La Percepción y el Miedo a la Vulnerabilidad Personal en Psicología

Mostrar vulnerabilidad es necesario para crear relaciones auténticas, pero muchas personas son reacias a dejarse ver tal como son. La investigadora Brené Brown, en sus entrevistas con miles de personas, observó que las personas tienden a ver la vulnerabilidad como una fortaleza en los demás, pero la perciben como una debilidad en ellas mismas.

El Efecto del "Desastre Hermoso": Una Perspectiva Psicológica

Anna Bruk y sus colegas de la Universidad de Mannheim en Alemania reunieron evidencia experimental para apoyar los hallazgos cualitativos de Brown. Crearon varios escenarios relacionados con la vulnerabilidad, como confesar sentimientos románticos a un amigo o pedir ayuda, y les pidieron a los participantes que se imaginaran a ellos mismos o a otra persona en esa situación.

Los participantes que se imaginaban a sí mismos en el escenario tendían a estar de acuerdo con afirmaciones como: "Al mostrar mi vulnerabilidad, estoy mostrando debilidad". En otro estudio, Bruk y su equipo usaron una historia de portada para crear sentimientos genuinos de vulnerabilidad. Les dijeron a los participantes que serían asignados al azar para realizar una de dos tareas: una implicaría improvisar una canción frente a un jurado (una tarea que requiere una gran exhibición de vulnerabilidad), y la otra implicaría ser un miembro del jurado.

Después de conocer su tarea, los participantes compartieron cómo se sentían acerca de la vulnerabilidad requerida de los cantantes. Los participantes que esperaban subir al escenario eran más propensos a verlo como "debilidad" e "insuficiencia" que los otros participantes, quienes pensaban que los cantantes estaban mostrando fuerza y coraje. Estos resultados demuestran que apreciamos las muestras de vulnerabilidad de los demás más que las nuestras.

Bruk etiquetó a esta discrepancia como el efecto de desorden hermoso. Cuando vemos a otros mostrar vulnerabilidad, los vemos en una luz positiva (hermosa). Sin embargo, percibimos nuestras propias exhibiciones como un desastre. La investigación de Bruk sugiere que este efecto puede explicarse por la teoría del nivel de conceptualización, que establece que nuestra percepción de una situación depende de nuestra distancia psicológica de ella.

Esquema visual que ilustra el efecto del

Desde la distancia, percibimos las cosas en términos abstractos y nos centramos en los aspectos positivos de la situación. Al mirar la vulnerabilidad desde la distancia, es decir, al ver la exhibición de vulnerabilidad de otra persona, nos enfocamos en los resultados positivos de ser vulnerable, como construir una relación con los demás. Cuando pensamos en nuestra propia vulnerabilidad, estamos lo suficientemente cerca como para ver todos los posibles resultados negativos: parecer débiles, incompetentes o tontos.

La investigación de Bruk sobre el efecto desastre hermoso sugiere que mostrar vulnerabilidad puede ser menos arriesgado de lo que pensamos. Lo que vemos como un "desastre" podría ser percibido por otros como fuerte, valiente e incluso hermoso. Sin embargo, antes de confesar tus secretos más profundos y oscuros a los demás, ten en cuenta que la investigación de Bruk involucró una sola muestra de vulnerabilidad. Mostrar vulnerabilidad repetidamente a las mismas personas puede no ser percibido de manera favorable. La investigación sobre la vulnerabilidad sugiere que podríamos beneficiarnos de abrirnos a la incertidumbre, el riesgo y la exposición emocional, al menos un poco. Como sostiene Brené Brown: "La vulnerabilidad es el gran reto de la vida. Es la vida preguntando, ¿apuestas todo? ¿Qué harás?"

Reexaminando los Conceptos de Fuerza y Debilidad

En los espacios terapéuticos, la palabra "fuerza" y "debilidad" surgen mucho como conceptos definitorios de la persona, a menudo vistos como contrarios y absolutos: o soy débil o soy fuerte. El problema viene cuando no sabemos bien qué implica ser débil o fuerte, o cuando sí sabemos qué es, pero tenemos un concepto erróneo de su significado. Definiciones como "fuerte es aquel que no tiene sentimientos negativos" o "fuerte es alguien a quien le da igual las cosas" son contrarias a lo que se aborda en terapia, ya que ¿es posible controlar lo que sientes o no sentir directamente?

Recopilando algunas definiciones de personas sobre "qué es una persona débil", encontramos:

  • Alguien que no es capaz de afrontar los problemas.
  • Quien no tiene fuerza física.
  • Alguien que mentalmente parece que no tiene fortalezas.
  • Una persona que se resigna a no poder con algo sin intentarlo o que se deja guiar por las emociones y acaba evitando lo que le da miedo.
  • Que pierde frente a los demás lo haga como lo haga.
  • Alguien con demasiados problemas como para enfrentarse a todos y eso le hace débil de cara a los demás porque no va a responder como quisiera.
  • Cuando crees que no puedes hacer algo y lo dejas pasar, no tirar pa´lante, sin perseverancia.
  • Una persona que se deja manipular fácilmente.
  • Es débil alguien que no es capaz de ver sus propias fortalezas, que se centra en lo malo.
  • Es débil una persona apagada.
  • Es débil alguien que se falla a sí mismo.

Existen muchas definiciones diferentes de debilidad, y todas hacen referencia a aspectos más allá de la debilidad en sí: miedo, incapacidad, impotencia, falta de límites, zonas de confort, vulnerabilidad. Es más fácil manejar y entender las propias "debilidades" desde estos conceptos, desde áreas a trabajar y poder desarrollar, más que desde la resignación a la propia debilidad como algo inherente a la persona.

Infografía comparativa de las percepciones comunes de debilidad versus una visión psicológica más profunda

Confianza, Vulnerabilidad y la Percepción de Debilidad

A menudo surge la idea de que confiar en otros nos hace débiles, o que si otros conocen nuestras vulnerabilidades, sabrían cómo hacernos daño. Es cierto que podrían conocer cómo hacerlo, pero, ¿es por tu debilidad? ¿Todo aquel en el que confíes te hará daño? ¿Te verán débil o te verás débil?

Algunas respuestas a la pregunta de "¿después de confiar en otros eres débil?" incluyen:

  • Si has contado algo a la persona errónea, podrías ser débil porque sabe información tuya y podría usarla en tu contra. Pero si confías en alguien y le cuentas secretos y te ayudan y cuidan, no eres débil sino valiente por atreverte a contar.
  • Si cuentas lo tuyo a otros y no lo cuidan eres débil por contarlo. Si lo cuidan y te apoyan no.
  • No, te hace más vulnerable, pero no más débil.
  • Más que debilidad es exposición.
  • No eres débil, pero sí más vulnerable: que conozcan tus miedos, inseguridades… y te pueden hacer más daño. Más vulnerable, pero no más débil.
  • No eres débil aunque puedas sentirte así.
  • Hay que ser selectivo a la hora de confiar. Si confías en las personas correctas, no pienso que seas débil, sino valiente por abrirte y compartir tus emociones y problemas con los demás.

La debilidad y la fuerza dependen del prisma con el que se miren. Es débil alguien que no es capaz de ver sus propias fortalezas, que se centra en lo malo. ¿Hasta qué punto asumimos como nuestra la falta de responsabilidad del otro? ¿Por qué voy a ser débil o no en función de cómo el otro reaccione y se maneje?

Confiar en otros y comentar nuestras emociones, problemas, preocupaciones o cosas personales de valor, nos va a hacer ser más vulnerables. Muchas veces, por malas experiencias (ya sean vividas o vistas), o por aprendizajes desde pequeños, hemos asumido que los demás nos pueden herir, que confiar me hace débil frente a otros, que depender me hace débil, y que mejor si solo dependo de mí o si no confío en nadie. Estas dinámicas y aprendizajes, ¿hasta qué punto son funcionales y hasta qué punto arrastran una mochila de soledad, miedo y tristeza? ¿Hasta qué punto generalizamos experiencias pasadas y nos protegemos de lo desconocido? Nos planteamos cómo nos manejamos en nuestra relación con nosotros mismos, en cuánto rechazamos nuestra humanidad por vivir en un mundo que se está deshumanizando, y cuánta responsabilidad individual tenemos nosotros en ello, al menos en nuestro entorno.

¿Qué es la Vulnerabilidad Emocional?

El término vulnerabilidad proviene del latín ‘vulnerando’, que se refiere a la cualidad de una persona para ser herida. Además, el término posee varios significados, habiendo sido frecuentemente utilizado en diversos ámbitos, incluyendo la psicología. La vulnerabilidad es una característica que ha acompañado al ser humano desde sus orígenes, siendo una cualidad muy útil para protegerse frente al peligro.

El "vulnerabilidad emocional" se usa para referirse a aquel estado por el que puede llegar a pasar cualquier persona cuando se siente expuesta ante una serie de situaciones que le causan malestar, de manera que este tipo de situaciones podrían ser difíciles de superar. La vulnerabilidad emocional no necesariamente tiene por qué ser una cualidad negativa y, como ocurre con otras cualidades, no es todo negativo ni tampoco todo positivo.

Vulnerabilidad Humana

Estrategias para Gestionar la Vulnerabilidad Emocional

Reconocimiento y Autoconocimiento

En primer lugar, hay que comenzar con un exhaustivo trabajo de introspección que sirva para que una persona sea capaz de detectar cuáles son sus inseguridades y en qué situaciones tienden a aflorar, así como también identificar y analizar las propias fortalezas y las mejores aptitudes.

Regulación Emocional y Control del Pensamiento

Otro ejercicio para trabajar frente a la propia vulnerabilidad emocional sería el entrenamiento para controlar los propios pensamientos. Para ello, se puede comenzar practicando ejercicios de relajación, meditación o mindfulness, de manera que una persona desarrolle una rutina y unos hábitos que le permitan mantenerse enfocada en sus propios pensamientos.

Análisis Realista y Reencuadre Cognitivo

Una idea que podría servir en este tipo de casos sería que la persona trate de analizar de forma detallada y calmada aquellas situaciones que le hacen sentirse más vulnerable emocionalmente, con el fin de tratar de imaginarse qué hay de realista en aquello que le causa ese temor ante tales situaciones y, a partir de ahí, imaginar un escenario más realista en el que esa persona tiene controlada la situación.

Tolerancia y Autocompasión

Otra idea que puede tenerse en cuenta es tratar de ser más tolerantes con los propios miedos, los propios límites, debilidades y acciones. Somos vulnerables desde el nacimiento; nos exponemos a que el otro no nos cuide, o no cuide nuestras emociones, información o intimidad. Es por ello que necesitamos observar, identificar y trabajar en quién sí depositamos nuestra confianza y vulnerabilidad y en quién no, pero no desde los extremos (confiar en todos vs. no confiar en nadie), sino desde el encontrar el punto medio y poder cuidarnos a nosotros mismos y a nuestras relaciones.

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