Con el correr del tiempo, uno adquiere sabiduría, empatía y experiencia. Sin embargo, la etapa de la vida después de los 50 años conlleva una serie de transformaciones físicas y sociales que requieren atención y adaptación. Este período, especialmente para las mujeres, representa un punto de inflexión donde la edad biológica se hace más evidente debido a fluctuaciones hormonales, como las que acompañan a la menopausia.
Cambios Fisiológicos y sus Soluciones
Alteraciones Físicas Comunes y Cómo Abordarlas
La Dra. Rexrode explica que, para las mujeres, los 50 son un punto de inflexión en el que la edad biológica las alcanza, y muchas se preguntan: “¿Qué le está pasando a mi cuerpo?”. La buena noticia es que existen soluciones efectivas para responder a estas alteraciones. “Sí, tenemos que aceptar ciertos cambios en el cuerpo, pero hay mucho que podemos hacer para mantenerlo sano y activo a medida que envejecemos”, agrega Rexrode.
Aumento de la Grasa Abdominal
Si siempre has tenido una cintura de avispa, entrar en los 50 puede traerte una sorpresa desagradable. El estrógeno le indica al cuerpo que acumule grasa en los senos, los glúteos y los muslos en preparación para el embarazo. Una zona abdominal más grande no solo hace más difícil abrocharte los pantalones. La solución: con solo hacer ejercicios abdominales no vas a quemar la grasa de la barriga. Mejor concéntrate en perder peso en general adoptando hábitos de vida sana. Luego, busca la manera de aumentar la actividad física.
Metabolismo del Alcohol Más Lento
No lo estás imaginando. El cuerpo metaboliza el alcohol más lentamente a medida que envejecemos. Además, como la masa muscular disminuye con la edad, hay menos tejido muscular para absorber el alcohol. La solución: prueba un cóctel sin alcohol. Gracias a la variedad cada vez mayor de bebidas no alcohólicas, no necesitas el alcohol para disfrutar de una deliciosa bebida después de la cena. Si decides beber alcohol, sigue las pautas alimentarias de EE.UU., que indican que las mujeres no deben consumir más de una bebida estándar por día.
Mayor Riesgo de Enfermedades Cardíacas
Más mujeres del país mueren por enfermedades cardíacas que por cualquier otra causa, pero muchas todavía no lo reconocen como algo que debería preocuparlas, explica la Dra. Gulati. “Cuando les preguntamos qué les preocupa más de su salud, dicen ‘cáncer de seno’”, indica. El riesgo de la mujer de sufrir una enfermedad cardíaca aumenta en particular después de la menopausia y es cuando comúnmente se le manifiestan por primera vez los factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial o colesterol alto. La solución: pide a tu proveedor de atención médica que evalúe tu riesgo de tener un evento cardiovascular en los próximos 10 años (o hazlo tú misma con esta calculadora). Luego dedícate a reducir los riesgos que puedes controlar adoptando mejores hábitos de vida. Gulati aconseja incrementar la actividad física en el día para ver resultados efectivos.
Cambios en la Salud Vaginal y Deseo Sexual
Después de la menopausia, los niveles hormonales bajos producen adelgazamiento y sequedad de la pared vaginal, lo que da lugar a sensibilidad, coito doloroso y pérdida del deseo sexual, explica la Dra. Karyn Eilber, uroginecóloga del Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles. La solución: para algunas mujeres, el truco es usar lubricantes y humectantes sin receta. Si no es así, habla con tu médico sobre las distintas terapias hormonales.
Alteraciones del Sueño
Si ya pasaste por la menopausia, tal vez sepas cómo los sofocos pueden despertarte de un sueño profundo, totalmente empapada de sudor. Es posible que te despiertes con más frecuencia a la noche o que notes que tienes un sueño menos descansado. “El tiempo en la cama y el ritmo circadiano se tornan más vulnerables a las influencias negativas”, dice Daley. “Si antes podías dormir con las persianas abiertas, tal vez ya no puedas hacerlo. La solución: las investigaciones indican que aún puedes disfrutar de un sueño reparador a la noche si practicas una buena rutina del sueño. Trata de acostarte y levantarte a aproximadamente la misma hora todos los días. Mantén tu habitación lo más oscura posible. Y baja el termostato entre 65 y 67 grados Fahrenheit durante la noche. Según Daley, hacer ejercicios y exponerte a la luz brillante cada día también son factores importantes.
Pérdida de Densidad Ósea
A partir de los 50 años aproximadamente, todos empiezan a perder densidad en los huesos. Sin embargo, para las mujeres, la menopausia acelera significativamente esa pérdida ósea. La solución: los ejercicios que requieren sostener peso, como fortalecimiento muscular con pesas, caminar, hacer senderismo, subir escaleras, practicar tenis y bailar pueden ayudar a fortalecer los huesos. “Esos ejercicios cambian las estructuras formativas adentro de los huesos, y les indican que se mantengan fuertes”, dice Rexrode. Al mismo tiempo, asegúrate de consumir suficiente calcio y vitamina D, ya sea con la alimentación o con suplementos. Lo ideal es tomar 1,200 miligramos de calcio y al menos 600 UI de vitamina D por día.
Monitoreo Ambulatorio de la Presión Arterial (MAPA) en la Población Anciana
La Presión Arterial (PA) aumenta progresivamente con la edad en ambos sexos. La PA sistólica tiende a estabilizarse alrededor de los 70 años y la diastólica hacia los 50 años. Por encima de los 80 años suele apreciarse una discreta y lenta reducción de la PA sistólica en ambos sexos.
Prevalencia y Riesgos de la Hipertensión Arterial (HTA)
Hasta hace poco, se ha considerado el control de la HTA en el anciano como algo que reportaba escasos beneficios en términos de morbi-mortalidad cardiovascular. Sin embargo, grandes estudios poblacionales, como el Framingham, han demostrado que el riesgo cardiovascular de los pacientes mayores de 65 años con cifras de PA sistólicas entre 140-160 mm de Hg y diastólicas entre 90-95 mm de Hg, era significativamente mayor que el de aquellos que presentaban cifras de PA inferiores a 140/90 mm de Hg, siendo este incremento del riesgo cardiovascular mayor en las mujeres que en los hombres. También sabemos que el tratamiento farmacológico es capaz de mejorar la supervivencia y la calidad de vida.

El Joint National Committee (JNC) en su VI informe de 1997, y la propia World Health Organization y la International Society of Hypertension (WHOISH) en su informe de 1999, han definido la HTA del anciano como aquella igual o superior a 140/90 mm de Hg medida en la consulta clínica, no existiendo aún consenso en las cifras relacionadas con la toma de la PA en el domicilio o mediante la monitorización ambulatoria.
Características de la HTA en Ancianos
El incremento de la PA en los hombres suele ser regular y sostenido, mientras que en las mujeres, el incremento inicial es más lento y de menor cuantía, y solo al llegar a la quinta década de la vida se acelera y aumenta hasta igualar, e incluso superar, al de los hombres. Son características de la HTA del anciano en comparación con la del adulto, una mayor variabilidad, frecuente ortostatismo (presente en el 2,4% de los ancianos hipertensos), pseudohipertensión, «bache auscultatorio» e incremento de la incidencia de HTA renovascular. Una alteración de trascendencia clínica es la incompetencia de la rama ascendente del asa de Henle para retener el sodio, lo que implica que cuando deba reducirse la ingesta de sal o administrar un diurético a los ancianos, es de todo punto inexcusable un seguimiento atento y periódico de los electrolitos sanguíneos y del volumen circulante, ya que pueden deshidratarse con facilidad.
Fisiopatología de la Hipertensión Arterial en la Vejez
El mecanismo básico que origina el progresivo aumento de las cifras de PA, y muy especialmente de la sistólica, es la pérdida de elasticidad y distensibilidad de las grandes arterias como consecuencia de la arteriosclerosis. Los cambios vasculares relacionados con la edad están bien tipificados y son fundamentales en la génesis de la HTA del anciano. Los depósitos lipídicos en la íntima, la sustitución de las fibras elásticas por material colágeno y fibras hialinas en la media, depósitos de calcio y glucosaminoglicanos, condicionan la rigidez vascular y por lo tanto la pérdida de la elasticidad y distensibilidad vascular. Estas alteraciones vasculares no se producen uniformemente, y su tiempo de presentación y localización difieren en las distintas razas.

Los mecanismos fisiopatológicos no están plenamente aclarados. Al igual que los cambios morfológicos, es posible detectar modificaciones funcionales, como una disminución del gasto y de la frecuencia cardíaca acompañados de una disminución de la fracción de eyección. También se observa una disminución del flujo plasmático renal y de la renina plasmática, asociándose todo ello a un incremento de las resistencias vasculares renales y periféricas. La disminución de la función beta-adrenérgica al disminuir los receptores beta2 con la edad, facilita un incremento del tono vascular.
Importancia de la Presión del Pulso (PP)
El aumento de la presión diferencial o presión del pulso (PP), diferencia entre la PA sistólica y la diastólica, se halla directamente relacionada con la elasticidad vascular, el volumen sistólico y la fracción de eyección del ventrículo izquierdo. Este parámetro se está revelando hoy día como uno de los marcadores más importantes de daño cardiovascular y de indudable valor pronóstico. Un estudio prospectivo de 2.207 pacientes hipertensos que fueron seguidos durante más de 5 años, demostró que una PP superior a 60 se asociaba con un aumento en el número de complicaciones cardiovasculares. Una reducción de la PP se asoció con una disminución en la incidencia de infarto de miocardio. Mediante MAPA se ha constatado que la PP se correlacionaba significativamente con el índice de masa ventricular izquierda y con el espesor de la íntima-media de la carótida. Estos datos demuestran el valor de la PP como marcador de daño cardiovascular y su valor pronóstico.
Aplicación del MAPA en Pacientes Ancianos
La introducción de métodos no invasivos mediante aparatos portables para la toma de la presión arterial ha permitido mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la HTA. La aplicación y facilidad para la realización de la monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) no muestra diferencias entre jóvenes y ancianos. Los principales efectos secundarios relacionados con la técnica han sido alteraciones del sueño, dolor local y muy rara vez presencia de equimosis en la zona de colocación del manguito.
Indicaciones del MAPA en el Anciano
- Diagnóstico de hipertensión arterial.
- Control del tratamiento.
- Síncope y/o episodios hipotensivos.
- Estudio de síntomas como inestabilidad, vértigo, mareos y disnea especialmente nocturna.
La contribución de la MAPA al conocimiento y valoración de la evolución y variabilidad de la PA durante el día ha sido muy importante, permitiéndonos conocer los cambios de la PA durante el día y la noche, es decir, en los períodos de actividad y reposo. El perfil circadiano o fisiológico de la PA, en el que se produce un descenso nocturno de la PA, se conoce habitualmente como perfil dipper. La ausencia del descenso nocturno de la PA se conoce como perfil non-dipper. Existe gran interés clínico en demostrar la estrecha correlación entre la variabilidad de la PA y el daño orgánico.
La Transformación del Mapa de Vida y sus Implicaciones
La vida, entendida como reparto de tiempos, decisiones y expectativas, ya no se parece a lo que fue. Durante décadas dimos por sentado que la vida avanzaba siguiendo un mapa fijo: estudiar, formarse, trabajar, formar una familia, jubilarse. Una secuencia lineal, ordenada y relativamente predecible. Sin embargo, en los últimos años ese mapa ha empezado a desdibujarse.
Cambios Demográficos y Sociales Globales
La longevidad crece, la natalidad cae, el trabajo se transforma, las familias se retrasan y la neurociencia revela que maduramos más tarde de lo que creíamos. Hoy vivimos más y también vivimos distinto. Gracias a los avances médicos, nutricionales y tecnológicos, las personas no solo vivimos más, sino mejor. La esperanza de vida supera en muchos países los 85 años y la llamada “vida útil” se estira: seguimos física y cognitivamente activos mucho más tiempo que generaciones anteriores. La ciencia del cerebro refuerza este cambio. Investigaciones recientes muestran que la corteza prefrontal, responsable del juicio y de la planificación, termina de madurar entre los 25 y los 30 años, mucho después de lo que se pensaba.
Longevidad más allá de la biología: cultura, sociedad y mente, con Sari Arponen
A este alargamiento vital se suma otra tendencia: la natalidad desciende en casi todos los países desarrollados. Las familias se forman más tarde, si es que se forman. La edad media del primer hijo no deja de aumentar. El resultado es una pirámide poblacional transformada: menos niños, más adultos mayores, y una población con más longevidad que juventud. Este aplazamiento generalizado de decisiones (tener hijos, emanciparse, estabilizarse laboralmente) alarga la juventud, complica la entrada en la adultez y hace que las transiciones vitales ya no ocurran al mismo tiempo para todas las personas. La norma hoy es la diversidad de ritmos.
Adaptación al Mercado Laboral y la Jubilación
La prolongación de la vida activa también está redibujando el mercado laboral. La fórmula clásica (estudiar 20 años, trabajar 40 y jubilarse a los 65) se ha roto. Cada vez más personas cambian de ocupación a los 40 o 50 años, continúan formándose, emprenden, se reinventan. En paralelo, la jubilación deja de ser un punto final. Se convierte en una transición flexible: algunas personas trabajan más allá de los 67, otras emprenden proyectos, otras alternan descanso y actividad. Las decisiones vitales ya no están ordenadas cronológicamente. Algunas personas estudian con 50, otras emprenden con 60, otras se reinventan con 35 y otras deciden no seguir un camino convencional. Si la vida cambia, también deben cambiar nuestras instituciones. La escuela, la universidad, las empresas, el sistema de pensiones, la sanidad, la vivienda… todos fueron diseñados para una vida más corta y lineal.

El Envejecimiento Poblacional a Nivel Global y en Chile
El envejecimiento poblacional es una de las transformaciones sociales más importantes en el siglo XXI. En 2018, por primera vez en la historia las personas mayores de 65 años superaron a los niños menores de 5 años; y para el año 2050 se proyecta que la cantidad de personas mayores duplique a los infantes, señala la ONU. En línea con el veloz envejecimiento de la población a nivel mundial y el aumento en la esperanza de vida, se proyecta que en 2050 Chile duplique la cantidad de personas mayores de 60 años, y triplique las mayores de 80. Sin embargo, los especialistas temen que Chile no esté preparado para este explosivo envejecimiento, y para una sociedad que será más vieja que joven en 20 años más.

Mapa del Envejecimiento en Chile
Chile se encuentra en una fase de envejecimiento poblacional avanzada, un fenómeno que afecta de manera desigual a las distintas regiones del país. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 2022 la población de personas mayores de 60 años alcanzó el 18,1% del total nacional, una cifra que se proyecta crecerá hasta el 32,1% para 2050. Las regiones de Valparaíso, Metropolitana y Biobío concentran la mayor proporción de adultos mayores, lo que plantea desafíos específicos para estas zonas. Mauricio Apablaza, director académico de CIPEM (U. del Desarrollo - Los Héroes), destaca que “la Región de Valparaíso ha sido consistentemente una de las regiones con mayor porcentaje de personas mayores en el país”, un aspecto que responde a factores históricos y sociodemográficos particulares.

De hecho, eso explica también que entre las 10 comunas con más adultos mayores en el país destaquen Algarrobo (29,9% de su población es adulta mayor), San Juan de la Costa (30,2%), El Quisco (32,3%) y El Tabo (33,6%), todas ciudades ubicadas en el litoral. Valentina Jorquera, socióloga y coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, señala que la etapa de envejecimiento en la que se encuentra el país, está caracterizada por una disminución en las tasas de fecundidad y un aumento en la longevidad de la población. “Chile es uno de los países más envejecidos de la región”, indica Jorquera, agregando que es más notorio en áreas rurales debido a la migración de jóvenes hacia centros urbanos. Este movimiento demográfico ha dejado a muchas zonas rurales con una alta proporción de personas mayores, lo que plantea enormes desafíos en términos de acceso a servicios y desarrollo económico.
Comunas con Mayor Porcentaje de Adultos Mayores en Chile
| Comuna | Porcentaje de población adulta mayor |
|---|---|
| Navidad | 34,2% |
| El Tabo | 33,6% |
| Curepto | 33,5% |
| Cobquecura | 33,0% |
| Pumanque | 32,4% |
| El Quisco | 32,3% |
| Ránquil | 32,1% |
| Río Hurtado | 31,7% |
| Quilaco | 31,5% |
| Algarrobo | 29,9% |
Fuente: CIPEM (UDD - Los Héroes)
De hecho, según un informe realizado por la UDD, no es casualidad que las comunas con más porcentaje de adultos mayores sean Navidad, Cobquecura y Curepto, todas comunas rurales. En contraste, comunas como Torres del Paine, Alto Hospicio y Cabo de Hornos presentan los índices más bajos de este grupo etario. Mauricio Apablaza subraya que “la comuna de Navidad en la Región de O’Higgins y la comuna de Alto Hospicio en la Región de Tarapacá tienen proporciones extremadamente diferentes de personas mayores”, un hecho que plantea desafíos demográficos específicos. Jorquera dice que la migración juvenil en las áreas rurales ha acentuado la proporción de personas mayores en estas zonas. “En las zonas rurales se da una migración de personas jóvenes a sectores de ciudad, lo que resulta en un aumento del porcentaje de población mayor en estas áreas, sin que crezca la población general”, explica la socióloga, destacando la necesidad de políticas diferenciadas para enfrentar este desafío.
El Factor Migrante en el Envejecimiento del País
El informe del INE también subraya que las diferencias regionales en el envejecimiento poblacional se deben en gran medida a los patrones migratorios. Las regiones de Tarapacá y Antofagasta, por ejemplo, presentan las menores proporciones de adultos mayores debido a su dinámica migratoria, donde los jóvenes son más propensos a desplazarse hacia estas zonas en busca de oportunidades laborales. A diciembre de 2019, Chile contaba con 42.308 adultos mayores extranjeros residentes habituales. El colectivo más envejecido es el de argentinos (5,7% de su población residente en Chile es adulto mayor). Sin embargo, en números absolutos, los grupos más numerosos de adultos mayores extranjeros provienen de Venezuela (7.846) y Perú (6.953). Ello explica, por ejemplo, que comunas como Alto Hospicio (8,4% de su población adulta mayor), Sierra Gorda (9,1%) en el norte, y Quilicura (10,5%), Colina (10,7%) y Santiago centro (12,5%) sean las comunas “más jóvenes” en la capital.
Desafíos y Propuestas para un Envejecimiento Digno
El envejecimiento de la población chilena no solo implica un desafío para el sistema de salud, sino también para la economía y el tejido social del país. Apablaza enfatiza la importancia de planificar a largo plazo. “El envejecimiento progresivo de la población en Chile requiere de intervenciones estratégicas, especialmente en áreas como pensiones, sistemas de salud y apoyo social”. La preparación para estos cambios demográficos es esencial para asegurar que las personas mayores puedan vivir con dignidad y autonomía, lo que requiere una actualización y expansión de los servicios públicos destinados a este grupo etario.
Proyecciones Demográficas para Chile
Según un informe del INE, se proyecta que para 2035:
- Habrá 3.993.821 adultos mayores, representando el 18,9% de la población total.
- La región de Ñuble tendrá el mayor porcentaje de personas mayores, con un 31,4% de su población total.
- Las regiones de O’Higgins y Los Ríos seguirán con un 28,0% de personas mayores.
- Valparaíso y Maule contarán con un 27,9% de adultos mayores.
- En 284 comunas, habrá más personas de 65 años o más que menores de 15 años.
- 20 comunas tendrán más del 30% de su población compuesta por adultos mayores.
Para 2044, se proyecta que el 28,8% de la población chilena tendrá 65 años o más, lo que plantea una presión considerable sobre los sistemas de salud y las políticas de bienestar social. “Una población envejecida no es por sí misma una carga para la sociedad; más bien, debemos ver el envejecimiento como una oportunidad para prepararnos”, destaca Jorquera. La falta de equidad en el acceso a servicios y recursos entre las distintas regiones del país podría exacerbar las desigualdades existentes, afectando negativamente a las personas mayores en contextos más vulnerables.
Recomendaciones para Políticas Públicas
En términos de infraestructura y políticas públicas, Chile aún tiene mucho por hacer para estar preparado frente a este cambio demográfico. Jorquera también enfatiza que es crucial considerar las diferencias regionales y comunales en la planificación: “Es esencial que las políticas públicas tengan en cuenta las características y rezagos que pueden producirse en ciertos segmentos de la población, especialmente en áreas rurales o con menor nivel educativo”. Apablaza señala que, para enfrentar el envejecimiento de la población, es indispensable fortalecer la formación de profesionales en geriatría y en el tratamiento de enfermedades crónicas asociadas a la edad. Asimismo, es urgente desarrollar una cultura que valore y promueva la participación activa de los adultos mayores en la sociedad, evitando su aislamiento y asegurando que se integren plenamente en la vida comunitaria.
El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo ha advertido que los chilenos, pese a ser cada vez más longevos, no necesariamente sienten que experimentan una mejor calidad de vida. Otros informes han dado cuenta de que la pandemia ha hecho retroceder más de diez años la participación en la fuerza laboral de este segmento, siendo de manera significativa las mujeres del grupo 60+ las más perjudicadas. También se ha advertido de la preocupante falta de geriatras en varias regiones del país, se ha relevado la falta de redes de apoyo, y que hasta cuatro de cada diez personas en situación de calle son mayores de 50 años. Es evidente que aún tenemos grandes brechas para avanzar en poder adaptar diferentes normativas sociales, de servicios públicos, de salud, de acceso a espacios de cultura, educación, desarrollo de la espiritualidad, entre muchas otras.