La socialización es crucial en todas las etapas de la vida, y en la vejez, mantener una vida social activa y participar en diversas actividades permite a los adultos mayores conectar con los demás y seguir disfrutando de la vida. A medida que las personas envejecen, su esfera social tiende a reducirse debido a factores como la jubilación, la pérdida de seres queridos, problemas de movilidad o el distanciamiento familiar, lo que puede limitar la vida social del adulto mayor. Es importante entender que, en esta etapa, la socialización no debe depender únicamente del núcleo familiar.
Impacto del Aislamiento Social
El aislamiento social tiene consecuencias reales y negativas. Las personas mayores que no socializan presentan un mayor riesgo de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo. La falta de interacción diaria afecta el estado de ánimo y la autoestima, favoreciendo la aparición de trastornos del sueño, pérdida de apetito o apatía. Además, el principal factor de riesgo para padecer trastornos neurocognitivos es el aislamiento social y el abandono de la rutina diaria, situación que se vio agravada por la pandemia.
Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)
El Juego y la Estimulación Cognitiva en la Vejez
Es común asociar el juego a la infancia y al desarrollo de los niños y niñas. Sin embargo, en el juego del adulto se identifican emociones y sensaciones del juego de cuando se era niño/a, volviéndose una instancia de identificación personal y desarrollo emocional. Según Henri Wallon, la característica fundamental del juego del adulto reside en el "permiso" que el individuo se concede para jugar, una "tregua" en la que se suspenden las obligaciones y necesidades habituales (Cámara, A. 2012).
Sabemos, por amplia variedad de estudios e investigaciones, que el juego durante la infancia, como concepto y recurso terapéutico, es una ocupación clave que permite el desarrollo de habilidades cognitivas, de socialización, aprendizaje, comunicación y resolución de conflictos (Muñoz, C. 2016). Si bien una persona mayor ya experimentó estos aprendizajes, la plasticidad cerebral y su constante posibilidad de aprendizaje permiten potenciar a través del juego experiencias de promoción de la creatividad y flexibilidad mental.
Las personas mayores, como el resto de los individuos, poseen plasticidad conductual, lo que significa que no puede darse una única definición de mayor y que, si se proporcionan ambientes estimulantes, los hábitos comportamentales pueden modificarse (Fabregat, Costa, Romero y Poveda. 2007). Los juegos y las actividades lúdicas contribuyen a la salud de las personas mayores mediante el desarrollo de cualidades físicas, afectivas, sociales e intelectuales, incidiendo sobre el ambiente y la vida del propio grupo: es un estímulo global (Cámara, A. 2012). El juego se convierte en un medio para combatir la inmovilidad y favorecer la autonomía personal, otorgando el espacio idóneo para resolver problemas de la realidad en contextos de simulación, permitiendo que la persona ponga a prueba su experiencia, sus aprendizajes y resuelva desde su manifestación personal.
Programas de Estimulación Cognitiva: El Caso de Fundación VOA
Fundación VOA articula el programa Seguir Creciendo Estimulación Cognitiva para la persona mayor, implementado en más de 10 Centros Día de la Región Metropolitana, impactando a cerca de 350 usuarios. Este programa ha comprobado in situ la importancia de generar espacios donde las personas mayores pueden ser agentes activos de sus procesos de cuidados de salud cognitiva. El Programa Seguir Creciendo de Fundación VOA es un claro ejemplo de una innovación social y educativa con impacto real en la comunidad, siendo una de las motivaciones para que las personas mayores continúen asistiendo a los centros.
Adicionalmente, se ha detectado que con la progresiva vuelta a la presencialidad, quienes se han beneficiado con el programa agradecen que los elementos (Kit Braintoys) sean para las mismas personas, permitiéndoles llevar actividades que disfrutan en los Centros Diurnos a sus casas, según Constanza Contreras, Coordinadora Ejecutiva de SeniorLab. Ella también destaca la importancia de las capacidades instaladas que deja el Programa en las comunidades donde se aplica, incluyendo la disposición de la fundación a la mejora constante de su programa e incorporando los avances científicos en temas de vejez y envejecimiento.
Esto se transmite a quienes implementan el programa en los centros diurnos, a través de la instalación de conocimientos, mostrando no solo cómo utilizar los elementos del kit para la realización de actividades, sino también aportando a los equipos profesionales distintas herramientas y conocimientos respecto de habilidades cognitivas. Sin embargo, se requiere una mirada aún más integral en cuanto al abordaje de las necesidades reales de las personas mayores, donde las políticas públicas y las recomendaciones internacionales posicionan como relevantes las estrategias de prevención.
Beneficios Multifacéticos de la Socialización

Los beneficios de socializar en la tercera edad son múltiples y abarcan todas las áreas del bienestar. Participar de actividades de ocio y tiempo libre se ha identificado como un factor predictor de satisfacción vital de las personas mayores (Fabregat, Costa, Romero y Poveda). La socialización en la tercera edad es un factor decisivo para la salud física, mental y emocional. Mantener una vida social activa, participar en actividades y mantener vínculos afectivos son aspectos que no deben descuidarse al llegar a la vejez.
Salud Emocional y Mental
- Mejora el estado de ánimo: El contacto regular con otras personas ofrece estímulos positivos, refuerza el sentimiento de pertenencia y combate la soledad. Sentirse parte de un grupo mejora el estado de ánimo y reduce síntomas asociados a la ansiedad o la tristeza.
- Aumenta la autoestima y la autoconfianza: La interacción social incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo, al mismo tiempo que disminuye los pensamientos negativos.
- Previene la depresión y la ansiedad: Las conexiones sociales sólidas pueden ayudar a prevenir la depresión, la ansiedad y la sensación de aislamiento.
- Fomenta un sentido de pertenencia: Crean una red de apoyo que les hace sentir acompañadas, valoradas y parte de un grupo y de la sociedad.
- Reducción de la soledad: La interacción diaria con otros residentes, así como con el personal de la residencia, proporciona apoyo emocional y, a la vez, reduce la sensación de soledad fomentando el sentido de pertenencia.
Estimulación Cognitiva
- Ejercicio mental: Conversar, debatir o participar en juegos grupales son actividades que ejercitan la memoria, la atención y el lenguaje.
- Retraso del deterioro cognitivo: Mantener una vida social activa favorece la estimulación cognitiva continua y contribuye a retrasar el deterioro mental.
- Agudeza mental: Mantener conversaciones regulares con otras personas estimula mentalmente y desafía a pensar de manera creativa.
Salud Física
El beneficio de socializar también se refleja en la salud física. Actividades sociales pueden incluir ejercicio regular, como caminatas, yoga suave, tai chi o baile, que mantienen a los adultos mayores activos.
Formas de Fomentar la Socialización

Actividades Sociales y Recreativas
Una de las formas más comunes de socialización son las actividades sociales. Estas pueden incluir encuentros regulares con amigos, integrarse en grupos de personas de la misma edad e intereses similares, participar en clubes o asociaciones y asistir a eventos comunitarios. Es importante elegir actividades que gusten y permitan relacionarse con personas que compartan intereses, lo que brinda la oportunidad de establecer vínculos más significativos y motiva a seguir participando en ellas.
Las actividades organizadas específicamente para mayores son una excelente opción. Talleres de manualidades, grupos de lectura, gimnasia suave o juegos de mesa en centros de día favorecen la interacción y el disfrute. Los juegos de mesa clásicos como ajedrez, damas, dominó y cartas, ofrecen una manera divertida y estimulante para que las personas mayores interactúen socialmente, proporcionando entretenimiento y fomentando la comunicación y la camaradería.
Mantener una agenda activa y ocupada es importante. Una agenda activa puede incluir clases de arte o música, ejercicio regular, voluntariado o proyectos comunitarios. Estas actividades brindan la oportunidad de aprender cosas nuevas, mantenerse en forma y conocer a personas con intereses similares, manteniendo la autonomía y alejando la sensación de aislamiento o aburrimiento.
Relaciones Intergeneracionales
La solidaridad intergeneracional, que es la ayuda entre personas o grupos de diferentes generaciones, tiene numerosos beneficios para las personas mayores. Aumenta la autoestima y la autoconfianza al mismo tiempo que disminuye los pensamientos negativos. Llevar a cabo una actividad intergeneracional es más fácil de lo que parece, ya que muchos momentos de la vida diaria pueden adaptarse para hacerlos con personas de diversas edades, como jardinería, ver documentales, ir a tomar un café, jugar a juegos de mesa o cocinar.
Existen proyectos a gran escala que obtienen muy buenos resultados, como la convivencia entre personas mayores y estudiantes universitarios, donde programas ponen en contacto a personas de la tercera edad que tienen sitio en casa y a jóvenes que buscan un hogar para estudiar en la universidad. Así, una relación profunda con personas de otras edades puede mejorar la calidad de vida de todas las partes.
Participación en Programas de Voluntariado
La participación en programas de voluntariado es otra forma de socialización muy beneficiosa. Al ofrecer tiempo y habilidades para ayudar a los demás, no solo se contribuye de manera positiva a la comunidad, sino que también se sienten útiles y valorados, lo que brinda una sensación de propósito y significado fundamental para mantener una buena salud mental. El voluntariado también ofrece la oportunidad de aprender nuevas habilidades, mantenerse activo y conectado con otras personas. La interacción con diferentes generaciones en entornos de voluntariado puede enriquecer las vidas y proporcionar una perspectiva más amplia de la sociedad.
Grupos de Apoyo
Los grupos de apoyo reúnen a personas que están pasando por situaciones similares, como la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad crónica o el retiro laboral. Participar en un grupo de apoyo permite compartir experiencias, recibir el apoyo emocional necesario y tener un espacio seguro donde expresar preocupaciones e inquietudes. Además del apoyo emocional, estos grupos brindan la oportunidad de aprender de los demás y adquirir nuevas estrategias para enfrentar los desafíos propios de la vejez. Al escuchar las experiencias de otras personas, se pueden encontrar nuevas formas de lidiar con el estrés, la soledad o cualquier otra dificultad, lo que ayuda a sentirse comprendido y a desarrollar un sentido de comunidad y compañerismo.
Un aspecto importante de los grupos de apoyo es la diversidad que puede encontrarse. A pesar de que las personas puedan estar enfrentando situaciones similares, cada individuo es único y tiene su propia forma de procesar y vivir esas experiencias. Esta diversidad enriquece las interacciones y permite obtener diferentes perspectivas y enfoques. Además, suelen contar con la presencia de facilitadores o profesionales especializados en el cuidado emocional y psicológico de las personas mayores, quienes pueden guiar las sesiones, ofrecer herramientas prácticas y proporcionar información relevante sobre recursos disponibles.
Tecnología y Redes Sociales
Para mejorar las relaciones sociales en personas mayores, también conviene mejorar sus conocimientos en tecnología y redes sociales. Las herramientas digitales, cuando se adaptan adecuadamente, permiten mantener el contacto con familiares y amigos a distancia.
Terapias Grupales
Las terapias grupales son actividades dirigidas por profesionales (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales o especialistas en estimulación cognitiva) en las que varias personas participan al mismo tiempo. Fomentan la actividad física y mental, fortalecen el bienestar emocional y la integración social. Sentirse parte de un grupo mejora el estado de ánimo y reduce síntomas asociados a la ansiedad o la tristeza.