Percepción de la Vulnerabilidad ante Tsunamis y Gestión del Riesgo: La Perspectiva de Marcelo Lagos

El devastador tsunami del Océano Índico de 2004 marcó un antes y un después en la percepción del riesgo asociado a estos fenómenos. Este desastre de comienzos del siglo XXI evidenció el elevado costo de desconocer y subestimar el pasado geológico de territorios propensos a tsunamis de gran magnitud. Aunque poco frecuentes, estos eventos representan los peores escenarios conocidos, demandando ahora una mayor atención y la propuesta de nuevas formas de manejar el riesgo.

Mapa global mostrando zonas de riesgo de tsunami y el impacto del tsunami del Océano Índico de 2004

La Visión de Marcelo Lagos: Naturaleza, Desastres y Responsabilidad Humana

El académico del Instituto de Geografía UC, Marcelo Lagos, al reflexionar sobre los desastres naturales que han afectado a Chile, afirma ser "un convencido de que la naturaleza no quiere hacernos daño". Para Lagos, los eventos naturales se vuelven extremos cuando interactúan con condiciones de exposición, y su magnitud depende directamente de las acciones preventivas tomadas previamente. El geógrafo subraya que el tema de fondo de los desastres se relaciona con el desarrollo humano, yendo más allá de los "modelos matemáticos". Un aspecto prioritario, según él, es "atacar la desigualdad, porque generalmente es el más pobre el que está más expuesto".

El Terremoto y Tsunami del 27-F en Chile: Un Hito en la Gestión de Riesgos

El terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010 brindó la oportunidad de observar un evento natural extremo de gran escala en Chile, generando una serie de reflexiones y medidas que han mejorado la gestión del riesgo existente. La gravedad de lo ocurrido en ese pasado reciente refuerza la afirmación de Lagos sobre la nula intencionalidad de daño por parte de la naturaleza. Tras el 27-F, se implementaron planes maestros, con la participación de universidades, y se propusieron diversas formas de reconstruir. A diferencia de países como Japón, donde se adoptan medidas radicales como la eliminación del uso residencial en zonas de peligro, en Chile el enfoque ha sido "convivamos con el riesgo, pero de forma más segura".

Como ejemplos concretos, en Dichato se propuso la construcción de viviendas levantadas en columnas y un borde costero más robusto; en Constitución, se implementaron parques y bosques de mitigación, en cuyo diseño Lagos colaboró con el arquitecto Alejandro Aravena. Gran parte de lo propuesto y evaluado entonces es hoy una realidad, aunque la experiencia de 2010 sigue siendo un aprendizaje constante.

Infografía comparando las medidas de mitigación post-tsunami en Japón y Chile

La Brecha en la Normativa y Planificación para Tsunamis

Lagos ha señalado que, si bien se suele hablar de 15 minutos para evacuar, relatos de pescadores confirmaron que el tsunami del 27-F fue inmediato. La normativa actual establece el uso del suelo y excluye las vías de evacuación del borde costero, pero no especifica cómo diseñar una vía de evacuación adecuada, ni cómo realizar estudios de riesgo fundados, ni qué especialistas deben llevarlos a cabo. El geógrafo concluye que se invierten millones en estudios que, en la práctica, no se materializan en el mundo real. Cuestiona la efectividad de gastar dos mil millones de pesos en sirenas para localidades como Pichilemu, Arica o La Serena, sugiriendo que esa inversión sería más efectiva en un plan regulador integral.

La "No-Naturalidad" de los Desastres: Una Cuestión Antropocéntrica

Lagos sostiene que "los desastres naturales no son naturales", argumentando que las catástrofes ocurren porque el ser humano no prevé suficientemente el curso de la naturaleza. Existe un amplio marco teórico que respalda esta idea: el antropocentrismo nos ha convencido de nuestra capacidad de controlar o gobernar la naturaleza. Cuando la naturaleza nos sobrepasa, se le etiqueta como "evento natural extremo" o "peligro", externalizando la responsabilidad.

Los titulares mediáticos, como "Inundación del río Mataquito" o "Socavón en la duna de Concón", nunca reflejan una "Mala planificación urbana deficiente". Esta externalización de la responsabilidad y la "naturalización" del desastre facilitan culpar a otros. Sin embargo, el problema es endógeno, estructural y inherente a un modelo de desarrollo que construye riesgo de desastre. Ejemplos como el socavón de Concón, la destrucción del Teletón en Coquimbo por un tsunami en 2015, o la desaparición de Chaitén por erupciones e inundaciones, son resultado de decisiones humanas, particularmente de aquellos con poder para determinar cómo se habitan los territorios.

La "Cosmética" Frente a la Planificación Urbana

Lagos explica que la brecha en la gestión de desastres a menudo se aborda con "cosmética", refiriéndose a soluciones tecnológicas como avisos tempranos, señalizaciones de zonas de peligro y vías de evacuación. Sin embargo, la seguridad real se consigue con una buena planificación urbana y un ordenamiento territorial anticipado. Este enfoque preventivo, que es mucho más económico que los costos de reconstrucción post-desastre, aún no se integra plenamente en las decisiones políticas y estratégicas de Chile.

Vulnerabilidad en el Borde Costero y la Orfandad Legislativa

Marcelo Lagos está involucrado en la discusión sobre la nueva ley del Borde Costero, que actualmente está en suspenso. Es de sentido común que construir en la costa frente al mar es peligroso. La dificultad para avanzar en esta materia radica, según Lagos, en un modelo de desarrollo económico neoliberal con sus externalidades negativas, y en la falta de comprensión del riesgo. Comprender el riesgo implica que este debe ser un elemento central en cualquier decisión, proyecto o inversión desde el inicio, y no como una consideración posterior.

Chile es un referente en el tema sísmico; el terremoto de magnitud 8.4 en Illapel en 2015, por ejemplo, cobró la vida de solo 15 o 16 personas, mientras que un evento de esa magnitud podría causar miles de muertes y colapsos de edificios en otras partes del mundo. Sin embargo, otros peligros como incendios, aluviones, tsunamis y volcanes están "huérfanos" en la legislación chilena, sin mencionar fenómenos emergentes como tornados y olas de calor exacerbados por la emergencia climática.

Esquema de las diferentes amenazas naturales y su interacción con el desarrollo humano

Peligros Emergentes y Zonas de Riesgo No Normadas

El sismo de Chiloé a finales de 2016 puso de manifiesto un peligro sísmico previamente invisibilizado en la zona. La región ya había experimentado el terremoto de 1960, que generó cambios verticales en la costa y la necesidad de estructuras palafíticas. Actualmente, los sismos tienen mayor visibilidad debido a su impacto. Las tormentas en el Pacífico Norte, que generan grandes marejadas, se combinan con la urbanización excesiva cerca del borde costero, un área de amortiguación natural.

Un estudio de Marcelo Lagos a principios de febrero de 2017 busca abordar la necesidad de monitoreo y datos actuales en la costa de Atacama, donde no ha habido una catástrofe importante desde 1922. Históricamente, en Santiago se consideraban riesgos como inundaciones por desbordes del Mapocho y anegamientos, así como remociones en masa. Sin embargo, la falla de San Ramón no se entendía como un peligro y, por lo tanto, no está normada. Esto permite densificar e instalar infraestructura crítica en el piedemonte -ampliamente urbanizado- sin restricciones, a pesar de estar expuesto a un peligro sísmico antes incomprendido. Este proceso normativo es lento, obstaculizado por el alto valor del suelo en la zona. La emergencia climática agrava el panorama con procesos hidrometeorológicos más extremos y frecuentes, y el viento se perfila como un nuevo peligro, como lo demuestran los recientes incidentes en Puente Alto y el tornado de Puerto Varas. Muchos de estos procesos, conocidos y novedosos, no están bien comprendidos ni regulados, aumentando los niveles de exposición y, con ello, el riesgo.

Los Incendios: Una Letalidad Creciente Sin Regulación

Existe una asimetría notable: el riesgo sísmico cuenta con normativa, educación y preparación, mientras que los incendios, igualmente periódicos y más letales, no. La normativa sísmica chilena se ha fortalecido tras cada gran terremoto (Talca 1928, Chillán 1939, 1960, Valparaíso 1985, 27F 2010). Sin embargo, los incendios, cuya curva de ocurrencia es exponencial desde los años 70, están conectados con altas temperaturas, monocultivos, la industria forestal y la precariedad habitacional en tomas. Este "cóctel" hace que los incendios se propaguen a tal velocidad que la ley de prevención de incendios forestales y rurales sigue estancada en el Congreso. Hoy, el incendio es "lejos más letal" que el terremoto en Chile, con más de 130 víctimas en Viña del Mar en febrero de 2024, y otros incidentes en Penco y Lirquén.

Desafíos Legislativos en el Uso del Suelo

Sobre el proyecto de ley para impedir la construcción en terrenos quemados, impulsado por el entonces diputado Diego Ibáñez, Lagos enfatiza que esto trasciende iniciativas individuales. Es un tema país que el Ejecutivo debería priorizar, ya que el costo de los desastres desvía fondos de desarrollo humano, salud, becas e infraestructura hacia la reconstrucción. Sin embargo, la prevención no recibe reconocimiento político inmediato; la reconstrucción, con sus cortes de cinta y viviendas nuevas, es más visible. La forma de entender el reconocimiento político debe cambiar, y es el Estado quien debe liderar esta iniciativa en el Congreso, involucrando a todos los sectores políticos, ya que es un problema que se agrava cada año.

En cuanto a los contenidos legislativos, Lagos destaca que el incendio es particularmente complejo, pudiendo modificar la meteorología local y volverse impredecible. En este escenario, el uso residencial no debería estar en áreas con combustible, pero esto no está regulado. Además, la informalidad habitacional, impulsada por procesos migratorios, a menudo se localiza en usos de suelo no aptos, y el Estado carece de capacidad y recursos para fiscalizar.

SENAPRED: Avances Institucionales y Recursos Pendientes

Evaluando el desempeño de SENAPRED (Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres), Marcelo Lagos la describe como una "tremenda institución" que pasó de ser una oficina a un servicio del Estado, ganando relevancia al depender del Ministerio del Interior. Sin embargo, su creación fue aprobada sin recursos, dejando a la institución con mucho poder, pero sin presupuesto y, por ende, "atada de manos" para cumplir con las exigencias de la nueva ley. A pesar de los avances graduales, como la obligación de los municipios de contar con una dirección de reducción del riesgo de desastre, el gran desafío de SENAPRED reside en la falta de recursos económicos y humanos para hacer cumplir la ley. Si se cumpliera lo establecido, los niveles de riesgo disminuirían sustantivamente en el país.

El "Fetiche del Terremoto" y la Ilusión de Invulnerabilidad

Lagos describe el terremoto como un "fetiche nacional", preguntándose por qué conmueve más que otros peligros igualmente periódicos. Esto se debe a que el terremoto es sentido por muchas personas al mismo tiempo, afectando un territorio gigantesco y, dependiendo de su duración, puede confrontar a los individuos con su propia finitud. Esta particularidad le otorga una sensibilidad especial. No obstante, la sociedad olvida rápidamente. Este olvido está ligado a la convivencia con los terremotos: cuando las estructuras soportan los sismos, se genera una ilusión de invulnerabilidad y protección. Si bien es positivo que los edificios estructuralmente no colapsen y que los terremotos no maten personas en Chile (sino las estructuras mal mantenidas o el adobe descuidado), esta invulnerabilidad percibida es un "arma de doble filo" que conduce al relajamiento.

El Escenario Sísmico Más Preocupante para Chile

Según Lagos, la zona metropolitana de Chile está "incubando probablemente un gran terremoto", comparable al de Valdivia de 1960 o al de 1730. Un escenario así, con el 50% o 60% de la población concentrada, junto con el Congreso, los medios de comunicación, la fibra óptica y el gas, sería mucho más complejo que eventos anteriores como el de Illapel en 2015 o el 27-F. Sin embargo, esta preocupación es eclipsada por la ilusión de invulnerabilidad. La mayor inquietud de Lagos no es el sismo en sí, sino la creencia de que las cosas no van a suceder. El caso de Chaitén, borrado en 2008 y que hoy cuenta con un nuevo plan regulador que permite casi todos los usos de suelo previos, sin haber aprendido de las restricciones habitacionales pasadas, ejemplifica esta falta de aprendizaje y disminución del riesgo por parte del Estado.

Diagrama de la falla de San Ramón y su posible impacto en la zona metropolitana de Santiago

La Responsabilidad como Motor de Cambio

Lagos sostiene que "cuando no hay consecuencias, no hay cambios". En la minería, los accidentes graves conllevan consecuencias jurídicas y elevan los estándares de seguridad, como se vio tras el colapso de la represa de Brumadinho en Brasil. Sin embargo, en los desastres urbanos, como aluviones que sepultan asentamientos o ríos que desbordan hospitales, los responsables suelen quedar impunes. El cambio solo ocurrirá cuando haya consecuencias reales para alcaldes, ingenieros y arquitectos, un camino que la normativa debería profundizar, como se vislumbró parcialmente en el caso del edificio Alto Río en Concepción tras el 27-F. Los seguros son otra alternativa para compensar y vivir con el riesgo, aunque no todos pueden acceder a ellos, y ciertos peligros, como los incendios forestales en Estados Unidos, ya no son cubiertos debido a la extrema peligrosidad del escenario.

Estudio de Vulnerabilidad ante Tsunamis en Comunidades Costeras Chilenas

Las características tectónicas y la intensa actividad sísmica del margen continental chileno explican su nutrido historial de eventos catastróficos como sismos y tsunamis, siendo el 27 de febrero de 2010 uno de los más recientes. A pesar de este historial, Chile carece de una respuesta organizada a través de políticas públicas que aborden una gestión integral del riesgo de desastres, prevaleciendo un enfoque unifactorial centrado en las amenazas. Un estudio, basado en el conocimiento de la amenaza de tsunami, indaga los niveles de vulnerabilidad de los habitantes de zonas potencialmente inundables en comunidades costeras de la región centro-sur de Chile. En este contexto, se analizaron diversos tipos de vulnerabilidades en la localidad costera de Quidico (Provincia de Arauco, Región del Biobío), con el objetivo de comprender el desastre desde una perspectiva de vulnerabilidad global: el efecto de un fenómeno natural en las personas y su respuesta. Los resultados de este estudio indican la existencia de altos niveles de vulnerabilidad socioeconómica, educativa, organizacional y política en estas comunidades.

Mapa de la región centro-sur de Chile con la ubicación de Quidico y zonas de riesgo de inundación por tsunami

Divulgación y Concientización por Marcelo Lagos

En una presentación en el auditorio de INACAP sede Calama, Marcelo Lagos explicó la importancia de comprender los riesgos geológicos y climáticos, como terremotos, tsunamis y aluviones, y su impacto histórico en Chile. Subrayó la necesidad de mejorar la planificación territorial y la educación pública para mitigar los efectos de estos desastres, enfatizando la responsabilidad de autoridades y comunidades en la prevención. Con un estilo cercano y didáctico, Lagos motivó a los estudiantes a interesarse por la investigación geográfica y la gestión de riesgos, resaltando el valor de la ciencia para proteger a las comunidades. Su presentación, titulada "falsos logros y desastres", hizo un recorrido por localidades afectadas por el tsunami de 2010 como Constitución, Tirúa y Puerto Saavedra. Además, estableció una analogía entre el terremoto de septiembre de 2015 y el de 1992 en la región de Coquimbo, destacando la repetición del fenómeno.

MARCELO LAGOS advierte que SANTIAGO incuba TERREMOTO CATASTRÓFICO sin planificación adecuada

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