Para algunas personas, es difícil aceptar el paso del tiempo. Se niegan a admitir que los años comienzan a hacer estragos en su físico y que su aspecto luce diferente. Por eso, adoptan actitudes juveniles tanto en la forma de vestir como de comportarse, tratando de aparentar que “la edad por ellos no pasa”. A este fenómeno se le conoce como **midorexia**.

¿Qué es la Midorexia?
La midorexia es un trastorno que se relaciona con la personalidad y se presenta en personas cuyas edades oscilan entre los 40 y los 50 años, mostrando comportamientos poco apropiados para su edad. Por lo regular, invierten buena parte de su tiempo en hacer ejercicio, llevan una alimentación saludable y realizan actividades poco acordes a su edad, como salir de fiesta. Sus relaciones interpersonales y de pareja suelen ser con personas más jóvenes que ellos.
Características de quienes padecen Midorexia
María Santos Becerril Pérez, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, precisa que una característica de quienes padecen midorexia es que buscan la “fuente de la eterna juventud”. Esto significa que recurren a todo tipo de cirugías estéticas, utilizan diversidad de cremas anti-edad y se visten con ropa juvenil para aparentar menos edad, empleando todo aquello que les permita estar dentro del grupo poblacional joven.
Origen Egocéntrico y Factores Psicológicos
Un rasgo muy específico en estas personas es que buscan estar a la moda y compran prendas de ese estilo. Esto se debe a que, después de los 40 años, generalmente ya tienen un trabajo estable y poder adquisitivo que les permite conseguir la ropa que les agrada.
Según la psicóloga Leticia Martín Enjuto, este fenómeno puede estar relacionado con la ansiedad por hacerse mayor, e incluso el miedo inconsciente a la muerte. “La percepción de una edad subjetiva menor puede actuar como una estrategia para mitigar el miedo al envejecimiento”, sostiene. En otras palabras, sentirnos más jóvenes de lo que somos no es ingenuidad, sino una herramienta inconsciente para lidiar con una de las grandes inquietudes humanas: el paso del tiempo y lo que viene después.
Además, María Santos sugiere que este trastorno podría tener su origen en el área prefrontal del cerebro, donde se encuentra la parte que nos permite tomar decisiones y que nos hace diferentes a otras especies. Es justamente en esa zona donde se expresa la personalidad de cada persona.

Impacto a Nivel Cognitivo y Social
A nivel cognitivo, un midoréxico mantiene un pensamiento distorsionado en cuanto a las edades reales, no considera incorrecto mantener una relación de pareja con alguien menor y con quien no tiene muchas afinidades en cuanto a gustos y preferencias.
A nivel social, refiere la especialista, muy probablemente tendrá dificultades con la pareja o con los hijos, pues no es agradable para los adolescentes observar que su padre o madre se comportan de manera muy parecida a ellos.
La Midorexia en Aumento y su Relación con la Tecnología
La midorexia es un fenómeno que existe desde hace muchos años, pero en la actualidad ha tomado mayor relevancia con un carácter exacerbado. El que algún miembro de la familia se niegue a crecer no es algo nuevo; sin embargo, en este momento, debido a las dimensiones que han alcanzado las redes sociales en internet, la midorexia se está expandiendo con más rapidez.
Una particularidad de estas personas es que están a la vanguardia en cuanto a tecnología se refiere; son asiduos consumidores de los últimos dispositivos y aplicaciones disponibles en el mercado porque los jóvenes se comunican en ese lenguaje, y si lo que desean es estar en contacto con ellos, tienen que adherirse a la forma en la que interactúan.
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La Negación y la Realidad
Es de llamar la atención que quien padece midorexia no se percata de su comportamiento debido a su alto egocentrismo. No obstante, en algún momento tienen que darse cuenta de la realidad, ya sea en algún evento o con una pareja, donde no tendrán otra alternativa que asumir que física o fisiológicamente su rendimiento ya no es el mismo.
La midorexia puede estar relacionada con el llamado **síndrome de Peter Pan**, el cual consiste en negarse a aceptar la edad. Quienes lo padecen son personas arraigadas a su infancia con miedo a crecer y a aceptar los roles que les corresponden por su edad, afectando así su desarrollo personal y sus relaciones.
La Edad Subjetiva: Más Allá de la Midorexia
La mayoría de las personas no se creen más bajas o más altas de lo que realmente son. No se consideran con orejas más pequeñas, narices más largas o cabello más rizado. Y salvo que padezcan algún trastorno de la alimentación, tampoco ven distorsionada su imagen corporal.
Sin embargo, es extraño, pero existe un concepto denominado “edad subjetiva” por el que la mayoría de las personas mayores de 40 años se autoperciben con una edad menor a la que en realidad tienen.

Investigaciones sobre la Edad Subjetiva
Esa brecha entre la edad cronológica de una persona y la edad autopercibida fue motivo de distintos estudios científicos en el último tiempo. Una de las investigaciones, realizadas por expertos de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, preguntó acerca de esto a sus 1.470 participantes y lo que los autores descubrieron es que los adultos mayores de 40 se perciben a sí mismos como, en promedio, un 20% más jóvenes que su edad real.
Los adultos menores de 25 años, en tanto, con mayor frecuencia dijeron que se consideraban mayores que su edad cronológica.
Causas de Percibirse Más Joven
Entre las causas que los investigadores barajaron acerca de por qué las personas se perciben más jóvenes de lo que son a partir de los 40 años, analizaron que “muchas personas ven la vejez como una catástrofe”. Y argumentaron que “verse a sí mismo como más joven es una forma de optimismo en lugar de negación”. Los psicólogos han especulado que la reducción subjetiva de la edad “es una forma de autodefensa” para protegerse de los estereotipos negativos de la edad en la sociedad actual.
Según Anna Kornat, de la Universidad de Bielefeld, en Alemania, las edades subjetivas de las personas son más bajas cuando los estereotipos de edad negativos son más pronunciados, como en el trabajo, la salud y las finanzas. Así, podría decirse que sentirse más joven que la edad cronológica ayuda a las personas a separarse de las connotaciones negativas de su grupo de edad.
“Es más probable que las personas con edades subjetivas más bajas se perciban a sí mismas de manera positiva en el futuro, lo que sugiere que sentirse más jóvenes que nuestra edad cronológica puede protegernos de la visión ‘triste’ del envejecimiento de la sociedad y brindarnos una perspectiva más optimista”, agregó la especialista.
Además, el entorno social actúa como un espejo emocional. “La influencia de las personas y de los grupos que nos rodean puede cambiar la forma en que percibimos nuestra propia edad”, señala Martín Enjuto. “Rodearse de personas enérgicas, positivas y vitales puede hacernos sentir (y vernos) más jóvenes, mientras que un entorno más apático o envejecido puede tener el efecto contrario". Todo ello sin haber celebrado más o menos cumpleaños.
Hay otro componente intangible que juega un papel fundamental en esta percepción: la sensación de sentirse joven “de alma” está ligada a la curiosidad, la apertura al cambio y la capacidad de adaptarse emocionalmente. Martín Enjuto incluso apunta que el sistema reticular, una estructura cercana al tallo encefálico, la parte que conecta el cerebro con la médula espinal, estaría involucrado en nuestra capacidad para detectar oportunidades que encajan con nuestra forma de ver el mundo.
Beneficios de Sentirse Más Joven
Sentirse más joven parece tener beneficios tanto físicos como psicológicos. Según The Wall Street Journal, investigaciones recientes vincularon las actitudes positivas hacia el envejecimiento y sentirse más joven con una vida más larga.
Los resultados de un estudio encontraron que los participantes que esperaban continuar creciendo y desarrollándose hasta la vejez vivieron un promedio de 13 años más que aquellos que no esperaban tal crecimiento.
Contrariamente, el estrés nocivo para la salud también lo pueden generar aquellas personas que superan su edad cronológica. Según estudios recientes realizados en hombres mayores de 50 años, los hombres que se sienten mayores de su edad real tienen niveles elevados de la hormona del estrés cortisol y la proteína C reactiva, que son marcadores inflamatorios asociados con enfermedades del corazón.
Otra investigación sobre el tema, realizada por científicos israelíes de la Universidad Bar-Ilan, determinó que, incluso en la vejez, tener una mentalidad juvenil podría mejorar las posibilidades de recuperarse con éxito de las condiciones médicas.
De este modo, el trabajo refuerza la idea de que quienes se sienten más jóvenes que su edad real y tienen una mirada optimista de la vida tienden a ser más saludables y más resistentes mentalmente. Es más, los expertos indicaron que podría ser de gran ayuda a la hora de que las personas mayores se recuperen de problemas físicos.
En el trabajo, que fue publicado en la revista *Gerontology*, los expertos evaluaron a 194 pacientes adultos, de 73 a 84 años, que estaban siendo tratados por fracturas osteoporóticas o accidentes cerebrovasculares en varios centros de rehabilitación de Israel.
Según se desprende de la investigación, “una edad subjetiva más joven al ingreso predijo puntuaciones de Medida de Independencia Funcional (FIM por sus siglas en inglés) más altas al alta. El efecto inverso, es decir, de las puntuaciones de la FIM al ingreso sobre la edad subjetiva al alta, no fue significativo”.
Asimismo, indicaron que “el optimismo durante la hospitalización medió el efecto de la edad subjetiva en las puntuaciones FIM posteriores, mientras que la autoestima y la satisfacción con la vida no lo hicieron. Los análisis de sensibilidad demostraron además que el efecto de la edad subjetiva en la FIM fue significativo tanto para los pacientes con fractura como para los de accidente cerebrovascular”.
Por último, un estudio publicado por la Asociación Estadounidense de Psicología sugirió una posible razón para el vínculo entre la edad subjetiva y la salud: sentirse más joven podría ayudar a proteger a los adultos mayores y de mediana edad contra los efectos dañinos del estrés.

En el estudio, los investigadores del Centro Alemán de Gerontología analizaron tres años de datos de más de 5.000 participantes en la Encuesta de Envejecimiento Alemán, un relevamiento longitudinal de residentes de Alemania de 40 años o más. Este trabajo incluyó preguntas sobre la cantidad de estrés percibido y sobre su salud funcional: cuánto estaban limitadas en actividades diarias como caminar, vestirse y bañarse. Los participantes también indicaron su edad subjetiva respondiendo la pregunta: “¿Cuántos años te sientes?”.
Los investigadores encontraron que, en promedio, los participantes que informaron más estrés en sus vidas experimentaron un declive más pronunciado en la salud funcional durante tres años, y ese vínculo entre el estrés y el deterioro de la salud funcional fue más fuerte para los participantes cronológicamente mayores.
Sin embargo, la edad subjetiva parecía proporcionar un amortiguador protector. Entre las personas que se sentían más jóvenes que su edad cronológica, el vínculo entre el estrés y el deterioro de la salud funcional era más débil.
La Edad Subjetiva y la Longevidad
La edad que uno siente en comparación con su edad cronológica se conoce como edad subjetiva, y esta cifra puede ser menor, igual o mayor que su edad real. Los psicólogos llevan décadas estudiando la edad subjetiva, y ahora existe una gran cantidad de investigaciones que demuestran que es un predictor sorprendentemente potente de la salud física y mental, la función cognitiva y la longevidad.
En un estudio con más de 10.000 adultos de mediana edad y mayores, Stephan y sus colegas (2021) descubrieron que las personas que se sentían mayores que su edad cronológica al inicio del estudio tenían un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, incluyendo cardiopatías y accidentes cerebrovasculares, durante los nueve años posteriores. Esta asociación estuvo parcialmente mediada por factores relacionados con la salud como el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión y la depresión, lo que sugiere que estas comorbilidades pueden contribuir tanto al riesgo de enfermedad como a una edad subjetiva más avanzada.
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La edad subjetiva también predice la salud mental. Rippon y Steptoe (2018) descubrieron que las personas que se sentían mayores que su edad cronológica tenían mayor probabilidad de experimentar síntomas de depresión y deterioro de la salud funcional cuatro años después.
La función cognitiva y la estructura cerebral también están relacionadas con la sensación de vejez. Stephan y sus colegas (2021) descubrieron que los adultos mayores que se sentían mayores de lo que realmente eran obtuvieron peores resultados en pruebas de memoria y función ejecutiva ocho años después, un efecto que se mantuvo estable casi 20 años después.
En consonancia con estos hallazgos, un estudio de imágenes cerebrales realizado por Kwak et al. (2018) reveló que los adultos mayores que se sentían más jóvenes tenían mayor volumen en áreas de los lóbulos frontal y temporal, regiones cerebrales asociadas con el lenguaje, la cognición social y el control ejecutivo, que sustentan nuestra capacidad para tomar decisiones, comunicarnos e interactuar eficazmente con los demás.
Afortunadamente, la mayoría de los adultos mayores reportan sentirse más jóvenes de lo que realmente son. Según Wahl y sus colegas (2023), este “sesgo juvenil” es la norma, no la excepción. Lo alentador es que la edad subjetiva no es fija. Así que, si bien no podemos retroceder el tiempo, sí podemos ralentizarlo cambiando nuestra forma de experimentar el envejecimiento.
Miedo a Envejecer: La Gerascofobia
La midorexia, también conocida como **gerascofobia**, se trata del miedo o el temor a envejecer o a cumplir años. Esta sensación puede acabar haciendo que las personas acudan a diferentes procedimientos estéticos o que se aíslen debido al temor de ser vistas como envejecidas delante de los demás.
Según diferentes investigadores, existen varias teorías que podrían explicar los orígenes de este temor. Principalmente, este miedo puede estar vinculado por cumplir las expectativas sociales, no lograr aquello esperado en la vida o simplemente por el temor a no conservar la ‘belleza’ de la juventud.
Signos de Gerascofobia o Miedo a Envejecer
Estos pueden ser algunos de los signos que podrían indicar que se está padeciendo de miedo a envejecer o midorexia:
- Mensajes negativos sobre el envejecimiento: En la actualidad, en la mayoría de los medios existen mensajes que incitan a las personas a cuidar su aspecto para mantenerse joven.
- Prejuicios vinculados a la edad y el lugar de trabajo: A pesar de que las leyes protegen a las personas de la discriminación por edad en el lugar de trabajo, la realidad es que indirectamente pueden seguir existiendo estos tratos en algunos ambientes laborales tóxicos.
- Presión de la industria y las farmacéuticas: En la industria de la belleza se suele apuntar a la vejez como algo que deberíamos evitar a toda costa.
- Muerte de un familiar o ser querido cercano: Estar pasando por un duelo debido a la muerte de un ser querido muy cercano puede acabar derivando en el miedo a envejecer o midorexia.

Cómo Afrontar la Midorexia y el Miedo a Envejecer
Cuando el afectado se da cuenta de su padecimiento, lo ideal sería que acuda a terapia conductual que le permita trabajar con las distorsiones con las que vive y los miedos que pudieran presentarse respecto a asumir su verdadera edad.
Para lidiar con la negatividad asociada al envejecimiento y la midorexia, se pueden considerar las siguientes estrategias:
- Practicar técnicas de relajación y meditación: En muchos casos, la midorexia tiende a estar muy vinculada a los trastornos de ansiedad, a un exceso de estrés o incluso a la depresión. Ante ello, estos sentimientos o pensamientos pueden estar conectados a un nerviosismo interno, causando un malestar tanto físico como mental. Es importante intentar afrontar esta situación a través de diferentes técnicas de relajación.
- Realizar actividad física regular: Practicar algún deporte o moverse diariamente, sobre todo si es en un entorno natural, también ayudará a lidiar con los pensamientos vinculados a la midorexia.
- Desafiar los pensamientos y creencias negativas: El temor o el miedo a envejecer o al paso de los años también puede estar muy vinculado a un diálogo interno negativo, es decir, en tratarse de forma poco amable a uno mismo.
- Mantenerse conectado con los seres queridos: A veces, la falta de conexión con el ‘mundo’ puede acabar haciendo que nos sintamos mal con nuestra situación y con el paso de los años.
- Centrarse en darle sentido a la vida: La falta de un significado y una meta puede acabar comportando que nos sintamos desconectados de nosotros mismos y derivar en un temor por el paso del tiempo.
- Buscar ayuda profesional: Si se cree que estos sentimientos están afectando la vida, es recomendable acudir a un profesional de la salud mental.
Impacto de Redes Sociales en Niños y Adolescentes | Un Momento de Salud - Hospital Coromoto
La mayor parte de las investigaciones sobre la edad subjetiva está basada en asociaciones entre la edad que las personas consideran tener y su estado de salud, así que no es posible determinar una causa y efecto. Por ejemplo, no está claro si sentirse joven ayuda a las personas a mantenerse saludables o si quienes ya están saludables tienden a sentirse más jóvenes.