El maltrato a las personas mayores es un grave problema social que atenta contra los derechos humanos y la dignidad de millones de individuos en todo el mundo. Esta situación alarmante requiere la actuación tanto de los gobiernos como de la ciudadanía.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1 de cada 6 personas mayores de 60 años ha sufrido algún tipo de abuso en entornos comunitarios. Es probable que esta cifra no refleje la realidad, puesto que solo se notifica 1 de cada 24 casos de maltrato en la vejez, en parte porque los afectados suelen tener miedo de informar a sus familiares y amigos, o a las autoridades. La OMS también afirma que el maltrato en la vejez ocurre tanto en el ámbito privado como en establecimientos institucionales, con una proporción más elevada de personas maltratadas en estos últimos.
Debido al aislamiento que viven buena parte de las víctimas, en muchos casos se trata de una problemática muy difícil de detectar. Numerosas investigaciones sugieren que el abuso, la negligencia y la violencia contra estas personas son mucho más frecuentes de lo que se reconoce.
Definición y Tipos de Maltrato al Adulto Mayor
En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 15 de junio como el «Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez», convirtiendo esta fecha en una ocasión para visibilizar esta dura realidad.
La OMS define el maltrato a los ancianos como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”. Puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas, y también puede ser el resultado de la negligencia, sea esta intencional o no.
El maltrato, en cualquiera de sus formas, puede llegar a producir consecuencias físicas y psicológicas devastadoras a medio y largo plazo. A continuación, se detallan los tipos de maltrato que sufren con mayor frecuencia las personas en la vejez.
Maltrato Físico
El maltrato físico a los ancianos se define como el uso de la fuerza ejercida sobre la persona mayor que puede derivar en golpes, restricciones físicas, bofetadas, zarandeos, castigos físicos, empujones, quemaduras, ingesta forzada, heridas u otras lesiones que provocan dolor y/o incapacidad.
Abuso Sexual
El abuso sexual a ancianos, como a cualquier persona, se caracteriza por el contacto de naturaleza sexual no consentido. Puede manifestarse de forma explícita o de manera encubierta, incluyendo insinuaciones, ciertos gestos y/o palabras, tocamientos, manoseos, exhibición de genitales, desnudez forzada, realización de fotografías impúdicas e incluso violación.
Negligencia y Abandono
La negligencia y/o el abandono de la persona mayor supone una amenaza contra su salud. Este tipo de comportamientos engloban deficiencias y/o irregularidades en la administración de comida y de fármacos prescritos, el descuido en la higiene, y no facilitar asistencia médica en caso de ser necesario. El comportamiento negligente se traduce en un descuido de las necesidades básicas de la persona, ya sea de manera intencional o no premeditada.
Abuso Económico
El abuso económico se refiere a toda explotación, aprovechamiento o uso impropio de los bienes y enseres de la persona cuidada. Puede consistir en sustracción, falsificación de objetos y/o documentos, apropiación ilegal de bienes, y en algunos casos puede conllevar daños, forcejeo, sustracción o amenazas.
Maltrato Psicológico o Emocional
El abuso psicológico o emocional ocurre cuando un guardián le causa estrés o dolor emocional al adulto mayor. El cuidador podría insultar, amenazar, humillar o acosar al adulto mayor a través de palabras o acciones. Es probable también que lo ignore o lo aísle de sus familiares, amigos o sus actividades cotidianas. Si la persona mayor no es capaz de actuar o pensar por sí misma, el guardián podría ignorar, limitar o quitarle sus derechos.
Este tipo de acciones dañan gravemente la autoestima de la persona cuidada, pudiendo derivar en sentimientos de culpa e inseguridad, síntomas depresivos, ansiedad, despersonalización y sensación de invasión de la intimidad.
Restricciones Inapropiadas
Aunque las restricciones pueden ser necesarias por prescripción médica, se considera una forma de maltrato su aplicación inapropiada, ya sean contenciones físicas (cinturón abdominal, arnés, chalecos de sujeción) o contenciones químicas (administración de sedantes). Las restricciones se consideran maltrato cuando su empleo no es necesario y limitan la libertad de la persona.
Auto-negligencia
En ocasiones, las personas de avanzada edad llevan a cabo comportamientos de auto-negligencia. Esto se refiere a la conducta que amenaza contra la propia salud, seguridad o integridad a través del abandono o fracaso en el autocuidado, sin que esto se deba a demencia u otra enfermedad mental grave, sino más bien a que se sienten incapaces de afrontar las rutinas diarias.
10. Abuso y maltrato en la vejez, del diagnóstico a la acción. Dra. Martha Liliana Giraldo Rodríguez
Factores de Riesgo del Maltrato a Personas Mayores
La violencia suele ser el resultado de una combinación de interacciones individuales, relacionales y socioculturales. Son numerosos los factores que interactúan y confluyen en una situación de maltrato en personas ancianas.
Factores de Riesgo Individuales
- Alteraciones en el comportamiento psicológico: Cambios bruscos en la conducta (agresividad, modificación de la personalidad, intolerancia a cambios ambientales), o un trastorno psicopatológico en la vejez.
- Indefensión aprendida: El anciano no siente capacidad para defenderse ante situaciones amenazantes, lo que genera inhibición ante situaciones hostiles o dolorosas.
- Carencia o falta de estimulación sensorial: Falta de audición, visión, trastornos de habla o comprensión, que dificultan la comunicación del maltrato.
- Déficit neurocognitivo: Sufrir déficits cognitivos como demencia, alzhéimer, delirium o trastornos amnésicos, que dificultan la detección del maltrato.
- El género: Un mayor porcentaje de mujeres ancianas maltratadas que de hombres.
- Problemas físicos: Inmovilidad, incontinencia, insomnio, hipertensión o úlceras que hacen a la persona más vulnerable.
- Edad: Mayor riesgo de sufrir maltrato pasados los 75 años de edad.
Factores de Riesgo Relacionales
- Vivienda compartida: Compartir la vivienda con familiares puede ser un factor de riesgo, ya que en ocasiones los cónyuges y/o los hijos adultos son los perpetradores.
- Dependencia económica: Tanto si el agresor depende económicamente de la persona mayor, como si la persona mayor depende económicamente del agresor.
- Relaciones disfuncionales previas: Antecedentes de violencia familiar que aumentan el riesgo a medida que aumenta la dependencia del adulto mayor.
- Sobrecarga en la mujer: La mujer, al hacerse cargo del cuidado de personas mayores, puede experimentar una pesada carga que incrementa el riesgo de maltrato.
- Interdependencia: El grado de dependencia (emocional, física, económica) entre cuidador y cuidado puede repercutir.
- Difícil relación intersubjetiva: Una compleja relación entre cuidador y persona cuidada puede propiciar un trato inadecuado.
Factores de Riesgo Socioculturales
- Percepción negativa sobre la vejez: Representación de los ancianos como frágiles, débiles y dependientes, edadismo y prejuicios.
- Entorno familiar: Debilitamiento de los vínculos intergeneracionales, conflictos por la distribución de poder y bienes, migración de parejas jóvenes dejando a padres ancianos solos.
- Institucionales: Bajo nivel de atención sanitaria, escasos servicios sociales para la tercera edad, centros asistenciales inadecuados, personal mal formado, mal remunerado y con carga de trabajo excesiva.
- Económicos: La falta de fondos para pagar los cuidados, ya sea en el entorno familiar o en el ámbito institucional.
Factores de Riesgo en el Cuidador
- Falta de apoyo: Ser la única persona que brinda cuidados en una unidad familiar con más miembros, o la percepción de falta de apoyo institucional y recursos.
- Sentir insatisfacción personal: Si el cuidador no tiene sus necesidades básicas cubiertas o no ha asumido experiencias traumáticas, puede enfocar su frustración en la persona mayor.
- Cambio en el ritmo de vida: Horarios excesivos, abandono del trabajo formal, privación del periodo vacacional que repercuten en el equilibrio emocional del cuidador.
- Conflicto familiar: Discusiones en la unidad familiar entre el cuidador principal y otros miembros debido a la convivencia con el anciano.
- Cansancio: La falta de descanso físico y emocional es uno de los factores que más influyen en el maltrato.
- Estado emocional por el deterioro de la otra persona: Tristeza, enfado y frustración ante los cambios bruscos de personalidad del adulto mayor.
- Sufrir psicopatología o enfermedad física: Un factor de riesgo para el cuidador que puede desencadenar la conducta de maltrato.
- Uso y/o abuso de alcohol u otras sustancias: El consumo prolongado altera el estado psicológico, favoreciendo el maltrato.

Consecuencias Legales del Maltrato al Adulto Mayor
La legislación contempla medidas para proteger a los adultos mayores de situaciones de maltrato, estableciendo penas y consecuencias para quienes cometen estos delitos.
Aumento de Penas por Agresión
Se aumentará la pena a las personas condenadas por agredir a un adulto mayor o a una persona en situación de discapacidad. Ese incremento de la sanción se hará cuando la víctima sufra desde lesiones menos graves, castración o mutilación de un miembro importante.
La pena aplicable en estos casos es de prisión en cualquiera de sus grados (de 1 a 60 días de prisión). El maltrato es un delito de acción penal pública, lo que significa que cualquiera puede presentar denuncia o querella para que sea investigado.
Mayor Pena para Cuidadores
La persona que tiene un deber especial de cuidado o protección respecto de una víctima adulto mayor o persona en situación de discapacidad, tiene mayor pena si la maltrata de manera relevante o no impide el maltrato que comete otro.
Inhabilitación para Trabajar con Adultos Mayores
Los condenados por maltratar a un adulto mayor o a una persona en situación de discapacidad perderán, a perpetuidad o temporalmente, cualquier cargo, empleo, oficio y profesiones que tengan, ejercidos en ámbitos educacionales, de la salud o que involucren una relación directa y habitual con adultos mayores y personas en situación de discapacidad.
La pena de inhabilitación se aplicará a los condenados por homicidios, auxilio al suicidio, lesiones o maltrato a adultos mayores o personas en situación de discapacidad. Primero, se aplicará la inhabilitación temporal. Estas inhabilitaciones quedan registradas.
Otras Penas Accesorias
También se podrá decretar la prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de cuidado, trabajo o estudio, así como a cualquier otro lugar al que esta concurra o visite habitualmente.
La Importancia de la Prevención y el Apoyo
Es importante que las instituciones gubernamentales lleven a cabo campañas de sensibilización sobre esta problemática, enfocadas tanto para el público en general como específicamente para los profesionales sanitarios.
También son necesarias políticas sobre la atención en residencias para definir y mejorar el nivel de la atención, así como intervenciones de apoyo a los cuidadores (gestión del estrés, programas de asistencia…). Asimismo, es primordial otorgar una buena formación a las personas que cuidan a nuestros ancianos, tanto en el ámbito profesional como particular.
En el entorno familiar, todos los miembros deben implicarse y abordar de manera conjunta la situación a la que se enfrentan el cuidador y la persona cuidada, con el fin de minimizar los problemas que conlleva hacerse cargo de una persona mayor. Acudir a un profesional de la psicología puede ayudar a mejorar el estado emocional del cuidador y de la persona cuidada, y derribar algunos muros que puedan dificultar el buen funcionamiento de tal relación.
La terapia psicológica también puede ayudar al resto de miembros de la familia a llevar mejor la situación, así como a concienciarse sobre la necesidad de su apoyo. En general, todos podemos ayudar a mejorar esta situación prestando una mayor atención a los mayores que nos rodean, participando en programas de asistencia para reducir la soledad a la que se enfrentan estas personas, y brindándoles el cariño que necesitan y merecen.