Se han presentado los resultados de la VI Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, realizada desde el año 2007 por el Centro UC Estudios de Vejez y Envejecimiento y el Programa Adulto Mayor UC y Caja Los Andes. El objetivo principal de esta investigación ha sido dar cuenta de las condiciones de vida de las personas mayores.
Chile vive un progresivo envejecimiento, con un aumento de la población de 60+ años desde un 12% el año 2007 a 18% el 2021, y una esperanza de vida que pasó de 78 años en 2007 a 81 años en 2021. En el año 2007, un 14,8% de las personas de 60+ años pertenecía a la "cuarta edad" (80+ años), cifra que aumentó a un 16,4% en 2021 (INE, 2022). Se espera que para el 2050 este grupo represente a casi un 30% de las personas mayores.
Estas cifras, si bien son un reflejo del éxito de políticas sociales, implican varios desafíos importantes que enfrentar a nivel global y local.
Desafíos Demográficos y Sociales del Envejecimiento
El Crecimiento de la Población Mayor a Nivel Global
Según las Perspectivas de la población mundial de 2019, para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada 11 en 2019. La población mundial envejece, y se estima que el crecimiento podría alcanzar su punto álgido a finales de siglo con una probabilidad del 80%, superior al 30% estimado en 2013.
Para finales de la década de 2070, se prevé que la población mundial de 65 años o más alcance los 2.200 millones y supere en número a los menores de 18 años. A mediados de la década de 2030, habrá 265 millones de personas mayores de 80 años, superando la cantidad de niños. Incluso las naciones de rápido crecimiento experimentarán un aumento de la población anciana en los próximos 30 años.

En todo el mundo, las personas viven más tiempo que antes, y hoy la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Todos los países del mundo están experimentando un incremento tanto de la cantidad como de la proporción de personas mayores en la población.
- En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más.
- En ese momento, el grupo de población de 60 años o más habrá subido de 1000 millones en 2020 a 1400 millones.
- En 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se habrá duplicado (2100 millones).
- Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, hasta alcanzar los 426 millones.
Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas, conocido como envejecimiento de la población, comenzó en los países de ingresos altos, como Japón, donde el 30% de la población ya tiene más de 60 años. Sin embargo, los cambios más significativos se están observando actualmente en los países de ingresos bajos y medianos, donde en 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años residirá.
Influencia de la Migración y el Impacto de la Pandemia de COVID-19
En 50 países, se estima que la inmigración ayudará a atenuar el actual declive demográfico provocado por la baja fecundidad y el envejecimiento de su población. En naciones como Italia, Alemania y la Federación de Rusia, donde la población ya se ha disparado, el pico se habría alcanzado antes sin la inmigración. Aunque en general la emigración tiene poca incidencia, en 14 países con fertilidad ultrabaja contribuirá significativamente a la pérdida de población.
La pandemia de COVID-19 repercutió en todos los aspectos del cambio demográfico, como la fecundidad, la mortalidad y la migración. En 2021, la esperanza de vida al nacer a nivel mundial se redujo a 71 años frente a los 72,8 de 2019, debido principalmente a los efectos de la pandemia. En 2023, por primera vez, murieron menos de 5 millones de niños menores de 5 años. En 2024, la esperanza de vida al nacer alcanzó los 73,3 años. En 63 países y territorios -que representaban el 28 % de la población mundial en 2024- el volumen de población alcanzó su punto máximo antes de ese año.
La Soledad y el Riesgo de Aislamiento Social
Una preocupación importante es la sensación de soledad y el riesgo de aislamiento social. En la actualidad, cerca de 460 mil personas mayores (un 13%) se encuentran viviendo solas. Respecto de la última medición de la encuesta en Chile, realizada en 2019 y con seguimiento durante la pandemia, en esta nueva edición, en la que participaron 1786 personas, se aprecia un aumento de la satisfacción con la vida. Es relevante el alza en la percepción de necesidades satisfechas, a excepción de la necesidad de afecto y cariño, área en la que se muestra una preocupante insatisfacción.
La pandemia tuvo un gran impacto en el sentimiento de soledad, alcanzando a un 53% en la última versión de la Encuesta. Sentirse solo no se explica únicamente por el hecho de no vivir acompañados, sino que también responde a la escasez de espacios de participación en los que las personas mayores tienen la posibilidad de desarrollarse. Este es un desafío que la sociedad debe abordar.
Afrontar la soledad y el aislamiento en la vejez. Jesús Escobar.
Comprendiendo y Abordando el Envejecimiento
Aspectos Biológicos del Envejecimiento
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Esto lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Es importante destacar que estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica de una persona es más bien relativa. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar.
Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que se conocen habitualmente por el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general, son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.

Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Por otro lado, las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades. No obstante, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.
La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud. Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad se vuelven más negativas.
Aunque algunas de las variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores que más influyen tienen que ver con el entorno físico y social. Esto incluye, en particular, la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. El entorno en el que se vive durante la niñez -o incluso en la fase embrionaria-, en combinación con las características personales, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.
Los entornos físicos y sociales pueden afectar a la salud de forma directa o a través de la creación de barreras o incentivos que inciden en las oportunidades, las decisiones y los hábitos relacionados con la salud. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular seguir una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados.
Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. La disponibilidad de edificios y transportes públicos seguros y accesibles, así como de lugares por los que sea fácil caminar, son ejemplos de entornos propicios. En la formulación de una respuesta de salud pública al envejecimiento, es importante tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también los que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.

Marco Político y Respuesta Internacional al Envejecimiento
Principios y Acciones de las Naciones Unidas
En 1991, la Asamblea General adoptó los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad, que enumeraban 18 derechos de las personas mayores relativos a la independencia, la participación social, la atención, la realización personal y la dignidad. Al año siguiente, la Conferencia Internacional sobre el Envejecimiento se reunió para revisar el Plan de Acción y adoptó la Proclamación sobre el Envejecimiento.
Siguiendo las recomendaciones de la Conferencia, la Asamblea General de la ONU proclamó el año 1999 como Año Internacional de las Personas de Edad. Las acciones sobre el envejecimiento continuaron en 2002 cuando se celebró en Madrid la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. Esta adoptó una Declaración Política y el Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento de Madrid con el objetivo de diseñar una política internacional sobre el envejecimiento. El Plan de Acción abogaba por un cambio de actitud, de políticas y de prácticas a todos los niveles para aprovechar el enorme potencial de las personas mayores en el siglo XXI.
Desafíos para los Sistemas de Salud y el Edadismo
Todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas de salud y de asistencia social estén preparados para afrontar el cambio demográfico. En 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos, y el ritmo de envejecimiento de la población es mucho más rápido que en el pasado. En 2020, el número de personas de 60 años o más superó al de niños menores de cinco años.
No hay tal cosa como la persona mayor «típica». Algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otras personas sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias que existen en las experiencias y necesidades de las personas mayores.
La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar; en gran medida se debe a los entornos físicos y sociales en que se encuentran las personas, puesto que ese entorno influye en sus oportunidades y sus hábitos relacionados con la salud. La relación que mantenemos con nuestro entorno viene determinada por características personales como la familia en la que nacimos, nuestro sexo y etnia, y eso da lugar a desigualdades en nuestra relación con la salud.
A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable.
La globalización, los avances tecnológicos (por ejemplo, en el transporte y las comunicaciones), la urbanización, la migración y los cambios en las normas de género influyen en la vida de las personas mayores de formas tanto directas como indirectas. Una respuesta de salud pública debe hacer balance de las tendencias actuales y futuras y encuadrar sus políticas en consecuencia.
La Respuesta de la OMS: Década del Envejecimiento Saludable
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable y pidió a la OMS que se encargara de liderar su puesta en práctica. Esta iniciativa busca promover un envejecimiento con bienestar, dignidad y participación plena en la sociedad.
La encuesta nacional en Chile es un aporte fundamental para entregar información relevante relacionada con la calidad de vida de las personas mayores. Permite plantear y diseñar mejores políticas públicas que consideren sus sentimientos y necesidades, contribuyendo así a construir mejores condiciones de vida para las actuales y futuras generaciones de personas mayores.