Percepción de la Muerte en el Adulto Mayor

La muerte es un misterio inexplorado, lleno de incógnitas, temores y angustias, un proceso inherente a la vida que acompaña cada instante. El ser humano es el único ser vivo consciente de que la vida está compuesta por varias etapas y que esta llegará a su fin en cierto momento. Durante el proceso vital, el ser humano construye diversos conceptos acerca de la muerte a través de lo que experimenta diariamente en su entorno.

El envejecimiento poblacional es un fenómeno crucial en la segunda mitad del siglo XX en los países desarrollados, y adquiere gran relevancia en los países en vías de desarrollo. Este fenómeno es producto de una serie de variaciones en los indicadores demográficos, como el aumento de la esperanza de vida, la disminución de la tasa de fecundidad y el descenso progresivo en la tasa de mortalidad.

Este incremento, porcentual y absoluto, de las personas mayores ha convertido la ancianidad en objeto de estudio desde múltiples perspectivas (antropología, sociología, medicina, etc.). Precisamente, uno de los ámbitos a tratar en el envejecimiento como proceso es la muerte; en la vejez, esta se hace presente a través del fallecimiento de seres queridos (amigos, familiares, pareja) y se convierte en un tema más próximo y tangible que en generaciones anteriores.

Esquema de las etapas de la vida humana con énfasis en la vejez

Objetivos y Metodología de Estudios

Estudio sobre la percepción del proceso de muerte

Un estudio transversal en adultos mayores de 60 años, realizado en dos Unidades de Medicina Familiar, entrevistó a 121 adultos mayores seleccionados por cuota de los grupos de actividades recreativas. El objetivo fue identificar la percepción del adulto mayor acerca del proceso de muerte. La percepción se midió a través de ocho ítems (cuatro positivos y cuatro negativos), y posteriormente se reclasificó en positiva, indiferente y negativa. El plan de análisis incluyó frecuencias simples y regresión logística.

Resultados del estudio de percepción

  • Predominó el sexo femenino (61%).
  • El promedio de edad fue de 67.97±5.61 años.
  • El 32.2% correspondió al grupo etario de 60 a 64 años.
  • El 50.4% estaban casados y el 57% con primaria completa.
  • Los sentimientos que frecuentemente se presentaron de manera independiente fueron de paz y tristeza con un 27.3%.
  • El 43.8% de la población estudiada se concentró en la percepción negativa.
  • El modelo que mejor se ajustó para explicar la percepción incluyó factores como vivir solo, no platicar con nadie en relación con la muerte, no estar preparado para el momento de morir y morir en el hospital (p<0.5).

La conclusión de este estudio es que la percepción sobre la muerte puede modificarse en la medida en que se tenga conciencia de que su ocurrencia está totalmente garantizada, de manera paradójica, natural, única e individual.

Estudio en el Albergue Central “Ignacia Rodulfo Vda. de Canevaro”

Otro estudio de investigación abordó la percepción que tiene el adulto mayor frente a la muerte con el objetivo de determinarla según la frecuencia y tipo de visitas, y en relación con su significado, sentimientos, y el proceso de preparación y aceptación a la misma. Este estudio fue de tipo descriptivo, transversal y cuantitativo, desarrollado en el Albergue Central “Ignacia Rodulfo Vda. de Canevaro”, ubicado en el distrito del Rímac.

Muestra y técnicas de recolección de datos

La muestra de estudio estuvo constituida por 20 adultos mayores de ambos sexos, comprendidos entre los 70 y 90 años, con grado de dependencia parcial en uso de sus facultades cognitivas, albergados por un tiempo mínimo de 1 año. Estos adultos mayores reciben visitas de familiares o personas no ligadas a su entorno familiar de forma frecuente, esporádica o no reciben visita alguna. Las técnicas utilizadas para la recolección de datos fueron la entrevista, cuyo instrumento fue una escala tipo Likert adaptada, y la entrevista semiestructurada con preguntas abiertas.

Resultados del estudio en el albergue

Los resultados determinaron que el mayor porcentaje de adultos mayores (85%) tiene una percepción con tendencia favorable frente a la muerte, ya que la van aceptando paulatinamente. Esta aceptación es influenciada por diversos factores como el tiempo, la realidad personal de cada individuo y el apoyo de su entorno. El 40% de los adultos mayores recibe visitas mensuales y el 60% de estas visitas son realizadas por familiares cercanos, lo que refuerza la importancia de la compañía durante la muerte, ya que la idea de verse solos y la presencia de dolor les genera temor y miedo.

La importancia de los mayores en nuestra sociedad

Análisis del discurso en el Estado de México

Un proyecto más reciente, del año 2011, se propuso aplicar la técnica de grupos de discusión a un grupo de 7 mujeres de 65 años en adelante, con el fin de identificar el concepto que tienen de la muerte a través del análisis de su discurso. Este estudio buscó evidenciar cómo los adultos mayores captan y perciben la muerte, basándose en estudios previos que ya habían utilizado esta técnica.

Participantes y desarrollo del estudio

Participaron 7 mujeres adultas mayores de un grupo de la tercera edad, con un rango de edad entre 65 y 77 años. Para el diseño de los grupos de discusión se tomaron en cuenta factores que pudieran influir en la percepción de la muerte, como el sexo, la clase social, el nivel académico y el hábitat. Se decidió establecer un grupo de mujeres debido a posibles diferencias de género en la construcción social de la muerte. La clase social se determinó por la zona de residencia, el nivel académico, la profesión ejercida y el tipo de organización visitada en el tiempo de ocio.

Al comienzo de la sesión, se abordaron temas como "la vida" y los momentos más felices y más tristes de sus vidas. Durante el grupo de discusión, la muerte se identificó con el dolor y la separación física. En la clase media, el factor religioso resultó determinante en el momento de la pérdida de seres queridos, sirviendo como apoyo psicológico y/o emocional para superar el duelo a través de la fe.

Hallazgos sobre la pérdida y el temor

La mayoría de las participantes había sufrido la pérdida de familiares en algún momento de su vida, lo cual influyó seriamente en su estado emocional, llegando incluso a intentos de suicidio y hospitalizaciones psiquiátricas. Esto refleja que la mayor pérdida para ellas es la muerte de miembros de su misma sangre, por ejemplo, los hijos.

Al abordar el tema de la muerte de seres queridos, las participantes hicieron mención del orden natural de la vida, considerando ilógico que los menores fallezcan primero. Existe una gran coincidencia en el grupo sobre la forma idónea de morir: rápido y sin sufrir. También coincidieron en tener miedo de contraer alguna enfermedad que les impida valerse por sí mismas y convertirse en una "carga" para sus hijos.

Una preocupación relevante fue el olvido por parte de los hijos, quienes al formar sus propias familias, dejan de prestarles atención y compartir tiempo de calidad, generando rechazo e incomodidad por parte de las nueras y/o yernos. Esta situación las hace sentir incómodas y las lleva a alejarse.

Miedo a la muerte y la eutanasia

A pesar de la estrecha relación de las participantes con su religión, no negaron en aceptar el uso de la eutanasia para una muerte más rápida. Sin embargo, distinguieron entre la eutanasia activa y pasiva, ya que la imagen de aplicar un medicamento para acelerar la muerte les resulta fuerte y prefieren visualizarlo como un proceso natural, sin alargar el sufrimiento innecesario, aunque creen que la eutanasia activa atenta contra lo que su religión dicta.

En este sentido, al tener la oportunidad de asistir a charlas de tanatología y otras en el club de la tercera edad, han tenido acceso al conocimiento de la idea de que es mejor tener calidad de vida que cantidad de vida. El constructo social es muy fuerte en relación con la eutanasia, y aunque las adultas mayores difieren en la forma, concuerdan en no prolongar la vida a través de medios artificiales o tratamientos que solo la extiendan sin calidad.

Tabla comparativa de percepciones sobre la muerte y la eutanasia en diferentes grupos de adultos mayores

Diversidad en las Percepciones en Galicia (España)

Un estudio en Galicia (España) entrevistó a un total de 213 personas mayores en dos localidades (Vigo y Redondela) para analizar sus percepciones en relación con la muerte y cómo influyen factores de distinta naturaleza, como el entorno rural-urbano. La muestra incluía un porcentaje similar de hombres y mujeres, con una edad media cercana a los 75 años; casi la mitad estaban casados y los viudos representaban el 26.3%.

Los entrevistados manifestaron problemas económicos moderados, expresados en dificultades para llegar a fin de mes. En relación con la muerte, el ítem "me asusta la muerte de seres queridos" alcanzó el mayor grado de consenso (4.6), mientras que "me deprime pensar en la muerte" obtuvo la menor puntuación (2.8).

Análisis de factores subyacentes

Se realizó un análisis de componentes principales (ACP) y un análisis de conglomerados jerárquico para identificar factores subyacentes a las percepciones. Se obtuvo una solución de dos factores que recogen el 60.4% de la varianza:

  1. Visión positiva de la muerte: Explica el 48.8% de la varianza e incorpora ítems como "puedo hablar de mi muerte", "la muerte debería verse de forma natural" o "es una pérdida de tiempo pensar en la muerte", que recogen una percepción de afrontamiento y sin temor a la muerte.
  2. Preocupación y temor: Recoge el 11.5% de la variabilidad e incorpora ítems como "tengo miedo a morirme", "me asusta la muerte de seres queridos" o "me deprime pensar en la muerte", que reflejan preocupación, temor y ansiedad relacionados con la propia muerte o la de personas cercanas.

Clústeres de adultos mayores

A partir del análisis clúster, se identificaron tres grupos homogéneos de mayores basados en sus percepciones de la muerte:

  • Clúster 1 ("los centrados en el presente"): Menor edad media, mayor porcentaje de casados y estudios universitarios. Viven con hijos o familiares y en entorno rural. Preocupados por la muerte de personas próximas, pero consideran que la muerte debería verse de forma natural y les importa más la calidad de vida actual.
  • Clúster 2 ("los ansiosos"): Mujeres, viudas o solteras, con edad elevada y baja formación. Viven solas o en centros residenciales, con menor capacidad adquisitiva y muchas dificultades para llegar a fin de mes. Tienen mucho miedo a la muerte, la consideran dolorosa, piensan frecuentemente en ella y temen morir en soledad. Han sufrido un mayor impacto tras la pérdida de un allegado.
  • Clúster 3 ("los despreocupados"): Mayoritariamente hombres casados, que viven con familiares o amigos o en centros residenciales en ámbito urbano. Menor peso de viudos o personas que viven solas. Mayor porcentaje de estudios intermedios y pensiones contributivas, con menos dificultades económicas. Son los que están más de acuerdo con la afirmación "puedo hablar de mi muerte" y reflejan menor preocupación, ansiedad y/o miedo ante la muerte propia o ajena.
Gráfico de barras: Comparación de factores sociodemográficos entre los clústeres de percepciones de la muerte

Factores que Influyen en la Percepción de la Muerte

Los resultados de los estudios indican que el tipo de municipio (rural o urbano) no implica diferencias significativas en las percepciones relacionadas con la muerte. Sin embargo, variables sociodemográficas y económicas como el sexo, la edad, el estado civil, el nivel de estudios, el tipo de pensión o las dificultades económicas, sí condicionan estas percepciones.

  • La edad se relaciona positivamente con las percepciones más negativas en relación con la muerte, ya que el miedo a la muerte puede aumentar a medida que el final de la vida se acerca y las personas acumulan una trayectoria de pérdidas.
  • Las personas casadas viven más centradas en el presente, mientras que las viudas muestran una mayor preocupación ante la muerte.
  • Menores niveles de estudios y peores condiciones económicas se asocian con una mayor preocupación y temor ante la muerte.
  • El afrontamiento de la muerte es más positivo en los mayores que conviven con algún familiar en comparación con aquellos que no disfrutan de esta compañía.

Estas implicaciones son importantes para las políticas relacionadas con el estado de bienestar, evidenciando cómo factores como la soledad o la capacidad económica condicionan estas percepciones, y cómo las percepciones negativas contribuyen a reducir el bienestar de las personas mayores.

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