Múltiples Lesiones con Incapacidad Derivadas de Accidentes Laborales: Análisis y Datos

El accidente de trabajo es uno de los riesgos laborales legalmente consagrados en la legislación de muchos países. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, el número de accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, que anualmente cobra más de 2 millones de vidas, parece estar aumentando debido a la rápida industrialización de algunos países en desarrollo.

Las últimas estadísticas a nivel nacional publicadas por la Cámara Técnica de Riesgos Profesionales de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) reportaron que en 2018, de cada 100 trabajadores afiliados, 6.2 sufrieron un accidente de trabajo y de cada 100 mil trabajadores, a un 99.6% les diagnosticaron una enfermedad de origen laboral.

Desde el punto de vista conceptual, legal o técnico, el accidente es un fenómeno que impacta negativamente sobre la salud e integridad física del trabajador. Sin embargo, adicionalmente genera un sinnúmero de efectos negativos en materiales, insumos, equipos, maquinaria, ambiente y finanzas; manifestándose en costos directos e indirectos. Estos costos impactan a empresarios, empleados y a los actores del Sistema General de Riesgos Laborales (SGRL). Acarrean muertes, discapacitados, pérdidas económicas y de calidad de vida, de tiempo, dolor a trabajadores y familias; generando grandes costos para el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) y, en particular, al SGRL. Adicionalmente, golpean la eficiencia y desarrollo organizacional y se traducen en daño económico para la sociedad.

En términos de pérdidas de salud, dependiendo de la gravedad de la lesión, el accidente de trabajo puede derivar en incapacidad temporal, en incapacidad parcial permanente, en invalidez o en la muerte. Algunos de estos estados causan la pérdida permanente de las habilidades, las destrezas, las aptitudes y/o potencialidades del orden físico, mental y social, que impiden desempeñarse adecuadamente en un determinado trabajo. Es decir, originan pérdida de capacidad laboral.

Gráfico estadístico mostrando la distribución de tipos de incapacidad (temporal, parcial permanente, invalidez, muerte) tras accidentes laborales.

Marco Normativo y Metodología del Estudio

Para procesos de calificación de capacidad laboral calificada de periodos anteriores al MUCPCLO del año 2015, la calificación de la capacidad laboral se hacía con base en la normativa vigente a la fecha. Dado que el presente artículo incluye accidentes de trabajo calificados en años anteriores al referido, se hace referencia a las normas que regulan la calificación de la capacidad laboral, a saber: Decreto 917 de 1999, Decreto 1971 de 1999, Decreto 2463 de 2001, Ley 962 de 2005, Sentencia C425 de 2005; entre otras.

La unidad de análisis estuvo conformada por 9,854 registros de accidentes de trabajo con capacidad laboral calificada entre los años 2014 a 2016, provenientes de una Administradora de Riesgos Laborales (ARL) del territorio nacional. Se excluyeron los registros de accidentes de trabajo con calificación de pérdida de capacidad laboral inferior al 5% y registros de afiliados accidentados con información incompleta de las variables de estudio.

Como instrumento de recolección de la información se utilizó una plantilla prediseñada de Microsoft Excel, en donde se consignaron todas las variables del estudio. Se realizó el análisis univariado de la información según el tipo de variable.

Resultados del Análisis de Accidentalidad Laboral

Demografía y Características Generales

De un total de 9,854 accidentes de trabajo con pérdida de capacidad laboral calificados entre el periodo 2014-2016, la accidentalidad calificada se concentró en el género masculino con el 84.2%, mientras que el sexo femenino representó solo el 15.8%, lo que se traduce en una razón de 1:5.

El origen propio del trabajo abarcó el 83.8%, seguido del origen tránsito con el 12.0% y violencia con 2.0%.

El 74% de los accidentes de trabajo calificados presentaron situación terminada, mientras que el 26% se encontraba en situación activa. Esto significa que casi una tercera parte de los accidentes de trabajo seguían en proceso de calificación. Esta última situación puede deberse a que las víctimas presenten patologías que pueden volverse crónicas y generar deterioro paulatino, precisando nuevas evaluaciones, o bien, a mejoramientos o empeoramientos del estado de salud que requieren evaluaciones periódicas o demandan tratamiento y terapias, cuyo objetivo en todo caso se orienta a mejorar el estado de salud del trabajador afectado.

Gráfico de barras comparando el porcentaje de accidentes de trabajo calificados en género masculino y femenino.

Clases de Riesgo y Tipos de Consecuencias

Para el Sistema General de Riesgos Laborales colombiano, las empresas se clasifican en cinco clases de riesgo de acuerdo con la actividad económica principal que desarrollan. La clase de riesgo III, o riesgo medio, fue la de mayor importancia en pérdida de capacidad laboral, representando el 34%, seguida de la clase V (22%).

La mortalidad, con solo un 4.7%, reflejó cierto nivel de impacto en participación en clase IV y V, con 1.3% y 1.3%, respectivamente. La distribución de invalidez fue casi homogénea en todas las clases de riesgo, y en total alcanzó el 4.2%. En cuanto a la deficiencia, en todas las clases de riesgo hubo predominio de deficiencias con calificación cercana al 5%, pero luego de atenuarse la calificación en 10%, vuelve a incrementarse entre los valores del 15%-19%.

Infografía mostrando la distribución de la pérdida de capacidad laboral por clase de riesgo (I-V), destacando los porcentajes para riesgo medio (III) y riesgo alto (V).

Con relación a la discapacidad, la clase de riesgo III registró su mayor valor en discapacidad menor al 4%, seguida de la clase V. Las calificaciones se atenuaron en los demás intervalos.

En la minusvalía, el 50% de los siniestros registraron baja calificación de minusvalía, independientemente de la clase de riesgo, todas con valores cercanos al 2.2%. En los terceros cuartiles, las clases de riesgo registraron valores cercanos al 5.4%-7.5%; luego de atenuarse las minusvalías en este último valor, reaparecen frecuentemente en calificaciones desde 13% a 22%. La clase de riesgo III es la que registró el mayor número de casos calificados con minusvalías, con valores inferiores al 6%, seguidas de la clase V.

Sectores, Diagnósticos y Naturaleza de las Lesiones

Tres sectores concentraron gran parte de la siniestralidad calificada: Infraestructura y obras civiles con 1,635 eventos (16.6%), servicios generales con 1,247 (12.7%) y temporales con 1,246 (12.6%), que en total representa el 41.9% de la siniestralidad calificada.

El 83.2% de los casos calificados (n=8,202) se ubicaron en 27 categorías de diagnóstico, pero en solo cinco categorías se ubicó el 46% de los accidentes de trabajo. A saber: amputación traumática de la muñeca y de la mano (12%), fractura de la muñeca y de la mano (11%), fractura de la pierna inclusive el tobillo (8%), fractura del antebrazo (8%) y luxación, esguince y torcedura de las articulaciones y ligamentos de la rodilla (7%). Estos diagnósticos, en general, conllevan a designar como parte del cuerpo afectada las extremidades (superior e inferior) y como naturaleza de la lesión más representativas la amputación y la fractura.

La categoría sobresaliente en incapacidad parcial permanente y en invalidez fue la amputación traumática de la mano y muñeca, y en mortales los traumatismos de regiones no especificadas del cuerpo; lo que puede estar asociado con politraumatismos que acarrean este tipo de eventos.

Diagrama de sectores mostrando la concentración de siniestralidad calificada por sector económico (infraestructura, servicios generales, temporales, etc.).

Tipos de Riesgo y Grupos de Edad

Las caídas a nivel representaron el tipo de riesgo de mayor importancia, reportando el 21.6%. En segundo y tercer orden figuró el atrapamiento (14.0%) y las pisadas, golpes o choque (9.7%). Las caídas a diferente nivel, categorizadas en dos tipos de riesgo, aportaron un total de 397 accidentes de trabajo con pérdida de capacidad laboral (4%).

La mayor siniestralidad correspondió al rango de edad comprendido entre los 27 y 44 años. El tipo de riesgo, denominado en otros estudios como tipo de accidente, resalta las caídas a nivel como el riesgo de mayor impacto en pérdida de capacidad laboral, aportando el 21.6% en edades de 37-45 años en ambos sexos. En segundo orden figuró el atrapamiento con 14.0%, y fue el de mayor incidencia en el rango de edad comprendido entre los 28-36 años.

El 50% de los casos calificados como invalidez o muerte registraron edades cercanas a los 39 años, y la incapacidad parcial permanente ocurrió hacia los 40 años. La presencia de casos atípicos en este tipo de calificación significa que reaparecen en edades superiores a los 70 años.

Los orígenes deportivo, SOAT, tránsito y violencia inician su ocurrencia en edades tempranas (19-20 años).

Gráfico de líneas mostrando la incidencia de diferentes tipos de accidentes laborales (caídas, atrapamientos, golpes) por grupo de edad.

Prevalencia de Discapacidad y Evaluación de Indicadores

La Organización Mundial de la Salud, en su informe mundial sobre discapacidad de 2011, estimó que el 15% de la población mundial vivía con algún tipo de discapacidad. En América Latina, Brasil ocupa el primer lugar en prevalencia (23.9%) y Colombia se encuentra en un nivel intermedio (6.3%). Por sexo, el 6.5% de los hombres y el 6.1% de las mujeres tienen alguna discapacidad.

Las cifras de los indicadores generales del sistema de riesgos laborales para 2011-2015 refieren la incapacidad parcial permanente como el tipo de calificación más frecuente, seguida de la muerte y la invalidez. Resulta prudente advertir que, más allá de las cifras brutas de frecuencia de accidentalidad, la pérdida de capacidad laboral está definiendo nuevas rutas para evaluar indicadores del sistema, pues el número absoluto de eventos pagados no refleja el impacto real del siniestro en la salud de las personas, ni tampoco en las finanzas de las empresas y del propio sistema.

El análisis efectuado en este artículo da cuenta de que, si bien las caídas en alturas participan con muertos y discapacitados, son las caídas a nivel las que más eventos con pérdida de capacidad laboral calificada agregan (21.6%), lo que obviamente impacta las tasas nacionales de mortalidad, incapacidad permanente parcial e invalidez.

La Segunda Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) evidenció resultados similares a los de este estudio en cuanto al departamento de ocurrencia, origen del siniestro (tipo de riesgo) y la clase de riesgo. La investigación de accidentes de trabajo reportados a una ARL mostró resultados similares a los encontrados en esta caracterización.

En relación con el mecanismo involucrado (tipo de riesgo), el 80% de la accidentalidad laboral se concentró en pisadas, golpes o choques, otro mecanismo, caída de personas, y caída de objetos. De otro lado, el estudio coincidió con respecto al liderazgo del género masculino en accidentes de trabajo, dado que el 86% de los accidentes reportados a la ARL fueron de sexo masculino.

Campaña para la prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales: Un día cualquiera

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