Análisis del "Canto del Macho Anciano" de Pablo de Rokha

El poema "Canto del macho anciano" de Pablo de Rokha es una obra que, a través de un lenguaje potente y a menudo desgarrador, explora la condición humana desde la perspectiva de la vejez, la memoria, la lucha y la finitud. Este texto, de profundo calado existencial, aborda la experiencia del envejecimiento con una intensidad que lo posiciona como una pieza clave en la literatura chilena del siglo XX. El análisis de esta obra es fundamental para comprender la visión del autor sobre la vida, la muerte y el propósito de la existencia.

Pablo de Rokha escribiendo, o un retrato del poeta.

Contexto y Legado de Pablo de Rokha

Pablo de Rokha, cuyo nombre de nacimiento fue Carlos Ignacio Díaz Loyola, nació el 17 de octubre de 1894 en Licantén, provincia de Curicó, y fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1965. Su obra, que abarca más de treinta libros publicados y cincuenta años de labor literaria, se caracteriza por su estilo vanguardista, su compromiso social y una voz desmesurada que buscaba poblarlo todo. Fue un innovador del lenguaje y su obra pretende mostrar una realidad en permanente estado de transformación, donde vida y discurso se aproximan e intercambian.

De Rokha irrumpió en la escena literaria con Los gemidos (1922), una obra de excepción que marcó un antes y un después en su producción y en la vanguardia chilena. Su aporte no fue la ruptura del verso libre, ya realizada por Pedro Prado en 1908 con Flores de cardo, ni la expresión de la transformación del mundo por la imagen, iniciada por Huidobro en El espejo de agua (1916), sino la amalgama de un desenfadado ímpetu verbal con la incorporación de materiales considerados hasta entonces antipoéticos. Como dijo Pablo Neruda, en su obra irrumpen juntos "el barro y las rosas".

Su poesía es un torrente caudaloso donde un "Yo" hipertrofiado se revela en una dicción a veces trabajosa, pero que arrastra los dichos y hechos de nuestra tierra y de sus hombres. La obra de Pablo de Rokha tiene la virtud de concitar la más decidida animadversión o la admiración más rendida; poetas como Mahfud Massis, su yerno, llegaron a decir que el "Canto del Macho Anciano" era un poema "que hay que leer de rodillas".

Cronología y evolución literaria de Pablo de Rokha

  • Primera etapa (1916-1930): Se desarrolla entre 1916 y 1930 y comprende libros en los que enfatiza la anarquía romántica, concluyendo en una especie de surrealismo "achilenado". Con la aparición de Los gemidos en 1922, se marca la línea divisoria entre sus obras tradicionales y la primera producción verdaderamente vanguardista. Sus obras Cosmogonía (1925), U (1926), Satanás y Suramérica (1927), son el desarrollo del delirio surrealista que inicia Los gemidos. El primer intento de reflexión estética de Pablo de Rokha, titulado Heroísmo sin alegría y publicado también en 1927, enfatiza la visión del artista como un salvador del mundo capaz de recrear la realidad. La primera etapa culmina con Escritura de Raimundo Contreras en 1929 y un nuevo intento estético: Ecuación, canto de la fórmula estética del mismo año.
  • Segunda etapa (1930-1950): Da más importancia a lo político, lo social y lo épico. Se inicia con obras como Jesucristo (1933), Moisés (1935) y Oda a la memoria de Gorki (1936), escritos que se comprometen con una épica heroica articulada a las coyunturas políticas nacionales e internacionales. Se utilizan ciertos mitos y personajes de la épica religiosa para denunciar la desigualdad social y criticar el presente. También se publican poemas directamente políticos como Imprecación a la bestia fascista (1937), Canto de trinchera (1933) y Los cinco cantos rojos (1938). Un libro importante de esta etapa es Morfología del espanto (1942), obra que aspira a ser una suma de lo individual y lo universal. El libro más importante de este período es Arenga sobre el arte, editado en 1949, que incluye la "Epopeya de las comidas y bebidas de Chile".
  • Tercera etapa (post-1950): Se inicia con poemas que presagian la muerte, cantan al dolor y están traspasados de angustia existencial. Fuego negro (1953) es una elegía en memoria de su esposa Winétt. Su monumental Antología (1954) reúne textos de toda su vida, pero también resalta el aspecto dolorido de su existencia. Arte grande o ejercicio del realismo (1953) retoma los temas políticos, pero desborda soledad y nostalgia. En su soledad, el poeta ataca a Pablo Neruda con Neruda y yo (1955). Sus últimas obras, como Acero de invierno (1961), Estilo de masas (1965) y Mundo a mundo: Francia (Estadio primero) (1967), resumen las contradicciones fundamentales de su escritura.
Imagen de un mapa de Chile con énfasis en las regiones de nacimiento de Pablo de Rokha.

"Canto del Macho Anciano": Una Exploración de la Vejez y la Lucha Existencial

El "Canto del macho anciano" es una obra que, a través de un lenguaje potente y a menudo desgarrador, explora la condición humana desde la perspectiva de la vejez, la memoria, la lucha y la finitud. Este poema, perteneciente a Acero de invierno (1961), ya no es canto, sino desgarro, con expresiones que se acomodan bien al sentimiento del autor.

La Condición del Anciano y el Paso del Tiempo

El poema describe la existencia del anciano como una lucha contra el tiempo y el olvido. Se evoca la sensación de un pasado glorioso ("cuando yo era hermoso como un toro negro y tenía las mujeres que quería y un revólver de hombre a la cintura") contrastando con la fragilidad y el declive del presente ("Fallan las glándulas y el varón genital intimidado por el yo rabioso, se recoje a la medida del abatimiento").

La memoria se presenta como un consuelo y, a la vez, una carga. El poeta "escarba los últimos atardeceres", lanzando "los peñascos inexorables del pretérito contra la muralla negra". La vida se percibe como un acto de lucha y sacrificio, donde el "existir" se describe como un "mito enorme, equivocado, rupestre".

La cita de Santiago Ramón y Cajal, "Lo más triste de la vejez es carecer de mañana", resuena en estos comentarios, destacando la simbología del invierno, el desierto y las sombras como representaciones de la desolación y la pérdida.

La Soledad, el Dolor y la Lucha Existencial

La soledad es un tema central, descrita de múltiples maneras: "definitivamente viudo, definitivamente solo, definitivamente viejo, y apuñalado de padecimientos". El poeta se siente abrumado por el "autoretrato de todo lo heroico de la sociedad y la naturaleza", y se pregunta qué sucede con los ancianos al fusionarse con su propia sombra.

El dolor es una constante, tanto el dolor individual como el "dolor nacional". El poeta se identifica con el sufrimiento de los demás ("como si todos los niños hambrientos de Chile fueran mis parientes"). La poesía se convierte en un acto de militancia y resistencia, un intento de dar sentido a la existencia a través de la expresión artística.

El poeta expresa su cansancio de escribir universos sobre universos, y la inmortalidad que otrora tanto amaba el corazón adolescente, se arrastra "como una pobre puta envejeciendo". Sabe que puede escalar todas las montañas de la literatura como en la juventud heroica, que le aguanta el ánimo el coraje suicida de los temerarios, y sin embargo, se encuentra "definitivamente viudo, definitivamente solo, definitivamente viejo, y apuñalado de padecimientos".

Representación artística de la vejez y la soledad en un paisaje desolador.

Crítica Social y Reflexión sobre la Existencia

El poema también contiene una fuerte crítica social, aludiendo a la corrupción, la injusticia y la hipocresía. Se menciona la "espantosa vida de la corte", la "crítica a la nobleza", y la necesidad de erradicar "toda clase de delitos". La Iglesia es señalada como ejemplo de fanatismo.

La reflexión sobre el sentido de la vida es profunda. El poeta se cuestiona la utilidad de la existencia, la búsqueda de la inmortalidad y la inevitabilidad de la muerte. La poesía, aunque un acto de lucha, se presenta como una forma de "máquina negra" que permite enfrentar la "irreligiosidad horrenda" y la desintegración de la época.

En el poema, de Rokha es "el coordinador de la angustia del universo, el suicida que apostó su destino a la baraja de la expresionalidad y lo ganó perdiendo el derecho a perderlo, el hombre que rompe su época y arrasándola, le da categoría y régimen, pero queda hecho pedazos y a la expectativa".

Fragmento del "Canto del Macho Anciano"

A continuación, se presenta un fragmento significativo del poema "Canto del macho anciano", que ilustra la profundidad y el estilo característico de Pablo de Rokha:

Sentado a la sombra inmortal de un sepulcro,
o enarbolando el gran anillo matrimonial herido a la manera de palomas............... que se deshojan como congojas,
escarbo los últimos atardeceres.
Como quien arroja un libro de botellas tristes a la Mar-Océano
o una enorme piedra de humo echando sin embargo espanto a los acantilados............... de la historia
o acaso un pájaro muerto que gotea llanto,
voy lanzando los peñascos inexorables del pretérito
contra la muralla negra.
Y como ya todo es inútil,
como los candados del infinito crujen en goznes mohosos,
su actitud llena la tierra de lamentos.
Escucho el regimiento de esqueletos del gran crepúsculo,
del gran crepúsculo cardíaco o demoníaco, maníaco de los enfurecidos ancianos,
la trompeta acusatoria de la desgracia acumulada,
el arriarse descomunal de todas las banderas, el ámbito terriblemente pálido
de los fusilamientos, la angustia
del soldado que agoniza entre tizanas y frazadas, a quinientas leguas abiertas
del campo de batalla, y sollozo como un pabellón antiguo.
Hay lágrimas de hierro amontonadas, pero
por adentro del invierno se levanta el hongo infernal del cataclismo personal,............... y catástrofes de ciudades
que murieron y son polvo remoto, aúllan.

Ha llegado la hora vestida de pánico
en la cual todas las vidas carecen de sentido, carecen de destino, carecen de
estilo y de espada,
carecen de dirección, de voz, carecen
de todo lo rojo y terrible de las empresas o las epopeyas o las vivencias ecuménicas,
que justificarán la existencia como peligro y como suicidio; un mito enorme,
equivocado, rupestre, de rumiante
fue el existir; y restan las chaquetas solas del ágape inexorable, las risas caídas
y el arrepentimiento invernal de los excesos,
en aquel entonces antiquísimo con rasgos de santo y de demonio,
cuando yo era hermoso como un toro negro y tenía las mujeres que quería
y un revólver de hombre a la cintura.

¿Por qué leer a Pablo de Rokha?

Reflexiones sobre la Soledad del Anciano en la Literatura

La temática de la vejez y la soledad es recurrente en la literatura, evocando sentimientos de introspección y melancolía. Varios poetas han abordado esta experiencia, ofreciendo perspectivas conmovedoras y a menudo dolorosas.

Un ejemplo de ello se encuentra en el poema de Robert Frost, "La noche invernal de un anciano" (An Old Man's Winter Night). En este poema, el personaje principal, un anciano, ha perdido la mayoría de sus recuerdos relacionados con su hogar. Esta pérdida se ve acentuada por su completa soledad, rodeado de habitaciones vacías y sin nadie que le recuerde su vida pasada. La atmósfera general del poema se oscurece por la falta de memorias asociadas a la casa, y la habitación vacía limita su percepción del mundo. El poema describe una escena nocturna en invierno, donde el anciano se encuentra solo en una granja en medio del campo. El sonido de las ramas crujiendo lo despierta.

Poetas como José Manuel F. han compartido obras que exploran la soledad del anciano. Los comentarios recibidos resaltan la profundidad de estos poemas, a menudo comparando la soledad del anciano con la soledad inherente a la condición humana desde el nacimiento hasta la muerte. Se menciona la dificultad de comprender la experiencia de la vejez extrema, especialmente cuando un anciano de 98 años depende del cuidado de un hijo que también es mayor y necesita asistencia. Se reflexiona sobre la prolongación de la vida y sus "daños colaterales" para quienes rodean al anciano, señalando que la vejez, cuando no se puede valer por sí misma, "no es nada apetecible".

En medio de la reflexión sobre la finitud y la soledad, la poesía se presenta como un refugio. Se elogia la capacidad de los poetas para transformar estas experiencias en "excelencias poéticas".

La "Epopeya de las Comidas y Bebidas de Chile" como Expresión Nacional

El poema "Epopeya de las comidas y bebidas de Chile", publicado en 1949 e incluido en Arenga sobre el arte, surge de una original concepción de lo nacional, que se desenvuelve como una categoría arquetípica que involucra a personajes, lugares y acontecimientos del país, los cuales expresan la ejemplaridad mítica de lo popular. Se trata de un poema en largos versículos, que se mueve en el terreno de lo épico y lo epopéyico y en que lo cantado no son las gestas de los héroes, sino algo tan pedestre como las comidas y bebidas de Chile.

Como señala Fidel Sepúlveda, se trata de "una poesía donde Dionysos sentó sus reales y conjuró todo lo incitante, evocador y hedonista". Es poesía en que se exprimen las esencias más populares de lo popular con adjetivación y adverbalización magnificadora. Esta magnificación va avanzando a la veneración, a lo sagrado. Una continua antropomorfización destila vitalidad y gracia. Desde el título se indica que el tema es poco usual en la literatura épica y lírica: "las comidas y bebidas". De este modo, algo que todos hacemos cotidianamente como el comer y el beber, se convierte en un acto litúrgico casi sagrado en el poema, dándole a éste un sentido epopéyico muy amplio, que se asemeja a las teogonías griegas de carácter poético-didáctico. Tanto los alimentos como los lugares geográficos aparecen trastocados en referencia a comparaciones humanas, especialmente en el caso de las comidas que se identifican con la mujer o sus partes.

Por ejemplo, "en Gualleco las pancutras se parecen a las señoritas del lugar" y "será el chunchul trenzado como cabellera de señorita, oloroso y confortable a la manera de un muslo de viuda, tierno como leche de virgen". En este poema de imaginería asfixiante y barroca, el poeta mitifica las comidas y bebidas de Chile.

Ilustración de platos típicos chilenos o un mapa gastronómico de Chile.

El Retrato de Pablo de Rokha en "Mala lengua" de Álvaro Bisama

Mala lengua, de Álvaro Bisama, es mucho más que un retrato de Pablo de Rokha. Sus páginas dan cuenta de ideas y de un país, de una poética y de una sociedad, por lo que también es un libro de crítica literaria e historia de Chile, escrito con conocimiento y afecto por el biografiado y su contexto. Bisama se acerca al escritor de Licantén y, en sus trazos y con sus palabras, plasma un conjunto muy amplio desde la imponente figura del poeta, abarcando todo un ámbito que lo completa y complementa.

El cronista escribe un "retrato" que traspasa la apariencia, a partir de una infinidad de textos, de la extensa bibliografía de y sobre De Rokha, y con el aderezo de sus propios aportes como narrador, estudioso de la literatura y crítico literario. Este libro es crónica y también ensayo, transitando con flexibilidad y dinamismo entre múltiples modalidades de expresarse. A partir de una foto descrita, se expande y abre todo un mundo, o sirve como punto de partida del recuerdo o del comentario o de la invención.

Una de las imágenes más sugerentes y emotivas es la que muestra a Pablo de Rokha y a Violeta Parra: "Solo vemos a un hombre y a una mujer con los ojos cerrados, solo vemos a dos personas que han bajado la guardia por un momento como si descansaran de sí mismos y de todas sus guerras". Solitarios, juntos y en silencio. Mala lengua también es historia, por el abarcador contexto que trabaja y entrega, y que se ramifica más allá de nuestras fronteras; es historia literaria y cultural, y es literatura.

En El Amigo Piedra, la autobiografía de De Rokha (publicada póstumamente gracias a Naín Nómez), Bisama reconoce una juntura de invención y recuerdo, donde "el gesto autobiográfico no se distingue del ficcional"; advierte, asimismo, completud y fragmentos; silencio y sonido. Estos libros se asemejan porque en ambos concurren remembranzas, interpretación, fantasía, conjeturas, imaginación y leyenda.

Bisama "navega" tan bien, y tan seguro, que se permite guiños, como cuando al referirse a la revista Multitud, que dirigía De Rokha, dice: "Multitud era una tormenta de mierda que caía sobre todo el mundo", incorporando tácitamente a Bolaño. Este "retrato de Pablo de Rokha" está lleno de datos, sugerencias, caracterizaciones de personas, de espacios y paisajes (urbanos y campestres), de momentos, de detalles, de menciones e hipótesis.

Al leer las últimas líneas de Mala lengua, la soledad y el silencio casi se vuelven presencias y, como un eco, repercuten en el lector: "Ha muerto una forma de ver el mundo, de escribirlo. Ha muerto un mundo, una lengua. Ha muerto un maestro del estilo, un esteta armado hasta los dientes".

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