referencia a la persona mayor como alguien pasivo, dependiente o con poca movilidad, lo cual no refleja la realidad y el enfoque actual de las residencias, que buscan fomentar la actividad y el desarrollo individual.

Alternativas a la residencia permanente

En ocasiones, lo que se necesita son cuidados diurnos o asistencia durante algunas horas del día. En estos casos, es preferible considerar opciones como un Centro Diurno (o De Día) o cuidadores a domicilio (que pueden ser contratados a tiempo completo o por horas).

  • Un Centro Diurno tiene el objetivo de retrasar la pérdida de funcionalidad del adulto mayor, promoviendo y fortaleciendo su autonomía e independencia. Estos centros ofrecen talleres personales y comunitarios durante el día, mientras la persona sigue residiendo en su domicilio habitual.

Fases de la Decisión: Desde la Evaluación hasta la Elección

1. Evaluación inicial de las necesidades y deseos del adulto mayor

Antes de empezar la búsqueda, lo primero y más importante es evaluar las necesidades específicas de la persona que va a ingresar a la residencia. Cada adulto mayor tiene requisitos diferentes, por lo que es crucial preguntarse:

  • ¿Qué necesidades tiene la persona mayor?
  • ¿Es autovalente o dependiente en las actividades de su vida diaria?
  • ¿Necesita terapia y estimulación o requiere asistencia las 24 horas?
  • ¿Tiene necesidades especiales en cuanto a movilidad, nutrición o condiciones de salud crónicas?

Siempre es recomendable analizar estas opciones con tiempo y contar con una evaluación geriátrica integral actualizada que permita identificar los requerimientos y necesidades. Esto ayudará a determinar el tipo de residencia adecuada para su situación.

La importancia del consentimiento del adulto mayor

Es indispensable tener en cuenta los deseos de la persona que va a dar este paso. Se debe contar siempre con la aprobación de la persona mayor y, si esta no puede expresar su voluntad, tomar la decisión de acuerdo con sus valores, preferencias y nivel de vida previos. Si la persona está lúcida y siente que ir a una residencia es favorable para ella, su opinión y opción deben ser respetadas.

Consentimiento informado y toma de decisiones en la persona adulta mayor

2. Proceso de búsqueda y selección de residencias

Una vez que se han definido las necesidades, el siguiente paso es investigar y hacer una lista de residencias que las cubran. Puede ser útil:

  • Trabajar con un trabajador social o planificador de alta hospitalaria y preguntarles acerca del tipo de atención necesaria y los centros que recomiendan.
  • Pedir recomendaciones a proveedores de salud, amigos y familiares.
  • Hacer una lista de residencias en o cerca del área deseada.

Investigación y certificación

No todos los centros brindan la misma calidad de atención. Es importante hacer un poco de tarea y verificar la certificación y los estándares de calidad. Por ejemplo, en algunos países, se puede consultar sitios web gubernamentales que permiten ver y comparar residencias certificadas. Si un centro no está certificado por las autoridades pertinentes (como la Seremi de Salud en Chile o Medicare/Medicaid), probablemente deba ser descartado de la lista.

3. Factores clave a considerar al elegir un centro

Cuando se haya elegido una lista de posibles centros, se deben considerar varios aspectos fundamentales:

Ubicación y cercanía familiar

La cercanía con la familia es fundamental. La residencia debe estar cerca del hogar o de familiares, de manera que puedan visitarle fácilmente. Si es posible, debe estar cerca para que los miembros de la familia puedan visitarlo con regularidad, lo que facilita el mantenimiento del vínculo familiar, el acompañamiento emocional y permite vigilar el nivel de atención que se proporciona. También es relevante considerar si hay servicios cercanos como centros comerciales, restaurantes y parques.

Servicios y nivel de atención médica

El tipo de atención que se necesite será un factor determinante. Las residencias ofrecen una variedad de servicios que pueden incluir:

  • Atención médica de rutina y visitas con los proveedores.
  • Supervisión las 24 horas y atención de enfermería (con personal de enfermería con licencia las 24 horas del día y una enfermera registrada disponible al menos 8 horas al día).
  • Asistencia con las actividades cotidianas, como bañarse y el aseo personal.
  • Terapia física, ocupacional y del habla.
  • Todos los alimentos.

Es crucial preguntar si brindan atención especializada, como rehabilitación en caso de accidente cerebrovascular, atención para pacientes con demencia o cuidados complejos para personas con severa discapacidad funcional o deterioro cognitivo.

Infografía: Servicios esenciales en una residencia de personas mayores

El personal y su calidad humana

El equipo humano es el corazón de una residencia. La personalidad, el carisma y la empatía hacia el adulto mayor son tan importantes como las cualificaciones. Se debe observar cómo el personal trata a los residentes, si las interacciones son amigables, amables y respetuosas, y si llaman a los residentes por su nombre. Es importante preguntar cómo contratan a los miembros del personal (si hacen investigación de antecedentes), si asignan miembros del personal a residentes específicos y cuál es el promedio de personal por residente. La vocación de servicio, el enfoque familiar y el respeto a la autonomía personal son relevantes, buscando la calidad del servicio más que las condiciones suntuarias.

Infraestructura, accesibilidad y seguridad

Las instalaciones deben ser cómodas, seguras y adaptadas a las necesidades de movilidad, sin barreras arquitectónicas, con suelos antideslizantes, habitaciones ventiladas, baños accesibles y zonas comunes cuidadas. Se debe verificar:

  • Si fue construido para ser residencia.
  • Cómo es la seguridad del edificio (horarios de visita y restricciones).
  • Si las habitaciones cuentan con baño, y si no, a qué distancia se encuentran de las áreas comunes.
  • Que el ambiente esté bien iluminado, limpio, atractivo y a una temperatura agradable, sin olores fuertes o desagradables.
  • Si hay mucho ruido en las áreas del comedor y áreas comunes.
  • Cómo son las habitaciones y si un residente puede traer sus objetos y muebles personales, y cómo se aseguran estos.
  • Cómo se realiza el transporte en caso de emergencia y cuáles son las vías de evacuación.

Alimentación y nutrición

Es vital preguntar por la comida y los horarios de servicio. Se debe verificar si hay elección de comidas, si pueden adaptarse a dietas especiales, si el personal ayuda a los residentes a alimentarse si lo necesitan y cómo se aseguran de que los residentes beban suficientes líquidos.

Actividades y ambiente social

Una buena residencia ofrece algo más que alojamiento y cuidados básicos. Es importante buscar un fuerte sentido de comunidad con diversas actividades sociales y oportunidades para que los residentes se relacionen entre sí. Se debe preguntar si hay talleres y actividades disponibles para los residentes.

Transparencia y contrato

La transparencia en todos los procesos es fundamental. Un centro que informa regularmente, atiende dudas y permite participar en el proceso de cuidados ofrece un entorno de confianza. Es relevante la entrega de un contrato y el precio, conociendo en detalle los costos, incluyendo si el valor se reajusta con el tiempo o si hay insumos que se deban pagar aparte. Se deben revisar los contratos para evitar costos ocultos y entender si los servicios incluidos cubren las necesidades del residente.

4. Aspectos financieros y formas de pago

Un hogar para personas mayores puede ser costoso, y la mayoría de los seguros médicos no cubrirán el costo total. Con frecuencia, las personas cubren sus costos utilizando una combinación de pago personal, seguros y programas de asistencia.

  • Medicare: Puede pagar por atención de corto plazo en un hogar para ancianos y convalecientes después de una hospitalización de 3 días, pero no cubre atención de largo plazo.
  • Medicaid: Si se es elegible según los ingresos, Medicaid puede ser una opción para la atención a largo plazo. Muchas personas comienzan pagando los gastos de bolsillo y, una vez que agotan sus ahorros, solicitan Medicaid. Los cónyuges están protegidos contra la pérdida de sus hogares por el pago de un hogar para personas mayores de su pareja.
  • Seguro de atención a largo plazo: Si se tiene, puede cubrir atención a corto o largo plazo. Existen diferentes tipos de seguros, y algunos solo pagan por atención en residencia, mientras que otros cubren una gama más amplia de servicios. Es posible que no se pueda obtener este tipo de seguro si se tiene una afección preexistente.
  • Fondos personales: Se deben utilizar los ingresos habituales del residente (jubilación, rentas, etc.), y la familia puede realizar aportes adicionales.

Es una buena idea buscar asesoría legal cuando se considere la forma de pago por atención, especialmente antes de gastar todos los ahorros. Una agencia especializada en el envejecimiento en el área puede dirigir a recursos legales.

Consejos Adicionales para una Decisión Informada

Para asegurarse de que una residencia cumple con las expectativas, se recomienda:

  • Visitar en persona: Es esencial visitar las comunidades que se están considerando. Así se podrá ver de primera mano las instalaciones, los servicios y el ambiente en general. Preste atención a la limpieza, la amabilidad del personal y el ambiente general.
  • Visitas en diferentes momentos: Lo ideal es visitar junto al adulto mayor y en distintos días y horarios. Tratar de visitar nuevamente en diferentes momentos del día y de la semana para tener un panorama más completo de cada centro.
  • Observar a los residentes: Fijarse cómo se ven los residentes: ¿están limpios, aseados, vestidos cómodamente y dignamente? ¿Se ven saludables, satisfechos o tristes?
  • Hablar con otros familiares y residentes: Una de las mejores formas de hacerse una idea de cómo es la vida en una comunidad es hablar con residentes actuales y sus familias. Preguntarles por sus experiencias, la calidad de los cuidados y las actividades y servicios que ofrecen. Su opinión puede ser muy valiosa.
  • Confiar en sus instintos: Si algo no parece bien o se tienen dudas, es importante hacer caso al instinto. Elegir una comunidad donde el adulto mayor se sienta cómodo, seguro y respaldado.

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