La salud mental abarca nuestro bienestar emocional, psicológico y social, afectando la forma en que pensamos, sentimos y actuamos al enfrentar la vida. También influye en cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones. Si bien muchos adultos mayores pueden estar en riesgo de experimentar problemas de salud mental, es crucial comprender que estos no son una parte normal e inevitable del envejecimiento. Sin embargo, los cambios importantes en la vida, como la muerte de un ser querido, la jubilación o el tratamiento de una enfermedad grave, pueden provocar malestar, estrés o tristeza.
Muchas personas mayores se adaptan a estos cambios, pero otras pueden tener dificultades. Es fundamental reconocer y tratar los trastornos mentales en los adultos mayores, ya que no solo causan sufrimiento psicológico, sino que también pueden afectar el bienestar físico. Los problemas de salud mental entre personas de más de 60 o 65 años son más frecuentes que entre la población más joven, con una distinción importante entre las enfermedades que pueden aparecer a cualquier edad y las específicamente asociadas a la vejez.
Panorama General y Prevalencia
La población mundial está envejeciendo rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más, y se prevé que esta cifra casi se duplique a 2100 millones en 2050, representando aproximadamente una quinta parte de la población mundial. A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala global. Se estima que el número de personas de 80 años o más se triplicará con creces entre 2023 y 2060, llegando a los 545 millones.
Aunque la mayoría de los adultos mayores gozan de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como la depresión y los trastornos de ansiedad. Según la información del MINSAL, una de cada cinco personas de más de 60 años vive con alguna enfermedad de salud mental. La demencia, la depresión, los trastornos de ansiedad y el abuso de alcohol son las afecciones más comunes en este grupo etario. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente el 14,1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Estas afecciones representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad para este grupo. Las estimaciones globales de salud 2021 también indican que alrededor de una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más, siendo este el grupo de edad donde es más frecuente el suicidio.

A pesar de estas cifras alarmantes, la salud mental en personas mayores es a menudo poco abordada y visibilizada. Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización que rodea a dichas afecciones puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda. Esto se asocia con el concepto de "viejismo" o edadismo, un estigma que concibe a las personas mayores como si no fueran sujetos de derechos, invisibilizando sus problemas y necesidades.
Factores que Afectan la Salud Mental en la Vejez
La salud mental en edades avanzadas está determinada por una compleja interacción de factores, incluyendo el entorno físico y social, los efectos acumulativos de experiencias vividas y los estresores específicos relacionados con el envejecimiento.
Factores Psicosociales
- Sentimientos de soledad y desesperanza: Son factores de riesgo cruciales. Relacionarse no es solo estar en contacto con otros, sino sentirse importante para otro, una necesidad básica para toda persona. La pandemia de COVID-19, con sus cuarentenas, agudizó el sentimiento de soledad e instaló la idea de que vincularse era peligroso.
- Pérdida de independencia y movilidad: La disminución de la movilidad y la pérdida de independencia pueden afectar negativamente la autoestima y provocar sentimientos de frustración.
- Eventos adversos: Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos como el duelo, la reducción de ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación.
- Aislamiento social: Aqueja a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y es un factor de riesgo para las afecciones de salud mental.
- Malos tratos: Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores. Esto incluye cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención, y tiene graves consecuencias, pudiendo provocar depresión y ansiedad.
- Discriminación por edad (edadismo): A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad, muchos adultos mayores sufren discriminación, lo que puede afectar gravemente su salud mental.
- Responsabilidades de cuidado: Muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia, cuyas responsabilidades pueden ser abrumadoras y afectar su propia salud mental.
Factores Físicos y Biológicos
- Dolor crónico y fragilidad: Comunes en la vejez, pueden contribuir a la ansiedad y la depresión.
- Condiciones de vida y salud física: Los adultos mayores que viven en entornos humanitarios, con pésimas condiciones de vida, mala salud física o falta de acceso a apoyo y servicios de calidad, corren un mayor riesgo de depresión y ansiedad.
- Enfermedades crónicas y neurológicas: Afecciones como cardiopatías, cáncer, accidentes cerebrovasculares o demencia aumentan el riesgo de problemas de salud mental.
- Abuso de sustancias: Los problemas de uso indebido de sustancias también son un factor de riesgo.
- Predisposición genética y cambios biológicos: Los cambios hormonales y la función cerebral asociados con el envejecimiento pueden contribuir a la aparición de trastornos mentales.
Trastornos Mentales Comunes en la Vejez
Existen dos grandes tipos de enfermedades mentales en ancianos: las que pueden aparecer a cualquier edad y las asociadas a la vejez. La suma de todos los escenarios mencionados puede dañar la salud mental de la persona mayor, derivando en trastornos del ánimo o una depresión clínica.
Depresión
La depresión es una de las enfermedades mentales más comunes en las personas mayores, aunque no es un fenómeno exclusivo de la vejez, sino una enfermedad de salud mental transversal. A menudo, puede pasar desapercibida, ya que sus síntomas pueden confundirse con los propios del envejecimiento. La depresión puede manifestarse de diversas formas, incluyendo:
- Sentimientos persistentes de tristeza, vacío o desesperanza.
- Pérdida de interés o apatía por actividades que antes se disfrutaban.
- Cambios en el apetito y el sueño.
- Fatiga y falta de energía.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
El peligro de una depresión no tratada en un anciano es significativo; sumada a otros factores de riesgo, puede llevar a pensamientos suicidas e incluso al suicidio. Muchos mayores pueden dejarse morir conscientemente.
Demencia y Enfermedad de Alzheimer
La demencia es un término general que se refiere al deterioro de las funciones cognitivas, como la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Es una preocupación importante que afecta la salud mental de las personas, desencadenando síntomas de psicosis y depresión.
Dentro de la demencia, el Alzheimer es la enfermedad más común, representando entre el 60% y el 80% de los casos. Es una enfermedad progresiva y, aunque no tiene cura, los cuidados adecuados pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los afectados. Los síntomas del Alzheimer incluyen:
- Pérdida progresiva de la memoria, especialmente de eventos recientes.
- Dificultad para realizar tareas familiares.
- Confusión con el tiempo y el lugar.
- Cambios de humor y comportamiento.
- Problemas para comunicarse o encontrar las palabras correctas.
Delirium
El delirium es un estado de confusión agudo y grave que afecta la atención y la cognición. A menudo se desarrolla rápidamente y puede durar desde unas pocas horas hasta varios días. Es más común en ancianos hospitalizados o que han experimentado una enfermedad grave o una cirugía reciente. Los síntomas incluyen confusión repentina y fluctuante, dificultad para concentrarse o pensar claramente, agitación o somnolencia inusual, y alucinaciones o delirios. Puede ser causado por infecciones, medicamentos, deshidratación o desequilibrios metabólicos.
Trastornos de Ansiedad
El trastorno de ansiedad es otro problema común en la población anciana. A medida que las personas envejecen, pueden experimentar miedos relacionados con la salud, la pérdida de independencia o la muerte. Estos miedos pueden desencadenar síntomas de ansiedad, como preocupaciones excesivas, miedo o nerviosismo constante. La ansiedad puede limitar la capacidad de los ancianos para disfrutar de sus actividades diarias y afectar su salud física.
Trastornos del Sueño
Los trastornos del sueño son frecuentes en las personas mayores y a menudo están relacionados con otros problemas de salud mental, como la depresión o la ansiedad. Entre los trastornos del sueño más comunes se encuentran el insomnio y la apnea del sueño. El insomnio puede deberse a la preocupación constante, la incomodidad física o cambios en los ritmos circadianos. La apnea del sueño, por otro lado, es una afección en la que la respiración se detiene temporalmente durante el sueño, lo que interrumpe el descanso.
Trastornos de la Conducta y Agresividad
En algunos ancianos, especialmente aquellos que padecen demencia, pueden surgir trastornos de la conducta, que se manifiestan como agresividad, irritabilidad o comportamiento desinhibido. Estos cambios pueden ser extremadamente desafiantes tanto para los cuidadores como para los familiares. Las causas de estos trastornos pueden estar relacionadas con la confusión, el miedo o la incapacidad para comunicarse.
¿Qué causan los trastornos mentales? | Noticias con Francisco Zea
Promoción y Prevención de la Salud Mental
Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Esto implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades.
Entre las principales estrategias de promoción y prevención para un envejecimiento saludable figuran:
- Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
- Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
- Apoyo social a los adultos mayores y a las personas que los cuidan. Para los adultos mayores, la conexión social es particularmente importante para reducir el aislamiento social y la soledad. Las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar la salud mental positiva, la satisfacción y la calidad de vida, además de reducir los síntomas depresivos. Ejemplos incluyen iniciativas de amistad, grupos comunitarios y de apoyo, formación en habilidades sociales, grupos de artes creativas, servicios de ocio y educación, y programas de voluntariado.
- Apoyo a los comportamientos saludables, especialmente a seguir un régimen alimentario equilibrado, mantenerse físicamente activo, abstenerse del tabaco y disminuir el consumo de alcohol.
- Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.
La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental. Intervenciones clave incluyen políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales. Existen diversas intervenciones dirigidas a los cuidadores -entre ellas, cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica y psicoterapia- que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado buena y saludable.
Tratamiento y Atención
Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental (y las consiguientes afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias) en los adultos mayores. A tal efecto, deben seguirse las normas para la atención integrada de las personas mayores, de base comunitaria y centradas tanto en los cuidados a largo plazo de adultos mayores con afecciones de salud mental y deterioro de la capacidad intrínseca, como en la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores.
Suele recomendarse una combinación de intervenciones de salud mental, junto con otros apoyos, a fin de abordar las necesidades de salud, los cuidados personales y las necesidades sociales de las personas. La terapia de conversación y/o los medicamentos pueden tratar eficazmente los trastornos mentales; sin embargo, en el caso de los ancianos, los medicamentos siempre deben ser pautados por un médico y, a ser posible, un psiquiatra, debido a sus reacciones intensas ante ciertos fármacos.
La demencia es a menudo una preocupación importante y requiere acceso a una atención de salud mental de calidad. Los cuidadores deben estar capacitados para atender a personas con demencia, ofreciendo un entorno seguro y apoyo constante.
También es fundamental responder al maltrato de los adultos mayores. Entre las intervenciones prometedoras figuran la notificación obligatoria de los malos tratos, los grupos de apoyo, los teléfonos de asistencia y los alojamientos de emergencia, los programas psicológicos para maltratadores, la formación de proveedores de atención de salud y otras intervenciones de apoyo a los cuidadores.

Iniciativas Globales
La OMS colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas con el fin de ayudar a que los gobiernos respondan a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental.
- La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa de colaboración mundial liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.
- Los Estados Miembros de la OMS han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.
- El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de un conjunto prioritario de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, entre ellos la depresión y la demencia.
- Durante la pandemia de COVID-19, la OMS y sus asociados elaboraron el conjunto de herramientas "Adaptarse a los tiempos", consistente en carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener buena salud mental y bienestar.
- Otras actividades de la OMS incluyen la elaboración de intervenciones psicológicas ampliables para tratar la depresión y la ansiedad, la investigación y orientación sobre intervenciones encaminadas a reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.