La Crisis del Sistema de Protección Infantil en Chile y el Rol de Pequeño Cottolengo

Contexto de la Crisis en el Sename: Vulneraciones Sistemáticas y Abusos

El Estado de Chile ha sido objeto de severas críticas y múltiples investigaciones debido a la alarmante cantidad de muertes de niños, niñas y adolescentes bajo la tutela del Servicio Nacional de Menores (Sename). Informes reservados y denuncias han puesto de manifiesto graves fallos institucionales, abusos y una preocupante falta de protección para los menores más vulnerables del país. La conclusión de un lapidario informe de la PDI, que en 2017 investigó 240 hogares de menores, fue que el Estado de Chile viola sistemáticamente los derechos de los niños que están bajo su tutela.

Informes Clave y Hallazgos

El mismo documento de la PDI indica que en el 100% de los centros que dependen directamente del Sename se han cometido “de manera permanente y sistemática acciones que lesionan los derechos de los niños, niñas y adolescentes”. CIPER accedió a ese informe de 257 páginas, que es un resumen de una extensa investigación -contenida en 28 tomos- realizada por un equipo de la PDI a petición del fiscal regional de Los Lagos, Marcos Emilfork, quien investiga las 1.313 muertes en centros del Sename (entre 2005 y 2016) reportadas tras el deceso de Lissette Villa.

Lo grave del informe policial es que constata una violencia sistemática, tal como ya lo había hecho otro documento de la ONU el año pasado. Sin embargo, el reporte de la PDI es mucho más completo que el de la ONU, ya que el organismo internacional visitó solo cuatro residencias, mientras que la policía consideró 240 de un total de 241 que hay en todo el país. Por lo tanto, da cuenta de los cerca de 6.500 niños que el Sename tiene en el sistema de residencias, siendo especialmente grave que la PDI haya constatado que la violación de derechos sistemática se ha cometido en el 100% de los hogares administrados directamente por el Sename.

Hallazgos Clave del Informe de la PDI (2017-2018)

Este grave informe policial fue entregado a la Fiscalía en diciembre de 2018 con copia al gobierno, pero no se hizo público de inmediato, lo que generó fuertes críticas por la falta de transparencia. El diputado René Saffirio, quien reveló la existencia del informe el 2 de julio de 2019, dijo a CIPER que es muy difícil que entre las autoridades informadas por la PDI no se encuentre el ministro de Justicia, Hernán Larraín, a quien le pidió la renuncia ante la gravedad de los hechos.

Los 2.071 casos de vulneraciones graves de derechos contra los niños constatados por la PDI se desglosan en:

  • 432 maltratos por parte de adultos.
  • 1.265 maltratos entre pares.
  • 53 maltratos por parte de familiares al interior de los recintos.
  • 123 abusos sexuales cometidos por adultos y 187 abusos sexuales cometidos entre menores.

El informe policíal es categórico al señalar que “Estas acciones de vulneración de derechos contra niños, niñas y adolescentes se han instalado dentro de la dinámica de funcionamiento propia de los centros”.

infografía sobre tipos de abusos y maltratos en centros Sename según informe PDI

Fallas en la Gestión y Fiscalización

La investigación de la PDI también puso de manifiesto graves deficiencias en la gestión y fiscalización de los centros:

  • Incumplimiento de Protocolos: El 44,5% de los centros no cumplen con los protocolos mínimos exigidos por el Sename. Específicamente, el 72,9% no cuenta con protocolo ante conductas suicidas, y el 76,7% carece de protocolo para “sujeción y contención física frente a desajustes conductuales”.
  • Abusos Sexuales: En el 50% de los hogares se constataron abusos sexuales, sumando un total de 310 casos con connotación sexual. De ellos, 123 fueron cometidos por adultos (92 en hogares gestionados por organismos colaboradores, 21 en los Cread administrados por el Sename y 10 en otros centros) y 187 cometidos por otros menores.
  • Deserción del Sistema: Un 62,9% de los hogares (151) presentaban casos de “deserciones del sistema”. Si se excluyen las residencias para lactantes y discapacitados, la cifra crece hasta un 76,2%.
  • Fiscalización Coordinada: Aunque el 98,3% de los centros recibe una fiscalización periódica por parte del Sename, “en su mayoría, estas supervisiones son coordinadas de manera previa”, lo que podría limitar su efectividad.
  • Visitas Judiciales Insuficientes: Los tribunales de familia deben fiscalizar los centros al menos cada seis meses, pero la PDI confirmó que dos hogares solo recibieron visitas anuales.
  • Falta de Personal Capacitado: En 159 centros (el 66,3% del total) “la persona encargada de la administración de los fármacos en jornada diurna es un educador de trato directo sin la formación profesional ni técnica en el área de la salud”, un funcionario al que solo se le exige cuarto medio rendido para ser contratado.
  • Condiciones Estructurales Inadecuadas: El 93,8% de los centros del Sename “no cuenta con las condiciones estructurales necesarias para el cuidado de residentes con perfil clínico y/o de casos complejos”.

El Caso Lissette Villa y la Visibilización de la Crisis

La muerte de la pequeña Lissette Villa en abril de 2016 conmovió al país y movilizó a la Fiscalía, al Poder Judicial y al Ministerio de Justicia para detener los abusos contra niños y adolescentes en hogares del Servicio Nacional de Menores (Sename). Lissette, de 11 años, falleció por asfixia en el CREAD Galvarino tras ser sometida a una contención física, un evento que gatilló la investigación judicial.

La dificultad de las autoridades del segundo gobierno de Michelle Bachelet, especialmente de su ministra de Justicia, Javiera Blanco, para entregar una cifra precisa de cuántos niños habían fallecido en los hogares, motivó que la Fiscalía iniciara una investigación penal a cargo del fiscal Marcos Emilfork.

Juicio oral por muerte de Lissette Villa: Piden 7 años de cárcel para ex funcionarias del Sename

Principales Causas de Muerte en Centros del Sename

Anexos reservados de informes del Sename detallan las principales causas de muerte registradas en un grupo significativo de fallecidos en centros de administración directa y residencias colaboradoras. Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Paros cardiorrespiratorios.
  • Neumonía.
  • Insuficiencias respiratorias.
  • Asfixia, que puede manifestarse por broncoaspiración, sumersión, sofocación o aspiración de contenido gástrico.

Además de estas causas, el informe señala otros factores determinantes como suicidios (seis casos reportados en un análisis específico), bronconeumonía, shock séptico y falla orgánica múltiple.

Centros con Mayor Índice de Mortalidad

El informe también identifica los recintos donde se produjeron la mayor cantidad de fallecimientos a lo largo de los años. Entre ellos, destacan:

  • Casa Nacional del Niño
  • Pequeño Cottolengo Don Orione
  • Los Jazmines
  • Hogar San Ricardo (Región Metropolitana)
  • Mejoramiento de la Calidad de Vida (V Región)
  • Pequeño Cottolengo (VI Región)
  • CTD Lactante Arrullo (VIII Región)
  • CTD Belén (IX Región)
  • CPE- San Arnoldo (X Región)
  • Los Aromos Sección Severos (VIII Región)

Pequeño Cottolengo: Un Hogar para la Discapacidad Intelectual Severa y Profunda

Misión y Trayectoria

De acuerdo a la definición que hace pública el Pequeño Cottolengo en su portal oficial, la institución acoge hace más de 50 años “a los más frágiles y vulnerables de nuestra sociedad, es decir, a las personas con discapacidad intelectual severa y profunda, mayoritariamente abandonadas”. Este centro sin fines de lucro trabaja en su rehabilitación e integración, además de ofrecerles un hogar digno donde permanecen hasta el día de su muerte. Una estatua del sacerdote Luis Orione recibe en la entrada del hogar Pequeño Cottolengo, en Cerrillos. El terreno de 10 hectáreas alberga a más 330 personas con distintos grados de discapacidad, física o intelectual. La edad promedio de los residentes es de 40 años, ya que la mayoría crece, vive y muere ahí. Hoy, el más joven tiene ocho años y el mayor, 84.

foto de la entrada de Pequeño Cottolengo o de sus instalaciones

Desafíos y Desvinculación del Servicio Mejor Niñez (ex-Sename)

Frente a las cifras presentadas por el Servicio Mejor Niñez, esta institución que ayuda a personas con discapacidad intelectual severa y profunda decidió desvincularse. Pequeño Cottolengo es uno de los organismos colaboradores del Servicio Nacional de Menores (Sename) que mantenía convenio con el Servicio Mejor Niñez del Gobierno, el ex Sename. Sin embargo, según los datos que aportó el Poder Judicial, el 27% de estas organizaciones están con sobrepoblación, y uno de ellos es el Pequeño Cottolengo.

Cristian Glenz, director ejecutivo de la ONG, explicó las razones para poner término al convenio: “El problema es que se deriva a adolescentes, niños y niñas que tienen requerimientos y necesidades distintas. Son infractores de ley, tienen problemas de consumo de drogas o problemas psiquiátricos severos. Ponen en peligro a toda la población que vive con nosotros”. Agregó que “Por ejemplo, en Cerrillos viven 500 personas. Imaginate un niño como ese en Cottolengo, donde la mitad de las personas está postrada y tiene una salud muy frágil. Era un riesgo gigantesco“. Cristian Glenz, director ejecutivo de Pequeño Cottolengo, ha señalado que sus cifras de fallecidos podrían ser mayores si no contaran con financiamiento a través de donaciones privadas, ante la falta de cobertura estatal.

El organismo administra 115 hogares y en los últimos cuatro años ha decidido el cierre de 25 de sus instalaciones.

Población Residente y Condiciones de Cuidado

“Acá se vive una realidad súper dura, porque la sociedad los abandona, nos los entrega y prácticamente nos dice ‘no los muestres, escóndelos en el patio trasero, porque nadie los quiere ver’”, asegura Cristián Glenz. En Chile, según el Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis), cerca de 230 mil personas sufren de algún tipo de discapacidad intelectual y, de ellas, hay alrededor de 11 mil personas que tienen condiciones severas y profundas, como es el caso de la mayoría de los residentes del Pequeño Cottolengo. “Entre nuestras tres sedes tenemos cerca de 600 personas con esos niveles.”

En el Pequeño Cottolengo, cuando hay visitas la mayoría sonríe y saluda con entusiasmo, porque la llegada de gente que viene de afuera no es frecuente. A muchos de los residentes los trajeron chicos y sus familias paulatinamente dejaron de ir. De los residentes que tienen contacto con las suyas, solo un tercio recibe visitas semanalmente; al resto lo vienen a ver más esporádicamente. “Una visita mensual es como no venir. Existen personas que viajan cientos de kilómetros todas las semanas y los que viven acá en Santiago vienen una vez al año.”

El Sistema de Financiamiento

El Pequeño Cottolengo es un organismo colaborador del Servicio Nacional de Menores (Sename), por lo que recibe una subvención por cada menor del hogar. El Ministerio de Educación (Mineduc) y el Ministerio de Salud (Minsal) aportan en total otro 20 por ciento, y el 60 restante viene de donaciones privadas, colectas, fundaciones y eventos. Los mayores de 18 años no reciben la subvención por parte del Sename y los mayores de 25 pierden el beneficio por parte del Mineduc, quedando sin financiamiento.

Historias de Vida en Pequeño Cottolengo: El Caso de Antonio, Carmen y Jesús

Nacimiento y Desafío Institucional

Antonio nació el 15 de mayo de 1984 con hipoxia (falta de oxígeno) y llegó al Pequeño Cottolengo con 10 meses, cuando personal de Carabineros lo encontró en la calle. Él sufre de una discapacidad intelectual leve, lo que le ha permitido asumir más responsabilidades dentro del hogar e incluso trabajar. Él se enamoró de Carmen, una joven que también sufre de discapacidad intelectual, pero en mayor grado.

Un día, mientras se le realizaba un control médico a Carmen, el personal se dio cuenta de que ella estaba embarazada. Como el hogar tiene la tuición legal de sus integrantes, a todas las mujeres se les da anticonceptivos, a menos de que alguna se niegue a tomarlos. Pero en el caso de Carmen, el método falló. En el Pequeño Cottolengo, “Los chicos son bastante respetuosos y conocen sobre sexualidad. En la escuela se les enseña sobre reconocimiento del cuerpo humano y sobre lo que es y no es privado.”

La llegada del menor era una situación complicada para el Pequeño Cottolengo: no podía quedarse dentro del hogar, ya que se volvería un niño institucionalizado. Frente a esta situación, la institución no tuvo más opción que comenzar el proceso de darlo en adopción, pero decidió solicitarle al Tribunal de Familia que Antonio y Carmen pudieran mantener contacto con su hijo y con la familia adoptiva en todo momento, sin tener que esperar a que Jesús cumpliera 18 años para conocerlos. Como un hecho inédito y excepcional, la corte lo aceptó.

Una Adopción Inédita y el Lazos Familiares

En 2005, la estilista Verónica Aravena pisó por primera vez el Pequeño Cottolengo. Llegó porque una clienta le pidió que les cortara el pelo a los residentes. “Ahí te topas con una realidad que no es conocida para la sociedad.” Después de esa primera vez, Verónica sintió que tenía un compromiso con la gente del Pequeño Cottolengo, y empezó a ir más seguido, junto a Jaime Pasache, su marido. Verónica también conoció a Carmen y la acompañó durante su embarazo.

En una de las visitas al hogar, Verónica escuchó hablar a una enfermera sobre la situación de Jesús. “Sentí un gran dolor al saber que Antonio y Carmen no podrían disfrutar a su hijo. Lloré todo el camino de vuelta a mi casa, pensando en cómo podríamos ayudarlos”, recuerda Aravena, quien ese mismo día sentó a Jaime y a sus dos hijos, de 18 y 16 años, y les comentó la situación. Jaime aceptó la idea de adoptar a Jesús: “acepté porque soy papá y sé que uno quiere estar con sus hijos. Sería injusto que ellos estén sin su guagua porque tienen una situación de discapacidad.”

A los tres meses del nacimiento del menor, el matrimonio finalmente conoció al nuevo futuro integrante de su familia. Como ellos ya habían apadrinado a otra joven, el proceso de selección para la adopción fue más fácil y rápido. Verónica asegura que su lazo maternal comenzó cuando el menor se fue a su casa por ocho días, porque había una bacteria en el hogar. En esos días, ella dejó de trabajar y se dedicó al menor. “Dormí con él en mi pecho, lo estimulé y creé un apego.” El matrimonio recuerda que en la tercera noche ambos estaban acostados con Jesús, cuando Jaime lo miró y le preguntó a su señora: “¿Cómo vamos a devolver a este niñito?”

El Futuro y la Integración

Hoy, Antonio divide sus días entre el Pequeño Cottolengo y la casa de Verónica y Jaime, ya que “No puede dejar bruscamente el hogar”. Mientras la familia conversa, Antonio busca su billetera, saca su carné y lo muestra: “Dice Antonio Pasache Aravena”. El matrimonio no solo adoptó al menor, también reconoció y le dio sus apellidos a Antonio. Jaime comentó entre risas: “Nunca pensé que sería papá de nuevo, pero todo se fue dando de a poco. Tampoco me imaginé tener un hijo tan grande como Antonio”.

Antonio ahora tiene un sueño para el futuro, que es alguna vez poder independizarse. Él es parte de la vida y crianza de su hijo, lo acompaña a sus controles médicos y le prepara su leche. Ante la pregunta de si le gusta vivir con Verónica y Jaime, Antonio responde: “Sí, porque acá estoy con Tonino y los quiero mucho.” En ese momento, Jesús interrumpe y abraza a Antonio. Le dice: “Lo que nos gusta es jugar en la plaza. Corremos y corremos en los juegos para ver quién gana.”

foto de Antonio, Carmen, Jesús y la familia adoptiva (Verónica y Jaime) interactuando

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