Desde su llegada al mercado asiático en 1874, apenas ocho años después de su fundación, Nestlé SA ha mantenido una presencia constante en China. Inicialmente introdujo productos como la leche condensada, para posteriormente diversificar su catálogo con marcas occidentales reconocidas como Nescafé, helados y las barritas KitKat.
Actualmente, la compañía suiza busca consolidar su posición en el país, aspirando a que China se convierta en su segundo mercado más importante a nivel mundial, solo por detrás de Estados Unidos. Se estima que la facturación anual en la región supere los 5.000 millones de francos suizos, impulsada por el creciente nivel de vida de la población.

Adaptación al consumidor local y expansión estratégica
La visión de la empresa es clara: "Nestlé tiene la visión de que todos los paladares para la comida son locales", señala Jon Cox, investigador de Kepler Capital Markets. La estrategia no consiste únicamente en modificar productos existentes, sino en desarrollar ofertas específicas para el interior del país. Para ello, Nestlé planea duplicar su capacidad de investigación local, consolidando la estructura de Investigación y Desarrollo (I+D) más grande de todas las empresas alimenticias presentes en China.
Para lograr esta penetración, la compañía ha recurrido a alianzas estratégicas y adquisiciones clave:
- Yunnan Dashan Drinks Co.: Empresa conjunta para el embotellado de agua desde 2010.
- Hsu Fu Chi International: Adquisición de capital accionario para liderar el sector de golosinas.
- Yinlu Foods Group: Productora de congee y bebidas de leche de maní, fundamental para la oferta local.
- Totole: Fabricante de caldos en Shanghái, donde Nestlé posee una participación del 80%.
Gracias a estas alianzas, Nestlé ha triplicado su dotación en el país, alcanzando los 47.000 empleados y operando 31 plantas, lo que permite que el 90% de sus productos vendidos en China sean fabricados localmente.

Gestión de crisis y seguridad alimentaria
A pesar de su éxito comercial, la trayectoria de la empresa en China ha estado marcada por desafíos significativos en materia de seguridad alimentaria. En el pasado, la marca ha enfrentado crisis relacionadas con la detección de melamina en productos lácteos, lo que obligó a retirar mercancía del mercado por orden gubernamental y generó preocupaciones sobre la calidad de los insumos.
Recientemente, Nestlé ha tenido que gestionar retiradas voluntarias de fórmulas infantiles (marcas como BEBA y Alfamino) debido a la posible presencia de cereulide, una toxina vinculada a enfermedades transmitidas por alimentos. Esta medida preventiva se extendió a nivel mundial, incluyendo a China, tras detectarse la toxina en un ingrediente suministrado por un proveedor de aceite.
| Problema detectado | Consecuencia | Acción tomada |
|---|---|---|
| Presencia de melamina | Contaminación láctea | Retirada de venta y suspensión de producción |
| Toxina cereulide | Riesgo de vómitos/enfermedad | Retirada voluntaria global y notificación a autoridades |
La empresa ha enfatizado que las reiteraciones sobre la seguridad de los productos deben ser constantes, subrayando que la responsabilidad hacia el consumidor es primordial. A pesar de los incidentes, la compañía sostiene que no espera un impacto financiero significativo a largo plazo tras estas medidas correctivas, manteniendo su compromiso con el control de calidad en toda su cadena de suministro, desde los centros de investigación hasta los depósitos y camiones de transporte.