Cómo Ayudar a un Padre Postrado: Guía Integral para Cuidadores

Cuidar a un ser querido que se encuentra postrado o que enfrenta desafíos de salud significativos, como la demencia, es una tarea que demanda paciencia, conocimiento y apoyo constante. La demencia, una pérdida de la función cognitiva que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento, puede ser causada por ciertas enfermedades y requerirá un apoyo creciente en el hogar a medida que la enfermedad avance.

Como cuidador, usted puede brindar un apoyo invaluable si comprende cómo la persona con demencia percibe su mundo. Es fundamental ofrecer a su ser querido la posibilidad de hablar sobre cualquier desafío que enfrente y participar activamente en su cuidado diario.

Foto de un cuidador interactuando amablemente con una persona mayor postrada

Colaboración con Profesionales de la Salud

El primer paso es siempre hablar con el proveedor de atención médica de su ser querido. Durante esta conversación, es importante preguntar cómo puede usted:

  • Ayudar a la persona a permanecer calmada y orientada.
  • Facilitar las tareas de vestirse y asearse.
  • Comunicarse eficazmente con la persona.
  • Asistir con la pérdida de memoria.
  • Manejar problemas de comportamiento y de sueño.
  • Promover actividades que sean estimulantes y que la persona pueda disfrutar.

Estrategias para Reducir la Confusión y Mejorar el Bienestar

Para reducir la confusión en personas con demencia, hay varias estrategias efectivas que se pueden implementar en el entorno diario:

  • Tener personas y objetos familiares alrededor. Puede ser útil disponer de álbumes de fotos familiares que evoquen recuerdos positivos.
  • Intentar mantener un programa regular de sueño y alimentación para proporcionar estabilidad.
  • Mantener las luces encendidas por la noche para prevenir desorientación y caídas.
  • Proporcionar recordatorios, notas, listas de tareas rutinarias o instrucciones sencillas para las actividades diarias.
  • Apegarse a un horario de actividades simple y predecible.
  • Hablar sobre eventos actuales de manera clara y concisa.

Además, ciertas actividades y adaptaciones pueden mejorar significativamente la calidad de vida:

  • Las caminatas regulares con un cuidador, si la condición lo permite, pueden ayudar a mejorar las habilidades de comunicación y evitar que la persona deambule sin rumbo.
  • La música tranquilizante es una herramienta poderosa que puede reducir la deambulación y la inquietud, aliviar la ansiedad y mejorar el sueño y el comportamiento.

Atención Sensorial y Nutricional

Es crucial que las personas con demencia se hagan revisar los ojos y los oídos regularmente. Si se encuentran problemas, es posible que necesiten audífonos, gafas o cirugía de cataratas, ya que una buena percepción sensorial contribuye a la orientación y reduce la confusión.

En cuanto a la alimentación, las comidas supervisadas son esenciales, ya que las personas con demencia con frecuencia se olvidan de comer y beber, lo que puede llevar a la deshidratación. Hable con el proveedor de atención médica sobre la posible necesidad de calorías extras, especialmente si la persona presenta un aumento de la actividad física debido a la inquietud y la deambulación.

Asimismo, es importante discutir con el proveedor sobre:

  • El riesgo de ahogarse y qué hacer si se presenta un episodio.
  • Cómo incrementar la seguridad en la casa para prevenir accidentes.
  • Formas de prevenir caídas, implementando modificaciones en el hogar.
  • Maneras de mejorar la seguridad en el baño, un área de alto riesgo.

Manejo de la Resistencia a Recibir Ayuda

Cuidar a un anciano que se resiste a recibir ayuda puede ser un desafío. Esta situación, más común de lo que parece, puede deberse a una combinación de factores emocionales, físicos y psicológicos. Cuando las personas mayores no se dejan ayudar, es fundamental mantener una actitud positiva, paciente y amable.

Entendiendo la Resistencia

Lo primero es intentar comprender por qué la persona actúa de esa manera. A menudo, aceptar cuidados es visto como una pérdida de autonomía e independencia. Es importante reconocer y validar sus sentimientos.

Estrategias de Comunicación y Participación

La comunicación es esencial para resolver la resistencia. Hable de manera clara y honesta, siempre respetando sus emociones y preocupaciones. Algunas pautas incluyen:

  • Escucha activa: Pregunte a la persona mayor qué es lo que le preocupa y escúchela sin interrumpir ni juzgar.
  • Involúcrela en las decisiones: Haga que participe en la elección del cuidador o en las decisiones relacionadas con su rutina diaria.
  • Hable en momentos tranquilos: Evite tocar el tema cuando la persona esté molesta o estresada.

Implementación Gradual de los Cuidados

Si la resistencia es muy fuerte, una buena estrategia es comenzar con pequeños cambios en lugar de implementar un cuidado completo de golpe. Introduzca la ayuda para tareas que no sean invasivas, como la limpieza del hogar o las compras.

Optar por cuidados a domicilio puede ser beneficioso, ya que la persona no sentirá que pierde el control de su espacio y su vida. Cuando la resistencia genera tensiones familiares, puede ser necesario recurrir a la mediación familiar.

En algunos casos, la resistencia puede estar vinculada a problemas emocionales o psicológicos más profundos, como depresión, ansiedad o miedo a la muerte. Es importante recordar que forzar a una persona a aceptar cuidados en contra de su voluntad solo aumentará la resistencia y generará más conflicto. Lo ideal es que el proceso sea lo más consensuado posible.

Esquema de las etapas para abordar la resistencia en personas mayores al cuidado

El Bienestar del Cuidador: Una Prioridad

Cuidar de personas enfermas puede ser gratificante, pero también es una labor estresante que puede tener un impacto significativo en la salud física y emocional del cuidador. Las exigencias del cuidado causan estrés emocional y físico, y es habitual sentirse enojado, frustrado, agotado o triste, e incluso solo.

Identificación del Estrés del Cuidador

Como cuidador, es posible que se concentre tanto en su ser querido que no vea cómo esta actividad afecta su propia salud y bienestar. Entre los signos de estrés del cuidador se incluyen:

  • Sentirse agobiado o preocupado todo el tiempo.
  • Sentirse cansado a menudo.
  • Dormir mucho o poco.
  • Ganar o perder peso sin explicación.
  • Enojarse o irritarse con facilidad.
  • Falta de interés por actividades que antes disfrutaba.
  • Tristeza persistente.
  • Tener dolores de cabeza frecuentes u otros dolores o problemas de salud.
  • Abuso de alcohol o drogas, incluidos los medicamentos con receta médica.
  • Faltar a sus citas médicas.

Un estrés prolongado puede perjudicar su salud a largo plazo, aumentando el riesgo de enfermedades como problemas cardíacos y diabetes.

Estrategias para Controlar el Estrés

Las exigencias emocionales y físicas de los cuidados pueden poner a prueba incluso a la persona más fuerte. Muchos recursos y medios pueden ayudarle a cuidar de su ser querido y de usted. Es fundamental aprovechar estos recursos, porque si no se cuida a sí mismo, no podrá cuidar eficazmente a nadie más.

Para ayudar a controlar el estrés, considere:

  • Pedir y aceptar ayuda: Haga una lista de las formas en que los demás pueden ayudar, como dar paseos con la persona cuidada, cocinar una comida o ayudar con citas médicas. Permita que ellos elijan cómo ayudar.
  • Concéntrese en lo que puede hacer: Reconozca que nadie es un cuidador perfecto. Confíe en que está haciendo lo mejor que puede.
  • Fíjese metas alcanzables: Divida las tareas grandes en pasos pequeños y manejables. Haga listas de lo más importante y siga una rutina diaria.
  • Diga no: Rechace peticiones que le resulten agotadoras, como ser anfitrión de comidas en días festivos.
  • Conéctese: Infórmese sobre los recursos asistenciales en su zona, como clases, servicios de cuidados a domicilio, reparto de comidas o limpieza del hogar.
  • Únase a un grupo de apoyo: Las personas en estos grupos comprenden lo que usted enfrenta, pueden ofrecer ánimo y ayudar a resolver problemas. También pueden ser un lugar para hacer nuevos amigos.
  • Busque apoyo social: Manténgase en contacto con familiares y amigos que lo apoyen. Saque tiempo cada semana para visitar a alguien, aunque sea solo para dar un paseo o tomar un café.
  • Cuide su salud: Encuentre formas de dormir mejor, haga actividad física la mayoría de los días, aliméntese de manera saludable y beba suficiente agua. Si tiene problemas para dormir, consulte a un profesional de atención médica.
  • Consulte a su profesional de atención médica: Realícese chequeos periódicos y vacunas. Informe a su médico que es un cuidador y hable abiertamente sobre sus preocupaciones o síntomas.

Cuidado Temporal para el Cuidador (Respite Care)

Puede ser difícil dejar a un ser querido al cuidado de otra persona, pero tomarse un descanso es una de las mejores cosas que puede hacer por usted y por la persona a la que cuida. Los tipos de cuidados temporales para proporcionar descanso a la familia incluyen:

  • Cuidado temporal en el hogar: Auxiliares de atención médica pueden ir a su domicilio para pasar tiempo con su ser querido o prestar servicios de enfermería.
  • Centros y programas de cuidados médicos para adultos: Ofrecen atención diurna y actividades supervisadas.
  • Residencias de ancianos y convalecientes de estancias cortas: Algunas instituciones aceptan a personas que necesitan cuidados para estancias cortas mientras los cuidadores están ausentes.

Opciones de Cuidado a Largo Plazo y Recursos

Finalmente, las personas con demencia pueden necesitar asistencia y vigilancia las 24 horas para brindar un ambiente seguro, controlar el comportamiento agresivo o agitado y satisfacer sus necesidades. Una persona con demencia puede requerir vigilancia y ayuda en casa o en una institución. Las posibles opciones incluyen:

  • Guardería para adultos.
  • Hogares familiares para adultos.
  • Albergues.
  • Residencias para adultos mayores.
  • Cuidado en el hogar.

Recursos de Apoyo

Muchas organizaciones están disponibles para ayudarle a cuidar a una persona con demencia, incluyendo servicios de protección de adultos, recursos de la comunidad, departamentos geriátricos gubernamentales a nivel local o estatal, enfermeras visitadoras o auxiliares y servicios de voluntarios.

En algunas comunidades, puede haber disponibilidad de grupos de apoyo relacionados con la demencia. La asesoría a la familia puede ayudar a sus miembros a hacerle frente al cuidado en el hogar.

Consideraciones Legales

Las instrucciones previas, un poder notarial y otras acciones legales pueden facilitar la toma de decisiones con relación al cuidado de la persona con demencia. Es crucial buscar asesoría legal a tiempo, antes de que la persona sea incapaz de tomar tales decisiones.

Existen grupos de apoyo que pueden proporcionar información y recursos para personas con mal de Alzheimer y sus cuidadores, ofreciendo un espacio de entendimiento y estrategias para abordar los desafíos. No está solo en esta jornada; pida la ayuda que necesite y utilice los recursos disponibles en su comunidad.

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