Durante las últimas décadas, la utilización de servicios de cuidado infantil, incluyendo jardines infantiles como hogares de cuidado familiar, ha aumentado en la misma proporción que las cifras de la fuerza de participación laboral de las madres. Actualmente, una gran mayoría de niños pequeños asiste a estos centros antes de ingresar a la escuela: las cifras de niños que tienen estas experiencias son ahora superiores a las de los bebés y párvulos.
Debido a que los resultados de los niños están influenciados por los múltiples ambientes a los cuales ellos se enfrentan, tales como hogares familiares y jardines infantiles, ha habido un creciente interés en investigar los efectos de las experiencias del cuidado de niños en el desarrollo infantil. Más aún, el promedio de calidad informado del cuidado de niños en los Estados Unidos no cumplió los estándares recomendados por profesionales en la infancia temprana, generando preocupación sobre la forma en que la calidad de tales entornos afecta el desarrollo de los niños. Junto con el interés ampliamente difundido de fomentar las habilidades de apresto escolar, innumerables estudios de investigación han examinado los alcances que las variaciones en la calidad del cuidado preescolar tienen en las habilidades sociales y cognitivas de los niños durante los años de preescolar, durante la transición a la escuela y en los años de escuela primaria.

Desafíos en la Investigación sobre la Calidad del Cuidado Infantil
La Influencia de los Factores Familiares
Una dificultad al examinar el impacto del cuidado de calidad es el tema de la selección de factores familiares. Cada familia elige el servicio de cuidado o jardín infantil que utilizará y por ello, según sus diferentes características, pueden elegir diferentes tipos y calidad de cuidados. Los estudios han sugerido que las familias con mejor estatus socio-económico tienden a elegir programas de mayor calidad para sus niños. Por lo tanto, puede no ser posible separar completamente los efectos del desarrollo de la calidad del cuidado infantil de los generados por los factores familiares.
Necesidad de Estudios Longitudinales
Una segunda dificultad en el área de investigación es la necesidad de realizar estudios longitudinales que también incluyan diversos niveles de calidad del cuidado y muestras representativas de tamaños adecuados para examinar los efectos a largo plazo de estos programas en el desarrollo infantil.
Evidencia y Duración de los Efectos del Cuidado de Calidad
La evidencia relativa a los efectos del cuidado del preescolar en el desarrollo de los niños deriva de dos áreas distintas de investigación: programas de intervención temprana para niños en riesgo y programas comunitarios sobre cuidado infantil. Mientras diversos estudios han explorado los efectos longitudinales de los programas de intervención temprana, algunos han examinado los efectos en los niños que asisten a programas comunitarios mientras hacen la transición del preescolar a la escuela primaria. Una segunda área ha examinado los efectos de los programas comunitarios tradicionales de cuidados, utilizados por las familias, que pueden variar ampliamente en la calidad de experiencias que brindan. Más específicamente, la literatura especializada reconocida se ha desarrollado en las últimas dos décadas examinando los efectos de los programas de alta calidad en el desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños. Los estudios de investigación han incluido programas escogidos entre los existentes al interior de las comunidades locales seleccionadas, como opuestas a los programas de demostración de modelos incluidos en los estudios de intervención tempranos.
Influencias a Largo Plazo y Niños Vulnerables
En Estados Unidos, al igual que en otros países como Canadá, Bermuda y Suecia, se han realizado estudios para analizar los temas relativos a los efectos del cuidado de calidad en el desarrollo de los niños, tanto a corto plazo, durante los años de preescolar, como a largo plazo, en la escuela primaria. Solo reducidos estudios han abordado este tema longitudinalmente para el cuidado del preescolar, analizando las influencias a largo plazo del cuidado de excelencia en el desarrollo social y cognitivo. Otro tema de interés es si los efectos de los cuidados de calidad son mayores entre algunos grupos de niños, como aquellos que pueden tener mayor riesgo de lograr un desarrollo menos óptimo. Solo un grupo reducido de estudios relacionados a los resultados de la calidad del cuidado en preescolares ha analizado esta interrogante y una cantidad menor ha realizado un seguimiento de los niños hasta la enseñanza básica. Los hallazgos en esta área han sido mixtos, con alguna evidencia de efectos más contundentes para los niños más vulnerables durante los años de preescolar y en la etapa escolar, aunque no se encontraron estas diferencias en todos los resultados estudiados sistemáticamente.
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Conclusiones de la Investigación y Recomendaciones de Política
La evidencia de la investigación respalda la opinión relativa a que el cuidado de más alta calidad está relacionado con un mayor desarrollo social y cognitivo de los niños. Pese a que estos efectos sobre la calidad del cuidado oscilan en un rango de modesto a moderado, se encontraron incluso tras adaptar los factores de selección familiar relativos tanto a la calidad del cuidado como a los resultados en los niños. Numerosos estudios han encontrado efectos a corto plazo en el desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños producidos por el cuidado de alta calidad. También se han encontrado impactos a largo plazo que perduran hasta los años de escuela primaria, aunque se han realizado un número más reducido de estudios longitudinales para analizar este tema. Más aún, estos resultados indican que las influencias de los cuidados de niños de alta calidad son importantes para niños con diferentes antecedentes familiares. En general, estos hallazgos sugieren que las políticas que promueven el cuidado infantil de alta calidad durante los años de preescolar son importantes para todos los niños.
Otros estudios sugieren que los cuidados de calidad implican altos costos, ya que significa personal con alta educación y bien capacitado; pocos niños por personal, baja rotación de personal, sueldos altos y liderazgo efectivo. En consideración a los altos costos y la falta de programas de cuidado de alta calidad, es necesario tomar en cuenta tanto la disponibilidad como la accesibilidad de estos servicios. Las políticas más exitosas requieren incluir estos factores, para que estas intervenciones sean una opción realista para todos los niños.
La Situación de la Educación Parvularia en Chile
Pese al amplio consenso que existe en torno a que la educación inicial juega un rol clave en el desarrollo cognitivo, social y emocional de la infancia, pudiendo marcar la diferencia en la trayectoria escolar futura, en Chile la mayoría de la población en edad de asistir a la educación parvularia no lo hace. Ya lo mostraba el estudio Mil Primeros Días, del Centro de Justicia Educacional UC -de 2020-, donde el 22% de los cuidadores mencionó como primera razón para no enviar a los menores a la sala cuna o jardín infantil “la desconfianza en el cuidado que recibirá”.
Ernesto Treviño, académico de la Facultad de Educación UC y director del Centro UC para la Transformación Educativa, piensa que la desconfianza “tiene su base en la creencia de que los jardines infantiles son para jugar y cuidar, y no para educar, la que es incorrecta”. “Las familias suelen ver a los jardines como un lugar de cuidado y no de oportunidades de desarrollo para niños y niñas, cuando la investigación dice que es la etapa más crucial para catapultar su desarrollo.” Sobre el mismo tema, Treviño dice que “es efectivo que, especialmente los más pequeños, están más expuestos a enfermedades al socializar con otros”.
Por su parte, Marigen Narea, académica de la Escuela de Psicología UC, plantea que “necesitamos conocernos” mejor como comunidad, porque no necesariamente por tener acceso a una sala cuna o jardín, las personas van a dejar a sus hijos en ese lugar. También comenta que en algunos países lo que se hace es que “se entregan alternativas más flexibles que una sala cuna o jardín infantil”. La investigadora del Centro de Justicia Educacional enfatiza en la importancia de que tanto cuidadores como establecimientos actúen en conjunto, ya que “cuando los padres se coordinan con el jardín, ganamos por los dos lados. Se suma lo mejor de ambos mundos: el amor del hogar y la formación especializada del jardín”.

Protección y Oportunidades para Niños Vulnerables
El protocolo que se presenta tiene el fin de constituir el marco de acción para todos los adultos que participan de los procesos de educación de niños y niñas y forman parte de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI): equipos educativos, familias y personal de oficinas. Todos y todas, en el rol de garantes de derechos de niños y niñas, tenemos el deber de resguardar su integralidad frente a posibles situaciones de maltrato infantil y/o vulneración de derechos, y de actuar para ello oportuna y coordinadamente. Por ello, es imperativo la difusión e implementación de este protocolo en las unidades educativas y en los diversos contextos, con el fin último de favorecer la protección y resguardo de niñas y niños y permitir mejores oportunidades de aprendizaje y desarrollo en ambientes de bienestar. Es preciso señalar que este protocolo se construye y enriquece con los aportes de los profesionales de Buen Trato de todas las direcciones regionales de la JUNJI, que han contribuido con información de análisis y reflexiones relevantes surgidas desde la experiencia frente a situaciones de vulneración de derechos hacia niños y niñas de las comunidades educativas de la institución.
En Hogar de Cristo ofrecemos jardines infantiles y salas cunas de calidad a los sectores de mayor pobreza y vulnerabilidad del país. Los expertos insisten en que la verdadera educación superior comienza en esta etapa, en que los niños absorben conocimientos de manera natural. Nuestro deber es ampliar sus oportunidades de aprendizaje para igualar la cancha y terminar con la desigualdad en Chile. Como señalaba Gabriela Mistral, la gran educadora de Chile: “El futuro de los niños es siempre hoy.”
La Casen 2022 muestra lo mismo que las versiones anteriores: los niños son el grupo etario más pobre de Chile. Asistir a salas cunas y jardines infantiles es un pasaporte a tener mejor oportunidades de futuro. Los niños y niñas entre 0 y 3 años presentan la mayor pobreza por ingresos (12,2%), seguido del grupo de 4 a 17 años (10,1%). Superar la pobreza infantil es un desafío urgente que tenemos como país. Se necesita tomar medidas inmediatas para abordar estas pérdidas de desarrollo, especialmente para los niños que viven en pobreza y vulnerabilidad; ellos son los que más pierden al no asistir a los jardines infantiles y salas cuna.

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