En el contexto actual, las iglesias enfrentan un significativo desafío: la preocupación por la pérdida de fe en las nuevas generaciones. Investigaciones como la del Pew Research Center, “Religión en América Latina: Cambio generalizado en una región históricamente católica”, revelan una transformación del panorama religioso. Esta no se debe solo al traspaso de católicos a protestantes, sino también al creciente número de personas que prescinden de toda afiliación a la religión organizada, una categoría que incluye a ateos, agnósticos o aquellos sin una religión en particular. Como se sabe por censos y encuestas latinoamericanas, los jóvenes "sin filiación" son el grupo que más ha crecido en la última década.
Aunque con frecuencia las iglesias han mantenido una visión fundamentalista, conservadora e incluso proselitista, es importante destacar que muchos líderes cristianos se han abierto a la espiritualidad de la niñez. Adoptan una visión basada en la "revolución de la ternura" que invita a pensar que "otro mundo es posible para la niñez".
Definiendo la Acción Pastoral: Más Allá de la Cosmovisión Denominacional
A menudo, el trabajo pastoral ha sido un reflejo de cosmovisiones denominacionales, dogmáticas y, en muchos casos, perspectivas conservadoras y fundamentalistas. Sin embargo, el especialista Casiano Floristán fundamenta una teoría de "acción pastoral" cuyo marco constitutivo es el Reino de Dios, tal como fue practicado y predicado por Jesús.
En este sentido, el aporte de Floristán revela que no toda actividad pastoral es una verdadera "acción pastoral". Se necesitan criterios bíblicos y, sobre todo, seguir el Reino de Dios predicado por Jesús. Por lo tanto, la auténtica acción pastoral es cristocéntrica, se fundamenta en la misión de Jesús, fue practicada por sus discípulos y debe ser implementada de forma contextualizada por nuestras comunidades de fe.
La Espiritualidad Inherente de la Niñez y su Conexión con Dios
Reconocer que la espiritualidad de la niñez depende de Dios
Una de las visiones adultocéntricas más comunes de la niñez es que sacerdotes, pastores y clérigos son los únicos mediadores entre la niñez y Dios. No obstante, las investigaciones sobre la espiritualidad infantil y diversas encuestas muestran una realidad diferente: la espiritualidad de la niñez está intrínsecamente relacionada con Dios y es inherente a los niños.
Al respecto, se ha constatado que la gran mayoría (95%) de las niñas, niños y adolescentes entre 10 y 18 años tienen una imagen positiva de Dios. Le reconocen como "padre amoroso y comprensivo" (80%), "un amigo que siempre brinda buenos consejos” (47%) o como una “mamá amorosa y comprensiva” (26%). Además, para la gran mayoría, Dios es fuente de amor (68%), de consuelo (58.5 %), de apoyo (56.5%), de perdón (45 %) y de orientación (38.2 %).

La Distancia entre las Iglesias y la Niñez
La misma encuesta citada, realizada por World Vision Latinoamérica y el Caribe en 2021 sobre la salud mental y espiritualidad de la niñez, muestra que la iglesia no es la comunidad donde las niñas y niños se conectan prioritariamente con Dios. Solo el 23% de ellos indican conectarse con Dios a través del culto o la misa, y un 12% mediante la catequesis o la escuela dominical. La oración personal y la oración en familia son las maneras más frecuentes de conectarse con Dios, aunque estas apenas representan el 43% y 41% respectivamente.
Esto lleva a reflexionar sobre preguntas cruciales: ¿Cuáles son las consecuencias de haber invisibilizado a la niñez en las iglesias? ¿Qué cambios debemos hacer para que las iglesias sean tiernas con la niñez y respondan a las necesidades de estos grupos, especialmente los vulnerables?
¿Qué Implica la Pastoral para Niños y Adolescentes?
La pastoral, en cualquier entorno de acompañamiento, ya sea educativo o de fe, se refiere a los sistemas, el acompañamiento y las estructuras diseñadas para asegurar que todos los niños y adolescentes se sientan seguros, valorados y comprendidos. Un entorno exitoso requiere que el rendimiento académico o el desarrollo espiritual vayan de la mano con el bienestar emocional.
Fuera del entorno educativo o religioso, es común pensar que la pastoral es sinónimo de disciplina. Sin embargo, la realidad de la pastoral para niños y adolescentes es mucho más rica. Se trata de fomentar la empatía, el respeto y la seguridad emocional.
En el contexto actual, donde factores como las redes sociales y los cambios culturales añaden presión a los jóvenes, la pastoral cobra más relevancia que nunca. Desde la perspectiva de un niño, la pastoral implica tener al menos un adulto de confianza al que recurrir, ya sea por un conflicto con un compañero o por ansiedad académica o espiritual.

Funciones y Ejemplos de una Pastoral Efectiva
Las funciones de la pastoral son clave para entender su valor. Un ejemplo concreto de pastoral educativa que demuestra el acompañamiento es la “caja de confidencialidad”. A través de esta herramienta, las notas son leídas diariamente, y aunque no siempre se pueda responder de inmediato, siempre hay un seguimiento. Este tipo de iniciativas refuerza la idea de que los niños se sienten escuchados.
La pastoral no debe ser un añadido, sino un eje central en la vida de una comunidad o institución. Un ambiente acogedor, donde los niños interactúan con respeto y amabilidad y se sienten escuchados, es el reflejo de un modelo que combina la excelencia con la atención emocional y espiritual. En definitiva, la pastoral para niños y adolescentes es el conjunto de acciones y estructuras que garantizan su bienestar integral.