Perro Anciano Inquieto: Causas y Soluciones para Mejorar su Calidad de Vida

El envejecimiento es un proceso natural e inevitable en los perros, al igual que en los humanos. A medida que nuestros compañeros caninos alcanzan la tercera edad, que generalmente se considera a partir de los 8 años, aunque varía según la raza y tamaño, experimentan una serie de cambios físicos, fisiológicos y de comportamiento. Estos cambios, que pueden comenzar de manera sutil, eventualmente tienen un impacto significativo en su vida diaria y pueden manifestarse como inquietud, especialmente durante la noche.

Verlos envejecer es un privilegio, pero también puede traer desafíos que requieren una nueva forma de cuidado y comprensión. Es crucial estar alerta a los cambios de comportamiento, síntomas físicos y signos de dolor para poder intervenir a tiempo y proporcionar el tratamiento adecuado.

La Disfunción Cognitiva Canina (DCC) o Demencia Senil

infografía sobre la demencia senil en perros

La demencia senil en perros, también conocida como disfunción cognitiva o síndrome de disfunción cognitiva (DCC), es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que suele aparecer debido al envejecimiento del sistema nervioso central. Se estima que afecta a más del 50% de los perros de más de 11 años, y esta cifra aumenta con la edad. Aunque puede aparecer en cualquier tipo de perro, independientemente de su raza o tamaño, en los perros grandes puede manifestarse a partir de los 7 años, mientras que los perros pequeños no suelen experimentar síntomas hasta los 11 años.

La DCC no tiene cura, ya que es un trastorno neurodegenerativo progresivo. Sin embargo, existen medicamentos, suplementos y estrategias de manejo en casa que pueden ralentizar su progresión, aliviar los síntomas y mejorar significativamente la calidad de vida de tu perro. Identificar las señales de demencia senil en perros a tiempo es crucial para poder brindarles el apoyo y la calidad de vida que merecen en sus años dorados.

Síntomas de la Disfunción Cognitiva Canina

Los síntomas de la demencia senil en perros pueden variar dependiendo de la raza, el estado de salud del perro u otros factores externos. En la mayoría de los casos, los síntomas comienzan siendo leves y aumentan de manera gradual según avanza el tiempo. Las señales de demencia suelen ser graduales, por lo que una observación atenta es fundamental. No se trata solo de la pérdida de memoria; la demencia puede manifestarse con cambios en el comportamiento, la interacción y las rutinas diarias.

  • Confusión y desorientación: Es uno de los síntomas más notorios y a menudo los primeros que un dueño percibe. Tu perro puede quedarse parado en un rincón, perderse en la casa, olvidarse de por dónde entrar a una habitación o a su cama, o quedarse encallado detrás de una puerta.
  • Cambios en la interacción social: La demencia puede alterar profundamente la relación de tu perro con los demás, haciendo que se muestre menos interesado en la interacción o en el juego. Algunos perros se vuelven más demandantes de atención y afecto, mientras que otros se vuelven más distantes y desapegados.
  • Alteraciones en el ciclo sueño-vigilia: Un perro con demencia a menudo invierte su ciclo de sueño, durmiendo mucho más durante el día y mostrándose inquieto, activo o vocalizando (ladrando o aullando sin motivo) por la noche.
  • Pérdida de hábitos de higiene y eliminación: Es uno de los síntomas más frustrantes y preocupantes. La demencia puede causar la pérdida del entrenamiento para ir al baño, haciendo que el perro orine o defeque en lugares inadecuados. Es vital recordar que esto no es por desobediencia, sino porque el perro se ha olvidado dónde debe ir o no puede controlar sus esfínteres.
  • Aumento de la ansiedad y comportamientos repetitivos: La confusión y la pérdida de control pueden generar mucha angustia en tu perro, lo que se manifiesta en comportamientos compulsivos como dar vueltas en círculos, lamerse de forma obsesiva, morder objetos de manera compulsiva o caminar de un lado a otro sin descanso. Un perro mayor que está inquieto por la noche podría tener dificultades para encontrar una posición cómoda para dormir debido al dolor en las articulaciones o al malestar general.
  • Disminución del nivel de actividad: El perro no presta atención a nada de lo que ocurre a su alrededor, deja de explorar o de responder a estímulos.
  • Pérdida de reconocimiento: El perro deja de identificar a otros animales o personas.
  • Alteraciones del apetito: Tanto un aumento como una disminución en el apetito pueden ser un signo.

Es importante distinguir entre la vejez normal y la demencia senil. La vejez normal implica una disminución gradual de la energía, un aumento del tiempo de sueño y una ralentización general. La demencia senil (DCC), en cambio, implica un cambio cognitivo, como la desorientación, la pérdida de memoria, la pérdida del entrenamiento de obediencia, cambios en la interacción social y la vocalización nocturna.

Otras Causas de Inquietud en Perros Ancianos

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Además de la DCC, la inquietud en perros mayores, especialmente por la noche, puede tener diversas causas. Como veterinario con décadas de experiencia, este es un problema que he visto docenas de veces.

Problemas Físicos y Dolor

El dolor suele ser la principal causa de la inquietud nocturna en perros mayores. Las articulaciones dolorosas debido a la artritis u otras afecciones pueden dificultar que un perro se acueste y permanezca en la misma posición durante períodos prolongados. Como resultado, pueden despertarse con frecuencia o pasearse inquietos. Fuentes comunes de incomodidad incluyen artritis, problemas respiratorios, enfermedad inflamatoria cerebral, hipotiroidismo, diabetes, hipertensión, enfermedad de Cushing, infecciones del tracto urinario y cáncer. El dolor puede volverse más notable para tu perro por la noche cuando hay menos distracciones.

  • Síntomas: Cambios en el comportamiento (menor actividad, cojera, jadeo excesivo), renuencia a ser acicalado, disminución de la resistencia, letargo o debilidad, salivación excesiva, dificultad para acomodarse o estar cómodo, evitar el contacto, problemas para subir escaleras, chillidos o quejidos.
  • Pérdida de apetito: Si tu perro mayor no quiere comer, podría ser un indicio de dolor o problemas de movilidad, como la artritis. Las dificultades de movimiento pueden dificultarles comer cómodamente, lo que eventualmente puede reducir su ingesta de alimentos.
  • Jadeo excesivo: Un perro mayor que jadea mucho podría ser un signo de dolor, ansiedad o incomodidad. Los perros mayores a menudo jadean más debido a la artritis u otros problemas articulares que causan dolor al moverse. Además del dolor, los problemas respiratorios y una menor condición física pueden contribuir a este comportamiento.
  • Lamido frecuente de las patas: Cuando notas que un perro mayor se lame frecuentemente las patas, puede ser un signo de incomodidad en sus articulaciones. Este lamido podría ser un intento de aliviar el dolor o la incomodidad, y es especialmente común en perros con artritis.
  • Tos y arcadas: Aunque pueden no parecer directamente relacionadas con la movilidad, aún pueden indicar un deterioro físico general. Un perro mayor que tose o tiene arcadas podría tener problemas respiratorios que afectan su capacidad para moverse cómodamente.

Cambios Sensoriales y Proceso de Envejecimiento

A medida que los perros envejecen, sus cuerpos experimentan varios cambios que pueden afectar su bienestar general, incluida su capacidad para regular la temperatura corporal. Esta termorregulación disminuida puede volverse particularmente problemática durante la noche, lo que potencialmente lleva a una mayor ansiedad y malestar. Los perros con menor capacidad visual o auditiva pueden tener menor capacidad de detectar o identificar estímulos y ser menos sensibles o más reactivos cuando terminan por detectarlos.

  • Síntomas: Problemas para respirar, debilidad, cambios en los patrones de sueño (más sueño diurno, más vigilia nocturna), tropezar o chocar con muebles, no responder a llamadas, falta repentina de apetito, confusión o agresión, niveles de energía reducidos, disminución de la resistencia.
  • Fobias a los ruidos: Suelen deberse al deterioro sensorial, déficit cognitivo y otros efectos del envejecimiento sobre el cerebro. Con el tiempo, la pérdida de oído, si llega a presentarse, ayudará a mejorar este problema.

Comportamientos Relacionados con la Ansiedad en Perros Mayores

La ansiedad en perros mayores puede ser otro desencadenante para la inquietud nocturna, llevando a una variedad de comportamientos que los dueños de mascotas deben conocer. La confusión y la pérdida de control debido a la edad pueden generar mucha angustia en tu perro.

  • Síntomas: Agresión o comportamiento destructivo, comportamiento compulsivo, hipervigilancia, pérdida del entrenamiento en la casa, salivación excesiva, ladridos excesivos, jadeo, huir o esconderse, deambular, tiritar, movimiento excesivo de la cola, pupilas dilatadas, colas metidas, "ojo de ballena" (ver blanco en sus ojos), pérdida excesiva de pelo.
  • Ansiedad por separación: El perro se mostrará excesivamente nervioso cuando el propietario se apresta a salir, se mostrará destructivo, ladrará, babeará profusamente o eliminará en la casa cuando su dueño no esté. La vejez implica mayor sensibilidad a las modificaciones de la rutina o del entorno.

Cambios en la Rutina o Ambiente

Modificar el horario diario de tu perro o su entorno (como cambiar sus horarios de paseo, comida, juego o sueño) puede desorientarlos, posiblemente provocando ansiedad nocturna. La vejez implica mayor sensibilidad a las modificaciones de la rutina o del entorno.

  • Síntomas: Deambular, cambios en el comportamiento, dificultad para acomodarse, aumento de ladridos, miedo a estar solo, falta repentina de apetito, confusión o agresión.

Incontinencia Urinaria

La incontinencia urinaria es común en perros mayores, especialmente en hembras esterilizadas, y puede contribuir a la inquietud nocturna. Los síntomas que presentan los canes con incontinencia son sencillos: derraman pequeñas cantidades de orina de forma intermitente. Si tu perro es de edad avanzada, comenzará a orinar dentro de la casa como si hubiese olvidado su adiestramiento. Es posible que notes que la cama de tu perro está mojada, e incluso que él mismo tiene olor a orina. La incontinencia es totalmente involuntaria en perros ancianos. Por tanto, no servirá de nada que le regañes, castigues o trates de corregirlo.

  • Causas:
    • Causas neurológicas: el envejecimiento del sistema nervioso autónomo provoca una disfunción cognitiva y pérdida de control sobre los músculos urinarios.
    • Trastornos de la uretra o de la vejiga por fallos en la funcionalidad de los músculos uretrales, del tono muscular del esfínter y de la vejiga.
    • Desequilibrios hormonales comunes en perros machos castrados y hembras esterilizadas, especialmente en razas grandes.
    • Enfermedades relacionadas, como próstata en machos o problemas vaginales en las hembras.
    • Enfermedades sistémicas como una diabetes no controlada.
  • El sobrepeso y la falta de actividad física aumentan las posibilidades de que un perro desarrolle incontinencia urinaria. Los perros con antecedentes de enfermedades urinarias, hormonales o neurológicas, el envejecimiento natural del sistema urinario, lesiones previas en la vejiga, la debilidad muscular propia de la edad y la predisposición genética pueden agravarla.

Síndrome Vestibular Idiopático

El sistema vestibular, ubicado en el oído interno, es el encargado de proporcionar información al cerebro sobre la posición y movimientos de la cabeza, facilitando la coordinación de los músculos para mantener el equilibrio y el movimiento de los ojos. En perros mayores puede aparecer de forma súbita un síndrome de causa desconocida que se manifiesta mediante el ladeo de la cabeza, la pérdida de equilibrio y un movimiento anormal de los ojos, que no va asociado a otros signos típicos del síndrome vestibular de origen neurológico o por otitis. Aparece de forma súbita y gradual, y la mayoría de los perros se recuperan con normalidad en un plazo de 3 a 6 días, aunque en algún caso, puede persistir cierto ladeo de la cabeza.

Soluciones para la Inquietud en Perros Ancianos

perro anciano recibiendo masajes calmantes

La ansiedad nocturna en los perros puede ser un desafío tanto para las mascotas como para sus dueños. Encontrar una solución es crucial para el bienestar de todos los involucrados. Afortunadamente, aunque la demencia senil no tiene cura, existen estrategias de manejo y tratamientos que pueden ralentizar su progresión y ayudar a tu compañero a vivir una vida más cómoda.

1. Consulta con tu Veterinario

Si tu perro muestra signos de ansiedad o inquietud, tu primer paso debe ser consultar a tu veterinario. Ellos pueden ayudarte a verificar la causa del problema y recomendar tratamientos apropiados. Por ejemplo, si un problema grave está detrás del deambular nocturno, como dolor en las articulaciones, demencia canina o incluso cáncer, es esencial que tu veterinario pueda tratarlo lo antes posible y prescribir la medicación necesaria.

Los veterinarios examinamos los hábitos nocturnos de tu perro, seguido de un examen físico completo y varias pruebas diagnósticas para identificar el problema. Prepararse para esta cita es crucial; nos encanta ver a los dueños de perros que pueden enumerar todos los síntomas o, aún mejor, mantener un diario donde registren los comportamientos continuos. Este enfoque es invaluable, especialmente si tu perro lucha con ansiedad nocturna, convulsiones, alergias o cualquier condición de salud persistente, asegurando que ninguna información vital se pierda durante la visita al veterinario.

Preguntas a considerar antes de reunirse con su veterinario:

  • ¿Cuándo comenzó la inquietud de su perro?
  • ¿Ve síntomas durante el día o solo por la noche?
  • ¿Puede identificar algún desencadenante de la inquietud?
  • ¿Qué parece ayudar a la situación? ¿Qué parece empeorarla?
  • ¿Con qué frecuencia se siente incómodo su perro mayor por la noche?
  • ¿Ha habido algún cambio en la casa o en la vida de su perro?

Tus observaciones específicas son cruciales y serán aún más críticas al evaluar la efectividad de varios tratamientos. Usted tiene la capacidad de recopilar datos específicos de la vida diaria de su perro que sus veterinarios simplemente no pueden observar.

2. Considera la Medicación

Si tu perro mayor sufre de inquietud nocturna significativa, los veterinarios podríamos recetar medicamentos específicos para mitigar sus síntomas. Es crucial adherirse estrictamente al régimen prescrito, y es importante mantenerse en comunicación con nosotros respecto a cualquier ajuste necesario en el tratamiento. Los medicamentos típicamente recomendados para manejar la inquietud en perros mayores por la noche están diseñados para abordar su condición única, asegurando su comodidad y bienestar:

  • Anipryl® (selegilina): Este inhibidor de la monoaminooxidasa tipo B (MAO-B) se prescribe comúnmente para perros con Disfunción Cognitiva Canina (DCC) para mejorar la función cognitiva y ayudar a manejar la inquietud nocturna.
  • Benzodiazepinas (Xanax, Ativan, Valium): Estos medicamentos se pueden usar para tratar la ansiedad y promover la relajación en perros mayores inquietos. La sedación es un posible efecto secundario.
  • Antidepresivos (Fluoxetina, Sertralina, Paroxetina, Clomipramina, Amitriptilina): Estos medicamentos pueden ayudar a manejar la ansiedad, la agresión y otros problemas de comportamiento en perros mayores. Los efectos secundarios pueden incluir boca seca, retención urinaria, estreñimiento y secreciones respiratorias secas.
  • Antagonistas de Serotonina e Inhibidores de Recaptación (SARI): La trazodona es un medicamento popular en esta categoría, conocido por manejar efectivamente la ansiedad y el estrés en perros. El 80 por ciento de los perros que usaron trazodona no experimentaron efectos secundarios negativos; los más comunes fueron búsqueda agresiva de comida, sedación, náuseas y diarrea.
  • Anticonvulsivos (Gabapentina): Medicamentos para el dolor como Gabapentina son útiles para tratar la ansiedad, convulsiones y algunos tipos de dolor. La sedación y la incoordinación son los principales efectos secundarios de preocupación, aunque son temporales y se resuelven en unas pocas horas. También se ha informado de diarrea.

3. Ajusta la Dieta de tu Perro

Observar la dieta de tu perro y mejorar su salud general y función cognitiva es una segunda cosa importante que puedes hacer. Aquí hay tres cambios esenciales en la dieta que debes considerar:

  • Dieta Potenciadora del Cerebro: Incorporar una dieta que potencie el cerebro puede desempeñar un papel crucial en la mejora de la función cognitiva y la reducción de la ansiedad nocturna en perros mayores que enfrentan desafíos cognitivos. Es importante buscar dietas que sean ricas en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y nutrientes esenciales. Ejemplo: Purina Pro Plan Neurocare Adult es un innovador suplemento para perros diseñado específicamente para apoyar y mejorar la función cerebral de los caninos, incluyendo triglicéridos de cadena media (TCM) y otros nutrientes de apoyo neurológico.
  • Dieta Renal: Especialmente cuando tu perro tiene condiciones renales o hepáticas, adoptar una dieta renal puede ser beneficioso. Estas dietas especializadas están formuladas para ser bajas en sodio, fósforo y proteínas. Ejemplo: Advance Veterinary Diets Renal Failure es un alimento completo y dietético desarrollado especialmente para perros con insuficiencia renal crónica, con un contenido moderado de proteínas de alta calidad y bajo en fósforo.
  • Dieta Natural: Cambiar a una dieta más natural para perros mayores mejora la digestión de tu perro. Este enfoque de alimentación natural evita aditivos y conservantes artificiales, priorizando proteínas que se ajustan mejor a sus necesidades biológicas. Ejemplo: Calma Pet es un alimento complementario en formato de soft chew diseñado para facilitar la adaptación de tu mascota a situaciones estresantes, mejorando su bienestar general y la calidad del sueño.

Antes de hacer cambios significativos en la dieta de tu perro mayor, siempre consulta con tu veterinario para asegurar que la nueva dieta sea adecuada para las necesidades específicas y el estado de salud de tu perro.

4. Incorpora Suplementos y Golosinas

Más allá de los medicamentos y la dieta, la siguiente intervención importante que puedes realizar es dar suplementos o golosinas. Estos añadidos pueden fortalecer la función cognitiva, fomentar la relajación y mitigar la ansiedad. Los veterinarios a menudo recomendamos varias categorías clave de suplementos y golosinas para ayudar a los perros mayores inquietos:

  • Ácidos Grasos Omega-3 (DHA y EPA): Estas grasas cruciales tienen beneficios antiinflamatorios y son fundamentales para mantener la salud cerebral en perros envejecidos. Incorporar suplementos de aceite de pescado o golosinas ricas en omega-3 puede mejorar significativamente la dieta de tu perro, ofreciendo apoyo a su bienestar neurológico.
  • Antioxidantes (Vitaminas C y E, Selenio): Ayudan a combatir el daño de los radicales libres en el cerebro.
  • S-Adenosilmetionina (SAMe): Puede mejorar el estado de ánimo y la actividad.
  • Golosinas de CBD: Están ganando popularidad por su capacidad para aliviar la ansiedad y fomentar la relajación en los perros. Es crucial optar por productos de calidad y consultar al veterinario.

5. Estimulación Mental y Física

A pesar de la demencia, el sentido del olfato de un perro suele mantenerse. Por ello, los juegos de olfato y puzzles de comida que lo obligan a usar la nariz (como esconder premios) pueden ser muy gratificantes y estimular su cerebro. Mantén la actividad física, pero con paseos tranquilos y cortos en un entorno conocido y seguro. La natación, la fisioterapia y los estiramientos suaves pueden ayudar a mantener los músculos y las articulaciones flexibles. Es importante no castigar a tu perro con demencia por sus accidentes, ya que el castigo no solo es ineficaz, sino que también puede aumentar su confusión, miedo y ansiedad.

6. Adaptación del Entorno del Hogar

Si tu perro mayor tiene dificultades para moverse, simples ajustes en el hogar pueden mejorar su comodidad. Mantener una rutina estricta y predecible con horarios fijos para comer, pasear y dormir reduce la confusión y la ansiedad. Evita reorganizar los muebles o el entorno del perro para que no se desoriente en su propia casa.

  • Camas cómodas: Proporciónale una cama cómoda y consulta a tu veterinario sobre posibles analgésicos si el dolor es una causa.
  • Ayudas para la movilidad: Además de los ajustes en el hogar, hay herramientas como arneses especiales o andadores que pueden ayudar a tu perro a levantarse o caminar.
  • Empapadores: Si hay incontinencia, poner cubiertas impermeables o empapadores en la cama de tu mascota puede ser una buena idea. También sirve cubrir otros lugares de descanso del can, tal como harías con un cachorro.
  • Higiene adecuada: Lava el área genital de tu mascota de forma frecuente con fórmulas suaves, es decir, con productos especializados que no sean dañinos para la piel. Puedes usar un limpiador enzimático.
  • Pañales para perros: En casos avanzados y graves, adquirir pañales especiales para perros puede ser una acción esencial.

7. Manejo de la Incontinencia Urinaria

Si tu perro sufre de incontinencia urinaria, otra de las acciones o técnicas que muy seguramente tu veterinario te recomendará será modificar su alimentación. Una forma de tratamiento natural para perros con incontinencia es la mayor frecuencia de los paseos. Si es posible, ayudará al vaciado de la vejiga que salgas con tu perro después de comer, de beber y de despertarse.

Importancia de la Prevención y el Cuidado Continuo

El mejor tratamiento contra la demencia senil comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. La prevención, a través de la nutrición y la estimulación mental continua, es la clave para mantener la salud cerebral de tu perro a lo largo de su vida. Además, a pesar de que podemos realizar diversos cuidados para evitar su evolución, lo cierto es que la demencia senil es un proceso inevitable que, antes o después, desmejorará los últimos días de nuestro querido compañero.

Cuidar de un perro de edad avanzada, nos demandará tiempo, dedicación, fuerza de voluntad y, sobre todo, mucho amor y cariño. El vínculo que compartimos con nuestros perros se fortalece con cada año que pasa. Tu perro te necesita ahora más que nunca. Bríndale amor, paciencia y comprensión a medida que pasa por estos cambios de comportamiento debido a la edad.

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