La oración es una sorprendente arma espiritual, y cuando los creyentes la utilizan obtienen respuestas. En última instancia, es Dios quien está al mando, no solo de la vida y circunstancias de cada persona, sino del universo entero. Por ello, la respuesta a las oraciones depende mucho de Su voluntad; de hecho, depende enteramente de ella.
La Naturaleza de la Oración y la Voluntad Divina
A veces, aunque una oración sea buena, es posible que Dios no la responda de la manera exacta en que se espera, porque hay factores de los que no estamos al tanto. Si lo que se desea se ajusta a la voluntad divina en todos los sentidos, se reconocerá fácilmente la respuesta, ya que será exactamente lo que se pidió. Pero en otras ocasiones, si la voluntad de Dios no se ajusta exactamente a lo que se pide, es posible que no se reconozca la respuesta tan rápido.
Dios ama responder a nuestras oraciones, tal como a nosotros nos encanta atender a los pedidos de nuestros seres queridos. Cuando vemos la alegría reflejada en su rostro al recibir lo que nos han pedido, nace en nuestro interior el sentimiento de la felicidad auténtica que se obtiene al dar y al ver felices a los demás. El corazón de Dios se regocija al vernos felices.
Él ama responder a nuestras oraciones porque es Su manera especial de demostrarnos lo consagrado que está a cuidarnos. Hasta el maravilloso día en que nos unamos por la eternidad, las respuestas a nuestras oraciones son Su forma de atender amorosa y tiernamente a cada una de nuestras necesidades. Las respuestas a las oraciones son Su forma de decir: "Te amo y estoy acá a tu disposición las 24 horas del día, 7 días a la semana."

El Significado Profundo del Júbilo
Tómate unos instantes para pensar en algo que haya ocurrido en tu vida, algo que deseabas y querías, pero que nunca te pareció posible. ¿Qué sentiste cuando se materializó? Ese sentimiento de intensa alegría y regocijo nos conecta con el concepto de júbilo.
La palabra júbilo es de origen hebreo. Cada 50 años se declaraba en Israel el año de "jubileo", que traía consigo el perdón de las deudas y la libertad de los esclavos. Obviamente, no era un período de tristeza, sino de profunda alegría, y por eso la palabra júbilo tiene que ver con una viva alegría exteriorizada.
Los caminos del lenguaje son tan extraños pero también tan explicativos que nos ayudan a entender la intención de las palabras y su uso. Cuando a una persona se le exime de su responsabilidad laboral después de un tiempo señalado de servicio, se le jubila, y es merecedora de una pensión. Por la etimología de la palabra, esto debe ser causa de júbilo y no de tristeza. La tranquila serenidad de la labor cumplida y las deudas con la sociedad saldadas deberían alegrar a cualquiera. Sin embargo, la idea general del jubilado a menudo es la del viejito enojón, sentado en una banca de un parque, ensimismado en un pasado de esfuerzos y sinsabores que lo atan al ayer y le enturbian su pasivo presente.
El JUBILEO en la Biblia ¿Qué es? ¿Cómo es? ¿Cuando se realizaba? | Según la Biblia
La Oración Jubilosa: Expresión de Alabanza y Gozo
Alza los brazos en alabanzas jubilosa. Da gracias a Dios por Sus copiosas bendiciones. El mundo de la oración es enorme y las respuestas y formas de resolver un problema pueden ser muy numerosas. Así que no limites tus expectativas y tu fe a la única solución que tienes pensada. Imagínate a un hombre que está en el bosque y se topa con un enorme árbol que le impide el paso. Dios podría levantarlo por encima, abrir un agujero a través del árbol, o mandar fuego para quemarlo. Podría levantarlo, ayudar al hombre a pasar por encima, indicarle la forma de pasar por un lado, o incluso hacerle ver por qué no es Su voluntad siquiera que pase por ahí.
¿Por qué a veces las oraciones parecen no ser respondidas?
"¿Por qué será que a veces Dios no responde a mis oraciones?", te preguntas. Dios siempre responde. A veces te da consejos que te encaminan en una dirección y te pide que cumplas primero esas instrucciones y luego vuelvas a Él para consultarle el siguiente paso; eso es una respuesta. Otras veces te dice que tengas paciencia; eso es una respuesta. Cuando no responde a una oración, ello en sí ya es una respuesta. Por ejemplo, si un niño pide una camionada de golosinas, Dios sabe que no serán buenas para él, así que no responde mandando el camión.
Tus oraciones son respondidas de acuerdo con la voluntad de Dios y a lo que sabe que más les conviene a ustedes y a todos los afectados. No pierdan la fe ni piensen que algo anda mal con ustedes o sus oraciones si les da la impresión de que no hace lo que pidieron.
El Entusiasmo del Creyente en la Oración
Los creyentes se entusiasman al orar, pues ya ven en su mente los resultados de sus oraciones. Ya han oído los testimonios de las oraciones respondidas, y su espíritu ya ha conocido los frutos de Sus respuestas. Ello se debe a que conocen a Dios en el pleno sentido de la palabra. Las oraciones de alabanza son como la banda jubilosa de canto y baile que conduce a los creyentes a la victoria.
Así que eleven su corazón en alabanza y júbilo ante Dios, como lo hizo el rey David de antaño en los Salmos. Su amor era inmenso y sus alabanzas eran poderosas, y no se contenía. Danzó ante Dios con desenfreno, demostrándole a la gente su gozo y alabanza. Acepta el reto frente a la situación imposible que se alza ante ti y alaba a Dios porque hará que redunde en tu bien. Orar de esta manera le hace mucho bien a tu espíritu.
El gozo de Dios no es necesariamente un sentimiento; en muchos casos consiste en optar por ver la situación desde determinada perspectiva. Un corazón que está lleno de júbilo y alabanza es un corazón a través del cual la oración fluye con facilidad y poder. Así que infunde tanto júbilo y alabanza como puedas a tus oraciones y a cada aspecto de tu vida.

Vivir con Júbilo: Un Compromiso para Toda la Vida
Infundir júbilo en las oraciones se extiende a cada aspecto de la vida. ¿Cómo te imaginas que vas a llegar al final de tus días? Y ojo que no estamos hablando de lo material, sino de la actitud del corazón.
La Integridad en el Camino (Ejemplo de Samuel)
El profeta Samuel, ya anciano, y después de entregar todo el poder al joven rey Saúl, decide partir a un "retiro" con júbilo. Llega al final sin nada de qué avergonzarse: "Aquí estoy; testifiquen contra mí delante del Señor y delante de Su ungido. ¿A quién he quitado un buey, o a quién he quitado un asno, o a quién he defraudado? ¿A quién he oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con él? Testifiquen, y se lo restituiré", 1 Samuel 12:3. Una vida intachable y una conciencia tranquila es el mayor bien con que alguien puede partir a una etapa de júbilo.
Samuel había vivido buscando una vida irreprensible, pero no por eso perfecta. Si hubiese fallado o dañado a alguien (lo que era posible y humano), antes de partir quería también dejar saldada toda deuda. Él mismo propuso una auditoría a su gestión. No basta con que uno piense que lo hizo bien, o que haga un mea culpa como discurso final, sino que también los demás piensen lo mismo de él: "Ellos respondieron: “Tú no nos has defraudado, tampoco nos has oprimido, ni has tomado nada de mano de ningún hombre”, 1 Samuel 12:4. Solo se puede partir con júbilo cuando llegamos a ella con la frente en alto. ¿Cómo lo estás haciendo ahora?
Mantener el Compromiso y los Ideales
Samuel también llega al final sin haber perdido el compromiso del principio. "Y en cuanto a mí, lejos esté de mí que peque contra el Señor cesando de orar por ustedes, antes bien, les instruiré en el camino bueno y recto. Solamente teman al Señor y sírvanle en verdad con todo su corazón; pues han visto cuán grandes cosas ha hecho por ustedes", 1 Samuel 12:23-24. Perder los ideales y los sueños cuando se está caminando en su búsqueda, es como dejar caer la brújula en medio del mar.
Samuel, aunque anciano, no había perdido el amor y la pasión por su pueblo. Ninguna de las experiencias amargas que le había tocado vivir había mermado su espíritu. Todo se mantenía inclaudicable. Qué triste es ver personas que emprenden con alegría grandes empresas, pero que luego, a la vuelta de la esquina, se sienten burladas, traicionadas y con el alma ennegrecida y los sueños deshechos. Llegan al final, pero cargadas de cinismo y de malas mañas que herirán su alma hasta el final de sus días. Solo se puede partir con júbilo cuando luchamos por mantener el mismo espíritu que nos hizo entrar en la contienda. ¿Cuáles son los ideales y sueños de tu vida? ¿Hay alguno que ya hayas perdido?
La Expectativa Cristiana del Júbilo Eterno
Para nosotros los cristianos, el júbilo es una verdadera expectativa y una gran responsabilidad. Es una responsabilidad porque nuestro Señor quizás nos pedirá cuentas antes de llegar al final de nuestra vida terrenal: "Pues ustedes mismos saben perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche…", 1 Tesalonicenses 5:2. Nosotros tomamos la vida como algo que Jesucristo nos ha entregado para administrar en su nombre. Él regresará por segunda vez y tendremos que dar un acucioso informe.
Pero no tememos, porque el Señor que vendrá en gloria y majestad mora en nuestros corazones, llenándolos de gozo, paz y dirección. Y es su presencia en nosotros lo que mantiene encendida la llama de la pasión en nuestras vidas para emprender con fuerza y amor cada una de las tareas sin desmayar: "Pero ustedes, hermanos, no están en tinieblas, para que el día los sorprenda como ladrón; porque todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas."
El apóstol Pablo señala la importancia de ciertas actitudes para vivir con júbilo: "Les exhortamos, hermanos, a que amonesten a los indisciplinados, animen a los desalentados, sostengan a los débiles y sean pacientes con todos." Además, Pablo nos garantiza que el Señor está comprometido en que lleguemos al final con dignidad: "Y que el mismo Dios de paz los santifique por completo; y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Aquél que los llama, el cual también lo hará", 1 Tesalonicenses 5:23-24.
