A medida que envejecemos, nuestras necesidades de salud y bienestar evolucionan. Mantener una vida activa y saludable se vuelve crucial para preservar la independencia y la calidad de vida. Este artículo profundiza en la importancia de una dieta adecuada y el ejercicio, especialmente el entrenamiento de fuerza, para las personas mayores, destacando sus beneficios y ofreciendo consejos prácticos.
Alimentación para un Envejecimiento Saludable
Una dieta saludable, rica en los nutrientes correctos, es fundamental para fortalecer huesos y músculos, así como para prevenir problemas de salud. Realizar algunos cambios en la dieta puede proporcionarle al cuerpo lo que necesita en esta etapa de la vida.
Nutrientes Clave
- Calcio: Esencial para fortalecer los huesos, prevenir la osteoporosis y las fracturas. Se recomienda consumir 3 porciones diarias de alimentos y bebidas ricos en calcio, como verduras de hoja verde oscura, pescado enlatado, cereal enriquecido, leche enriquecida y jugos vegetales enriquecidos. Si la ingesta dietética es insuficiente, se puede considerar un suplemento que contenga vitamina D, vital para la absorción del calcio.
- Fibra: Contribuye a una buena salud digestiva, previene el estreñimiento y reduce el riesgo de enfermedad del corazón, diabetes tipo 2 y cáncer de colon. Además, disminuye los niveles de colesterol. Se debe aumentar el consumo de frutas y verduras, panes y cereales de granos enteros, frijoles y arvejas. Los hombres necesitan aproximadamente 30 gramos de fibra al día, y las mujeres, unos 21 gramos.
- Proteína: Ayuda a preservar el tejido muscular. Las mujeres necesitan aproximadamente 46 gramos diarios, mientras que los hombres requieren alrededor de 56 gramos. Buenas fuentes de proteína incluyen leche baja en grasa, carne, pescado, aves, frijoles cocidos y yogur.
- Grasas Saludables: Para mantener un corazón sano, es importante evitar las grasas saturadas y trans. En su lugar, se deben consumir grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas presentes en frutos secos, semillas, pescado, aceite de oliva y aguacates.
- Potasio: Aumentar la ingesta de potasio y reducir el consumo de sal puede disminuir el riesgo de hipertensión. Frutas, verduras y frijoles son excelentes fuentes de potasio.
Recomendaciones Dietéticas Adicionales
- Reducir el Consumo de Sal: El exceso de sal puede provocar hipertensión y enfermedades cardíacas. Se aconseja consumir alimentos frescos y bajos en sal, evitar añadir sal al cocinar y limitar los alimentos empacados, que suelen contener sal añadida.
- Cuidado con las Bebidas: Con el envejecimiento, la sensación de sed puede disminuir. Es fundamental mantenerse hidratado bebiendo agua, leche sin grasa y jugos de frutas y verduras. Se deben evitar las bebidas con azúcar y sal agregadas.
- Reducir el Consumo de Alcohol: El cuerpo de las personas mayores procesa el alcohol con menor eficiencia, lo que puede causar deshidratación, interferir con medicamentos y aumentar el riesgo de condiciones como insuficiencia cardíaca, diabetes, hipertensión, problemas hepáticos, trastornos de la memoria, trastornos del ánimo, osteoporosis y ciertos tipos de cáncer.
- Dieta Mediterránea: Considerar adoptar la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, pescado, granos enteros, grasas benévolas y productos lácteos bajos en grasa. Estudios sugieren que reduce la probabilidad de desarrollar enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer y demencia, además de prevenir la debilidad.
- Creatividad en la Alimentación: Si existen problemas dentales que dificultan masticar frutas, verduras o carnes, se pueden optar por alimentos más suaves y nutritivos, como sopas bajas en sodio, atún enlatado o frutas enlatadas sin azúcar añadida.
El Ejercicio y sus Beneficios en la Tercera Edad
La actividad física regular es una herramienta fundamental para mantener la independencia, prevenir problemas de salud y acelerar el metabolismo en la tercera edad. El ejercicio mejora la resistencia, el equilibrio, aumenta la energía, eleva el ánimo y optimiza la función cerebral. Los adultos mayores pueden y deben mantenerse activos, y quienes son menos activos y añaden movimiento a su vida diaria suelen obtener los beneficios más notables.
Jornada- Ejercicio físico en personas mayores: beneficios y riesgos
Tipos de Ejercicio Recomendados
Antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, es crucial consultar con un médico para determinar los tipos más convenientes.
- Ejercicio Aeróbico: La mayoría de los adultos mayores necesitan aproximadamente 2.5 horas de ejercicio aeróbico semanalmente, como caminatas a paso ligero. Este tipo de ejercicio mantiene la agilidad y facilita el movimiento. La Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile recomienda al menos 90 minutos semanales o 15 minutos diarios de actividad aeróbica moderada.
- Mejorar el Equilibrio: Una variedad de ejercicios puede mejorar el equilibrio y prevenir caídas, como pararse sobre un pie, caminar dando pasos con el talón, practicar tai chi o yoga.
- Ejercicios de Fuerza (Resistencia): Estos ejercicios son cruciales para prevenir la pérdida de masa muscular, fortalecer los huesos y optimizar la función metabólica. Se recomienda realizarlos 2 veces por semana, utilizando pesas, tiras elásticas de resistencia, sentadillas y planchas. Un entrenador personal puede enseñar la técnica correcta para evitar lesiones.
- Cuidado de las Articulaciones: Con la edad, las articulaciones se debilitan. Ejercicios benévolos como caminar, nadar y montar en bicicleta son excelentes para mantener la funcionalidad de caderas y rodillas. Los ejercicios acuáticos son especialmente beneficiosos, ya que el agua facilita el movimiento del cuerpo y aumenta la agilidad articular.
- Ejercicios de Flexibilidad: Estiramientos suaves y controlados mantienen la movilidad de las articulaciones y mejoran el rango de movimiento, facilitando las actividades diarias.
Adaptaciones y Consideraciones
Incluso si la movilidad es limitada, se puede hacer ejercicio. Por ejemplo, si cuesta levantarse, se pueden hacer ejercicios de la parte superior del cuerpo con bandas elásticas sentado en una silla. Si no se es activo, es importante cambiar la rutina poco a poco, comenzando con levantarse de una silla, caminar por el corredor y luego marchar en el sitio.
La inmovilidad, especialmente durante hospitalizaciones, es "tóxica" para las personas mayores, llevando a debilidad, pérdida de masa muscular y una disminución del funcionamiento. La fisioterapia temprana y las intervenciones de movimiento son cruciales para evitar estos deterioros.
La Sarcopenia: Pérdida de Masa Muscular en el Envejecimiento
La sarcopenia es una condición caracterizada por la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular, fuerza y rendimiento funcional asociada al envejecimiento. Esta condición es relevante porque la pérdida de masa muscular y fuerza afecta la capacidad para realizar actividades diarias, como caminar, levantar objetos o mantener el equilibrio. Además, la sarcopenia se vincula con cambios metabólicos adversos, ya que la masa muscular es crucial para el gasto energético total del cuerpo, y puede afectar la recuperación tras enfermedades o cirugías.
Causas y Mecanismos de la Sarcopenia
La etiología de la sarcopenia es multifactorial y su progresión se atribuye a cambios relacionados con la edad en el músculo esquelético, como un aumento de la pérdida o la resistencia a los factores anabólicos. Entre los mecanismos que intervienen en su inicio y progresión destacan:
- Síntesis Proteica y Proteólisis: Desequilibrio entre la creación y degradación de proteínas musculares.
- Integridad Neuromuscular: La pérdida del tono neurotrófico y de unidades motoras alfa y fibras nerviosas de conducción rápida de la médula espinal afecta la capacidad para mantener la postura y moverse con destreza.
- Contenido de Grasa Muscular: Infiltración de grasa en el músculo y la obesidad sarcopénica.
- Cambios Hormonales: Reducción de hormonas anabólicas como andrógenos (testosterona), estrógenos y hormonas del crecimiento (IGF-1), así como el aumento de citoquinas proinflamatorias.
- Nutrición Inadecuada: La disminución de la ingesta de alimentos, especialmente de proteínas, vitamina D, antioxidantes (carotenoides, selenio, vitaminas E y C) y ácidos grasos poliinsaturados, contribuye a la pérdida de masa muscular y fuerza.
- Estilo de Vida Sedentario: La falta de actividad física agrava la pérdida de masa muscular, llevando a alteraciones de la marcha y el equilibrio.
- Caquexia: Un síndrome metabólico complejo asociado con enfermedades crónicas, caracterizado por una pérdida significativa de músculo.
- Estrés Oxidativo: Un desequilibrio entre la producción de oxidantes y la capacidad antioxidante que provoca daño celular y contribuye a la muerte de las fibras musculares.
Prevención y Tratamiento de la Sarcopenia
El entrenamiento de fuerza es actualmente uno de los métodos más eficaces para combatir la sarcopenia, estimulando la hipertrofia muscular y el incremento de la fuerza. Los programas de entrenamiento de fuerza en personas mayores constituyen una de las medidas preventivas más efectivas para retrasar la aparición de esta condición.
El Entrenamiento de Fuerza en la Tercera Edad
El entrenamiento de fuerza no solo es posible para las personas mayores, sino que es altamente beneficioso. Aunque la pérdida de masa muscular comienza a partir de los treinta años, nunca es tarde para empezar a construir y mantener la fuerza.
Beneficios del Entrenamiento de Fuerza
- Reducción de la Pérdida de Masa Muscular: El levantamiento de pesas en series de entre seis y doce repeticiones ayuda a preservar el tejido muscular, esencial para la funcionalidad y la salud.
- Mejora de la Densidad Ósea: El entrenamiento de fuerza estimula el fortalecimiento de los huesos, ayudando a prevenir la osteoporosis y fracturas, especialmente en mujeres posmenopáusicas.
- Optimización de la Función Metabólica: El músculo quema más calorías que la grasa, por lo que la ganancia de masa muscular acelera el metabolismo, contribuyendo al mantenimiento de un peso adecuado y disminuyendo el riesgo de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2 y afecciones cardiovasculares.
- Ganancia de Autonomía: Una buena condición física, tanto cardiovascular como muscular, proporciona independencia para realizar tareas diarias básicas, lo que impacta positivamente en la moral y el bienestar.
- Otros Beneficios: Incluyen una mayor liberación de endorfinas que mejoran el estado de ánimo, disminución del estrés y la ansiedad, corrección de problemas posturales, alivio de dolores crónicos, mayor flexibilidad, aumento de la energía y mejora de la calidad del sueño.
Recomendaciones para el Entrenamiento de Fuerza
Los adultos mayores deben dedicar entre 1 y 2 horas por semana al levantamiento de pesas, divididas en 2 o 3 sesiones. No es necesario usar barras pesadas o grandes máquinas de gimnasio; las pesas ligeras, bandas elásticas o incluso el propio peso corporal son efectivos. Es fundamental subir el peso movilizado poco a poco para evitar accidentes y lesiones.
Un entrenador personal puede diseñar un plan específico que tenga en cuenta las capacidades y necesidades individuales, optimizando los beneficios y previniendo lesiones, lo cual es especialmente relevante en la tercera edad debido a la reducción de las capacidades de sanación y recuperación del cuerpo.

Peso Corporal en la Tercera Edad
Si bien la obesidad sigue siendo un riesgo importante a cualquier edad, la relación con el peso se vuelve más compleja después de los 70 años. En esta etapa, preocupan la pérdida rápida de peso, tener un peso inferior al normal y la sarcopenia.
Paradoja de la Obesidad y Cambios Físicos
Algunas investigaciones sugieren que tener cierto peso de más al envejecer puede, de hecho, ser un factor de protección, un fenómeno conocido como la "paradoja de la obesidad". Sin embargo, esto no significa descuidar el peso, ya que se producen otros cambios físicos:
- Pérdida de Masa Muscular: La falta de ejercicio con pesas después de los 50 o 60 años provoca una gran pérdida de masa muscular, que puede ser muy visible a los 80 o 90 años.
- Aumento de la Grasa Corporal: En adultos razonablemente saludables, se produce un aumento natural de la grasa corporal hasta los 80 años. El objetivo no debería ser adelgazar, sino evitar subir de peso, ya que perder peso en edades avanzadas puede tener riesgos.
- Pérdida de Peso Involuntaria: Hasta uno de cada cinco adultos mayores experimenta una pérdida del 5% del peso corporal en seis a doce meses sin causa conocida, lo cual puede ser un indicio de depresión, ansiedad, medicamentos o incluso cáncer.
- Metabolismo Lento: A partir de los 60 años, el metabolismo se ralentiza, requiriendo menos calorías para funciones vitales. La menor masa muscular, un tejido metabólicamente activo, contribuye a esta desaceleración.
- Redistribución de la Grasa: Parte de la grasa subcutánea se traslada al abdomen, convirtiéndose en grasa visceral, que envuelve órganos y aumenta el riesgo de diabetes al interferir con la absorción de azúcar en la sangre. Esta grasa visceral también puede envolver el corazón y los riñones.
Impacto en la Salud Cardiovascular e Inmune
Tres de cada cuatro personas mayores de 70 años padecen alguna enfermedad cardiovascular. El envejecimiento endurece las arterias y las válvulas cardíacas, eleva la presión arterial y debilita la capacidad del corazón para bombear. El lugar donde se acumula el peso es más importante que la cantidad: la grasa visceral secreta moléculas grasas que aumentan el riesgo de diabetes.
El sistema inmunitario se debilita con los años, y el exceso de grasa agrava este problema al aumentar la inflamación sistémica, que interfiere con los sistemas inmunitario y hormonal. Una combinación de ejercicios aeróbicos y de resistencia puede mejorar la capacidad inmunitaria, incluso si se comienza a una edad avanzada.
Salud Mental e Imagen Corporal
El descontento con el propio cuerpo puede afectar la salud mental a cualquier edad. Sumado al estigma del peso, se vincula a un mayor riesgo de depresión, peor calidad del sueño y menos apoyo social. Es importante hablar sobre el peso con un proveedor de atención médica, ya que la mentalidad sobre las dietas suele estar dirigida a gente joven.
El Sedentarismo y la Obesidad: Desafíos en el Envejecimiento
En países como Chile, que enfrenta un rápido envejecimiento de su población y altos niveles de sedentarismo en adultos mayores, llevar un estilo de vida saludable y mantener un peso adecuado son esenciales para reducir el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Efectos del Exceso de Peso y la Inactividad
El exceso de peso y la poca o nula actividad física en adultos mayores tienen efectos profundos en la salud física y mental, creando un "círculo vicioso":
- Deterioro de la movilidad y la fuerza muscular.
- Aumento del riesgo de enfermedades crónicas.
- Niveles más elevados de depresión y ansiedad.
- Aislamiento social y baja autoestima.
- Mayor riesgo de sarcopenia.
- Complicaciones respiratorias.
- Inflamación crónica y mayor riesgo de infecciones.
- Mayor deterioro cognitivo.
Primeros Pasos hacia una Vida Más Saludable
Integrar hábitos positivos es fundamental en cualquier etapa de la vida. La actividad física y una alimentación equilibrada previenen y mejoran condiciones existentes, lo que se traduce en una mejor calidad de vida, menos medicamentos y una disminución del riesgo de síndromes geriátricos como la fragilidad y el deterioro cognitivo.
Consultar con un especialista es el primer paso para crear un plan personalizado, basado en la evidencia y con un enfoque que promueva la salud a largo plazo, independientemente del peso.
Envejecer no significa perder independencia, energía o calidad de vida. Por el contrario, esta etapa puede ser plena y activa si se prioriza la condición física. El ejercicio regular es una herramienta fundamental para preservar la autovalencia, prevenir o tratar enfermedades crónicas y favorecer la salud mental.