Transformación del Paseo Bandera: entre la movilidad urbana y la recuperación del espacio público

El Paseo Bandera, uno de los principales hitos urbanos del centro de Santiago, atraviesa un proceso de transformación significativa. La iniciativa, impulsada por la Municipalidad de Santiago en conjunto con el Ministerio de Transportes y el Serviu, busca reforzar la conectividad en el eje norte-sur de la capital, redefiniendo el uso de este espacio emblemático que durante años funcionó como un paseo exclusivamente peatonal.

Vista aérea del Paseo Bandera mostrando su extensión de 400 metros y el mural de piso característico.

Antecedentes y evolución del Paseo Bandera

La historia del Paseo Bandera es un caso particular de transformación urbana. Lo que nació en 2013 como una intervención temporal de "urbanismo táctico" -aprovechando el cierre por las obras del Metro- terminó consolidándose como un colorido hito urbano. Inaugurado en diciembre de 2017 bajo la administración del alcalde Alessandri, el proyecto transformó 400 metros de calzada en un mural de piso, incorporando murales laterales, obras escultóricas y mobiliario urbano.

En su etapa de mayor auge, el proyecto fue celebrado por su capacidad de recuperar la ciudad para los peatones, alcanzando cifras de flujo peatonal superiores al 278% los fines de semana y una satisfacción ciudadana del 96%. Sin embargo, eventos como el estallido social de 2019, la pandemia y el posterior descuido administrativo lo convirtieron, según las autoridades actuales, en un símbolo de inseguridad y decadencia del espacio público.

Fotografía del mobiliario urbano del Paseo Bandera, destacando la fusión entre arte y arquitectura.

El nuevo proyecto: conectividad y transporte

Ante el deterioro del sector, la actual administración municipal ha decidido intervenir el eje para rehabilitar el tránsito de transporte público. El plan contempla una inversión aproximada de $1.600 millones y busca integrar la movilidad colectiva con el uso peatonal.

  • Objetivo central: Habilitar una pista de 3,5 metros exclusiva para buses de la Red Movilidad.
  • Restricciones: Se establece un límite de velocidad de 30 km/h y una prohibición total para automóviles y camiones particulares.
  • Distribución: Se mantendrá el 90% del espacio para uso peatonal.
  • Plazos: Las obras se ejecutan en 140 días, divididas en etapas desde Alonso de Ovalle hasta General Mackenna.

El alcalde Mario Desbordes ha enfatizado que este corredor es clave para el sistema de transporte, señalando que la convivencia entre peatones y buses eléctricos de alto estándar permitirá un ahorro de aproximadamente un 50% en los tiempos de viaje. Asimismo, se ha confirmado la remoción de una escultura de nueve metros para facilitar la adecuación del espacio.

Debate técnico y controversia ciudadana

La intervención ha generado un intenso debate entre diversos actores sociales. Un grupo de cien profesionales, entre arquitectos, ingenieros y urbanistas liderados por Pablo Allard, ha cuestionado la convivencia entre peatones y buses en una calle de 14 metros de ancho, planteando dudas sobre si esta medida realmente reducirá las incivilidades en el centro.

Por otro lado, la preocupación patrimonial también se ha hecho presente: el Club de la Unión, edificio declarado Monumento Histórico, ha presentado reclamos ante el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) advirtiendo sobre posibles riesgos estructurales por vibraciones e impactos paisajísticos. Mientras tanto, los locatarios del sector mantienen una postura cautelosa, expresando incertidumbre sobre cómo estas obras afectarán sus ventas y el futuro comercial del barrio.

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Perspectivas sobre el futuro de Santiago

La discusión sobre el Paseo Bandera trasciende lo técnico; se ha convertido en una reflexión sobre el modelo de ciudad que se desea construir hacia el quinto centenario de la fundación de Santiago. A diferencia de casos internacionales, como el de Oxford Street en Londres -donde la peatonalización fue fruto de dos décadas de debate y consultas ciudadanas-, en Santiago las obras avanzan mientras la deliberación persiste.

El desafío para las autoridades locales será demostrar que la coexistencia entre el transporte público y el espacio ciudadano puede ser exitosa. El compromiso municipal incluye, además, la recuperación del mobiliario urbano y del arbolado, con la intención de transformar el eje en un boulevard al aire libre que recupere la vitalidad del casco histórico.

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