El Abuso y Maltrato a las Personas Mayores: Una Problemática Global

El maltrato a una persona de edad consiste en un acto o varios actos repetidos que le causan daño o sufrimiento, o también la no adopción de medidas apropiadas para evitar otros daños, cuando se tiene con dicha persona una relación de confianza. Este tipo de violencia, que constituye una violación de los derechos humanos, puede manifestarse de diversas formas, incluyendo maltrato físico, sexual, psicológico o emocional, maltrato por razones económicas o materiales, abandono, desatención, y el menoscabo grave de la dignidad y el respeto.

El abuso de ancianos se define como el maltrato físico o psicológico, la negligencia o la explotación financiera de esta población de pacientes, ocurriendo cuando un cuidador confiable o un adulto hiere a conciencia a una persona mayor (alguien mayor de 60 años).

Magnitud y Prevalencia del Problema

El maltrato a las personas de edad es un problema importante de salud pública y, aunque su incidencia verdadera no está del todo clara, parece ser un problema creciente a nivel mundial. La población adulta mayor está en aumento rápido y progresivo a nivel global, lo cual asocia un incremento progresivo de abuso y maltrato en la vejez, incluso en formas silentes, con fuertes implicaciones en la calidad de vida de esta población.

Estadísticas y Entornos de Ocurrencia

De acuerdo con una revisión de 52 estudios realizados en 28 países de diversas regiones en 2017, una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo de edad) sufrió alguna forma de maltrato en un año (1). En todo el mundo, hasta 1 de cada 6 personas que viven en la comunidad ≥ 60 años son víctimas de abuso (2).

Infografía: Prevalencia del maltrato a personas mayores en entornos comunitarios e institucionales

Se dispone de pocos datos rigurosos sobre el alcance del problema en las instituciones, como los hospitales, las residencias de ancianos y otros centros de atención crónica. Sin embargo, en una revisión de estudios recientes sobre este tipo de maltrato en las instituciones, el 64,2% del personal refirió haber cometido alguna forma de maltrato en el año al que se refirió el examen (2). Las tasas de abuso son más altas en las instituciones de atención a largo plazo (3).

A continuación, se presenta un cuadro con la prevalencia estimada de los distintos tipos de maltrato:

Cuadro 1. Revisiones sistemáticas y metaanálisis del maltrato a las personas de edad
Tipo de maltrato Notificado por personas de edad (entornos comunitarios) Notificado por personas de edad y sus representantes (entornos comunitarios) Notificado por trabajadores (entornos institucionales)
Prevalencia general 15,7% No hay suficientes datos 64,2%, o dos de cada tres trabajadores
Maltrato psicológico 11,6% 33,4% 32,5%
Maltrato físico 2,6% 14,1% 9,3%
Maltrato económico 6,8% 13,8% No hay suficientes datos
Desatención 4,2% 11,6% 12,0%
Abusos sexuales 0,9% 1,9% 0,7%

Muchos estudios informan que aproximadamente 1 de cada 10 adultos mayores de 65 años son víctimas de abuso físico, psicológico o sexual, explotación financiera y negligencia (1). Alrededor del 12% de los adultos mayores víctimas de abuso experimentan múltiples tipos de abuso (4). Un estudio español realizado con personas mayores que viven en la comunidad reportó una prevalencia de 12.1% de abuso, siendo el tipo psicológico el más frecuente (más del 80% de los casos), seguido del físico y sexual, y por último el económico y la negligencia. La combinación de maltrato más probable es aquella en la que aparece simultáneamente abuso psicológico y físico.

Aumento del Maltrato Durante la Pandemia de COVID-19 y Proyecciones Futuras

Cada vez son más los datos que indican que la prevalencia del maltrato a las personas de edad, tanto en la comunidad como en las instituciones, ha aumentado durante la pandemia de COVID-19. Por ejemplo, en un estudio estadounidense se indica que las tasas de este tipo de maltrato en la comunidad pueden haber aumentado hasta en un 84% (3). Los informes de abuso de adultos mayores aumentaron significativamente, con tasas de abuso físico y emocional, y casos de múltiples tipos de abuso, siendo mayores (5). Esto podría deberse a la mayor vulnerabilidad de las víctimas y a un aumento de los factores estresantes que afectan a los abusadores, como el aislamiento social, las dificultades financieras y la mala salud mental.

En conjunto, se prevé que el maltrato a las personas de edad aumente, ya que la población está envejeciendo rápidamente en muchos países. Este factor hará que el número total de casos se incremente con rapidez incluso si la proporción de víctimas no varía: para 2050, la cifra de víctimas habrá aumentado hasta 320 millones, ya que el número de personas de 60 años y más habrá crecido hasta los 2000 millones.

Tipos de Maltrato a las Personas Mayores

El abuso de ancianos incluye muchos tipos de maltrato, los cuales pueden ser intencionales o no intencionales. La polivictimización (coocurrencia de múltiples tipos de abuso) es común.

Maltrato Físico

El abuso físico es el uso de la fuerza para provocar una lesión o un malestar físico o psicológico. Incluye agresión contundente o golpe con la mano abierta o cerrada o con un objeto, patadas, empujones, sacudidas, palizas, inmovilización, alimentación forzada y administración injustificada de medicamentos. Puede incluir infligir dolor físico o privar de forma intencionada, por parte del cuidador, de los servicios necesarios para mantener la salud física y mental. Ejemplos específicos serían escoriaciones, laceraciones y cicatrices sin explicación en cara, cuello o tronco, así como dolor sin explicación o fracturas o múltiples traumatismos.

Abuso Psicológico y Emocional

El abuso psicológico es el uso de palabras, actos u otros métodos para provocar tensión emocional o angustia. Incluye amenazas (p. ej., de institucionalización), insultos y órdenes de mal modo, así como permanecer en silencio e ignorar al anciano. También puede incluir la infantilización, una forma de discriminación que trata a la persona mayor como si fuera un niño, estimulando su dependencia del abusador. Se practica infligiendo angustia mental y sufrimiento, a través de agresiones verbales, humillación, irrespeto a la privacidad o a sus pertenencias.

Explotación Financiera o Material

La explotación financiera o material es el uso ilegal, inapropiado o no autorizado del dinero o propiedad de un adulto mayor para el beneficio o ganancia monetaria de alguien que no es el adulto mayor. Incluye estafas, presión para que un individuo distribuya sus posesiones, gestión del dinero de otra persona de forma irresponsable, así como desatención a las posesiones o fondos de una persona dependiente. Las personas mayores resultan especialmente vulnerables al abuso económico por un proceso denominado influencia indebida, donde una parte dominante aprovecha su posición de poder sobre una parte débil con fines económicos.

Desatención y Negligencia

La negligencia es la falta de provisión de alimentos, medicamentos, cuidados personales u otras necesidades. La negligencia que genera un daño físico o psicológico se considera un abuso. Es el fallo del cuidador al brindar alimentación, agua, vestimenta, confort, seguridad, acceso a los servicios de salud y protección contra el abuso o explotación. Puede ser evidente en aquellos que carezcan de dispositivos de asistencia necesarios para mantenerse alerta de su alrededor, como andaderas, anteojos, dentaduras, audífonos, entre otros.

Abuso Sexual

El abuso sexual se refiere a cualquier forma de intimidad sexual sin consentimiento, por la fuerza o bajo amenaza.

Consecuencias del Maltrato

El maltrato a las personas de edad puede tener graves consecuencias físicas, mentales, económicas y sociales. Estas incluyen lesiones corporales, defunción prematura, depresión, deterioro cognitivo, ruina económica y la necesidad de ingreso en una residencia de ancianos. Para las personas mayores, las consecuencias del maltrato pueden ser especialmente graves y la recuperación puede llevar más tiempo que para los demás grupos de edad (4).

El abuso de ancianos se asocia con mala salud física, daño psicológico, hospitalización repetida y mortalidad prematura. La importancia de detectar e intervenir en casos de abuso al anciano radica en que el riesgo de muerte en estos sujetos es 3 veces mayor, además de que asocia mayores tasas de hospitalización, por lo que es un asunto que amerita ser manejado con urgencia.

Diagrama de flujo: Consecuencias del maltrato a las personas mayores

Factores de Riesgo

Existen factores que aumentan la probabilidad de que una persona mayor sea víctima de maltrato, así como factores que predisponen al perpetrador.

Factores de Riesgo para la Víctima

  • Deterioro físico o cognitivo: Dependencia funcional o discapacidad, mala salud física o mental, deterioro cognitivo, dificultad para comunicar.
  • Vulnerabilidad económica: Escasez de ingresos o dependencia financiera.
  • Aislamiento social: Las personas de edad que reciben apoyo social o que viven solas tienen menos probabilidad de ser maltratadas (5), por lo tanto, el aislamiento social aumenta el riesgo.
  • Otros factores: Fragilidad, sexo femenino (mujeres entre 65-75 años, pensionadas, residentes en áreas urbanas, aisladas socialmente), problemas de comportamiento, agresividad, red de apoyo limitada.

Factores de Riesgo para el Perpetrador

Hay también factores propios de la persona que aumentan el riesgo de maltratar a las personas de edad, tales como:

  • Enfermedades mentales.
  • Abuso de sustancias o alcohol.
  • Dependencia, a menudo económica, que puede tenerse con la víctima.
  • Antecedentes de violencia.
  • Estrés.
  • Falta de apoyo para el cuidado del anciano.
  • Ser hombre (el perfil del agresor corresponde a un esposo o hijo hombre entre 35-45 años, que vive en condiciones de estrés).

Factores Comunitarios y Sociales

En cuanto a los factores comunitarios y sociales, cabe citar el edadismo contra las personas mayores y ciertas normas culturales (por ejemplo, la normalización de la violencia). Las personas mayores con discapacidad física o mental tienen aún más riesgo en la medida que tengan limitaciones inherentes en las actividades básicas de vida diaria que los hagan dependientes parciales o totales. El principal perpetrador, según estudios, es un miembro de la familia del anciano, difícil de identificar pues las víctimas temen reportarlo por proteger a su familia y amigos, o por temor de que la situación se torne aún menos favorable (1).

El abuso a este grupo etario no se limita a la casa o a la comunidad, también puede verse en residencias, casas de cuidado y hospitales, por lo que se puede clasificar también en intradomiciliar y extradomiciliar. La mayor prevalencia de abuso de este grupo etario en el ámbito domiciliar podría explicarse parcialmente por los altos niveles de estrés, el burn-out y los problemas financieros que afectan a los cuidadores, que pueden incluso llevar a consecuencias fatales.

Detección y Diagnóstico del Abuso en el Anciano

El abuso a adultos mayores es difícil de detectar porque muchos de los signos son sutiles, y la víctima no suele estar dispuesta o es incapaz de hablar sobre el tema. Además, el aislamiento social de la víctima a menudo complica la detección del abuso.

Dificultades en la Detección

Las víctimas pueden esconder este hecho debido a vergüenza, miedo a la venganza o deseo de proteger al abusador. A veces, cuando una víctima de abuso solicita ayuda, encuentra respuestas discriminatorias en relación con la edad por parte del profesional de la salud, que puede restar importancia a denuncias de abuso adjudicándolas a confusión, paranoia o demencia. Los signos del maltrato en una persona mayor pueden confundirse con asuntos normales del envejecimiento o con otros problemas médicos, como la demencia, fragilidad u otros problemas relacionados con la edad.

Señales Clínicas Sugerentes de Abuso

Los signos y los síntomas de abuso de los adultos mayores pueden atribuirse de manera errónea a una enfermedad crónica (p. ej., una fractura de cadera secundaria a osteoporosis). No obstante, las siguientes situaciones clínicas sugieren un abuso:

  • Retraso entre la aparición de una lesión o una enfermedad y la solicitud de atención médica.
  • Diferencias entre el relato del paciente y el de su cuidador.
  • Gravedad de la lesión incompatible con la explicación del cuidador.
  • Explicación improbable o poco precisa de la lesión a cargo del paciente o un cuidador.
  • Consultas frecuentes al departamento de emergencias a causa de exacerbaciones de enfermedades crónicas a pesar de un plan terapéutico apropiado y de recursos adecuados.
  • Ausencia del cuidador cuando un paciente con deficiencia funcional consulta al médico.
  • Hallazgos en las pruebas de laboratorio incompatibles con la anamnesis.
  • Rechazo del cuidador a aceptar cuidados domiciliarios (p. ej., una enfermera) o a dejar al paciente solo con un profesional de la salud.

Los médicos deben permanecer atentos para identificar a los pacientes mayores en riesgo de maltrato y proporcionar derivaciones apropiadas para la intervención y el asesoramiento. Se alienta a considerar la indagación de rutina o la detección sistemática del abuso de los adultos mayores. Para el cribado de las poblaciones de habla hispana, se ha traducido y validado el Weinberg Center Risk and Abuse Prevention Screen (WC-RAPS) (1).

Anamnesis Detallada

Si se sospecha abuso de un adulto mayor, el paciente debe ser entrevistado solo, al menos durante parte de la consulta. La entrevista del paciente puede comenzar con preguntas generales sobre su sensación de seguridad, pero también debe incluir preguntas directas acerca de posibles maltratos (p. ej., violencia física, ataduras, negligencia). Si se confirma el abuso, debe establecerse la naturaleza, la frecuencia y la gravedad de los eventos, así como las circunstancias que lo precipitaron (p. ej., intoxicación alcohólica).

Es crucial indagar acerca de los recursos sociales y financieros del paciente porque afectan las decisiones relacionadas con su tratamiento. En la entrevista con el cuidador, se debe evitar la confrontación, buscando determinar si las responsabilidades lo abruman y si experimentó eventos tensionantes recientes.

Examen Físico y Pruebas de Laboratorio

El paciente debe ser examinado en forma detallada para identificar signos de abuso. La mayoría de los estados considera obligatoria la derivación a los Servicios de Protección de Adultos en caso de identificar o sospechar abuso. Debe evaluarse el estado cognitivo y emocional, ya que la deficiencia cognitiva es un factor de riesgo y puede afectar la fiabilidad de las respuestas. También se debe evaluar el estado funcional, determinando la capacidad de llevar a cabo actividades de la vida cotidiana y buscando limitaciones físicas que afecten la protección personal. Se deben solicitar los estudios necesarios para identificar y documentar el abuso, como estudios de diagnóstico por la imagen y pruebas de laboratorio (p. ej., electrolitos, albúmina, concentraciones de fármacos).

Documentación

En la historia clínica debe registrarse un informe completo del abuso real o de la sospecha de este, si es posible con las propias palabras del paciente. Debe incluirse una descripción detallada de las lesiones, confirmadas con fotografías, ilustraciones, radiografías y otra documentación objetiva.

Identificar el maltrato psicológico en los adultos mayores

Prevención y Tratamiento

Resulta fundamental un enfoque de equipo interdisciplinario que incluya médicos, enfermeras, trabajadores sociales, abogados, oficiales de justicia, psiquiatras y otros profesionales. Deben investigarse las intervenciones previas y la razón de su incumplimiento, con el fin de evitar una repetición de los errores.

Estrategias de Prevención

Se han intentado aplicar diversas estrategias para prevenir y combatir el maltrato a las personas mayores, pero por el momento se dispone de pocas pruebas de la eficacia de la mayoría de ellas. Las que se consideran más prometedoras son:

  • Intervenciones que realizan los cuidadores, que alivian la carga que soportan los allegados a la persona mayor.
  • Programas de administración del dinero para las personas mayores con mayor riesgo de sufrir explotación económica.
  • Líneas telefónicas de ayuda y centros de acogida de emergencia.
  • La implicación de equipos multidisciplinarios que pueden actuar desde varios ámbitos, como la justicia penal, la atención médica, la atención a la salud mental, los servicios de protección de los adultos y los servicios de atención prolongada (5).
  • Para las personas mayores: Mantenerse en contacto y ser socialmente activa, hablar abiertamente sobre el abuso, llamar a la policía en peligro inmediato, y planificar el futuro financiero con personas de confianza.
  • Para familiares y amigos: Llamar o hacer visitas seguido, estar atentos a las señales de advertencia, asegurarse de que el adulto mayor esté alimentándose y tomando medicamentos, y consultar cuentas bancarias con permiso.

Intervención Inmediata y a Largo Plazo

Si el paciente se encuentra en peligro inmediato, el médico debe considerar junto con el paciente su hospitalización, la intervención policial o la mudanza a un hogar seguro. El paciente debe conocer los riesgos y las consecuencias de todas las opciones. Si no está expuesto a un riesgo inmediato, deben implementarse los pasos necesarios para reducir el riesgo de forma menos urgente. La selección de la intervención depende de la intención de provocar daño del abusador. En general, las intervenciones deben adaptarse a cada situación y pueden consistir en asistencia médica, educación culturalmente sensible (p. ej., enseñar a las víctimas sobre el abuso y las opciones disponibles, ayudarlos a diseñar planes de seguridad) y apoyo psicológico relacionado con el trauma.

Respuesta Global: Iniciativas de la OMS

A nivel mundial, se sabe muy poco sobre el maltrato a las personas de edad y sobre el modo de prevenirlo, sobre todo en los países en desarrollo. Por ello, en algunos países, el sector de la salud se ha responsabilizado de sensibilizar a la opinión pública sobre este problema, mientras que en otros han sido las administraciones de la seguridad social quienes han tomado la iniciativa.

El 15 de junio de 2022, con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez, la OMS y sus asociados publicaron el documento Tackling abuse of older people: five priorities for the UN Decade of Healthy Ageing (2021-2030) en el que presentan cinco prioridades para el Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable (2021-2030):

  • Combatir el edadismo, ya que es una de las principales razones por las que el maltrato a las personas mayores recibe tan poca atención.
  • Generar más datos y de mejor calidad para concienciar sobre este problema.
  • Concebir soluciones rentables para poner fin a este tipo de maltrato y ampliar su uso.
  • Elaborar un argumentario a favor de la inversión en este tema para convencer de que es un dinero bien empleado.
  • Recaudar fondos, ya que se necesitan más recursos para abordar este problema.

Aspectos Legales y Sanciones

En muchos sistemas legales, se aumenta la pena a las personas condenadas por agredir a un adulto mayor o a una persona en situación de discapacidad cuando la víctima sufre desde lesiones menos graves, castración o mutilación de un miembro importante. El maltrato es un delito de acción penal pública, lo que significa que cualquiera puede presentar denuncia o querella para que sea investigado.

Si la persona que maltrata tiene un deber especial de cuidado o protección respecto de la víctima (adulto mayor o persona en situación de discapacidad), tendrá una mayor pena si la maltrata de manera relevante o no impide el maltrato que comete otro. Además, los condenados por maltratar a adultos mayores pueden ser inhabilitados de forma perpetua o temporal para ejercer cargos, empleos, oficios y profesiones en ámbitos educacionales, de la salud o que involucren una relación directa y habitual con este grupo demográfico.

También se podrá decretar la prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de cuidado, trabajo o estudio, así como a cualquier otro lugar al que esta concurra o visite habitualmente. Estas inhabilitaciones suelen quedar registradas en un registro de acceso restringido a profesionales y autoridades relevantes.

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