La palabra "paco" se ha utilizado durante mucho tiempo en Chile para referirse popularmente a los funcionarios de Carabineros de Chile. Su origen es desconocido, y existen múltiples supuestos sobre su génesis, algunos de los cuales se remontan a más de dos siglos. Sin embargo, en términos generales, la mayoría de estas versiones carecen de fuentes consistentes que les den solidez.
Historia y Controversias del Término
Primeras Menciones y Debate Institucional
Lo que sí es posible asegurar es que este vocablo tiene una carga histórica importante, ya que se usaba desde antes de la creación de Carabineros de Chile en 1927, para designar, mayoritariamente de forma peyorativa, a los funcionarios policiales. Actualmente, es posible señalar que, de acuerdo con la connotación que se le dé, puede o no ser negativa, y su vigencia se mantiene en el lenguaje chileno.
Hace casi cinco años, un alcalde generó controversia al pedir sanciones para quienes emplearan la palabra "paco" para referirse a los policías de Carabineros de Chile. Su argumento era que el uso de este calificativo era una forma de "ningunear el trabajo de Carabineros" y que, de no adoptarse medidas, Chile se transformaría en "un país anárquico, lleno de vicios y donde el desgobierno parecerá una práctica habitual". Propuso endurecer las penas por desacato a la autoridad y emplazó al Consejo Nacional de Televisión y a la Asociación de Radiodifusores de Chile a impulsar el respeto hacia la institución policial y evitar el término "paco" en sus transmisiones.
Es interesante comprobar que, inclusive dentro de las filas policiales, el término se asumió hasta cierto punto con humor y como autodenominación. En su "Canto a mi labor", un guardián de la policía fiscal de Los Andes se designa como "paco profesional", mientras que en Valparaíso, Enrique Devia publicó un artículo titulado "¿Por qué soy paco?". En las revistas de la policía fiscal se empleó profusamente en versos dedicados a “Nuestro paco”, en viñetas y caricaturas, y hasta un corresponsal firmaba como “Paquito”. No obstante, algunos policiales se molestaron o no se sentían cómodos con el apodo, sobre todo cuando era pronunciado en medio de manifestaciones públicas y choques con la policía, pero el término se mantuvo vigente.
En un contexto de aparente (y fugaz) distensión en medio de la cuestión social, los editores del Álbum gráfico de la Policía de Santiago, publicado en 1922, opinaron que "…la misma palabra ‘paco’ que tan mal sonaba a algunos oídos, cuando algunas personas la lanzaban como insulto, ha casi desaparecido". Sin embargo, no desapareció y continuó usándose para nombrar a los sucesores de serenos, vigilantes, guardias municipales y guardianes de las policías fiscales.
Informe Especial: La "Beca Norambuena", el origen del "Pacogate"
Teorías y Mitos sobre el Origen
A lo largo de los años, se han planteado diversas teorías sobre el origen de "paco".
Origen Quechua y el Color de los Uniformes
Entre las explicaciones más reiteradas por los foristas, se mencionaba que el término derivaba de una sigla alusiva a la frase "Personal a Contrata"; o, más sofisticadamente, que P.A.C.O.S. remitía al "Personal a Contrata de Orden y Seguridad" de Carabineros, versión que hasta el día de hoy circula al interior de la institución. Sin embargo, en publicaciones literarias y policiales muy anteriores a la creación de Carabineros de Chile (1927), no es difícil hallar testimonios que muestran que desde el siglo XIX el apelativo era de uso común y extendido para referirse a los funcionarios de distintos cuerpos de policía del país.
Una antigua teoría, sugerida en principio por Zorobabel Rodríguez en su Diccionario de Chilenismos de 1875, postula que la palabra venía de la sustantivación de la voz quechua ppáccu, que significa "bayo" y era el color de unos ponchos que usaban los funcionarios policiales de aquella época. En la misma línea, el reconocido periodista y escritor Héctor Velis-Mesa indicó alguna vez que el nombre provenía de "una especie de manta que usaban, que era del color paco". Variantes de esta hipótesis sostienen que las mantas eran de alpaca, y que de ahí se empezó a designar a sus portadores como "pacos".
El coronel Diego Miranda Becerra, en "Jugando al paco-ladrón" (Policía y Carabineros. Ensayos Históricos y Biográficos), y años antes en la revista Ilustración Policial (marzo de 1922), tomada del diario Las Últimas Noticias, explica que "paco" se atribuye a un vigilante de nombre Pascual Mendoza, quien por 1830 cuidaba que los niños no robaran sandías o melones de las carretas que llegaban cargadas de fruta. Conocido por su hipocorístico "Paco", fue popularizado por los niños. Al verlo, los chiquillos se corrían la voz de alarma gritando: "guarda con el Paco", "allá viene el Paco", "el Paco, el Paco". Según Miranda, a partir de esto las madres comenzaron a amedrentar a sus hijos amenazándolos con llamar a Paco, con lo cual el apelativo pasó por los serenos, más tarde a los vigilantes y terminó en los Policías Fiscales y Carabineros de Chile.
Lo más probable es que "paco" provenga del quechua ppáccu, que significa "rubio, castaño, bayo". Hace algunos años no era raro ver a los policiales de Santiago abrigados con ponchos "pacos", los únicos capotes con los que aún se defienden del frío y de la lluvia en varios departamentos. En Chile, existen ejemplos de adjetivos que expresan color trocados en sustantivos que designan a las personas que de él acostumbran vestirse. Por ejemplo, se llama vulgarmente "morados" a los obispos y "negros" a los tordos. Por la inversa, se llama "carmelita" al color del hábito de los religiosos de la orden del Carmelo, y "lacre" al rojo, solo porque este es el color que comúnmente se le da a aquél. Por lo tanto, es plausible suponer que el color de los ponchos de los guardias civiles haya servido al vulgo para formarles un nombre.
Apodos de Vigilantes: Francisco y Pascual
En el contexto de la polémica de 2018, algunos comentaristas y sitios web sacaron a colación viejos mitos urbanos que atribuían el origen al apodo de un vigilante del puente de Cal y Canto de Santiago (inaugurado en 1780), de nombre Francisco, quien destacaba por su ímpetu para alejar a maleantes y ladrones. Al grito de "¡Arranquemos que viene Paco!", el término se habría extendido a sus compañeros, los "pacos", y a partir de ahí, a todos aquellos encargados de velar por el orden y la seguridad en la ciudad.
También hubo quienes recordaron una antigua teoría, sugerida en principio por Zorobabel Rodríguez en su Diccionario de Chilenismos de 1875, según la cual la palabra venía de la sustantivación de la voz quechua ppáccu, que significa bayo y era el color de unos ponchos que usaban los funcionarios policiales de aquella época.
En 1922, el diario Las Últimas Noticias publicó una columna titulada "Origen de los pacos", donde se afirma que la palabra "la inventaron los muchachos de Santiago" en tiempos en que todavía no existían cuerpos de policía en el país. Se relata que, ante los constantes robos de los productos de las carretas en el Mapocho, los carreteros e indígenas contrataron a un veterano, Ño Pascual Mendoza, para que cuidara las carretas. Familiar y cariñosamente, a Ño Pascual le decían "don Paco" y "don Paquito". Cuando "don Paco" recorría las carretas, los chiquillos se corrían la voz de alerta con los gritos: "¡el paco! ¡el paco! ¡guarda con el paco! ¡ey viene el paco…!". Al aumentar las carretas, "don Paco" buscó dos ayudantes a los cuales la chiquillada les llamó ¡los pacos! Desde entonces, la "chiquillada" siguió llamando "pacos" a los serenos, vigilantes del día y guardianes de la policía fiscal de Santiago. "Paco" pasó a representar al encargado de mantener las mercaderías a salvo de los ladrones, a cambio de un "sueldecillo"; un custodio de la propiedad y el orden, labores primigenias de la policía. Este se considera el significado original.
Esta es una mezcla de las versiones de Francisco Torrejón con la de Pascual de Román, dejando sobre el tapete las mismas dudas. Cabe destacar que, a diferencia de las interpretaciones anteriores, Miranda señala claramente que no existe una versión establecida, añadiendo la explicación sobre la confección de la manta de alpaca.
El "Paco" según el Museo Histórico de Carabineros de Chile
El Museo Histórico de Carabineros de Chile reconoce en su web que el término "paco" tiene una génesis desconocida. Afirman que "en términos generales, la mayoría de las versiones carecen de fuentes que le den consistencia a este apelativo. Lo que sí es posible asegurar es que este vocablo tiene una carga histórica importante, pues se usaba desde antes de la creación de Carabineros de Chile, para designar, mayoritariamente en forma peyorativa, a los funcionarios policiales. Actualmente, es posible señalar que, de acuerdo a la connotación que se le dé, puede o no ser negativa más allá de eso, su vigencia se mantiene en nuestro lenguaje".
El museo también explora el debate sobre los significados etimológicos, sugiriendo que "paco" podría tener origen quechua. "Paco era precisamente un animal que podría ser la llama o la alpaca, basta señalar que el nombre científico de esta última es Vicugna pacos". Ya en 1875, existían registros del uso de la palabra. Vicuña Mackenna, detalla el portal del museo, "considera ayuco como otra forma despreciativa similar a paco y del análisis se establece que en 1875 se conocía a los policías con ese apelativo".
El Diccionario de la RAE (1817) asume la acepción de la palabra, que alude a que "paco" es una llama o alpaca, "especificando más sobre esta especie, agregando que el lomo es de color rojizo y el vientre blanco, agregando un nombre científico que fue antecesor al actual de ese auquénido: Camelus pacos". Este cambio para designar un color comienza a verse con más claridad a partir del Nuevo Diccionario de la Lengua Castellana del gramático español Vicente Salvá (1846), que define "paco" como bermejo. Y así llaman metal "paco" al que tiene este color, aunque en algunas partes del Perú dan este nombre al verde cobrizo y en el Potosí, a todo el que no sea acerado ni negrillo. Entonces, "comienza a denominarse como paco llama, para aludir a un auquénido, todavía sin mucha claridad si es una llama o una alpaca. Sin embargo, la base de fondo continúa".
El artículo concluye asegurando que "la asociación de colores por parte de la población para nombrar al oficio de policía es también muy antigua. Y añade que se usaba un uniforme de invierno y de verano del cual perdura una lámina confeccionada por el naturalista francés, donde visten un traje blanco acompañado de un gorro con banda roja. En tanto, es altamente probable que el apodo hiciera referencia al de invierno, posiblemente de negro, color que han vestido históricamente los sacerdotes, así como el traje de verano de la policía ha sido blanco". En su época, las Policías Fiscales también fueron llamadas "los azules", por lo tanto, la asociación entre el color y la Institución viene desde muy antiguo, siendo "paco" probablemente la herencia más vetusta de esta asociación en la policía. Después de este análisis, solo resta concluir que esta expresión encierra una connotación positiva que es parte de nuestra historia.
Interpretaciones y Análisis Recientes
El presente escrito describe la revisión desarrollada en torno al concepto del cuidador y del cuidado, mostrando los modelos de intervención descritos en la literatura al desarrollar trabajos en salud con este grupo poblacional. El psicólogo Francisco Cubillos, en una charla en el Centro de Atención Psicológica de la Universidad UNIACC, reflexionó sobre la importancia de cuidar a otro, aludiendo a que es una relación que está en los orígenes de la condición humana.
El Coronel Franklin Troncoso Bächler, quien escribió "¿Qué pasó con Pascualito?", menciona el Diccionario de Chilenismos y de otras locuciones viciosas del sacerdote y escritor Manuel Antonio Román, publicado entre 1901 y 1918. Según esta alusión, "paco" se origina en el diminutivo de Pascual, usado en Chile durante la primera mitad del siglo XIX. Román relata que un vigilante llamado Pascual, al ser visitado por su familia del campo en Santiago, fue llamado "Paco" en repetidas ocasiones, lo que causó risa entre los transeúntes y llevó a que el nombre se extendiera como burla a todos sus compañeros. Troncoso agrega que esta "noticia falsa" se extendió por todo el país, asegurando que esta casualidad fue la que dio origen al apelativo. El problema de esta versión es que no cita ninguna fuente y asimila la realidad de la década de 1910 a la de un siglo antes, cuando ser policía no era visto como una profesión u oficio consistente.

El Cuidador en el Ámbito de la Salud
Definición y Rol del Cuidador
Los cambios en la autonomía personal de los pacientes son lo paradigmático de la enfermedad mental en el anciano. A medida que la enfermedad avanza, el paciente necesita ayuda o al menos supervisión para realizar tareas básicas o de autocuidado. Según diversos estudios, en España esta tarea recae mayoritariamente en el entorno familiar, particularmente en una mujer, que se convierte en la cuidadora principal y muchas veces en la única.
Se entiende por persona dependiente aquella que, por motivos de edad, enfermedad o discapacidad, y ligadas a la pérdida de autonomía física, sensorial, mental o intelectual, precisa con carácter permanente la atención de otra persona o ayuda para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Gran parte de los cuidados precisados por estas personas recaen sobre los denominados cuidadores informales, entre los que destacan los cuidados prestados por la familia, que es el principal proveedor de cuidados de salud. Así, la labor de los cuidadores informales contribuye al mantenimiento de las personas en su entorno social, disminuyendo la utilización de recursos formales y demorando o evitando el ingreso en instituciones.
Se define como cuidador principal informal (CPI) a la persona encargada de ayudar en las necesidades básicas e instrumentales de la vida diaria del paciente durante la mayor parte del día, sin recibir retribución económica por ello. El cuidador asume paulatinamente tareas cada vez más complejas careciendo de formación específica para ello. Por regla general, no recibe mucha información respecto a lo que le ocurre a su familiar, lo que supone una sensación mantenida de ausencia de control sobre la situación.
Impacto en la Salud del Cuidador: El Síndrome del Cuidador
La prestación de cuidados puede tener un impacto negativo en la salud del cuidador. Esto se conoce como el síndrome del cuidador o sobrecarga del cuidador. Abarca un gran número de síntomas que afectan a todas las áreas de la persona y con repercusiones médicas, sociales y económicas negativas en el cuidador. Y lo más importante, la relación con el familiar al que cuida cambia.
Según se extrae de trabajos realizados, los cuidadores no se cuidan. Acuden muy poco a su médico y tienden a utilizar diversas medicaciones sin prescripción médica, como fármacos para el dolor o para la ansiedad. Se trata de un colectivo vulnerable y además, oculto. Desde el punto de vista de una atención psicogeriátrica, consideramos que el cuidador de un paciente precisa formación e información, aunque no exista una petición espontánea explícita por su parte. La rentabilidad de esta mirada hacia el cuidador tiene un enorme impacto en la salud del enfermo. Un cuidador informado y cuidado, cuida mejor.
Estudio sobre la Sobrecarga del Cuidador
El estudio "El rol de Cuidador de personas dependientes y sus repercusiones sobre su Calidad de Vida y su Salud", realizado por Mª Jesús López Gil y colaboradores, tuvo como objetivo conocer la sobrecarga sentida por los cuidadores y las repercusiones que este rol representa sobre su calidad de vida, su salud en las esferas física, psíquica y social, y su necesidad de utilización de los recursos sanitarios (frecuentación).
Diseño y Participantes
El estudio fue de tipo observacional y analítico de casos y controles, realizado en el Centro de Salud "Sillería" (Toledo). El grupo de estudio estuvo formado por 156 cuidadores principales, y el grupo control por 156 personas adscritas al centro de salud que no realizaban funciones de cuidador principal, emparejadas por edad, sexo y número de patologías crónicas padecidas.
Fueron incluidos 156 personas cuidadoras y 156 personas en el grupo control. Los cuidadores tenían una edad media de 57,6 años (rango entre 27 y 83 años), siendo el 87,8% mujeres. Presentaban un número medio de enfermedades crónicas de 2,7. En el 84% de los casos convivía algún familiar más, y el 53,2% eran cuidadores únicos. El tiempo medio como cuidador era de 4,2 años.
Mediciones y Resultados
Las mediciones incluyeron características clínicas y sociodemográficas, datos relativos al rol de cuidador (parentesco, tiempo de desempeño), sobrecarga del cuidador (escala de Zarit), frecuentación, salud percibida, calidad de vida subjetiva (cuestionario de salud de Nottingham), presencia de sintomatología, ansiedad y depresión (EADG-18), función familiar (APGAR familiar) y apoyo social percibido (cuestionario de Duke-UNC).
El 66,4% de los cuidadores presentaba sobrecarga en el test de Zarit, siendo leve-moderada en el 23,7% y severa en el 32,7%. El 48,1% de los cuidadores respondió que su salud era mala o muy mala, frente al 31,4% del grupo control (OR = 2,02; IC 95%: 1,27 - 3,21). La frecuentación media en el último año fue de 8,37 visitas/año en el grupo de cuidadores y de 7,12 visitas/año en el grupo control (p< 0,01).
Se observó una mayor prevalencia de ansiedad y depresión en el grupo de cuidadores, así como una mayor frecuencia de posible disfunción familiar y de sensación de apoyo social insuficiente. El grupo de cuidadores presentaba de forma significativa con mayor frecuencia los siguientes síntomas: cefalea, dolor de espalda, algias musculares, cansancio/fatiga, alteraciones del sueño y apatía.
Conclusiones del Estudio
Los resultados indican la necesidad de actuaciones multidisciplinarias encaminadas a apoyar a los cuidadores tanto de forma preventiva como de soporte. Con dichas intervenciones se han obtenido resultados positivos en diversos aspectos relativos tanto a la persona atendida como al cuidador, siendo necesario adaptar las intervenciones a las características y necesidades específicas de cada cuidador.

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