El cambio climático, impulsado principalmente por las actividades humanas, representa una amenaza existencial para la vida en la Tierra. Con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, su evolución es más rápida de lo previsto, amenazando con anular muchos avances en desarrollo. Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, las emisiones deberían reducirse casi a la mitad para 2030, lo que exige medidas urgentes y transformadoras.
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), existe un amplio consenso científico de que el fenómeno es inequívoco. Desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no tienen precedentes en los últimos decenios o milenios, con calentamiento de la atmósfera y el océano, disminución de volúmenes de nieve y hielo, elevación del nivel del mar y aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero. Los efectos adversos del cambio climático, incluyendo la intensificación de tormentas, catástrofes y la escasez de alimentos y agua, pueden poner en riesgo el desarrollo de los países y la integridad ecosistémica global.

Vulnerabilidad de Chile según la CMNUCC
Chile es considerado un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, según estudios realizados a nivel internacional y nacional. Un experto ha advertido sobre los riesgos que enfrenta Chile, que cumple siete de los nueve criterios de vulnerabilidad establecidos por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), lo que lo hace particularmente frágil ante esta amenaza.
La ONU determinó nueve criterios de vulnerabilidad a los efectos del cambio climático, y de esos nueve, Chile los cumple prácticamente todos. Uno de los criterios que Chile no cumple es el hecho de ser una isla pequeña, sin embargo, posee territorio insular que es muy vulnerable a estos fenómenos.
Impactos Observados y Proyectados en Chile
El cambio climático está teniendo y tendrá una serie de efectos significativos para Chile. Actualmente, el país experimenta la sequía más larga de su historia desde que se mide la pluviometría, una situación que se ha extendido por diez años.
Las proyecciones climáticas para Chile muestran como principales efectos un alza en la temperatura y una disminución en las precipitaciones. También se proyecta un aumento en la frecuencia de eventos extremos, tales como sequías e inundaciones fluviales y costeras. Un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) constató que Chile es uno de los países que podría enfrentar las consecuencias más severas en su industria pesquera como resultado del cambio climático, un sector productivo que es especialmente vulnerable.
Todos estos cambios tendrán una repercusión directa o indirecta sobre la mayor parte de las actividades productivas del país, afectando también a las personas, el medio ambiente y la biodiversidad. Numerosas especies vegetales y animales, ya debilitadas por la contaminación y la pérdida de hábitat, podrían no sobrevivir los próximos años.

Acciones de Adaptación y Mitigación en Chile
Chile no ha estado ajeno a esta realidad y en los últimos años ha desarrollado avances importantes en la comprensión de los impactos del cambio climático. Ante esta situación, se están tomando diversas acciones políticas y estratégicas.
Se han realizado reuniones con las principales autoridades regionales, incluyendo intendentes, seremis y presidentes de Core, entre otros, para alinear la acción de las regiones en materia de sustentabilidad y cambio climático. Reconociendo que la dependencia del nivel central a menudo atenta contra los intereses de las regiones, se está trabajando para construir una estructura regional sólida a través del trabajo con profesionales locales, mientras se alinean las prioridades productivas y medioambientales de cada zona.
En el ámbito de la adaptación, la cual puede ser definida como «los ajustes en sistemas humanos o naturales como respuesta a estímulos climáticos proyectados o reales, o sus efectos, que pueden moderar el daño o aprovechar sus aspectos beneficiosos» (IPCC, 2007), se busca construir líneas de acción dentro de los instrumentos existentes. La adaptación puede ser autónoma, planificada, reactiva y preventiva.
Mitigación y Adaptación frente al cambio climático
Un ejemplo concreto de acción de mitigación en el sector pesquero es la gestión de residuos producidos por los buques de pesca. Esta medida busca evitar la contaminación, pero la misión principal es transformar los procesos productivos para llevarlos a un nivel más sustentable y rentable. El resultado de estas acciones debe concluir en que las empresas puedan suscribir acuerdos más sostenibles a través de iniciativas relacionadas con la huella de agua, la reducción de la huella de carbono y las emisiones de gases de efecto invernadero. Eventualmente, esto podría incluir la posibilidad de transar bonos de carbono y re-valorizar sus residuos.
Hoy en día, la adaptación tiene una mayor presencia en las negociaciones internacionales de cambio climático, en la creación de fondos para apoyarla en los países en desarrollo, en la generación de conocimiento y en el desarrollo de estrategias y planes en varios países. La comunidad internacional ha dado un paso importante con el Acuerdo de París en 2015, donde los países se comprometieron a tomar medidas frente al cambio climático. A pesar de que los flujos financieros globales para combatir el cambio climático han aumentado significativamente, es crucial que la acción sea urgente y transformadora, abarcando economías enteras y avanzando hacia un desarrollo resiliente al clima para lograr cero emisiones netas.
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