Considerado el máximo representante del fauvismo, Henri Matisse destacó a lo largo de su vida en pintura, escultura, arte gráfico y collage, pasando a la historia como una de las grandes figuras del arte del siglo XX. Reconocido por sus audaces y coloridas pinturas, su destreza en el dibujo y la escultura, y su habilidad para innovar en las artes decorativas, Matisse fue un importante precursor del expresionismo abstracto.
Orígenes e Iniciación Artística
Infancia y Formación Temprana
Henri Matisse nació en Le Cateau-Cambrésis, Francia, en 1869, dentro del seno de una familia de comerciantes instalada al norte del país galo. Desde niño asumió que su destino pasaba por heredar el negocio familiar. Cursó estudios de jurisprudencia entre 1887 y 1888 en la Universidad de París, y tras licenciarse en Derecho, trabajó como abogado en un bufete.
Un hecho crucial en su vida tuvo lugar en 1890, cuando una grave enfermedad lo retuvo en cama. Durante su convalecencia, después de una operación de apendicitis, su madre le regaló una caja de pinturas. En aquel momento de su vida, el pintor dijo haber "descubierto una especie de paraíso", lo que despertó su vocación artística. Al año siguiente, en 1891, venció la oposición de sus padres y decidió abandonar el mundo jurídico y su empleo en el bufete de abogados para centrarse en el arte, lo que decepcionó enormemente a su padre, quien le llegó a decir: "¡Te vas a morir de hambre!, ¿Me oyes, Henri…? ¡Es una carrera para vagabundos…!".
Matisse hizo sus pinitos en el arte copiando reproducciones en color de la caja de óleos que le había regalado su madre, y continuó más tarde con la decoración de la casa de sus abuelos. En 1891, ingresó en la Escuela Julian, donde se formó bajo la dirección de Bouguereau. En 1892, se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de París, donde recibió clases en el taller del pintor simbolista Gustave Moreau, convirtiéndose en miembro de su taller en 1895. Allí coincidió con otros artistas como Georges Rouault, Albert Marquet y Charles Camoin, y también se relacionó con Raoul Dufy. Su educación de clase media del norte de Francia lo marcó para siempre: "Según el principio que había escuchado toda mi joven vida, expresado por las palabras '¡Date prisa!'. Como mis padres, me apresuré en mi trabajo, empujado por no sé qué, por una fuerza que hoy percibo como ajena a mi vida de hombre normal".

Hacia la Vanguardia: Fauvismo y Explosión de Color
Primeros Éxitos e Influencias
En los primeros años de su carrera, Matisse se entusiasmó con el impresionismo, dejándose influir sobre todo por el arte de Camille Pissarro. En 1896, exhibió cuatro de sus pinturas en el Salón de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de París, obteniendo un rotundo éxito. Su cuadro Mujer leyendo (1894) fue comprado por el gobierno francés para decorar el castillo de Rambouillet. Durante los dos años siguientes, Matisse viajó por Bretaña y conoció al veterano pintor impresionista Camille Pissarro y también al escultor Auguste Rodin. Fue en esa época cuando descubrió las obras maestras impresionistas de la colección del mecenas Gustave Caillebotte. Gracias a su influencia, los colores de sus obras se volvieron, durante un tiempo, más claros y, al mismo tiempo, más intensos.
En 1897, Matisse daría su primer gran paso en el mundo del arte al pintar el cuadro La mesa de la cena, donde combinó una luminosidad similar a la utilizada por Pierre-Auguste Renoir con una composición de estilo clásico en rojo intenso y verde. Estudió los fondos de los museos y se fijó especialmente en Vincent van Gogh, Auguste Rodin, Paul Gauguin y Paul Cézanne, adquiriendo obras de los mismos en galerías parisinas. Durante un corto período de tiempo, llegó a plantearse dejar la pintura por las dificultades económicas, sobre todo después de quedar agotado tras ejecutar un encargo para la exposición mundial de 1900: pintar los grandes motivos ornamentales del Gran Palais. Superado este bache, presentó su primera exposición individual en 1904.
El Nacimiento del Fauvismo
Con el cambio de siglo, mientras trabajaba en el taller de Eugène Carrière, entró en contacto con André Derain y, a través de él, con Maurice Vlaminck. Reconoció la obra de Vlaminck y Derain como cercana a la suya y en 1903 participó en el Salón de Otoño junto a Camoin, Derain y Manguin. Su lenguaje evolucionó, influido por pintores postimpresionistas como Paul Signac, Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent van Gogh, hacia una nueva expresión subjetiva de la realidad basada en una concepción del color, liberado de cualquier tipo de función descriptiva. En la obra Lujo, calma y voluptuosidad, cuadro que sería adquirido por Paul Signac, mostró su interés por las teorías y técnicas del divisionismo, que muy pronto abandonaría en favor de la exaltación del color y del sentimiento propios del fauvismo.
Un momento clave en la carrera de Matisse tuvo lugar en el verano de 1905, cuando pasó la temporada en compañía de André Derain en Colliure, un pequeño puerto pesquero del sur de Francia. Bajo el deslumbrante sol del Mediterráneo, Matisse se liberó rápidamente de lo que llamó "la tiranía" del puntillismo, una técnica artística que consiste en pintar un cuadro mediante el uso de puntos diminutos. En Colliure, Matisse revolucionó su propio arte: sus cuadros se convirtieron en una explosión de color: rojo contra verde, naranja contra azul y amarillo contra violeta. De aquella época son La ventana abierta y Mujer con sombrero, un cuadro en el que retrató a su esposa Amelie. También la obra La raya verde (también llamada Madame Matisse), causó un gran impacto en el Salón de 1905 por la sabia saturación de los colores chillones; con ella, el pintor, más allá de querer retratar a Madame Matisse, pretendía crear una obra de arte alrededor del color.

Ese otoño, las dos pinturas se exhibieron en el Salon d’Automne de 1905, junto con obras de André Derain y Maurice Vlaminck. Tras la exposición, el crítico de París Louis Vauxcelles los denominó despectivamente "fauves" (salvajes), nombre con el que a partir de entonces se conocería al grupo de "las fieras", y así nació el fauvismo, el primero de los "ismos" importantes de la pintura del siglo XX. Casi de inmediato, Matisse se convirtió en su líder más reconocido. La utilización del color muy contrastado y la influencia de la escultura africana son característicos de estos años.
En 1906, expuso de nuevo con el grupo de los Fauves (Manguin, Marquet, Puy, Derain, Van Dongen, Rouault) en el Salón de Otoño y realizó su primer viaje a África, donde le impresionaron los trabajos de arte popular, sobre todo los tejidos y las cerámicas. De ese año es su Naturaleza muerta con tapete rojo. Ese mismo año, su cuadro Alegría de vivir lo independiza como artista y, de hecho, fue duramente criticado por Signac. Su obra comienza a cotizarse y, por fin, supera sus penurias económicas. Ilusionado por transmitir sus ideas a los artistas más jóvenes, abrió una academia que solo mantendría hasta 1911, al concluir que le costaba demasiada energía y que él deseaba ser pintor y no maestro.
Exploración y Consolidación Artística
Viajes e Influencias Orientales
En 1907, por medio de Gertrude Stein, conoció al español Pablo Picasso y realizó su primer viaje a Italia. En 1908, realizó su primera exposición individual en Nueva York, en la galería de Alfred Stieglitz. También en 1908, pintó su famosa obra Armonía en rojo (también conocida como Mesa de postres, Mesa servida o La habitación roja), que presenta un comedor burgués con una mesa en la que una camarera ultima los detalles previos de un ágape. Alejada de composiciones convencionales, Armonía en rojo, que debe su título al color imperante en la escena, ofrece un aspecto más cercano al decorativismo de los tapices. El interés por la perspectiva y la sensación de realidad han dado paso a una imagen plana, colmada de arabescos orientalizantes; el interior está decorado con un arabesco que se refleja en las formas del paisaje visto a través de la ventana.
En 1909, recibió del coleccionista ruso Shchukin el encargo de pintar dos grandes paneles: La danza y La música. La primera versión de La danza (1909) preanuncia el que sería su gran trabajo ya en plena madurez (los grandes murales del mismo título realizados hacia 1932-33) y puede ser interpretada como una demostración anticubista de cómo las figuras pueden unirse a través del arabesco y de los intensos contrastes de color contra el fondo abstracto. La composición posee un ritmo vivo, al servicio del cual se han deformado artificiosamente las figuras, se ha sacrificado la descripción espacial y se han reducido a tres los colores presentes.

En 1910, realizó una amplia muestra individual en París, en la galería Bernheim-Jeune, y viajó con Marquet a Múnich para visitar la exposición de arte islámico. Ese mismo año, viajó a España. En Madrid visitó el Museo del Prado y durante su estancia en Granada y Sevilla entró en contacto con el estilo orientalista. En 1911, se trasladó a Moscú para instalar los paneles en casa de Shchukin y conoció los iconos y las artes decorativas bizantinas, que pasarían a ser un elemento esencial en su repertorio estilístico. Un claro ejemplo de ello es El estudio rojo, en el que destaca la simplicidad del colorido.
Poco después, viajó a Marruecos con Camoin y Marquet, pasando en el Norte de África los veranos de 1911-12 y 1912-13. De este primer verano data Jardín marroquí, una composición casi abstracta de verdes y rosas. En Marruecos, inspirado por la luz, pintó obras como Los marroquíes (1913). El arte islámico fue para él un punto de orientación, y eso se ve reflejado en su obra a comienzos de siglo, con bodegones y visiones de interior. Matisse trabajaba con mucha intensidad, y sus necesidades como artista condicionaron en gran medida la vida familiar, para no turbar la necesidad de concentración del pintor, con tendencia a atormentarse por sus obsesiones.

Cambios Estilísticos y la Gran Guerra
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se produce un cambio lógico en la obra de Matisse. Utiliza una gama de colores más austera, más oscura, en sintonía al sentir de la época. Ejemplo de ello es Ventanal en Collioure (1914). Hacia 1916, Matisse se vio influenciado por el cubismo, un estilo artístico en el que se simplifican aún más las formas (y del que Picasso es uno de los máximos exponentes). De aquella época destaca su cuadro El pintor y su modelo.
En 1916, pasó el invierno en Niza por primera vez. La placidez y el lujo de la Costa Azul resultaron ser muy de su agrado y decidió pasar allí la mayor parte del tiempo, viviendo entre París y Niza desde los años veinte. Entre 1917 y 1929, Matisse pasa largas temporadas en Niza, iniciándose un período especial en su carrera artística. Se instaló en Niza en 1917, donde conoció a Renoir, y su estilo ganó en sutileza. Dicen los críticos que su obra perdió tensión estética en favor del realismo, en consonancia con los cambios producidos en otros artistas de la época (Picasso volvió al clasicismo, por ejemplo). El propio Matisse señalaba la necesidad de tomar aliento y olvidarse de las preocupaciones después de años de experimentación y búsqueda de un producto desconocido. En este periodo pintó Ventana en Niza y la serie de las Odaliscas (*Odalisca con pantalones rojos*, 1921). Matisse instaló su taller en la habitación de un hotel en Niza, que llamó su atención por lo teatral del mobiliario y la luz del habitáculo. Allí pinta obras donde se resiste al sistema frontal decorativo e incluso varía los valores cromáticos y la luminosidad de la imagen, como en Interior con estuche de violín (1919).
En 1925, realiza un nuevo viaje a Italia; su estilo se hace más robusto, como muestra Figura decorativa sobre un fondo ornamental (1926), que es considerada la obra culminante de la preocupación de Matisse por el desnudo en un decorado oriental: la figura se presenta esquemática y monumental. Por esos años, su prestigio y su éxito eran ya universales: en 1927 obtuvo el premio del Carnegie International de Pittsburg, vendió prácticamente todos los cuadros de su exposición en la Dudensing Gallery en Nueva York, y entre 1929 y 1933 se organizaron exposiciones retrospectivas de su obra en Berlín, Basilea, Nueva York y París. Data de estos años Odalisca con pantalones grises, donde retoma la temática orientalista fuera del lugar de origen, en el estudio de París.
Superación y Últimas Obras Maestras
Salud y los Papiers Découpés
A partir de 1930, Matisse realiza nuevos viajes a lugares muy alejados de su Francia natal, como Tahití o Estados Unidos. Son años de éxito consolidado para el artista. En Nueva York ya se había inaugurado una exposición suya en 1915, además de una buena serie de muestras en otras ciudades europeas como Berlín o Londres. Realizado el encargo de Barnes en 1933, Matisse regresa al estilo decorativo e incluso realiza diseños para tapices e ilustraciones de libros. Al aguafuerte plasmó escenas de la Odisea e igualmente del Ulises de James Joyce. También en estos años pinta desnudos y experimenta con el dibujo, que escapa de los límites de la hoja, superando sus bordes, como en La blusa rumana (1940).
En 1940, tras la derrota francesa y la entrada de las tropas alemanas en París, Matisse consiguió un visado a Brasil, pero finalmente decidió no utilizarlo y permanecer en el país. A partir de 1941, la salud de Matisse se resiente enormemente. Sus dolores intestinales son insoportables y le convencen para someterse a un tratamiento. Una grave enfermedad, una hernia intestinal y otros problemas de salud, lo dejó prácticamente paralítico en 1941, obligándolo a permanecer postrado en la cama o reclinado. Esto no interrumpió su actividad, sino que lo llevó a iniciar una nueva fase en su arte, intensificando sus trabajos en papel, especialmente los papiers découpés (papeles recortados de colores), que se convirtieron en su principal medio de expresión. Destacan por la modernidad de sus esquemas caligráficos y la pureza del color.

La Capilla del Rosario y el Legado Final
A partir de 1943, se trasladó a Saint-Paul de Vence. En 1944, su mujer fue arrestada y su hija deportada; Matisse se volcó en su arte. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, expuso con Picasso en el Victoria and Albert Museum de Londres; después presentó una gran retrospectiva en el Salón de Otoño de París. Entre 1948 y 1950, trabajó en la decoración de la Capilla del Rosario de Vence (donde residía desde 1944). Esta obra, finalizada en 1951, es considerada por él mismo su obra maestra y una de sus obras de encargo más importantes.
matisse Chapelle du Rosaire de Vence.avi
A este último capítulo de su carrera pertenece también Jazz, una colección de reproducciones de los famosos papiers découpés, acompañados de un texto poético del propio Matisse. Su editor, Tériade, lo describió como "un manuscrito con pinturas modernas, el más hermoso libro jamás realizado sobre el color". Sus últimos años los dedicó nuevamente a los recortes, esta vez de gran formato, más abstractos y también con motivos vegetales, como Desnudo azul II (1952) y La gerbe (1953).
Henri Matisse tuvo la suerte de ser un artista reconocido en vida, pudiendo disfrutar del éxito e incluso recibir la Legión de Honor y otros muchos premios. Un hecho fundamental en esta etapa final de su vida fue la inauguración en el año 1952 del Museo de Henri Matisse en su localidad natal, Cateau-Cambrésis. El genial artista moriría dos años después de la inauguración, el 3 de noviembre de 1954, en Cimiez, cerca de Niza, dejando tras de sí una ingente obra pictórica. De hecho, sería en Niza, donde transcurrió buena parte de su vida, donde en 1963 se inauguraría el Museo monográfico de Henri Matisse, un espacio de gran interés para todos aquellos que quieran disfrutar y profundizar en la obra del pintor.
El Legado Duradero de Matisse
Rivalidad y Admiración con Picasso
La relación entre Picasso y Matisse, quienes se conocieron en 1906 y eran "como el día y la noche", también dio mucho que hablar. Mientras los que conocían a Pablo Picasso decían que era un tipo peculiar, egoísta y grosero, quienes conocían a Matisse, por su parte, hablaban de un hombre educado y reservado. El caso es que entre ellos surgiría una de las mayores rivalidades de la historia del arte. En realidad, los dos artistas sentían gran admiración a la vez que envidia el uno del otro, y sus obras respectivas les sirvieron de inspiración en numerosas ocasiones. Para los coleccionistas Gertrude y Leo Stein, si Picasso fue el Sur, Henri Matisse fue definitivamente el Norte. El pintor Wassily Kandinski afirmó en su libro De lo espiritual en el arte (publicado en 1912) que "Matisse es el color y Picasso la forma".
Reconocimiento e Influencia Contemporánea
Aunque Matisse sea conocido fundamentalmente como pintor, fue también un excelente escultor y dibujante. A lo largo de su dilatada carrera recibió las influencias de las sucesivas corrientes (Neoclasicismo, Realismo, Impresionismo y Neoimpresionismo), que supo transformar en un lenguaje moderno. Los maestros a los que más estudió fueron Nicolas Poussin, Jean Siméon Chardin, Antoine Watteau, Gustave Courbet, Édouard Manet y Paul Cézanne. Su posición histórica como iniciador del Fauvismo no debe oscurecer sus logros personales al margen de un movimiento que, en realidad, duró poco y no tuvo programa. Su revolucionario uso del color cambió la pintura y encabezó una de las primeras vanguardias, el fauvismo, del que acabaría evolucionando hacia un arte personal e inclasificable.
Henri Matisse es considerado uno de los más grandes artistas del siglo XX y su influencia aún se siente en el arte contemporáneo. Sus obras son reconocidas por su combinación de colores fuertes y formas suaves, así como por su destreza en el dibujo y la escultura. Muchos artistas contemporáneos siguen estando influenciados por el estilo audaz y expresivo de Matisse, así como por su capacidad para crear composiciones que enfatizan la profundidad y la tridimensionalidad. Además, la escultura de papel creada por Matisse ha sido un importante precursor del trabajo de artistas contemporáneos que exploran esta técnica. Matisse también es reconocido por su contribución al movimiento de arte moderno llamado Fauvismo, cuyas ideas continúan siendo exploradas por artistas contemporáneos.
Entre los artistas contemporáneos que se han inspirado en las obras de Henri Matisse y siguen siendo influenciados por su estilo audaz y expresivo, se encuentran:
- David Hockney: artista británico conocido por sus coloridas pinturas al óleo y su uso de líneas fluidas y formas suaves.
- Ellsworth Kelly: artista estadounidense que se inspiró en las obras de Matisse para crear sus propias pinturas abstractas.
- Bridget Riley: artista británica que se inspiró en las obras de Matisse para crear sus propias pinturas abstractas y geométricas.
- Frank Stella: artista estadounidense influenciado por el fauvismo y el expresionismo abstracto de Matisse.
- Ella Kruglyanskaya: una artista contemporánea que se inspiró en las obras de Matisse para crear sus propias pinturas coloridas y expresivas.
Obras Destacadas
- Mujer leyendo (1894)
- La mesa de la cena (1897)
- Platos y fruta sobre rojo y negro (1901)
- Vista de Collioure (1905)
- Mujer con sombrero (1905)
- La raya verde (Madame Matisse) (1905)
- Alegría de vivir (1906)
- Naturaleza muerta con tapete rojo (1906)
- Armonía en rojo (La mesa servida) (1908)
- La danza (1909-1910)
- El piano (1910)
- Los marroquíes (1913)
- Ventanal en Collioure (1914)
- El pintor y su modelo (1916)
- Interior con estuche de violín (1919)
- Odalisca con pantalones rojos (1921)
- Figura decorativa sobre un fondo ornamental (1926)
- La blusa rumana (1940)
- Interior con cortina egipcia (1948)
- Capilla del Rosario en Vence (1948-1951)
- Jazz (libro de papiers découpés) (1947)
- Desnudo azul II (1952)
- El caracol (1953)
- La gerbe (1953)