Introducción al Cuidado de Adultos Mayores
El cuidado de adultos mayores es una tarea fundamental que recae tanto en el ámbito familiar como en el profesional. En muchos casos, el cuidado familiar es la primera opción, enfrentándose a desafíos únicos al combinar la vida personal y laboral con las tareas de cuidado. Por otro lado, los cuidadores profesionales han recibido formación específica para atender a personas mayores, lo que les permite identificar problemas de salud antes de que se agraven, un aspecto crucial para quienes padecen condiciones crónicas o delicadas.
Cuidar a una persona mayor puede ser demandante, tanto física como emocionalmente, requiriendo un enfoque integral que reconozca la diversidad de roles y las necesidades específicas tanto de los receptores de cuidado como de quienes lo proveen.
Tipos de Cuidadores y su Rol Esencial
Cuidadores Familiares e Informales
Los miembros de la familia son los principales proveedores de atención en el hogar. Alrededor del 89% de los servicios de cuidados de salud en el hogar (físicos, emocionales, sociales, económicos) es proporcionado por miembros de la familia. En 2020, más de 40 millones de cuidadores en los Estados Unidos proporcionaron atención no remunerada a un familiar o a otra persona mayor de 50 años (1, 2).
La cantidad y el tipo de cuidados provistos por los miembros de la familia dependen de diversos factores como los recursos económicos, la estructura familiar, la calidad de las relaciones y otras demandas de tiempo y energía. El cuidado familiar puede variar desde una asistencia mínima, como controles periódicos, hasta un cuidado elaborado de tiempo completo. En promedio, los familiares que cuidan adultos mayores dedican alrededor de 22 horas a la semana, y aproximadamente el 19% de estos cuidadores dedican más de 41 horas a la semana (1, 2).
Los familiares que cuidan al anciano influyen significativamente sobre el retraso e incluso sobre el rechazo a la institucionalización de pacientes ancianos con enfermedad crónica. Los cuidadores de adultos mayores que tienen más de 55 años informan que más del 66% de las personas a las que cuidan tienen condiciones físicas a largo plazo, y que más del 24% tienen problemas de memoria, cifras que casi se duplican a los 85 años (1, 2). Se sabe que el cuidado de adultos mayores con trastornos neurocognitivos es particularmente intenso y oneroso, y tiene efectos nocivos para los cuidadores.
Cuidadores Profesionales y Servicios Especializados
Los cuidadores profesionales poseen formación específica, lo que les permite no solo brindar asistencia en tareas diarias, sino también identificar problemas de salud tempranamente. Sus servicios pueden incluir:
- Acompañamiento: Apoyo para prolongar la independencia de las personas mayores, ayudándoles en tareas como ir de compras o preparar comida.
- Apoyo tecnológico: Integración de tecnología para resguardar la privacidad y favorecer la autonomía del adulto mayor, controlando los costos del cuidado sin aumentar la frecuencia del apoyo humano.
- Cuidado a Domicilio: Asistencia más intensiva, disponible varias veces por semana, adaptada a las necesidades específicas de la persona.

El Contexto Demográfico y Social del Cuidado
El envejecimiento global de la población plantea retos significativos en el ámbito del cuidado. Por ejemplo, en Chile, el Instituto Nacional de Estadísticas proyecta que para el año 2050, las personas mayores representarán el 31,6% de la población del país (4).
Los cambios en los valores demográficos y sociales han reducido el número de miembros de la familia disponibles para cuidar a un paciente mayor con compromiso de su salud debido a:
- Aumento de la expectativa de vida: La población de personas muy ancianas ha ido en aumento (3), y sus hijos, que son sus cuidadores potenciales, también pueden ser ancianos.
- Retraso en la procreación: Esta demora ha generado un grupo de cuidadores "sándwich" que deben hacerse cargo simultáneamente de sus hijos y de sus padres.
- Tamaño de familia más pequeño: La disminución del número de hijos en las últimas décadas ha resultado en un menor número de personas disponibles para brindar cuidados.
- Aumento de la movilidad y la tasa de divorcios: Las familias están geográficamente más separadas y los lazos familiares son más complejos, aunque el 76% de las personas mayores de 65 años vive a menos de 20 minutos de un cuidador familiar (1, 2).
- Mayor número de mujeres que trabajan: Las demandas laborales han disminuido la disponibilidad de las mujeres, quienes tradicionalmente proporcionaban la mayor parte de la atención a sus padres mayores.
- Mejor manejo de las enfermedades crónicas: Ha aumentado el número de personas mayores dependientes con enfermedades graves.
Estos factores predicen un aumento de la demanda de servicios de cuidados de salud domiciliarios a cargo de un individuo que no es un miembro de la familia, un amigo ni un vecino.
Desafíos y la Carga del Cuidador
Si bien el cuidado de un individuo puede ser muy satisfactorio, también se asocia con efectos negativos significativos, conocidos como la carga del cuidador.
Impacto Físico y Emocional
Las personas que cuidan a un miembro de su familia pueden experimentar grandes tensiones y, en consecuencia, problemas de salud, aislamiento, fatiga y frustración. Esto puede generar una sensación de desasosiego y cansancio extremo, denominado agotamiento del cuidador, o incluso promover el abuso de los adultos mayores. El impacto en el cuidador es mayor cuando la persona cuidada presenta una carga de enfermedad y discapacidad más elevadas, requiriendo una atención más intensiva.
Durante la pandemia de COVID-19, se reportaron aumentos significativos en el estrés, la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño, la fatiga, la inseguridad alimentaria y las preocupaciones financieras entre los cuidadores familiares. También experimentaron una disminución en la participación social y en su sentido de bienestar financiero (5).
Signos de Estrés del Cuidador
Como cuidador, es crucial estar atento a los signos de estrés para proteger la propia salud y bienestar:
- Sentirse agobiado o preocupado constantemente.
- Sentirse cansado a menudo.
- Dormir mucho o poco.
- Ganar o perder peso de forma inexplicable.
- Enojarse o irritarse con facilidad.
- Falta de interés en actividades que antes disfrutaba.
- Sentimientos de tristeza o depresión.
- Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
- Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos recetados.
- Faltar a sus propias citas médicas.
El estrés excesivo puede perjudicar la salud a largo plazo, aumentando el riesgo de enfermedades como problemas cardíacos y diabetes.
VITAMINAS DE SALUD CHUIMI: EL ESTRÉS DEL CUIDADOR
Carga Económica
El cuidado de una persona anciana puede convertirse en una carga económica. Las parejas en las que uno de los miembros cuida al otro suelen presentar un gran malestar. Los hijos adultos o sus cónyuges pueden necesitar reducir las horas de trabajo o tomar licencias prolongadas, lo que resulta en una pérdida de ingresos significativa para muchos cuidadores. Las políticas recientes buscan identificar pasos que gobiernos, comunidades, profesionales de la salud, empleadores y otros pueden realizar para ayudar a los familiares y parejas que brindan atención (4).
Adultos Mayores en el Ámbito Laboral
El envejecimiento de la fuerza laboral plantea retos significativos. Si bien una parte de los adultos mayores depende de su jubilación, muchos deben seguir trabajando para complementar pensiones insuficientes.
Participación en la Fuerza Laboral y sus Implicaciones
En países como Chile, el segmento de adultos mayores activos en el mercado laboral no es menor. Según el Observatorio Laboral del Centro de Políticas Públicas UC, en 2024 se estima que aproximadamente el 31.8% de los adultos mayores (personas de 60 años o más) participan en el mercado laboral, representando una fuerza laboral de más de un millón de personas que en su mayoría están presentes en trabajos informales o por cuenta propia. El informe del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo (2022) destaca que, en 2019, el 36% de las personas mayores de 60 años se mantenían activas laboralmente, alcanzando un máximo histórico, aunque esta cifra se redujo a un 30% en 2023 debido al impacto de la pandemia de Covid-19.
Seguridad Laboral y en el Hogar para Adultos Mayores
La seguridad laboral no debe limitarse únicamente al entorno de trabajo, sino también extenderse al hogar, donde los adultos mayores pasan gran parte de su tiempo. Un estudio de la Pontificia Universidad Católica de Chile sobre caídas en adultos mayores, por ejemplo, reveló que uno de cada cinco entre los 65 y 69 años ha sufrido al menos una caída en el último año, cifra que aumenta a dos de cada cinco en personas mayores de 80 años. Por otro lado, datos del Instituto de Seguridad Laboral (ISL) indican que el 53% de las denuncias ingresadas por accidentes en adultos mayores están relacionadas con incidentes laborales.
La formación continua es clave para mantener a los adultos mayores informados sobre cómo prevenir accidentes y mantener un estilo de vida saludable. Es imperativo desarrollar políticas y prácticas que garanticen la seguridad y el bienestar de los adultos mayores en sus lugares de trabajo y en sus hogares.

Apoyos y Recursos para Cuidadores
Es importante que los cuidadores sepan que ellos también necesitan ayuda y apoyo. Diversos recursos y medios pueden ayudarles a cuidar de su ser querido y de sí mismos.
Intervenciones y Servicios de Apoyo
Los cuidadores de adultos mayores deben estar conectados con asistentes sociales para evaluar sus necesidades de apoyo, para su derivación a servicios y para su asesoramiento. Las intervenciones eficaces para los cuidadores incluyen:
- Coordinación de la atención interdisciplinaria.
- Optimización de beneficios.
- Educación sobre enfermedades y tratamientos.
- Apoyo emocional inmediato y continuo, así como asesoramiento individual, familiar y grupal.
- Servicios de cuidado de relevo (como en geriátricos).
- Asistencia práctica en las tareas de cuidado.
Médicos, enfermeros, asistentes sociales y administradores de casos son fuentes importantes de apoyo e información para los cuidadores.
Estrategias para Gestionar el Estrés y Evitar el Agotamiento
Para controlar el estrés y prevenir el agotamiento, los cuidadores pueden implementar las siguientes medidas:
- Cuidar de sus propias necesidades: Priorizar el bienestar físico, emocional, recreativo, espiritual y financiero.
- Pedir y aceptar ayuda: Crear una lista de tareas en las que otros puedan ayudar y permitirles elegir cómo contribuir.
- Enfocarse en lo que puede hacer: Dividir las tareas grandes en pasos pequeños y manejables, y fijar metas alcanzables.
- Establecer límites: Aprender a decir no a peticiones que resulten agotadoras.
- Conectarse con recursos: Informarse sobre servicios de apoyo y grupos de ayuda en la zona.
- Mantener el apoyo social: Mantenerse en contacto con familiares y amigos.
- Monitorear la salud: Realizar chequeos médicos regulares, descansar adecuadamente, hacer actividad física y mantener una alimentación equilibrada.
- Aprender estrategias de afrontamiento: Si el familiar es hostil o difícil, aprender a no tomar esa actitud como algo personal y sobrellevar la tensión emocional.
Cuidado Temporal o de Respiro Familiar
Tomarse un descanso es una de las mejores cosas que un cuidador puede hacer por sí mismo y por la persona a la que cuida. Los tipos de cuidados temporales para proporcionar descanso a la familia incluyen:
- Cuidado temporal en casa: Auxiliares de atención médica que acuden al domicilio para pasar tiempo con el ser querido o prestar servicios de enfermería.
- Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Centros que ofrecen atención diurna a personas mayores.
- Estancias cortas en residencias: Viviendas tuteladas o residencias de ancianos y convalecientes que aceptan personas para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.
Apoyo para Cuidadores que Trabajan Fuera de Casa
Los cuidadores que trabajan fuera de casa pueden sentirse abrumados. Si es su caso, considere la posibilidad de solicitar un permiso para ausentarse del trabajo, si su situación económica lo permite. En algunos países, existen leyes como la Ley federal de licencias familiares y médicas (FMLA, por sus siglas en inglés) en EE. UU., que permite hasta 12 semanas de licencia sin goce de sueldo por año para cuidar a familiares. Es recomendable consultar con el departamento de recursos humanos sobre las opciones de permisos no retribuidos y otros apoyos disponibles.
Iniciativas de Apoyo Gubernamental: El Caso de la Credencial de Persona Cuidadora en Chile
Para reconocer y apoyar a quienes ejercen la labor de cuidado no remunerado, algunos países implementan programas específicos. Un ejemplo es la "Credencial de Persona Cuidadora" en Chile, que busca visibilizar a estas personas y brindarles acceso preferente a ciertos servicios. En este contexto, una persona cuidadora se define como alguien mayor de 18 años que dedica su tiempo a labores de cuidado no remunerado, proporcionando asistencia permanente a personas con discapacidad, dependencia funcional moderada o severa, o con necesidades educativas especiales permanentes.
Se distingue entre:
- Persona cuidadora principal: Quienes destinan el mayor número de horas al día a entregar asistencia de cuidados o apoyo permanente.
- Persona cuidadora secundaria: Quienes destinan menos horas al día en relación con la cuidadora principal.
El objetivo principal de esta credencial es identificar y visibilizar a las personas cuidadoras que no reciben un pago por su labor. Para acceder a ella, la persona cuidadora y quien requiere cuidados deben tener un Registro Social de Hogares (RSH) y cumplir con requisitos como la validación de la dependencia moderada, severa o profunda del receptor de cuidados en el módulo de salud del RSH, o su registro en el Registro Nacional de Discapacidad, Programa de Integración Escolar (PIE) o matrícula en un establecimiento educacional especial.
Los beneficios de esta credencial incluyen el acceso preferente a sucursales y oficinas de diversas instituciones públicas, como FONASA, BancoEstado, SERVIU, SENAMA, ChileAtiende - IPS, Registro Civil e Identificación, SENADIS, entre otras.

Reflexión Final
Garantizar la seguridad y el bienestar de los adultos mayores y de quienes los cuidan es un desafío que exige un enfoque sensible. Este enfoque no solo debe atender la prevención de riesgos en el hogar y el trabajo, sino que también debe promover un envejecimiento activo y saludable, reconociendo el valioso aporte de experiencia y talento que los adultos mayores pueden seguir ofreciendo a la sociedad en condiciones óptimas.
Referencias
- National Alliance for Caregiving (NAC). 2020: A focused look at family caregivers of adults age 50+. Accessed October 29, 2024.
- National Alliance for Caregiving (NAC). Together in Care: Empowering Direct Care Workers and Family Caregivers to Meet Growing Demand for Care. Accessed December 9, 2024.
- United States Census Bureau. Older Population and Aging. Accessed December 9, 2024.
- The Recognize, Assist, Include, Support, and Engage (RAISE) Act Family Caregiving Advisory Council & The Advisory Council to Support Grandparents Raising Grandchildren. 2022 National Strategy to Support Family Caregivers. Accessed December 13, 2024.
- Beach SR, Schulz R, Donovan H, Rosland AM. Family Caregiving During the COVID-19 Pandemic. Gerontologist. 2021;61(5):650-660. doi:10.1093/geront/gnab049.