La Complejidad de las Relaciones entre Mujeres Jóvenes y Hombres Mayores, y el Rol de los Abuelos en la Sociedad Actual

La dinámica social y familiar ha evolucionado significativamente, impactando desde el rol de los abuelos en la crianza hasta la percepción de las relaciones intergeneracionales. Este artículo explora estas transformaciones, abordando la participación activa de los abuelos en la vida familiar, la estigmatización del matrimonio infantil y las complejidades de las relaciones románticas con grandes diferencias de edad, desmintiendo mitos y prejuicios.

El Nuevo Rol de los Abuelos en el Siglo XXI

La experiencia de convertirse en abuelo o abuela es una de las experiencias vitales que nos hará vivir una etapa nueva en nuestras vidas, dando suma importancia a los aspectos de transmisión de valores, la complicidad con los nietos/as y la toma de conciencia sobre la pertenencia a la “tribu” como ente educativo. Vivimos una esperanza de vida más prolongada y con buena salud, de tal forma que cuando llegamos a cierta edad, donde nuestros hijos/as viven por su cuenta, o llega la jubilación, soñamos con hacer aquello que no pudimos hacer por la carga de responsabilidades.

Cambios en la Estructura Familiar y el Apoyo de los Abuelos

También observamos un cambio en las familias, pasando de la “familia tipo” a “tipos de familia”. La familia nuclear se transforma, por ejemplo, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, la disminución de nacimientos o nacimientos más tardíos. El concepto de matrimonio ya no se ve como algo para toda la vida. La crisis económica que atraviesa el mundo occidental repercute en las relaciones humanas y, por ende, en las familias. Las nuevas leyes laborales, los prolongados horarios laborales, la falta de conciliación trabajo/familia, la repentina necesidad económica, provocan que muchas parejas jóvenes al tener hijos opten por buscar como cuidadores a sus padres (es decir, los abuelos/as).

La llegada a nuestra madurez, y entrando en la etapa del envejecimiento activo, se ve de forma más o menos repentina sorprendida por la llegada de los nietos/as. En este contexto, surge un taller después de escuchar comentarios como: “queríamos ir al cine, pero…”, “estaba matriculada en la Universidad de Mayores, pero…” o “estoy agotado toda la tarde con el nieto y tengo la espalda…”, y así muchas más. Se puso en marcha el taller con un grupo de mujeres, algunas jubiladas y procedentes de diversas profesiones, casadas, separadas, con nietos/as que atender.

Dinámicas de Interacción y Aprendizaje con los Nietos

El taller aborda diversas situaciones cotidianas mediante cuestionarios y coloquios, buscando que los abuelos/as tomen conciencia de sus puntos fuertes y carencias, y encuentren soluciones al verbalizarlas. Algunos de los escenarios planteados incluyen:

  • Un niño/a de 4 años que llora regularmente a menos que se quede con el abuelo/a después de un cuento, deseando que se calme sin un largo ritual.
  • Un niño/a de 2 años que juega tranquilamente mientras se hacen las tareas del hogar, buscando estimular este comportamiento.
  • Un niño/a que trae un trabajo de la escuela mientras el abuelo/a está ocupado con las tareas domésticas.
  • Un niño que busca atención haciendo ruido mientras los adultos agasajan a sus amigos, a pesar de tener otros niños con quien jugar.

Se analizan situaciones como la de Juan, un niño de 3 años que solía chillar para conseguir lo que quería, y su madre le gritaba. Se observa que los gritos de la madre no solo no detenían el comportamiento, sino que lo reforzaban, haciendo evidente que hubiera sido mejor ignorar los chillidos en lugar de prestarles atención. Intentar razonar con Juan era difícil a su edad, y prestarle atención durante sus berrinches lo único que hacía era mantener estas explosiones de cólera, creando un "círculo vicioso".

El rol de los abuelos en la familia

Estímulo de Comportamientos Positivos

También se plantean preguntas sobre cómo actuar ante situaciones que se desean estimular, como:

  1. Un bebé de un año dice “mamá” por primera vez al acostarlo en la cuna.
  2. Un niño de 10 años ha traído a casa un buen informe escolar.
  3. Animar a una hija de 12 años a limpiar sus zapatos regularmente como parte de sus responsabilidades domésticas.
  4. Un niño de cuatro años que intenta abrocharse los zapatos.

Matrimonio Infantil: Un Drama Humanitario

La historia de Leila, una adolescente de 16 años de Qamishli, Siria, ilustra la dura realidad del matrimonio infantil. Criada por sus abuelos tras la muerte de su madre y la partida de su padre a Europa, soñaba con ser abogada. Sin embargo, la guerra la llevó a un campo de refugiados en Iraq, donde, para costear la medicación de su abuela diabética, se vio forzada a casarse con un hombre que le doblaba la edad. Este matrimonio resultó en un año de abusos físicos y verbales, restricción de libertades y la prohibición de estudiar, lo que la llevó a intentar quitarse la vida dos veces.

infografía sobre estadísticas del matrimonio infantil a nivel mundial

Afortunadamente, logró divorciarse cuando su marido la golpeó en público, pero hoy es señalada por otras familias de su entorno. Esta es una historia real atendida por la ONG Save The Children, que evidencia la recurrencia de estas situaciones. Según Plan Internacional, “cada año 14 millones de niñas son obligadas a casarse, lo que las convierte en más vulnerables a sufrir abusos y ser víctimas de todo tipo de violencia psíquica, física y sexual y las expone a graves riesgos para su salud”. Save The Children añade que para finales de esta década se calcula que 142 millones de niñas habrán sido obligadas a casarse.

Prevalencia y Factores de Riesgo

Las cifras recogidas por Plan Internacional demuestran que el matrimonio infantil es un drama humanitario de proporciones universales. Las niñas del 20% de los hogares más pobres tienen más del triple de probabilidades de contraer matrimonio antes de los 18 años en comparación con las niñas de los hogares más ricos. En los países en desarrollo, las niñas de las zonas rurales tienen el doble de probabilidades de estar casadas al cumplir los 18 años en comparación con las niñas de las zonas urbanas.

Un informe revela que, entre los países que permiten el matrimonio infantil, los casos más frecuentes de enlaces forzados se dan en Asia Meridional y en África Occidental y Central, donde el 46% y el 41% de las niñas, respectivamente, han contraído matrimonio forzadamente. El estudio de Plan Internacional repasa la situación y las legislaciones en muchos de estos países:

  • En Mali, las mujeres están obligadas a obedecer a sus maridos según el Código Familiar.
  • En Níger, la edad media del matrimonio es de 15,8 años.
  • En Malawi, cuatro de cada cinco niñas casadas no han terminado la educación primaria.
  • En Tanzania, el 61% de las mujeres entre 20 y 24 años sin acceso a la educación fueron forzadas a casarse a los 18 años, frente al 5% de mujeres con educación secundaria o superior.
  • En Bangladesh, el 73% de las mujeres casadas contrajeron matrimonio siendo niñas.
  • En Indonesia, el 45,5% de los encuestados estaban de acuerdo con las ventajas de que una niña se case antes de los 18 años.

La situación de Leila sigue siendo precaria: su exmarido amenaza a su familia, y aunque ella quiere volver a la escuela, debe encontrar la forma de pagar los medicamentos de su abuela, enfrentándose a la posibilidad de verse forzada a casarse de nuevo.

Relaciones con Gran Diferencia de Edad: Desmontando Estereotipos

A menudo, la sociedad se incomoda al ver a un hombre mayor con una mujer adulta mucho más joven en público, cuestionando las normas culturales y las expectativas sociales. Brian Collisson y Luciana Ponce De Leon (2018) examinaron por qué estas parejas están sujetas a prejuicios y estereotipos negativos. Encontraron que la relación entre la inequidad relacional percibida y el prejuicio era mayor cuando el hombre en la relación era mayor. Términos como "asaltacunas" o "cazafortunas" implican una falta de equidad, sugiriendo que las mujeres más jóvenes buscan a hombres mayores por apoyo económico o para avanzar en sus carreras.

Motivaciones y Estabilidad en las Relaciones Intergeneracionales

Contrario a estos estereotipos, muchas parejas con brechas de edad no muestran motivaciones profesionales o financieras ulteriores, siendo similares en todos los aspectos excepto la edad cronológica. En la búsqueda de motivos para explicar estas parejas atípicas, algunas teorías avanzaron que las mujeres buscan a hombres mayores debido a dinámicas en sus relaciones con sus propios padres.

Sara Skentelbery y Darren Fowler (2016) investigaron los estilos de apego de mujeres que salen con hombres mayores, desmintiendo la creencia común de que las mujeres que salen con hombres 10 años o más mayores tienen relaciones poco saludables con sus padres. Su estudio de 173 mujeres, de las cuales 44 salían con hombres al menos 10 años mayores, no encontró respaldo para el estereotipo de problemas en la relación con los padres. Además, no hallaron diferencias significativas en los estilos de apego entre mujeres en relaciones con hombres de su misma edad y aquellas con diferencias considerables. De hecho, el 74% de las mujeres en relaciones con brechas de edad disfrutaban de un apego seguro.

Aparentemente, muchas parejas con diferencias de edad disfrutan de relaciones amorosas, satisfactorias y saludables. Sin motivos ulteriores o problemas emocionales de la infancia, muchas de estas parejas son fuertes, estables y capaces de soportar el escrutinio social. Aunque siempre habrá parejas por conveniencia, la investigación sugiere que las relaciones intergeneracionales a menudo se basan en la madurez, sabiduría y estabilidad.

Voluntariado Intergeneracional: Convivencia y Servicio

Una iniciativa de religiosas promueve el voluntariado para niñas y jóvenes interesadas en convivir con personas mayores. Durante unos días, las participantes realizan tareas como ayudar en el comedor o realizar actividades para distraer a los residentes, colaborando con las Hermanas en su misión y conviviendo con la congregación. Este programa busca enseñar a las jóvenes a amar y cuidar a los ancianos, viendo en ellos la sencillez y el amor a Dios.

fotografía de jóvenes voluntarias interactuando con personas mayores en un centro

Luciana, una joven participante, señala: “Es una experiencia muy bonita, porque aprendes a convivir y a amar a los ancianos. Es una oportunidad de ver a Jesús por medio de las personas mayores. Ahora que está muy de moda la tecnología, aquí veo en los ancianos la sencillez que tanta falta hace hoy en día y me siento acogida y querida”.

María Belén, otra participante, acudió acompañada de su padre, quien rezaba en Valencia ante la imagen de Santa Teresa de Jesús Jornet. Ella comenta: “Me gusta compartir tiempo con personas que sientan verdaderamente ese amor por los ancianos y por servir, como lo siento yo. Desarrollamos mucho el servicio a los demás y no pensar solo en nosotras mismas, ya que compartimos tiempo con personas enfermas. Es una experiencia que recomendaría porque haces feliz a los ancianos y también te sientes feliz de verlos felices a ellos”.

Sagrario, una residente de 84 años en Toledo, reconoce que la compañía de las jóvenes “me llena el corazón de alegría y ternura”. Su presencia “nos hace recordar nuestra juventud, nos ilumina la vida y nos hace recuperar la ilusión que a veces creíamos perdida”, una opinión compartida por sus compañeras. Las jóvenes son descritas como “educadas, atentas, dispuestas a ayudarnos en todo momento y atentas por si nos hace falta algo”.

Objetivos y Beneficios de las Convivencias

Sor Rosa Parra, una de las religiosas, describe las convivencias como “una gracia de Dios”. Explica que se dedican 24 horas a los ancianos, conviviendo plenamente con ellos. Otro de los objetivos es compartir la misión de las religiosas con los ancianos, acompañándolos en su cuidado, atención y entretenimiento. También se enfatiza la formación cristiana; las jóvenes se reúnen diariamente para una tertulia de fe, donde reflexionan sobre el Credo y plantean preguntas que quizás no se atreverían a hacer a sus padres o catequistas.

“Vivimos una época en la que los jóvenes cristianos tienen muchas dudas, sobre todo por esa lucha entre lo que viven en casa y lo que se ofrece fuera”, señala Sor Rosa. Antiguamente, los encuentros tenían un carisma más vocacional, pero se han adaptado para ofrecer una experiencia de vida cristiana. Durante la semana, también se realizan salidas por la ciudad de acogida, permitiendo a las jóvenes conocer el centro histórico y la Catedral guiadas por residentes y un sacerdote jubilado.

Sor Rosa concluye que el objetivo de estas convivencias es “anunciar el Evangelio y colaborar en la Iglesia”, así como “poder convivir, durante 24 horas los siete días, con una comunidad religiosa”. En estas residencias, se sirve y atiende a ancianos desamparados, un desamparo que hoy en día es psicológico, humano y, sobre todo, espiritual.

La Expresión Sexual en la Vejez: Desmontando Mitos

Para muchas personas, la sexualidad durante la vejez continúa siendo un tema tabú, repleto de falsas creencias y mitos. Sin embargo, las evidencias sugieren que los ancianos son sexualmente activos y, en algunos casos, más aún que la población general adulta. Por tanto, puede afirmarse que la edad como tal no es un obstáculo para disfrutar una vida sexual plena y satisfactoria.

Desafíos Sociales y Percepciones Erróneas

Envejecer supone una serie de cambios biológicos y fisiológicos, tanto en el hombre como en la mujer, que se hacen también visibles en la sexualidad. No obstante, estos cambios no significan que la vejez esté ligada a la enfermedad. Hablar de sexo durante la vejez es una tarea ardua por ser una cuestión poco conocida y, en multitud de ocasiones, maltratada por la sociedad. Es un tema que muchos consideran tabú, incluyendo los mismos ancianos y los profesionales de la salud. En la mayoría de los casos, se prefiere no hablar del tema, hecho que provoca la aparición de falsas creencias y mitos relacionados con la sexualidad durante la vejez. Por otro lado, este silencio produce en el anciano sentimientos de culpabilidad y vergüenza ante su deseo sexual por considerar que lo que le está sucediendo no es “normal”.

A pesar de que los profesionales de la salud han desarrollado multitud de estudios centrados en mejorar la calidad de vida de los ancianos, así como en la prevención de enfermedades, a menudo se dejan de lado aspectos relacionados con la sexualidad. Orihuela de la Cal y cols. afirman que “la sexualidad es un elemento fundamental en la buena calidad de vida de los ancianos, por lo que se hace necesario el conocimiento de algunos factores que permitan poder brindarles una atención óptima e integral”. Sin embargo, la ideología social conservadora ha negado y niega la sexualidad del anciano, en particular la de la mujer. Consiguientemente, muy pocos estudios se han interesado por la sexualidad de los ancianos.

El rol de los abuelos en la familia

La Sexualidad sin Edad y sus Barreras

Se puede afirmar rotundamente que el sexo no tiene edad. Como muy bien afirman Orihuela de la Cal y cols. “la sexualidad es una dimensión humana que abarca todo nuestro ser y desaparece solo con la muerte”. No obstante, en una sociedad donde prima todo aquello relacionado con el mundo de la juventud y donde la vejez se considera algo a evitar, la población general (e incluso los profesionales de la salud) considera que el sexo entre los ancianos es anormal, asumiendo la idea de que el anciano es un ser asexual o que cualquier manifestación sexual entre ancianos es improcedente. Nieto afirma que “entender la sexualidad del anciano teniendo como referencia la sexualidad del joven es construir una verdad científica de un prejuicio social”.

Que el sexo en los ancianos sea un tema tabú no es debido solo a la “fiebre de lo joven”. Los ancianos han practicado, practican y practicarán sexo, y por tanto, los profesionales de la salud deben estar preparados para abordar este tema con ellos, aparte de hacer el esfuerzo de eliminar todos los prejuicios al respecto. Factores socioculturales como el binomio sexo-reproducción hacen que muchas personas consideren que la vejez no es tiempo para disfrutar del sexo, ya que no hay lugar para la reproducción.

infografía sobre los factores que influyen en la sexualidad del anciano

Factores Sociales que Limitan la Intimidad en la Vejez

Existen diversos factores sociales que limitan el espacio íntimo del anciano:

  1. Falta de pareja: Considerada la principal responsable de la abstinencia sexual, sobre todo en la mujer, debido a que las mujeres viven más años y a la aprobación social de que un hombre anciano busque una nueva pareja, pero no así una anciana.
  2. Deterioro de la relación matrimonial: Después de muchos años, la monotonía y la falta de comunicación pueden repercutir directamente en la expresión sexual.
  3. Condiciones domésticas: La convivencia de varias generaciones afecta negativamente la privacidad de los ancianos y, en consecuencia, la posibilidad de practicar sexo.
  4. No aceptación de la jubilación: Puede jugar un papel importante como obstáculo para las relaciones sexuales, provocando estados depresivos o de ansiedad.
  5. Creencias religiosas: Algunas religiones consideran el sexo sin intención reproductiva como pecado.
  6. Miedo a la incapacidad sexual: Común entre los ancianos, sobre todo entre los varones, generando un “círculo vicioso” de ansiedad y dificultad. Las mujeres, por su parte, se preocupan más por la pérdida de belleza y el miedo a no gustar.
  7. Consumo de alcohol y tabaco: Se asocia a trastornos de erección y disminución de la libido.
  8. Patologías frecuentes en la vejez: Enfermedades como la hipertensión, diabetes, problemas respiratorios y circulatorios pueden afectar negativamente la actividad sexual genital, pero no así otras prácticas como la masturbación, los besos, los gestos, las caricias o las insinuaciones.

Es importante destacar que la pornografía forma parte del repertorio habitual de muchos individuos para satisfacer sus necesidades sexuales, aunque en geriatría no suele ser tolerada, considerándose material para adultos pero, curiosamente, no para viejos. Respecto a la masturbación, el tabú sigue siendo fuerte, como ilustra el comentario de una participante en el estudio de Nieto: “No, yo no soy cosquillosa ... ¡Cuánto daría por no tener eso ahí! ¡A mí me da asco! Y eso que yo ya no tengo la sangre... Eso es una marranada, no teníamos que tener eso ahí. Dios no fue listo cuando dejó eso ahí”.

La Sexualidad Más Allá de los Genitales

Por motivos culturales y sociales, la mayoría de las personas crecen pensando erróneamente que el acto sexual implica siempre penetración. El sexo es una forma más de comunicación para la pareja e incluye besos, miradas, caricias, palabras, actos, etc. Por lo tanto, una buena y sincera comunicación entre ambos miembros de la pareja es fundamental. Prieto Chincolla afirma que “la sexualidad va mucho más allá de los genitales, e implica otros factores, dado que el individuo participa de forma completa y no solo parcialmente con determinadas zonas de su cuerpo, como son los genitales”.

La sexualidad en el anciano se ve condicionada por los estereotipos que la sociedad ha creado respecto a las prácticas sexuales durante la vejez. Asimismo, la mayor parte de los estudios se centran en una concepción de la sexualidad únicamente heterosexual y genital. Si el tema de la sexualidad en los ancianos se presenta como un tema difícil cargado de presiones y construcciones sociales, aún más complejo es el tema de la sexualidad en la población anciana homosexual. Los pocos estudios centrados en este tema coinciden en señalar que los cambios fisiológicos son iguales, pero los problemas psicosociales son mayores debido al rechazo social, la desprotección sociofamiliar y la ausencia de amparo jurídico.

La concepción del sexo en los ancianos centrado únicamente en la cópula y en la frecuencia coital instiga el diseño de estudios basados justamente en eso, en cuantificar. Sin embargo, resulta precisa una perspectiva que ignore el número y ponga énfasis en la descripción e interpretación, como la investigación cualitativa, para recoger “más nítidamente esa sexualidad difusa que se escapa a la vez del anquilosamiento del corsé estadístico-frecuencial y de la falacia coitocéntrica”.

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