La Discapacidad Intelectual: Perspectivas Evolutivas y Clasificatorias

La comprensión del concepto de discapacidad y, en particular, de la discapacidad intelectual (DI) ha experimentado una trayectoria histórica y normativa de constantes revisiones, transitando por diferentes etapas e hitos. Nociones como deficiencia mental, retraso mental y debilidad mental antecedieron a la terminología actual.

A lo largo de la historia, las personas con discapacidad han vivenciado tratos indignos, marginación y exclusión, condicionando su calidad de vida y generando obstáculos o barreras impuestas por la sociedad que les impiden ejercer sus derechos de manera libre y autónoma. Esta situación ha dado lugar a mitos negativos, como considerarlas peligrosas para la comunidad, e incluso a la preocupación por el control de su reproducción.

Representación de la evolución histórica del concepto de discapacidad intelectual

Modelos de Comprensión y Clasificaciones Actuales

Ciertamente, existen diferentes modelos para la comprensión de las diversas acepciones e intervenciones de la discapacidad humana, los que han influido en las normativas según el periodo histórico. Hoy, desde el punto de vista de los criterios de significación clínica, está vigente la Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud (CIF), la cual constituye una medida estandarizada útil de la discapacidad causada por los trastornos mentales.

La discapacidad intelectual, entendida por el Comité Técnico sobre Terminología y Clasificación de la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD), se refiere a personas cuyo funcionamiento cognitivo y conducta adaptativa (conceptuales, sociales y prácticas) se encuentran significativamente disminuidos en relación con los demás, y cuya aparición se da antes de los 22 años. En síntesis, para su diagnóstico se consideran tres criterios: limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual, conducta adaptativa y edad de inicio. Junto con esto, debe realizarse una revisión exhaustiva de documentación que incluya la historia social, médica y la trayectoria escolar de las personas.

Por otro lado, la clasificación del DSM-5, con una mirada clínica, entrega una definición que contempla:

  • Deficiencias en las funciones intelectuales.
  • Deficiencias en el comportamiento adaptativo y su aparición dentro del periodo del desarrollo (infancia y adolescencia).

Los niveles de gravedad determinados por el funcionamiento adaptativo son: leve, moderado, grave y profundo. Es fundamental tomar en consideración el funcionamiento adaptativo de la persona en distintas áreas como la comunicación, las competencias de la vida diaria, la responsabilidad social, la autonomía y la autosuficiencia.

La capacidad intelectual límite (V62.89; R41.83), según el DSM-5, se refiere a personas que obtienen una puntuación de Cociente Intelectual Total (CIT) entre 70 y 79, lo que las sitúa por debajo de la puntuación media o normativa (CIT 80-120). Esta categoría se utiliza cuando la capacidad intelectual límite es objeto de atención clínica o impacta en el tratamiento o pronóstico. La distinción entre capacidad intelectual limítrofe y discapacidad intelectual leve requiere una evaluación cuidadosa de las funciones intelectuales y adaptativas.

RESUMEN TRASTORNOS DEL DESARROLLO NEUROLÓGICO. DSM V | (SÍNTOMAS, DIAGNÓSTICO, CAUSAS Y TRATAMIENTO)

El Enfoque Evolutivo del Retraso Mental: La Escuela de Ginebra

En este escenario contextual, es pertinente aludir a la Escuela de Ginebra, en la que, con figuras clave como Jean Piaget y Barbel Inhelder, se consolida el enfoque evolutivo del retraso mental. Este enfoque, que se muestra eficaz en su aspecto descriptivo, propone que el deficiente mental, excepto en casos extremos, puede alcanzar el umbral evolutivo y actitudinal normal, solo que más tardíamente que el resto de los sujetos de su edad.

No obstante, la fragilidad de esta perspectiva es manifiesta en el orden explicativo de las causas del retraso, ya que no considera que ligado con el retraso puede estar presente un déficit que implicará no solo acceder tardíamente al nivel evolutivo, sino que, en ocasiones, no poder alcanzarlo jamás. Este enfoque aplicó las tareas piagetianas a personas con deficiencia mental, observando que, por ejemplo, en relación con la conservación del volumen, a menudo no pueden alcanzar el estadio de las operaciones formales.

Esquema de las etapas del desarrollo cognitivo según Piaget

Características Cognitivas y de Desarrollo en la Discapacidad Intelectual

Las personas con Discapacidad Intelectual muestran una gran variedad en el desarrollo y evolución de las distintas áreas, dependiendo de factores como la etiología, el momento de aparición y evolución del déficit, la actitud familiar y otros síndromes asociados. Según Molina (1994), en casos de etiología no orgánica, e incluso en algunos de causa orgánica, siguen los mismos estadios evolutivos en su desarrollo cognitivo, aunque de forma más lentificada.

Feuerstein (1980) señala que estos alumnos tienen una serie de déficits cognitivos en las diferentes fases del procesamiento de la información (fase de entrada, procesamiento y salida), manifestándose en:

  • Percepción borrosa y superficial (dificultad para mantener la atención).
  • Recopilación de información imprecisa.
  • Dificultades en la orientación espacio-temporal.
  • Déficit en la definición del problema y en la memoria a largo plazo.
  • Estrechez del campo mental y déficit en el pensamiento lógico y la planificación de la conducta.
  • Comunicación egocéntrica, respuestas incompletas y bloqueo en la comunicación de la respuesta.
  • Déficit en la conducta por ensayo-error y en el transporte visual.

Áreas Afectadas

La Discapacidad Intelectual suele manifestarse en:

  • Área motora: torpeza y debilidad motora, deficiente coordinación motora e inestabilidad motriz. Una motricidad fina caracterizada por una débil coordinación manual, prensión y manejo de los objetos. Los movimientos de las piernas se caracterizan por la hipotonía y la falta de coordinación. Pueden presentar sincinesias (movimientos involuntarios innecesarios) y una cierta inmadurez en el control del tono, con automatismos o reflejos que desaparecen alrededor de los 12 años.
  • Área lingüística y comunicación: inmadurez para hablar y el lenguaje, con un 60% a 80% de afectados. Vocabulario reducido, restringido y ligado al contexto, con un desfase general respecto a su grupo de referencia.
  • Área de la personalidad y socialización: tendencia a evitar fracasos y a guiarse por directrices externas (estilo hetero-dirigido). Son frecuentes los sentimientos de frustración, hiperactividad, vulnerabilidad al estrés y reacciones de ansiedad, así como un pobre concepto de sí mismos y reducida capacidad de autocontrol. Las dificultades en la socialización dependen de las capacidades de autorregulación y comunicación, que suelen estar afectadas.

Contexto Histórico en Chile y la Educación Inclusiva

En el periodo comprendido entre 1928 y 1950, no existían las condiciones normativas y sociales para una plena inclusión. Los saberes acerca de la discapacidad intelectual fueron abordados por las ciencias de la salud y la psicología, posicionando los estudios desde un discurso médico-clínico. No obstante, frente a este paradigma médico, el Estado promovió la educación de niños, niñas y jóvenes con discapacidad intelectual en la escuela.

La normativa chilena de la época, por ejemplo, el Decreto n.° 7500 de 1927 y el Decreto con fuerza de ley n.° 5881 de 1928, mencionaba conceptos como "niños indigentes, débiles, de inferioridad orgánica, anormales y retrasados mentales" y la creación de "escuelas experimentales destinadas a débiles mentales". Estos marcos se enmarcaban en el paradigma psicométrico, basando el diagnóstico en la clasificación de las escalas de Binet y Simon, donde el "deficiente mental" era tratado como un "otro diferente a los demás", acentuando la búsqueda de homogeneización social.

Hacia 1952, la normativa internacional comenzó a reconocer a las personas "psíquicamente disminuidas". En la actualidad, con la progresiva aceptación de la diversidad cultural y lingüística, el estudio de sistemas alternativos de comunicación y perfiles sensoriomotores, la preocupación por el perfil de necesidades de apoyo y la diversificación de actividades en las escuelas, se busca mejorar el desenvolvimiento y la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual.

La educación inclusiva es entendida hoy como una forma de interpretación y aceptación de la diversidad del estudiantado en escuelas enfocadas en la gestión, calidad y equidad, que garantice el aprendizaje de todos los estudiantes.

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