La digitalización es una realidad que avanza con distinta intensidad en toda la población, incluyendo a las personas de edad avanzada. Tras la generalización de Internet y las tecnologías digitales, han surgido desigualdades que afectan a grupos sociodemográficos específicos, como el de las personas mayores. Por ello, resulta crucial analizar su grado de inclusión digital y cómo utilizan estas tecnologías, así como la relación que poseen con variables socioeducacionales y de sexo.
La Brecha Digital en Personas Mayores: Un Desafío en Crecimiento
Un estudio reciente de la Fundación País Digital, titulado “Hogares conectados: un camino hacia la inclusión digital”, revela datos importantes sobre la brecha digital. A pesar de que el 93% de los hogares chilenos tiene acceso a Internet, el 69,5% de los hogares sin conexión está encabezado por una persona mayor de 60 años. La exclusión digital de las personas mayores no solo limita su participación en la sociedad, sino que también las priva de oportunidades de aprendizaje, comunicación y acceso a servicios públicos.
Según Ricardo León, director del Centro de Estudios Digitales de la Fundación País Digital, el 34,9% de las personas mayores no está conectado a Internet debido a la falta de conocimientos sobre su uso. El informe más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, llamado “Población mayor: ¿Hacia la superación de la brecha digital?”, analiza el nivel de acceso de las personas mayores en Chile a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y desarrolla cinco recomendaciones para lograr reducir dicha brecha digital en este segmento etario.
Según el reporte, actualmente el 88% de las personas mayores afirman tener acceso a Internet en sus hogares, el 83% posee teléfonos con conexión a Internet y el 35% cuenta con tablets con conexión. Al mismo tiempo, un 89% de las personas de 60 años o más declara tener un teléfono celular, de los cuales un 51% corresponde a un smartphone. Esto significa que solo la mitad de este grupo etario cuenta con un dispositivo inteligente.
Mirando más en detalle, el informe explica que “si bien las cifras indican una expansión en el acceso a Internet, este fenómeno no se distribuye de manera uniforme entre la población mayor; por el contrario, sigue estando significativamente ligado a variables socioeconómicas y de edad”.
Factores que Influyen en la Brecha Digital
Al identificar a la población mayor sin acceso a Internet, se observa que:
- El 76% corresponde a personas con educación básica completa o menos.
- El 75% pertenece a los primeros dos quintiles de ingreso autónomo per cápita del hogar.
- Más de la mitad (53%) son mujeres.
- Cerca de un tercio (29%) tiene más de 80 años.
En términos geográficos, el reporte muestra que existen zonas donde residen personas mayores donde el porcentaje sin acceso a Internet es aún mayor. Entre estas, se encuentran las regiones de Ñuble (20.9%), Maule (20.4%) y Los Lagos (20.5%), donde 1 de cada 5 hogares con al menos una persona mayor no cuenta con conexión a Internet.
Macarena Rojas, directora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, explica que “la brecha digital va más allá del mero acceso a equipos básicos y a la conexión a Internet. En la actualidad, se destaca la importancia del uso efectivo de las tecnologías digitales y las habilidades necesarias para ello. Así, y aunque el acceso a Internet ha experimentado un notable aumento en los últimos años, la brecha digital en cuanto a su uso sigue siendo significativa, ya que solo el 42% de las personas mayores declara utilizar Internet”.
Usos de Internet por Personas Mayores
El 41,7% de las personas de 75 años en adelante ha acudido a Internet alguna vez, casi ocho puntos porcentuales más que el año anterior, y casi una de cada tres personas lo hace de manera semanal, lo que supone un crecimiento de cinco puntos respecto a 2021. No obstante, este último porcentaje aún se encuentra lejos del 92,9% referente a la población general.
Entre los principales usos que le da el segmento de 60 años o más a esta tecnología se encuentran:
- La búsqueda de información, especialmente en temas de salud (28%).
- Usos instrumentales, como operaciones bancarias en línea, trámites y pagos de cuentas (29%).
- Comunicarse a través de aplicaciones de mensajería instantánea, hacer llamadas o videollamadas.
- La lectura de noticias, prensa y revistas.
- También buscan información de medicamentos y atención médica, y utilizan Internet para conectarse con cuidadores, terapeutas o enfermeras mediante videoconferencia si no pueden salir de su hogar debido a una enfermedad.
Aunque el porcentaje de personas de 75 años en adelante que compran en línea ha aumentado ligeramente respecto al año anterior, este tipo de adquisiciones son poco comunes en esta franja de edad. El 11,6% ha comprado alguna vez en Internet, casi un punto más que en 2021, y el 7,4% lo ha hecho en los últimos tres meses. Cuando se habla de la población general, estas cifras se sitúan en el 72,8% y el 55,3%, respectivamente.
La tecnología, un nuevo reto para las personas adultas mayores | Patricia Kelly
Estrategias y Soluciones para la Inclusión Digital
Para cerrar la brecha digital, es crucial adoptar un enfoque inclusivo y centrado en el usuario. Esto implica no solo garantizar el acceso físico a la tecnología, sino también proporcionar capacitación, apoyo y recursos adecuados. Las políticas internacionales de inclusión digital para la población mayor se centran en el desarrollo de habilidades digitales y en el manejo de herramientas tecnológicas cotidianas, con el objetivo de aumentar la confianza en la tecnología.
Acceso, Capacitación y Soporte
- Garantizar el acceso a tecnología adecuada: La implementación de cloud & datacenter puede ofrecer soluciones escalables y accesibles para las personas mayores.
- Capacitación fundamental: Programas de formación en el uso de software y hardware pueden ayudar a superar las barreras de conocimiento, permitiendo a las personas mayores aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la digitalización.
- Autoeficacia digital: Es un concepto clave, que consiste en la percepción que se tiene sobre las propias capacidades para manejar las tecnologías digitales. Las personas, al sentir que no saben manejarlas, no las utilizan.
El subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, destaca la importancia de políticas públicas que promuevan la inclusión digital. El plan Brecha Digital Cero es un ejemplo de cómo el gobierno puede trabajar para cerrar la brecha digital. El 15 de abril de 2024 se aprobó el proyecto de ley "Acceso a Internet como un servicio público de telecomunicaciones", que busca garantizar su acceso universal, medida que se encuentra dentro de este plan.

El Envejecimiento en un Mundo Digital: De Vulnerables a Valiosos
Dos megatendencias están convergiendo de forma exponencial y a escala mundial: el avance tecnológico y el envejecimiento de la población. El envejecimiento es una parte inevitable de la vida que afecta a todo el mundo, por lo que resulta esencial fomentar una experiencia de envejecimiento saludable y activo para las generaciones presentes y futuras. Afortunadamente, estamos envejeciendo en un mundo digital.
Deberíamos empezar por acabar con la idea equivocada de que los más mayores no utilizan la tecnología, pues muchos están desarrollando grandes destrezas tecnológicas. Para fomentar una cultura del envejecimiento saludable, en la que las personas de edad estén plenamente integradas en la economía digital, resulta vital promover tecnologías digitalmente accesibles y habilidades digitales a medida de las necesidades del envejecimiento.
Impacto de las TIC en la Calidad de Vida
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), si se construyen con los requisitos de accesibilidad digital y un diseño universal en mente, pueden marcar una diferencia fundamental a la hora de crear entornos y comunidades digitales inclusivos y aptos para todas las edades. Mientras los servicios sanitarios son el recurso más desarrollado para los más mayores, muchas otras áreas están subdesarrolladas, como el ocio y el entretenimiento.
Las TIC pueden ofrecer un valioso acceso a servicios públicos y privados en línea para comprar productos por Internet en lugar de ir a la tienda, pagar impuestos, realizar transacciones financieras de manera segura desde casa y aprender nuevas habilidades a través de plataformas de aprendizaje electrónico. Las aplicaciones sanitarias y de bienestar permiten a las personas de edad gestionar su salud y mantener su independencia.
La tecnología resulta cada vez más esencial para la inclusión social, pues permite a las personas de edad mantener un contacto estrecho con su familia y sus amigos, y esquivar así el aislamiento social y la soledad. Durante la pandemia de COVID-19, hemos visto cómo la tecnología nos ofrecía oportunidades ilimitadas de aprendizaje e interacción a través de aplicaciones innovadoras, como realidad virtual y aumentada, y la inteligencia artificial.
TIC Accesibles e Inclusivas
Unas TIC accesibles pueden ayudar a todos a superar muchas barreras relacionadas con la edad debido a limitaciones de visión, audición, destreza y cognición. Algunos ejemplos son los lectores de pantallas o los asistentes virtuales que convierten texto en voz y voz en texto. Todo el mundo utiliza diversas herramientas de accesibilidad, como mensajes de voz, conversores de texto a voz o subtitulado de vídeo, todas ellas impulsadas por tecnología inteligente.
Con la mayor transformación digital que se extiende por el mundo tras la pandemia de COVID-19, es más importante que nunca que las oportunidades que ofrecen las TIC estén disponibles y sean asequibles y accesibles de manera igualitaria y equitativa para todo el mundo, independientemente de su edad, género, ubicación o habilidades. Las personas de edad cada vez dominan mejor el uso de las tecnologías digitales.
Existen muchos desafíos para garantizar que las tecnologías empoderan verdaderamente a las personas de edad que desean estar conectadas, así como para ofrecer soluciones alternativas para aquellos que quieren permanecer desconectados o que no tienen elección. Afortunadamente, muchas iniciativas desencadenarán un cambio rápido.
Economía Plateada y Oportunidades
Se estima que la "economía plateada" representa 15 billones de dólares estadounidenses, y que el mercado global de las tecnologías del cuidado de la tercera edad tiene un valor que supera los 13.000 millones de dólares estadounidenses. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) estima que la creación de una fuerza de trabajo multigeneracional y unas mayores oportunidades laborales para los trabajadores más mayores podrían incrementar el producto interior bruto per cápita en un 19% en las próximas próximas tres décadas.
La UIT incluyó en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) la sesión especial dedicada a las personas de edad y las TIC, que se celebró del 2 al 6 de mayo de 2022 y contó con la asistencia de más de 550 participantes de todo el mundo. Los dispositivos digitales pueden ofrecernos a todos, incluidas las personas de edad, las oportunidades de aprender nuevas destrezas y ampliar la interacción social.
Como resultado de los esfuerzos conjuntos en el marco de la Década de las Naciones Unidas del envejecimiento saludable 2021-2030, se han desarrollado políticas temáticas y documentos de promoción como "Social isolation and loneliness among older people" ("Aislamiento social y soledad en personas de edad"), publicado en colaboración con la Organización Mundial de la Salud y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas.
La cuestión del envejecimiento en un mundo digital se aborda dentro del trabajo sobre inclusión digital del Sector de Desarrollo de las Telecomunicaciones de la UIT. Este trabajo abarca la concienciación, el desarrollo de pautas sobre políticas y estrategias, la puesta en común de buenas prácticas y el refuerzo de las capacidades de los miembros y las partes interesadas de la UIT para convertir este desafío en una gran oportunidad.
Se desarrollaron dos recursos principales en apoyo de este esfuerzo mundial: el informe sobre Ageing in a Digital World-From Vulnerable to Valuable (Envejecer en un mundo digital: de vulnerables a valiosos) y la formación en línea autoguiada "Las TIC para tener un mejor envejecimiento en el entorno digital", disponible en inglés, francés y español. Estos recursos se proporcionan de manera gratuita y en formatos digitalmente accesibles.
El envejecimiento es un privilegio, y envejecer en un mundo digital es una oportunidad.
Envejecer en el Lugar y las TIC
La noción de "envejecimiento en el lugar", relativamente nueva en la gerontología, resulta fundamental. Entendemos lugar no solo como un espacio físico como la vivienda y su entorno, sino también como una historia que conforma la identidad y que refleja la extensión de la individualización, lo que permite preservar la integridad del yo y promover un sentido para la persona. Este concepto se entiende, principalmente, como una estrategia que busca satisfacer las necesidades de la población de edad más avanzada, que compone gran parte de la población que recibe beneficios estatales y que requiere mayor atención en relación con otros grupos etarios, debido a la disminución de sus funciones biológicas, psicológicas y sociales.
Conforme a esto, la mayoría de las personas mayores quieren envejecer en el lugar, es decir, mantenerse activas, autónomas e independientes el mayor tiempo posible en su hogar, rodeadas de familia, amigos y vecinos que las apoyen en esto. Al envejecer, su movilidad residencial disminuye, sienten más apego y pertenencia a su comunidad, a su entorno social y físico, lo que recalca el desafío de asegurar el acceso a servicios locales y comunidades más amplias que les permitan seguir teniendo conexiones sociales, sentirse seguros y mantener el control de sus vidas a través de su independencia y autonomía.
Los objetivos de esta práctica refieren a dos sujetos: por una parte, las personas mayores, quienes prefieren quedarse en su casa el mayor tiempo posible, ya que los hace tener el control sobre sus vidas, permitiendo el despliegue de su identidad y bienestar. Por otra parte, están quienes se hacen responsables de estas políticas, el Estado y las instituciones involucradas. A fin de que envejecer en el lugar sea posible, es necesario que el entorno inmediato, así como el cercano, esté libre de barreras que puedan obstaculizar el funcionamiento independiente.
Dignidad e Independencia en el Envejecimiento
Hablar de intergeneracionalidad implica, fundamentalmente, considerar que la dignidad y la independencia son ejes centrales para un envejecimiento placentero de las personas mayores. En el estudio, las personas mayores informaron que querían libertad de elección, personalmente en áreas de interés para participar; desean tener opciones y una voz, y destacan que, en actividades como el voluntariado, trabajar y enseñar proporcionan un sentido significativo y un propósito, así como también fomentan las conexiones y las relaciones que apoyan el envejecimiento activo, a la vez que beneficia a la comunidad en general. Además, ello otorga un sentido de realización personal por estas actividades, ya que son considerados y respetados por sus contribuciones.
Según los participantes de la investigación, el envejecimiento con dignidad se ve reforzado por:
- Autosuficiencia: "ser autosuficiente y no convertirse en una carga para o dependiente de otros".
- Respeto e inclusión social en toda la comunidad.
- Acceso a la información y a los recursos: Vital para envejecer con dignidad e independencia, permitiendo obtener información oportuna y práctica para manejar la vida diaria.
- Transporte y movilidad: La idea de "continuar siendo móvil" representa la clave de la independencia.
- Salud y bienestar: El envejecimiento con dignidad e independencia se ve estrechamente vinculado al bienestar físico y psicosocial.
Investigaciones sobre TIC y Personas Mayores en Chile
Un estudio en la comuna de Valparaíso, Chile, tuvo como objetivo comprender y describir el uso y los significados atribuidos a las TIC por las personas mayores, considerando los elementos del concepto "envejecimiento en el lugar". Se espera que la información producida en este estudio sea un aporte en la definición de políticas de acción local para esta población en materia de TIC, siempre contextualizadas en el concepto de "envejecer en el lugar".
El estudio se articuló a través de dos tipos de metodologías para la producción de datos. Con relación a las técnicas cuantitativas, se trabajó en la recolección de datos en la comuna de Valparaíso con la encuesta "Acceso y usos de internet" (Subtel 2017), con el objetivo de conocer de manera específica y actualizada la conectividad, el uso y los tipos de TIC que utilizan las personas mayores. Por otra parte, se buscaron, a través de estrategias cualitativas, 6 grupos focales para conocer cuáles son los significados y las representaciones que poseen las personas mayores respecto al uso de TIC.
Resultados Demográficos y de Uso en Valparaíso
En este escenario, la región de Valparaíso presenta un gran envejecimiento de la población. Según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen 2015), cuenta con un 20,6% de las personas mayores de todo Chile, por lo cual es la región que tiene el mayor porcentaje de personas mayores por región; específicamente, la comuna de Valparaíso posee un 17,9% de esta población, un indicador que destaca por sobre la media de Chile, que es del 15,8%, lo que equivale a 376.326 personas. Finalmente, la región de Valparaíso ocupa el cuarto lugar en número y proporción de personas mayores bajo la línea de la pobreza, con un 10% dentro de este rango.
En Chile, el acceso, el uso y los usuarios de Internet han aumentado en la población general, a la vez que el uso de las TIC se ha masificado en todo el país (Subtel 2017). De acuerdo con la misma fuente, un 92% en la región de Valparaíso utiliza frecuentemente Internet; en población de personas mayores, un 70% al menos una vez al día ha utilizado Internet en los últimos 12 meses.
La reflexión académica e interdisciplinar que se ha desarrollado al respecto resalta la necesidad de observación de sus tendencias de uso y, sobre todo, el impacto de ellas en la regulación de las relaciones interpersonales en general. Cobra así relevancia explorar sistemáticamente las actividades, opiniones y evaluaciones relacionadas con estas tecnologías, así como la vinculación que tendrían estos usos, la forma que adquieren y cómo se desarrollan relaciones con su entorno.
Metodología de Investigación
El presente estudio se fundamentó en un diseño mixto de triangulación concurrente (Diatrac) (Hernández y Mendoza 2018) con un abordaje que contempla técnicas mixtas de recolección de datos. El diseño de este estudio fue no experimental transversal descriptivo. Es no experimental porque no se manipularon variables y se aplicaron las estrategias de recolección de información a las personas mayores en su contexto natural, buscando respuestas de su vida diaria. Es transversal porque se recolectaron datos en un solo momento y en un tiempo único (Hernández, Fernández y Baptista 2014).
Desde el punto de vista cuantitativo, la información se analiza a través de variables cuantitativas que proporcionaron información numérica obtenida a través de la aplicación de la encuesta elaborada por Ipsos para la Subtel (Subsecretaría de Comunicaciones) del Gobierno de Chile, denominada "Acceso y usos de internet" (Subtel 2017). Dicho instrumento se aplicó a una muestra de 405 personas, residentes en la comuna de Valparaíso y el tamaño se obtuvo a partir de la fórmula del muestreo aleatorio simple -considerado máxima varianza un error de 4,8 y un 95% de confianza- de una población objeto de estudio total de 376.326 individuos obtenidos de la encuesta Casen del 2016. Desde la perspectiva cualitativa, se realizaron seis grupos focales, con la participación de 52 personas en total, los cuales se organizaron a través de la técnica de muestreo no probabilística, conocida como muestreo por conglomerados y la técnica de selección fue en cadena.
En un aspecto cotidiano y tradicional, orientado por las opiniones en torno a la brecha digital y el sentido común sobre el grupo etario de personas mayores, se diría que la relación principal entre un computador y una persona envejecida es el desconocimiento de su uso o bien, que ya es muy tarde para aprender; se desconocen, por ende, las posibilidades que ofrecen estas herramientas para utilizar nuevos y viejos espacios de la sociedad. Esto nos lleva a preguntarnos cuál es la relación entre personas mayores con las nuevas tecnologías, cuya evidencia demográfica y empírica indica su copresencia generalizada en la sociedad del futuro.
Hay que reconocer que estamos inmersos en una cultura en la que las tecnologías digitales configuran de manera decisiva las formas dominantes de información; ello implica asumir que estamos incorporados a una lógica de emergencia y crecimiento de nuevas tecnologías electrónicas de la información y las comunicaciones. En este sentido, es posible nombrar la comunicación interactiva y multimedia, internet y la red, la videoconferencia, la realidad virtual, el diseño asistido por ordenador, la súper autopista de la información y las tecnologías de vigilancia electrónica y de creación de perfiles de los consumidores.
La educación, la política, la medicina, el arte, el derecho, la música, el ocio, el gobierno y los negocios son solo algunos de los muchos aspectos de nuestras vidas que se han transformado totalmente. De acuerdo con esto, las agencias gubernamentales han deliberado sobre las medidas políticas y reguladoras apropiadas y, a su vez, los usuarios de la industria han identificado el contexto social en el que las tecnologías son realmente utilizadas como área vital para su comprensión.
Los alcances de la "revolución" de las TIC han suscitado cambios importantes en la configuración de lo social (Castells 2016), cuyos efectos se expresan desde innovaciones en las formas de aprendizaje hasta la comprensión de nueva geografía que organiza los territorios en función al conocimiento. Por tanto, resulta pertinente preguntarse acerca de cuál será en el futuro la naturaleza del "cemento social" que mantiene unidas a las sociedades (Woolgar 2010).